lunes, 1 de enero de 2018

Capítulo 12 de "The Shadow"

CAPÍTULO 12

La bala había rozado el lado izquierdo de la cabeza de Kevin y salía mucha sangre y, como si fuera un deja vù, la ambulancia vino a por él y se lo llevó al hospital. Vladimir fue detrás de ella junto a Walcott y a su hija tras despedir a los demás invitados.


El silencio reinó desde que se subieron al coche. Nadie era capaz de decir una sola palabra de aliento, de dibujar una pizca de esperanza en su rostro… Todos se temían lo peor. Y ahora se abría otro interrogante: ¿quién había querido matarlo?


Los médicos hacían todo lo posible para mantener con vida a Kevin. Operándolo de urgencia tendrían más posibilidades de salvarle.


Walcott se levantaba a cada rato a preguntar por el estado de su amigo, pero siempre recibía la misma respuesta: “En cuanto se sepa algo se lo comunicaremos. Mientras tanto manténgase a la espera”.


Al volver vio allí sentada a Paulova tan guapa con su traje de novia y a la vez tan triste, tan rota… Y a Walcott se le partió el alma. Acercándose a ella lentamente, comenzó a hablarle.
-          Pau, vete con tu padre a casa. Descansad, cambiaros y luego si queréis volved. Yo me quedo aquí esperando.
-          Walcott, no voy a dejarte solo.
-          No te preocupes por eso ahora. Tu cabeza necesita un descanso, una ducha, dormir… Hoy es tu día así que como futuro padrino de alguno de vuestros hijos, hazme caso.


Paulova no podía evitar ponerse triste. Su corazón estaba roto en mil pedazos creyendo que apenas había posibilidades de recuperar a su ya marido.
-          Tengo ganas de morirme Walcott. ¿Por qué nos pasa esto?
-          No lo sé, pero te prometo que encontraremos al responsable y caerá por todo el daño que os ha hecho. Ahora iros, que yo me quedo aquí.
-          ¿De verdad no te importa?
-          Para nada.
-          Volveré lo más pronto que me sea posible.
-          No hay prisa Pau.


Una vez ya se habían ido, no pudo aguantar más y rompió a llorar. Notaba cómo las lágrimas salían a borbotones de sus ojos, mientras que estaba sentado en el suelo.
-          Es el único amigo verdadero que tengo… No quiero perderlo. No podría soportarlo.


Un par de horas más tarde todo seguía igual. Nadie decía nada y los nervios y la desesperación iban aumentando. En ese momento, unos rápidos pasos precedieron a una Paulova agitada y sudorosa.


Nada más llegar buscó a Walcott con la mirada. Se sentía un poco culpable al haberlo dejado solo así que vino corriendo al hospital.


Al verse se dieron un fuerte abrazo. Ahora mismo solamente se tenían mutuamente. Paulova no sabía si perdería a su marido y Walcott casi sin esperanzas de recuperar a su mejor amigo.


Lo primero que hizo fue preguntar sobre el estado de Kevin y no le habían dicho casi nada. Seguían operándolo y no soltaban palabra de si todo iba bien o mal.
-          ¿Viste bien la herida Walcott?
-          Fue todo muy rápido… Pero lo que sé es que la bala no le atravesó la cabeza ni mucho menos, porque si no habría estado muerto en ese mismo instante.


Paulova cerró los ojos al escuchar esas palabras. Intentaba auto convencerse de que todo iba a salir bien, pero el desánimo se iba apoderando de ellos cada vez más.
-          Quiero creer que todo va a salir bien Walcott. No paro de repetírmelo pero no puedo evitar tampoco pensar en que lo hemos perdido.
-          Yo me agarro a que, como se suele decir, la ausencia de noticias, buenas noticias son. Este es uno de los mejores hospitales que hay y tienen los mejores profesionales así que está en buenas manos… Debemos confiar en que todo saldrá bien.


Pero aunque él intentaba poner esa pizca de esperanza, sabía que una herida en la cabeza era fatal y si no lo mataba podría dejarle graves secuelas.


Finalmente salió del quirófano con buenos resultados. La bala había rozado la cabeza y no había causado daño cerebral aparente. Tras operarlo y reforzar el cráneo, cerraron la herida. Tras esto le hicieron varias pruebas para ver si su cerebro estaba bien o había sufrido algún cambio…


Paulova pudo convencer a Walcott para que fuera a su casa a descansar y dormir un poco mientras ella se quedaba de guardia. Y así lo hicieron durante los 3 días siguientes hasta que…
-          ¿Es usted la señora de Calver?-le preguntaron-.


Alzó la cabeza y, al ver quien era, se levantó de un salto y lo abrazó fuertemente. ¡Era Kevin!
-          Kevin, amor mío. ¡Estás vivo! ¿Cómo estás? ¿Estás bien?
-          Wow, tranquila Pau. Despacio que aún estoy un poco débil.
-          Perdón, es que te echaba tanto de menos… Creía que te perdería.


Kevin cerró sus ojos al escuchar eso…
-          Y yo también creía que no saldría de esta. ¿Pero sabes lo que me mantuvo con fuerza? Tú. El saber que me amas, que estarás a mi lado hasta que la muerte nos separe.
-          No lo dudes nunca. Te amo y siempre te amaré.


Después de ese fuerte y largo abrazo, ella quiso interesarse por su estado.
-          ¿Cómo te sientes? ¿Qué te han hecho?
-          Al parecer después de operarme, me han hecho un TAC y varias pruebas más con nombres muy raros. Pero, por lo que parece, está todo bien.
-          ¿Y por qué no me han dicho nada en estos días?
-          Ha sido culpa mía. Después de la operación recuperé la consciencia y fui capaz de decirle al médico que quería darte una sorpresa. Deseaba ver esa cara de felicidad que se te pondría al verme aparecer por mi propio pie.
-          Hay momentos en los que te pegaría por hacerme tanto de sufrir… Nos tenías a todos muy preocupados.


Aunque Kevin se encontraba bien, se notaba que aún estaba débil y necesitaba recuperarse.
-          ¿Cómo están los demás? ¿Qué pasó con los invitados?
-          Los despedimos y nos vinimos aquí mi padre, Walcott y yo. Que por cierto, hoy ha sido el primer día en el que he podido convencerlo de que se fuera y se diera una ducha y durmiera un poco. No quería moverse de aquí en ningún momento.
-          Siempre ha sido un cabezota…
-          Mucho, pero ha sido un gran apoyo para mí en estos momentos. Si he podido soportarlo ha sido gracias a él. Además, se ha pedido unos días libres para poder estar aquí contigo.
-          Qué grande es ese tío. Cómo lo quiero.


Y en ese momento, el mismo Walcott apareció por allí.
-          ¿KEVIN?-preguntó con voz potente a la vez que sus ojos se salían de la cara por causa de esta grata sorpresa-.


Y el abrazo que se dieron fue uno de los más fuertes que se habían dado nunca.
-          No me vuelvas a dar esos sustos, ¿eh Kevin? Ni se te ocurra.
-          Tranquilo que estoy aquí, sano y salvo. No volveré a separarme de vosotros.


Tras poner al día también a su amigo, el ambiente se relajó un poco. El saber que estaba fuera de peligro era una gran noticia.
-          ¿Sabes a quién te pareces ahora Kevin?
-          Ni se te ocurra decir que me parezco a…
-          ¡Don Limpio! Jajajaja, te falta estar un poco más cachas y eres igual.
-          Te mato, sabía que me lo ibas a decir jajaja.
-          Ya me conoces tío. Soy muy previsible jeje.


Tener entre ellos a un Kevin algo más recuperado y, lo más importante, vivo, era un gozo tremendo y sus caras comenzaron a esbozar grandes sonrisas.


Pero ahora quedaba un gran interrogante: ¿Quién había intentado matarlo? Eristof estaba en la cárcel así que estaba descartado… ¿O no?


CONTINUARÁ…