jueves, 18 de enero de 2018

Capítulo 17 de "The Shadow"

CAPÍTULO 17

Kevin tenía que hablar con alguien sobre lo que le estaba ocurriendo así que fue a ver a su buen amigo Walcott.
-          Ey, qué sorpresa Kevin. ¿Qué tal?
-          Bien, aquí andamos jeje. ¿Está Walcott?


Al parecer, la relación que tenía Walcott iba viento en popa y ella parecía muy buena chica.
-          Sí claro, está dentro. Pasa Kevin.
-          Muchas gracias jeje.


En cuanto se vieron se abrazaron fuerte.
-          Qué bien te veo Walcott, cuánto me alegra verte.
-          ¿Qué tal campeón? ¿Cómo te va?
-          Pues regular, no estoy seguro de lo que está pasando actualmente en mi vida.
-          ¿Van bien las cosas con Paulova?
-          Sí, con ella va de fábula, no es eso.


Walcott estaba extrañado y le preguntó a su amigo.
-          Verás, es sobre el caso de mi intento de homicidio… Hay alguien que está “ayudando”, no sé cómo calificarlo, a identificar a los que me hicieron eso.
-          Pero ¡eso es fantástico!
-          Sí, bueno… Es que todavía no te he dicho quién es.
-          ¿Y bien? ¿Quién es?
-          La Sombra.


Kevin había soltado la bomba y Walcott se había quedado con la misma expresión.
-          La Sombra… ¿Estás seguro Kevin?
-          Sí, me dejó una nota en el ordenador de mi trabajo y hoy mismo en la despensa de mi cocina. No sé por qué lo hace ni qué pretende. Además, ¿quién soy yo para que él me ayude?
-          Kevin… ¡eso es geniaaaaaal!
-          Pero ¿por qué?
-          ¿Por qué? ¿Tú ves la tele? La Sombra está saliendo ahora más que nunca en todos los medios, redes sociales, periódicos… Y encima te está ayudando a ti. ¡Eres un privilegiado!


Walcott estaba muy feliz por su gran amigo. Tenía la certeza de que con la ayuda de esa especie de superhéroe conseguiría resolver su caso.
-          Bueno Walcott, me alegra que lo veas desde esa perspectiva, porque yo me siento vigilado, como que las cosas que hago son públicas y no tengo intimidad.
-          Kevin, piensa que cuando La Sombra lo solucione ya volverás a estar como siempre. No tienes por qué preocuparte, hazme caso tío. No sé qué tiene La Sombra pero me da mucha seguridad.


Era cierto, La Sombra estaba en portada de periódicos digitales. Todos se hacían eco de las hazañas que hacía ese ser misterioso.


Las noticias de todos los canales hablaban sobre La Sombra y diferentes programas hablaban y creaban teorías sobre quién era y por qué ayudaba a la ciudad.


La gente no paraba de hablar por las calles, en los cafés, en el trabajo, universidad… Todos esperaban a leer el periódico y comentar sobre qué había pasado respecto a La Sombra.


Unas tres semanas más tarde, todo seguía como siempre. La Sombra seguía estando en el candelero, pero ya no tanto como antes así que Kevin estaba más relajado. Lo que él quería era pasar página, olvidar lo ocurrido y vivir su vida con su mujer y su trabajo.
-          Que tengas un buen día cariño mío,-le deseó Paulova-.
-          Igualmente mi amor. Nos vemos luego.


Llegó a su trabajo como cada mañana y allí fue hacia su ordenador para comenzar con el lío diario de programas, código, correcciones y demás.


Pero todo estaba a punto de cambiar… Nada más encender el ordenador, vio una nota de La Sombra. ¿Otra vez? Pensó para sí mismo, así que la abrió y comenzó a leer.
-          Buenas noticias. La banda que cacé hace unas semanas recibía ayuda de unos asesinos a sueldo. Conseguí “entrevistar” a uno de ellos y… bueno, confirmó que él fue el que te disparó pero quien lo contrató no lo pudo ver. Era un hombre que tenía la cara tapada. Cada día más cerca…


Kevin estaba flipando, por lo que se puso a mirar la prensa online y, efectivamente, había caído una red de asesinos a sueldo muy peligrosa a nivel internacional y que se estaba propagando por la ciudad.
-          “Duro golpe a una gran red de asesinos a sueldo gracias a La Sombra en la ciudad. Nuestro famoso salvador consiguió reducirlos y entregárselos a la policía.”


El miedo se apoderó de Kevin. Una banda, ahora una red de asesinos a sueldo… ¿Por qué toda esa gente iba detrás de él? ¿Qué había hecho para enfadar a tanta gente? Seguía sin verle el sentido a todo eso. Kevin se consideraba un hombre normal, con un trabajo y una mujer normal. No había nada que fuera raro…


Una llamada a su móvil lo sacó de sus pensamientos. Al contestar supo que era un detective de policía.
-          Verá Kevin, hemos detenido a una red de asesinos a sueldo con la suerte de que uno de ellos, en cuanto nos vio, cantó como los pajaritos y nos comenzó a contar que había sido él el que disparó. Estaba llorando y muy angustiado…
-          Pero, ¿por qué estaba así?
-          No sé qué le hizo o dijo La Sombra, pero lo que sea ha ayudado a que entre en prisión durante una larga temporada. Vamos a seguir investigando el hilo y las relaciones de esta red, pero no le prometo nada. Este mundo es muy oscuro, misterioso y secreto.


Ese día necesitaba una siesta así que en cuanto llegó a la casa y comió fue a dormir. Al cabo de un par de horas, se despertó y vio que tenía un mensaje de texto en su móvil.


Imaginad la sorpresa de Kevin cuando el SMS estaba firmado por La Sombra…
-          Te adjunto la foto del que te disparó. Investigando cámaras de seguridad. Estoy a un paso.


Kevin estaba completamente desbordado. ¿Cómo había conseguido su móvil? La cuestión era que ahora al menos tenía el número de esa Sombra. Intrigado por conocer su identidad, fue a la comisaría a hablar con un policía conocido suyo. Allí le dijeron que ese teléfono era de prepago y que podría haberlo comprado cualquiera, pero que el número era de los que se solían dar en una tienda específica…


Y hasta allí fue. Kevin cogió su coche y se plantó en la tienda donde La Sombra había comprado ese móvil. Quería conocer a quién le estaba ayudando tanto. ¿Para darle las gracias? ¿Para preguntarle por qué lo hacía? Ni Kevin lo tenía claro…


CONTINUARÁ…

lunes, 15 de enero de 2018

Capítulo 16 de "The Shadow"

CAPÍTULO 16

Uno de esos días, Kevin se preparaba para ir al trabajo y desde que había vuelto a tope, estaba más concentrado en eso que en otra cosa.
-          Cariño, ¿te vas?-preguntó Paulova-.
-          Sí, que no quiero llegar tarde. Hay mucho trabajo por hacer.


Paulova bajó las escaleras y se iba a ir a la cocina para desayunar y se despidió de su marido muy seria.
-          Pues adiós.
-          ¿Te pasa algo Pau?
-          Tú sabrás… Ya ni siquiera un mísero beso de despedida.
-          Ay perdón cielo, estoy tan concentrado en el trabajo que se me olvida desconectar.


Kevin cogió de las manos a Paulova y luego la acercó para darle un profundo y dulce beso.


Ya en el trabajo, Kevin llegó el primero a su planta, por lo que se fue directamente a su despacho.


Cuando entró se dio cuenta que la alfombrilla del ratón estaba un poco doblada y él no recordaba haberlo dejado así o no se acordaba. De todas formas, era un detalle insignificante, ¿verdad?


En cuanto encendió el ordenador, vio que en medio de la pantalla había un documento escrito que citaba: “Para Kevin”. Muy extrañado, lo abrió y comenzó a leer. ¡Era La Sombra! Se había puesto en contacto con él diciéndole…
-          Me he enterado de tu caso. Es injusto que los culpables se salgan con la suya, así que te ayudaré a aclarar qué ocurrió. Déjalo en mis manos.


¿Por qué La Sombra quería ayudarlo? ¿Cómo había entrado a su despacho? ¿Y cómo había averiguado su clave de acceso? Todo era muy extraño y seguía sin comprender quién era él para que La Sombra lo ayudara.


Fue al baño para lavarse la cara, aclarar las ideas y así dejar eso atrás. Si era verdad lo de la nota, no tenía por qué preocuparse porque él se encargaría de todo, así que Kevin tenía que seguir con su vida y su día a día y, por supuesto, no iba a comentar sobre la nota era a Paulova. No quería que se preocupara más todavía después de todo lo que habían vivido juntos. Ya tenía demasiado.


Esa noche, aunque muy cansado, quiso recompensar su actitud algo más indiferente de esos últimos días, así que se puso cariñoso con su esposa.


Los segundos corrían y la vida seguía adelante, así que Kevin tenía que hacer lo mismo y no iba a dejar que un hecho como el intento de asesinato lo dejara quieto en el sitio. La vida había que vivirla y si no era así, ¿para qué vivía?


Para ambos, no había nada más bonito que dormir abrazados el uno al otro. Esa sensación de estar piel contra piel era inmejorable.


La ciudad dormía y el silencio reinaba en las casas y calles. ¿Quién se iba a imaginar que La Sombra podría estar ahí vigilándolos en ese momento? Nadie salvo la misma Sombra…


Al cabo de unas dos semanas, Kevin se levantó con tiempo para salir a correr cuando vio que la luz de la cocina estaba encendida. Paulova dormía tranquilamente así que, ¿quién estaba allí?


Kevin bajó las escaleras muy despacio y ya junto a la puerta de la cocina, la abrió de golpe para, así, poder sorprender al ladrón o a quien fuera que estuviera allí. Sin embargo, no había nadie, estaba todo en su sitio salvo una nota en un mueble.


La nota volvía a estar firmada por La Sombra y así decía…
-          He encontrado un pequeño hilo por el que comenzar a tirar. Investigando he encontrado la posible arma con la que intentaron asesinarte. La bala ha sido clave y pertenecía a una banda de… Bueno, será mejor que pongas la tele. Seguiré investigando.


Rápidamente, fue al salón y encendió la tele justo en el momento en el que anunciaban la caída de una pequeña banda a sueldo que traficaba en el mercado negro con armas, drogas y trata de blancas.
-          “Una misteriosa sombra se me acercó y me derribó de un solo golpe. Cuando quise levantarme ya me había inmovilizado con unas bridas. ¡Fue rapidísimo!” Esas han sido las declaraciones del cabecilla de la banda que ha caído esta noche sorprendentemente gracias a una “sombra” que combate en la oscuridad de la noche, como dicen innumerables personas de la ciudad que aseguran haberla visto. ¿Quién es La Sombra? ¿Por qué ayuda a la ciudad ahora y no antes? ¿De dónde ha salido?


Kevin estaba realmente intrigado y no tenía ni idea de quién era o por qué lo ayudaba, sin embargo, ahí estaba. Había ayudado a la policía a descubrir a una banda que hacía tanto daño y que había sido contratada, seguramente, para matarlo. ¿Por qué? ¿Quién quería quitarlo del medio?


CONTINUARÁ…

jueves, 11 de enero de 2018

Capítulo 15 de "The Shadow"

CAPÍTULO 15

Un par de horas después del desmayo de Kevin ya estaban en casa. Walcott y su novia los habían acompañado al hospital y cuando salieron de urgencias, se fueron a su casa.


Pero Paulova estaba muy preocupada por su marido.
-          No me gusta lo que te ha pasado.
-          Tranquila. Sólo ha sido una bajada de tensión.
-          Pero no me fío. Tal vez haya sido eso esta vez, pero, ¿y si vuelve a ocurrir?
-          Si vuelve a pasar iré a mi médico. No pasa nada.


Kevin se levantó y besó tiernamente a Paulova antes de irse a la cama a descansar.


El tiempo fue pasando y día tras día a Kevin le fue creciendo más el pelo, volviendo a ser más como estaba antes del intento de asesinato, cuya investigación seguía en curso.


Ya hacía unas pocas semanas que había vuelto a su puesto de trabajo y, pese a sus ausencias múltiples por su recuperación del disparo, de su boda y tal, era muy querido en la empresa.


Y sobre el desvanecimiento que había tenido hacía ya poco más de un mes no había mucho que comentar salvo que se encontraba cansado con frecuencia, y aunque dormía profundamente, no descansaba bien, pero poco a poco se le fue pasando esa sensación.


Kevin había hecho unos cuantos cambios en su departamento, como cambiar esos dispositivos tan modernos y a la vez tan caros que tanto gasto hacían a la empresa. Además, había notado que con ordenadores el equipo se concentraba más en el trabajo.


Y como buen jefe que era, no sólo revisaba el código sino que corregía los que estaban mal optimizados, poniendo los correspondientes comentarios en el programa para facilitar futuros cambios. El departamento iba viento en popa con Kevin y nadie tenía ninguna queja.


Horas más tarde, le saltó una noticia importante de un periódico en el navegador del ordenador. Al meterse en el enlace, el titular rezaba: “La delincuencia baja en un 50% gracias a La Sombra.” Sorprendido, Kevin leyó el reportaje que, básicamente decía que justo cuando alguien iba a atracar algún sitio o agredir a alguien, una rápida sombra atrapaba al malhechor en un abrir y cerrar de ojos antes de desaparecer.


Mientras tanto, Paulova aprovechaba que esa mañana no tenía universidad para cocinar y tener comida guardada para varios días.


Sobre las 12 del mediodía, Kevin bajó para picotear algo cuando se encontró con su suegro.
-          ¡Buenos días Kevin!
-          Buenos días Vladimir. ¿Todo bien?
-          Sí, vamos a trabajar un poquito, que ya es hora.


Vladimir notó que Kevin estaba sonriente y eso le alegró a la vez que le sorprendió.
-          ¿Estás bien Kevin?
-          Sí, voy a picotear alguna cosa que tengo hambre.
-          Vale, bien. 


Y nada más llegar a su despacho, Vladimir se puso a “trabajar” muy duramente.


Aunque no era sólo él el que a veces no daba un palo al agua. Alguno de los trabajadores también le gustaba meterse en chats para conocer gente en pleno horario laboral.


Llegadas las tres de la tarde, Kevin llegó a casa y fue a buscar a su mujer que estudiaba absorta del mundo.


Cuando la encontró, la saludó dulcemente.
-          Hola cariño.
-          Ay hola peque, no te oí llegar.
-          Jaja, no pasa nada. ¿Cómo ha ido tu mañana?
-          Bien, muy provechosa la verdad. 


Paulova dejó el libro y se levantó.
-          Qué guapo estás hoy.
-          ¿Y eso? No sé, me he arreglado como siempre.
-          Será que te echaba de menos.
-          Pues aquí me tienes cariño. Soy todo tuyo.


Tras unos pocos arrumacos, Paulova se separó de él para contarle que había hablado con la policía esa mañana también.
-          O sea, que estamos como al principio, ¿no?
-          Más o menos. No tienen testigos, ninguno de los demás invitados vio ni escuchó nada y tampoco han salido de la cárcel los compañeros más cercanos de Eristof, así que no tienen nada. Lo siento.
-          Mucho me extraña que con el odio que me tiene Eristof no haya sido el entorno de él.
-          Bueno, dejemos que la policía se encargue de investigar.


Paulova cogió del cuello de la camisa a Kevin y lo acercó a ella para besarlo pasionalmente.
-          ¿A qué viene tanta pasión cariño?
-          ¿No puedo besar a mi marido?
-          Sí, pero… ¿y la comida? ¿Y tus clases?
-          Todo eso puede esperar…


CONTINUARÁ…