domingo, 19 de mayo de 2019

Capítulo 13 || Venganzas


Después de cenar Eddie se fue y, tanto Alicia como Marc, lo despidieron en la puerta. En cuanto se cerró, ambos tomaron una decisión.
- Tenemos que irnos de esta casa,-comentó Marc-.
- Desde luego. Esto parece el supermercado, todo el mundo pasa por aquí.
- Pues no perdamos más tiempo…




Sacando el portátil de la habitación, Marc lo colocó en la mesa donde comían y se pusieron a mirar inmuebles de alquiler por la zona, ya que les salía más rentable de momento.
- Gracias al dinero de la entrevista podemos optar a algo mejor, pero tendrías que encontrar trabajo pronto para poder estar algo más desahogados con los gastos… Yo no sé si podré ganar tanto en un mes,-decía Marc sin levantar la mirada de la pantalla-.
- Tienes razón, mañana mismo me pondré a buscar trabajo. No te preocupes.




Tras encontrar un par de casas que les parecían interesantes, ambos se fueron a dormir para estar frescos como una lechuga a la mañana siguiente y, pasadas unas horas de sueño extremadamente reparadoras, Marc se disponía a irse a clase.
- Bueno, me voy a hincar los codos en el instituto…-dijo Marc-.
- Que te sea leve, cariño.




Y rodeándola por la cintura, Marc besó a Alicia al más puro estilo de Hollywood, pillando por sorpresa a su novia.




No querían separarse, pero había que seguir con la rutina diaria.
- Te quiero, Alicia.
- Y yo a ti, Marc.




Tras mirar por internet algunos comercios donde Alicia sabía que había que enviar el currículum a través de un correo electrónico, se puso a ver la tele un rato antes de salir a la calle a patearse los bares y restaurantes.




Justo cuando iba a apagar la tele, su móvil comenzó a sonar y, al ver que no conocía el número, contestó algo extrañada.
- ¿Dígame?-preguntó Alicia.-
- Buenos días Alicia, soy Megan.
- Ah, hola… ¿Qué quieres?
- ¿Podrías venir al bar? Tengo que hablar contigo.
- ¿De qué? Si puede saberse…
- Mi padre se ha enterado de nuestra pelea y… ¿Puedes venir o no?
- Sí, voy para allá, dame una media hora.
- Aquí te espero. Hasta luego.




Durante todo el trayecto en metro, Alicia no paró de comerse el coco sobre el tema. ¿Para qué quería hablar con ella? ¿Qué le habría dicho su padre? Era todo una incógnita.




En cuanto entró, Megan alzó su mano y la saludó invitándola a sentarse.
- Buenas Alicia. ¿Qué tal?
- Bien, bien. ¿Y tú?
- Estoy...




La respuesta de Megan dejó a Alicia algo cortada, ya que no sabía qué responder a eso…
- Bueno, te he llamado porque, como te he dicho, mi padre se enteró ayer de nuestra pelea y, como era de esperar, te ha defendido a ti antes que a mí, que soy su hija, pero bueno. Me echó una bronca de mil demonios y, total, en resumidas cuentas, que me ha apartado de la empresa no sin antes mandarme a hablar contigo y decirte que ahora eres la jefa del bar. A partir de mañana te encargarás de hacer los cuadrantes del resto de tus compañeros y todas esas cosas que hacen los jefes.
- ¿Me lo estás diciendo en serio?




Alicia se había quedado a cuadros, ya que no se esperaba nada de eso.
- ¿Ves que mi cara sea un chiste? Mejor no respondas eso…
- Bueno pues, dale las gracias a tu padre de mi parte, Megan.
- No hará falta. Me ha dicho que te llamará mañana por la mañana porque quiere hablar contigo y que, a partir de ahora, todas las cosas que ocurran se las dirás directamente a él.
- Entiendo, pues muchísimas gracias. No me esperaba nada de esto, en serio...-dijo Alicia más como un pensamiento en voz alta que como un comentario para entablar conversación-.
- Me alegro por ti…,-contestó Megan con voz seca-.




Mientras Alicia pegaba saltos de alegría en la silla, Megan no podía evitar ocultar su cara agria porque ahora su padre la había dejado en evidencia delante de todos y había preferido a una desconocida antes que a ella.
- Bueno, ¿eso es todo?-preguntó Alicia-.
- Sí, nada más.
- Entonces me marcho. Gracias a tu padre de nuevo,-dijo Alicia con una sonrisa mientras se levantaba-.




En cuanto Alicia se fue del bar, Eddie salió del baño mientras que Megan le decía que se acercase a ella.
- Eddie, te quiero pegado a Marc como una lapa para que te enteres de todo, ¿vale?
- ¿Y por qué quieres joder a Marc y a Alicia? Sigo sin entenderlo.
- Porque esa niñata ha conseguido lo que yo nunca fui capaz de tener: el corazón de Marc.
- Pues cuando se muden y les pierdas de vista, no lo vas a tener tan fácil…
- Por eso te tengo a ti, mi bombón de chocolate.




Levantándose de la silla, Megan pasó su mano por la barbilla masculina y se fue hacia el baño.
- Como te has portado muy bien, te has ganado tu recompensa…-dijo Megan mientras contoneaba las caderas para que Eddie se fijase en su culo-.
- Pero qué buena está, por favor…-pensó el chico-.




Entrando en el baño y poniendo un cartel fuera que decía “fuera de servicio”, Megan se desnudó frente a Eddie mientras le hacía un baile muy sensual, a lo que el chico correspondió quitándose la ropa y comenzando a mover su miembro viril. Al verlo, Megan dejó de bailar y se lo introdujo en la boca.




¿Qué era lo que pretendía Megan? Volver a recuperar a Marc, simple y llanamente. Siempre había sido una niña consentida y que conseguía todo lo que quería y respecto al tema amoroso no iba a ser menos. Si se alejó de Marc en su momento fue porque se sintió mal con Lucía y quiso hacer las paces con ella, aunque no le sirvió de mucho. El tiempo pasó y cuando volvió a ver a Marc tan guapo, mucho más maduro y con esa novia… Se volvió a sentir igual que en su adolescencia. No quería ser la otra, quería ser la novia de alguien y Marc era el candidato perfecto. Sólo se interponía Alicia, pero para ella tenía un jugoso plan con el que contaría con la ayuda de Eddie, a quien manejaba a su antojo porque ella tenía algo que él ansiaba mucho: sus movimientos pélvicos mientras follaba y que tan loco le volvían.




Tras follar durante un rato, Alicia se miró al espejo tras vestirse teniendo aún restos de semen en su cara y le habló a Eddie.
- Ahora quiero que hagas lo siguiente y, si sale bien, podrás cumplir tu mayor fantasía…




Al cabo de unas horas, Marc volvió de clase y se encontró con la comida hecha y los platos puestos en la mesa. Alicia lo recibió con un beso y una gran sonrisa en la cara.
- Qué ganas tenía de que volvieras. Ven, te tengo que contar…-dijo Alicia conduciendo a su novio a la mesa-.




Mientras almorzaban, Alicia comenzó a contarle todo lo que había ocurrido aquella mañana, desde la llamada de Megan hasta la conversación en el propio bar con ella.




Al enterarse de que la habían ascendido nada más y nada menos que a jefa, Marc casi se atraganta. Ese Naim no iba mal desencaminado cuando se lo profetizó unas semanas atrás.




Unas horas después, como a media tarde, llamaron a la puerta y abriéndola, Alicia descubrió que era Eddie.
- Buenas Eddie, ¿qué te trae por aquí?
- Hola Alicia. ¿Está Marc?
- Está ahora mismo trabajando en el ordenador… ¿Es muy importante?
- Me gustaría hablar con él…




Tras avisar a Marc, éste salió del cuarto de trabajo mientras que Alicia se fue al dormitorio a leer tumbada sobre su cama.
- Os dejo que charléis tranquilos.
- Eres un cielo, Alicia,-dijo Marc guiñándole el ojo-.




Saludando a Eddie, ambos se dieron un abrazo.
- No me acostumbro a verte de nuevo, Marc. Es increíble…
- Bueno, eres el único amigo que me queda así que vete acostumbrando.
- Verás, hablando de vernos… No sé si será buena idea seguir manteniendo el contacto.
- Pero, ¿por qué? ¿Qué ha pasado?




Tragando saliva, Eddie comenzó a ser completamente sincero con Marc.
- No te he contado toda la verdad… Verás, meses después de que te ocurrieran todas esas desgracias, Megan me llamó una tarde porque decía que… Aquel encuentro que tuvimos entre nosotros y que te conté, le gustó mucho y quería repetirlo. Claro, ya sabes cómo está Megan y que me dijese que quería volver a follar conmigo era un sueño hecho realidad. Desde entonces nos hemos estado acostando esporádicamente.
- Bien, sois libres los dos. Yo no siento nada por ella… ¿Por qué me cuentas todo esto?
- Porque me está utilizando para haceros daño, a ti y a Alicia.
- ¿Y eso por qué?
- Porque se muere de celos. Es una obsesiva y dice que quiere tenerte de nuevo y que no va a parar hasta conseguirlo y que nada ni nadie se lo va a impedir y me quiere utilizar para llevar a cabo su plan…




Mirando a Eddie, Marc sonrió algo incrédulo.
- ¿Y qué plan es ese?
- Quiere que me acueste con Alicia cuando tú no estés y que tú nos pilles, termines con ella y así ella tendrá vía libre para consolarte y que vuelvas con ella.
- ¿Y tú qué ganarías a cambio?
- Pues Megan piensa que Alicia se sentirá igual que ella con Lucía en aquella ocasión y que si la consuela y se hace “amiga” de Alicia, la podrá convencer de que hagamos un trío y así podré acostarme con dos tías a la vez…




Sentándose en el sofá, Marc frunció el ceño.
- ¿Me estás diciendo que te está chantajeando con no hacer un trío si no consigues lo que ella quiere?
- Básicamente… Joder tío, dicho así suena como una estupidez.
- Es que lo es, Eddie. ¿No te das cuenta que Megan no quiere a nadie? Sólo a sí misma. Mira, te lleva utilizando para quitarse el calentón varios años, ahora te chantajea con sexo a cambio de que tú consigas lo que ella te ha dicho y, en el caso de que lo consiguieras, harías el trío y luego, ¿qué? Ella ya me tendría a mí y a ti te darían por culo. Después de todo, el que se quedaría fuera serías tú.
- No lo había pensado de esa forma, pero ahora que lo dices tienes razón. Menuda zorra…




Cerrando los ojos, Marc suspiró.
- Megan no es ninguna zorra, simplemente sabe cuáles son sus armas y cuáles tus debilidades y las sabe utilizar muy bien. Es una chica lista y estoy seguro de que no parará en su empeño de intentar estar conmigo.
- No, te lo puedo asegurar…
- Pero, tengo una duda… ¿Por qué me cuentas todo esto?
- ¿Sinceramente? Porque siempre que pienso en ti se me viene a la memoria la expresión que pusiste cuando te enteraste por mí que habían asesinado a tus padres, esas lágrimas, ese llanto… Tío, se me pone la piel de gallina sólo de pensarlo. Y también con todo esto que quiere hacer Megan también se me viene a la cabeza cuando me cerró la puerta en las narices mientras yo te estaba buscando. Tan indiferente y ahora tan interesada…
- Pues vamos a hacer una cosa. Le vas a decir que yo no estaba en casa y que después de mucho tiempo hablando, te has acostado con ella y al final he llegado de repente y os he pillado. Megan se pondrá muy contenta y me hablará para “consolarme”. Yo le seguiré el rollo y cuando hable también con Alicia, mi novia se hará la víctima y se la meterá en el bolsillo haciéndole creer que está muy triste. Lo mejor es que justamente hoy Alicia ha recuperado su trabajo y tiene contacto directo con el padre de Megan así que, cuando quedéis los tres para hacer el supuesto trío, el único que aparecerá será el padre. ¡Imagínate la cara que pondrá cuando vea a su hija en semejante situación!




Sin poderlo evitar, las carcajadas comenzaron a sonar en toda la habitación, siendo tan fuertes que hicieron que Alicia saliese del dormitorio a preguntar. En cuanto la vieron, la invitaron a sentarse con ellos para contarle todo.
- Alicia ven,-dijo Eddie-. Marc y yo tenemos una idea y tenemos que hablar contigo…
- ¿Qué tenéis en esas cabecitas que Dios os ha dado?




En cuanto pusieron al día a Alicia y ésta aceptó, Marc y Eddie junto con dicha Alicia comenzaron su plan. Hablando con Megan, Eddie le confesó que se había acostado con Alicia y que justamente cuando estaban mejor llegó Marc y los pilló. También le contó que lo echó de casa a patadas y que Marc parecía destrozado. Tal y como habían predicho, Marc recibió una llamada de Megan poco después, haciéndose la buena amiga. Por su parte, Alicia no había entrado en acción de momento, pero ahora tenía que enfocarse en el trabajo, ya que había pasado un día y se acababa de reincorporar como jefa.
- Estás como un cañón,-dijo uno de los camareros a la coctelera justo cuando Alicia entró en el bar-.
- Héctor,-intervino Alicia-. ¿Quién te ha dado permiso para hablarle así a una compañera de trabajo?
- Nadie, Alicia.
- Pues que sea la última vez que te escucho hablar así. Entre nosotros quiero respeto y nadie se lo faltará a otro por cuestión de sexo, raza o religión. ¿Queda claro?
- Sí, Alicia.
- Bien, pues sigue con tu trabajo anda. ¿Estás bien, Tracy?-preguntó Alicia dirigiéndose a su amiga y compañera de trabajo-.
- Sí, no te preocupes. Ese Héctor es un imbécil-.
- Si vuelve a pasar algo parecido me lo dices.




Como esa noche había una fiesta de disfraces, Alicia prefirió ponerse tras la barra por agilizar un poco y comenzó a atender a infinidad de clientes.




Uno de esos clientes era Trevor, viejo amigo de Marc y al que ella no conocía. A causa del alcohol y de 4 cervezas entre pecho y espalda, Trevor no paraba de hablar con Alicia, quien intentaba hacer oídos sordos.
- Es que es genial,-decía Trevor-. Es guapa, simpática, inteligente… Y me quiere con locura. ¡Aunque ella no me lo demuestre! Pero yo lo sé, que es lo importante.
- Muy bien, me alegro por usted,-decía Alicia muy profesionalmente-.
- Lo que pasa, señorita, es que dice que no quiere hijos. ¡Con 20 años que tiene y ya dice que no quiere hijos! ¿Y yo qué pinto entonces? Soy su pareja, ¿verdad? ¿Verdad que soy su pareja, señorita?
- Si usted lo dice…
- Lo digo ¡y lo afirmo! Le he dicho que deje de tomarse las pastillas anticonceptivas porque yo voy a heredar las empresas de mi padre y ella es la hija de una actriz famosa, así que… ¿Por qué no quiere tener hijos? ¡Podríamos darle de todo!




Y quien entró en el bar en ese momento no fue otra que Lucía. Viendo en la situación en la que se encontraba Trevor, no se dio cuenta de quién estaba detrás de la barra. Abriendo los ojos de par en par, Alicia se quedó boquiabierta después de lo que se había enterado.
- Trevor, ¿qué haces aquí? ¿Otra vez bebiendo? ¿Tienes siempre que emborracharte cada vez que discutimos por el dichoso embarazo?-preguntó Lucía algo molesta-.
- Esta, esta es mi preciosa novia. ¡Señorita!-gritó Trevor dirigiéndose a Alicia-. ¿La ve? ¿No es preciosa? Esta es la que no quiere tener hijos conmigo…
- A esta chica no le interesa nuestra vida, Trevor,-dijo Lucía alzando la mirada hacia la barra por un momento y quedándose helada al ver quién era la que estaba detrás de ella-. Trevor vámonos.
- ¿Por qué no quieres hijos conmigo? ¿Es porque estoy gordito? ¿Es eso?
- ¡Que te levantes, coño! ¡Vamos!-ordenó Lucía agarrando del brazo a su novio-.
- La tengo pequeña, es eso… ¿Es eso Lucía?-preguntó Trevor tambaleándose mientras iba agarrado del brazo de su novia que corría hacia el exterior del bar a paso ligero-.




CONTINUARÁ...

domingo, 12 de mayo de 2019

Capítulo 12 || Venganzas


Marc no podía creerse que Lucía Jenkins, su ex-novia, estaba frente a su puerta después de tanto tiempo. ¿Cómo lo había encontrado? ¿Por qué estaba ahí? ¿Qué quería? Eran demasiadas preguntas al mismo tiempo así que, haciéndola pasar, ambos se sentaron en el sofá.
- ¿Puedo irme al trabajo sin temor a que os enganchéis de los pelos?-preguntó Alicia-.
- Tranquila cariño, vete antes de que se te haga tarde. Después nos vemos, ¿vale? Te quiero.
- Hasta luego...-se despidió levemente Lucía-.




Cerrando la puerta y quedándose ambos solos, Lucía se relajó un poco más.
- Vaya, sí que os queréis, ¿eh?-afirmó la muchacha-.
- ¿Cómo me has encontrado, Lucía?
- Wow, directo al grano… Bueno, pues conozco a Yemba porque estuvo en casa entrevistando a mi madre y hemos mantenido el contacto. Pero, por favor, no le digas que te lo he dicho porque me matará si se entera.
- Uy sí, ahora mismo voy a llamarlo para que mañana salga en la prensa. “La hija de Judith Ward visita a su ex-novio después de dos años”.
- Te noto algo irónico…
- ¿Yo? ¿Qué comentario ha podido suscitar que pienses eso de mí? Menuda locura…




Lucía suspiró porque conocía lo suficiente a Marc como para notar que, cuando se volvía irónico, estaba bastante enfadado.
- Mira Marc, si estoy aquí es porque vi la entrevista y…
- Y te acordaste de que tuviste un novio hace unos años al que habías olvidado, ¿verdad?-dijo Marc interrumpiendo a Lucía-.
- Marc, no te encontré…
- Ah, ¿pero que me buscaste? Primera noticia…
- Vale, no te busqué, pero comprende que no quisiera saber nada de ti ¡Me pusiste los cuernos con mi mejor amiga!
- ¡ASESINARON A MIS PADRES Y ME QUEDÉ SIN CASA! Así que no me vengas con cuentos Lucía.
- Sí, debería haberte buscado para preguntarte si necesitabas ayuda.
- ¿Yo? ¿Ayuda? Déjame recordar si necesité ayuda en algún momento… A ver, asesinaron a mis padres, su empresa quebró, el banco se quedó con la casa… No, creo que no te necesité en ningún momento.




Sin embargo, Lucía parecía no hacer caso a las ironías de Marc, que las soltaba sin parar.
- Pero miremos el lado positivo ahora, Marc. Estás viviendo con tu novia, muy guapa por cierto, en un apartamento, estás estudiando para sacarte los estudios… ¡La vida no te va tan mal!
- Lo dice quien ha vivido siempre en casa con su mami, terminaría sus estudios en ese dichoso instituto privado y luego esa misma mamá le habrá pagado la universidad para que estudiase la carrera que su nena quisiera.
- ¿Tengo yo la culpa de ser rica ahora? Parece que te da rabia que yo tenga dinero y tú no.
- No, no te tengo envidia. Lo que me da rabia es que aparezcas sin venir a cuento en mi casa después de dos años sin saber nada de ti y ¿para qué exactamente? Todavía no lo sé.
- Bueno, creí que sería un buen momento para intentar volver a retomar la amistad que tuvimos una vez…
- Ahora cuando ya todo lo malo ha pasado, ¿verdad?




Marc estaba resentido porque sabía que Lucía quería aprovechar el salto de “fama” que había conseguido a causa de esa entrevista y no porque verdaderamente quisiese retomar la amistad.
- ¿Y cómo querías que supiera que todo te iba mal si no estaba ahí?
- Precisamente por eso, porque no estuviste ahí. Así que te voy a invitar amablemente a que te vayas de mi casa.
- Marc, no seas cabezota, yo…
- ¡FUERA!




Entristeciendo su rostro, Lucía se levantó en completo silencio mientras que Marc le abría la puerta con cara de pocos amigos. Dando un portazo, la muchacha se quedó en el rellano del bloque esperando al ascensor sin haberle contado nada de lo que tenía planeado…




Con un cabreo de mil demonios, Marc se fue hacia el dormitorio donde tenía el ordenador para trabajar un poco y, de esa forma, intentar cambiar de tema y calmarse. Creía que la hipocresía de la gente no podía llegar a semejantes extremos, pero hoy había comprobado que no, que se equivocaba.




Al cabo de una media hora, Alicia entró en casa dando otro portazo. A ese ritmo, la puerta no duraría mucho en su sitio...
- Ya estoy en casa.
- ¿Ya?-preguntó sorprendido Marc-. ¿Te han dado el día libre?
- Sí, y el resto de la semana y lo que queda de mes para siempre porque me han despedido.




Al escuchar esa frase, Marc se levantó dejando todo. No se podría creer lo que oía.
- ¡¿Despedida?!
- ¡Sí! La zorra de mi jefa me ha dicho que mi aparición en la televisión ha hecho bajar mi rendimiento laboral cuando más afluencia de clientes hay y que no me quería más por allí.
- ¡Pero eso es mentira! Trabajas por y para ese bar desde que comenzaste, así que no te puede echar. ¡Eso es denunciable!




Sentándose un momento sobre una de las camas, Marc siguió hablando.
- Pues ahora mismo tú y yo vamos a ir al bar y le vamos a cantar las cuarenta a esa desgraciada. ¿Está allí ahora?
- Hoy se ha dignado a venir así que sí, me imagino que sí.
- Entonces esa me va a oír y bien. ¡Vámonos para allá!




Poniendo rumbo hacia el bar, en cuanto llegaron, Marc abrió la puerta de golpe, provocando las miradas de algunos clientes que estaban allí.
- ¿Es esa de ahí?-preguntó Marc a Alicia-.
- Sí, esa es.
- ¡Tú!-gritó Marc a la jefa de Alicia.- ¿Por qué coño has despedido a Alicia?




Levantándose del taburete, la jefa se volvió y, cuando Marc pudo verla de frente, se giró automáticamente hacia Alicia.
- ¿Me estás diciendo que esta es tu jefa?
- Sí, ya te lo he dicho, ¿qué pasa?
- Que era la mejor amiga de Lucía y con quien la engañé.
- Hola Marc, cuánto tiempo...-saludó Megan-.




¿Dos personas de su pasado en un mismo día? ¿Qué estaba ocurriendo? No se podía creer que todo eso fuera casual y mucho menos el despido de Alicia así que, sin devolverle el saludo, Marc comenzó a reprocharle el despido.
- ¿Por qué has despedido a Alicia? ¡Es una de tus mejores trabajadoras!
- Disculpa pero, ¿tú qué pintas aquí? Esta es mi empresa y ella era mi trabajadora, así que lo que ocurra en MI empresa se queda entre estas cuatro paredes.
- Yo pinto aquí lo mismo me tú, porque no me creo que esta empresa la hayas levantado tú con el sudor de tu frente en dos años desde la última vez que nos vimos.
- Es de mis padres, de acuerdo… Pero ellos me han dejado al frente, así que yo decido.
- Sigue siendo de tus padres por mucho que te creas la jefa suprema del mambo. Vuelvo a repetir: ¿por qué has despedido a Alicia?
- Porque ha bajado su rendimiento laboral cuando estamos teniendo un gran boom de clientes en estas últimas semanas.
- Te has aprendido esa frase y no te sales del guion, ¿verdad? ¡Eres...!-comenzó a decir antes de parar-.




Ya sólo el pensar que esa tipa se hubiera acostado con Marc, más rabia le daba el haber estado trabajando para ella y dándole dinero. Nunca la había tratado mal, pero había sido tan radical el cambio desde que viese la luz la entrevista que sabía que su despido no era algo casual, sino que había gato encerrado.




Megan no comprendía el por qué de tanto alboroto por parte de Marc.
- ¿Y qué mas te da que ya no trabaje aquí? Si ahora tenéis fama y el reconocimiento necesario para que se la rifen en cualquier trabajo, ¿verdad?
- ¿Y a qué viene eso ahora, Megan? Apareces justamente después de que nos entrevistasen a Alicia y a mí cuando no he sabido nada de ti en dos años, encima la despides sin motivo y ahora me echas en cara que vuelvo a tener reconocimiento social… ¿Quién coño te entiende, tía?
- ¡No viniste a buscarme!-gritó Megan-.
- ¿Y cómo crees que iba a ir a buscarte cuando tú misma fuiste la que me dijiste que te querías alejar de mí y de los chicos en general? ¿Te crees que después de que mataran a mis padres tenía la mente lo suficientemente clara como para pensar en Lucía o en ti?
- ¡Yo te quería!
- ¡Pues no se notó! Eddie fue el único en acercarse a darme el pésame. ¡EDDIE! Ni tú, ni Lucía, ni Trevor… ¡Nadie! Y empezaré a mandaros a la mierda uno a uno si no nos dejáis en paz a Alicia o a mí de una puta vez.
- No digas eso. Venga, cálmate y charlemos ahora que nos hemos encontrado…




Agarrando la mano masculina, Megan comenzó a guiar a Marc hacia la barra cuando éste quitó la mano de golpe.
- ¿Qué coño se supone que haces? Megan, tengo novia, ¿lo entiendes? NOVIA. Y que la hayas despedido no significa que yo también la eche de mi vida, ¿te enteras?
- No entiendo qué has podido ver en una niñata como esa… Yo podría darte todo lo que ella no tiene porque todavía te quiero, Marc.




Sin poderlo evitar la aludida Alicia, quien había permanecido en silencio todo ese rato, se acercó a Megan empujándola con fuerza en el hombro.
- ¡Oye! Te guste o no, Marc es MI NOVIO. Tú tuviste tu oportunidad y la desperdiciaste así que, mala suerte amiga. Habré perdido mi trabajo, pero teniendo en cuenta quién es la dueña, prefiero estar en paro a trabajar para una tirana de mierda como tú.




Una vez que Alicia había empezado a hablar, su boca comenzó a sacar todo lo que llevaba guardado desde hace tanto tiempo.
- Comencé aquí el año pasado sin tener ni idea de nada, fallé y la cagué muchas veces, pero nunca me faltaron ganas. Me costó muchísimo conseguir que Henry me dejase trabajar y no iba a desperdiciar esa oportunidad. Con el tiempo fui mejorando y soy respetada por mis compañeros, hay ciertos clientes que son fijos cuando empieza mi turno y si le preguntases a los que me ven trabajar aquí te dirían que parezco yo más jefa que tú porque, ¿qué has hecho tú? Pasearte un par de veces, hacerle varias reformas y decir que siguiésemos así. Podrás ser la jefa, pero no eres la líder de la empresa porque aquí nadie te respeta.




Megan no podía creerse todo lo que había dicho Alicia de ella en apenas un momento. La había puesto a caer de un burro y, dando un paso atrás, comenzó a tener miedo por si pudiera hacerle algo.
- Te devolveré el trabajo si eso es lo que quieres pero, por favor, no me pegues.
- ¿Pegarte yo a ti? No quiero caer tan bajo como tú…




Esa frase provocó en Megan un clic interno donde el temor se convirtió en ira y celos. Muchos celos.
- Nunca vas a ser lo suficiente para él, zorra,-le dijo a Alicia-.




Y sin evitar entrometerse, Marc alzó la voz y reprendió a Megan.
- ¡QUE SEA LA ÚLTIMA VEZ QUE LE HABLAS ASÍ A MI NOVIA! Ella ha sido la mejor trabajadora que has tenido aquí en tu vida y que esté conmigo ahora no te da derecho a hablarle de esa forma. Lo que has hecho es un delito y se llama despido improcedente; y te aseguro que tomaremos cartas en el asunto porque esto no va a quedar así.
- No serás capaz...-retó Megan-.
- ¡¿Que no soy...?! Mira Megan, no me toques los huevos porque podemos acabar muy mal.
- ¡Eso! Ponme un dedo encima y te denunciaré por maltrato. A ti y a esa puta.
- ¡QUE NO ME LLAMES ASÍ!-gritó exasperada Alicia.-




Megan estaba acorralada en su propio negocio y tenía a dos leones frente a ella que estaban defendiendo lo suyo con uñas y dientes. Su plan no había resultado, ya que creía que Marc seguiría igual que como ella lo recordaba. Sin embargo, hoy había comprobado que era un hombre nuevo, con las ideas más claras que nunca y con una personalidad desbordante que, todo sea dicho, le atraía mucho más.
- Recibirás noticias nuestras muy pronto porque vamos a denunciarte a la policía,-amenazó Marc-. Así que esta jugarreta te va a salir muy cara. No sé qué coño es lo que pretendías pero no ha funcionado. Vete a la mierda, Megan. Tú y todos los demás.




Saliendo de allí, Marc y Alicia pensaron en dirigirse hacia la comisaría para interponer la denuncia contra Megan Delaguare por despido improcedente, pero Marc sabía que Megan iría corriendo a contarle lo sucedido a sus padres y, conociéndolos, harían cualquier cosa por salvaguardar su imagen. Tras hablarlo durante un buen rato, la pareja volvió a casa cuando, en la puerta, se encontraron a alguien tocando el timbre.
- Marc, hay alguien llamando a la puerta,-advirtió Alicia a su novio mientras salían del ascensor-.
- De verdad, vamos a tener que mudarnos…




Carraspeando, el chico que llamaba se giró hacia los recién llegados y saludó a Marc efusivamente.
- ¡Marc, viejo amigo!
- Perdón, ¿tú quien coño eres?
- Joder, soy yo, Eddie. ¿No te acuerdas de mí?




A Eddie sí que le alegraba verlo y mucho, por lo que Marc se acercó a él y se abrazaron efusivamente mientras que Alicia sonreía al verlos abrazados. No conocía a Eddie, pero por lo que había escuchado antes en la discusión con Megan, sabía que fue el único amigo que se comportó con él.
- Me alegro de verte, Eddie. ¡Pasa! Eres más que bienvenido.




Dejándolos solos mientras que Alicia se iba a la ducha, Marc y Eddie se quedaron charlando en el salón.
- Dos años tío… Ha pasado mucho tiempo,-comenzó a decir Eddie-. Te estuve buscando… ¿sabes?
- ¿En serio?
- ¡Claro! Cuando mis padres se enteraron de que la empresa quebró, fui a tu casa, pero allí me dijeron que era propiedad del banco y comencé a buscarte por los alrededores de allí, fui a casa de Lucía, de Megan, de Trevor incluso… Pero nada, ninguno te había visto y tampoco querían saber nada de ti. Yo alucinaba con la frialdad que desprendían, te lo juro.
- ¿Sabes qué es lo mejor? Que hoy, justamente hoy, tanto Megan como Lucía han querido saber de mí.
- ¿En serio? No me lo puedo creer…




Eddie se acababa de quedar completamente descolocado, ya que él había vivido en sus propias carnes como ambas chicas no habían demostrado ningún tipo de empatía por la situación que había experimentado Marc.
- Como te lo cuento. Hoy se iba Alicia al trabajo cuando nos encontramos a Lucía aquí, en la puerta de nuestra casa. Claro, imagínate mi sorpresa cuando me lo dice Alicia. Al final acabé echándola de casa… Un show vaya.
- Sí, eso lo sé porque vino a buscarme después de verte a ti,-confesó Eddie-.
- ¿En serio?
- Sí, sí, te lo prometo. Yo apenas la he visto en este tiempo, pero acudió a mí porque sabía que yo la escucharía y me estuvo contando por encima porque tiene un problemón…
- ¿Y qué problema dice que tiene?
- Pues que lleva año y medio saliendo con Trevor y al parecer se ha quedado embarazada.
- ¿Y qué problema hay con eso?
- Que ella quiere tenerlo, pero tanto su novio como su madre quieren que aborte y está entre la espada y la pared y me ha dicho que le gustaría escaparse.
- Ah claro, y por eso acudió a mí, porque como yo he estado desaparecido durante dos años, quiere que la ayude. Qué lista ella. Por interés te quiero Andrés, como se suele decir.
- Pues tío, yo creo que lo está pasando mal de verdad. Me da pena…
- Anda ya, qué pena ni pena. Por cierto, cambiando de tema, ¿cómo me has encontrado tú?
- Tío, la gente habla mucho y desde tu entrevista no he parado de escuchar tu nombre en boca de todos y cuando vino Lucía a mi casa se lo pregunté directamente.
- Ostras, pues me está empezando a dar miedo ya esto de ser conocido… Al final voy a tener que mudarme, te lo digo en serio. Y como Alicia se acaba de quedar sin trabajo…
- Anda, ¿y eso?
- Coño es verdad, que no te lo he contado. ¿Sabes quién era la jefa de mi novia?
- Verás tú… ¿Quién?
- ¡Megan!




Tras contarle todo lo sucedido hacía una escasa hora, Marc tenía una idea rondándole la cabeza y se la contó a Eddie.
- Pues Eddie, volviendo al tema de Lucía y Megan, a mí hay algo que no me cuadra en esta historia y voy a averiguarlo.
- ¿El qué?
- Es demasiada casualidad que tanto Lucía como Megan vuelvan a aparecer en mi vida las dos el mismo día y con apenas dos horas de diferencia la una de la otra. ¿Tú sabes si siguen siendo amigas?
- Ni idea… Cuando Lucía y tú terminasteis, el grupo se disolvió y no hemos vuelto a quedar todos juntos.
- Pues a mí me da la sensación de que esas dos se han puesto de acuerdo y de que quieren algo. Desconozco el qué, pero tiene que haber un motivo.
- ¿Y si ha dado la casualidad?




Marc estaba convencido de que había un plan oculto tras esos encuentros y se había propuesto averiguarlo.
- ¿Es casualidad que Lucía aparezca en mi casa justo a la hora a la que Alicia se suele ir al trabajo? ¿Es casualidad que Megan sea la jefa de mi novia y que tras yo echar de casa a Lucía, Megan haya despedido a Alicia del trabajo sin ningún motivo? ¿Es casualidad que te diga Lucía que está embarazada de Trevor cuando ella siempre era la que follaba con condón? ¿Es casualidad también que Megan me diga hoy que me quiere?
- Joder, son demasiadas cosas…
- Por eso te digo. Esas dos traman algo, pero el qué no lo sé.
- ¿Y si esas dos hablaron después de que terminasen contigo e hicieron las paces?
- ¿Tú crees?
- A ver, se me acaba de ocurrir pero tiene sentido, escucha: Megan se hizo la víctima y le diría a Lucía que tú la sedujiste, que tú fuiste el que quiso acostarse con ella y le convenciste de que tuvierais relaciones.
- Creo que sé a dónde quieres llegar… Continúa.




La conversación se estaba tornando interesante justo cuando salió Alicia del baño y, cuando iba a saludar, Eddie continuó hablando.
- Imagina que esas dos se reconciliaron y, como habían estado contigo las dos por separado, intentaron acostarse las dos juntas y tomaron a Trevor como conejillo de indias.
- ¿Megan follando con Trevor? No me los imagino yo…
- ¡Espera un momento! ¿Y si es verdad que Lucía se ha quedado embarazada y Megan le ha dicho que intente acostarse contigo para echarte la culpa a ti?
- A ver, a ver… Aterriza un momento. Yo sigo sin creerme lo de que Lucía esté embarazada, lo siento pero no me lo trago, pero el resto de tu teoría te la compro.
- ¿Entonces para qué querrían encontrarte las dos?
- Porque tal vez quieren probar lo que es acostarse conmigo las dos a la vez… No lo sé tío, esto es una puta paranoia y a mí se me está yendo la cabeza, te lo juro.
- Jajajajaja, no sé si somos unos malpensados y unos conspiranoicos de mierda por haber visto muchas películas o es que somos demasiado listos…
- Conociendo a esas dos,-intervino de repente Alicia-, veo posible que quieran acostarse con Marc las dos a la vez.
- ¡Joder, qué susto!-gritó Marc-. ¿Desde cuándo llevas ahí?
- Acabo de salir prácticamente.
- Pues haber dicho algo, porque sabíamos que estabas aquí.
- Es que está muy interesante la conversación y no quería interrumpir. ¿Te quedas a cenar y seguimos hablando, Eddie?-preguntó Alicia al invitado-.
- Si a vosotros no os importa, será todo un placer.




CONTINUARÁ...