martes, 4 de agosto de 2020

Capítulo 16 || Doble o nada

Resoplando, Arnold accedió a contar lo sucedido y comenzó a relatar que Rashid les había pedido dinero a Ralph y a él para poder comprar su casa y que lo devolvería rápidamente, pero luego comenzó a echarles la excusa de que lo habían echado del trabajo y que no podía pagar. Sin embargo, con una paliza no fue suficiente escarmiento, ya que no les llegó a pagar ni la mitad y cada vez que alguno de los dos aparecía se meaba en los pantalones. Como Arnold y Ralph debían cobrarse la deuda de alguna forma, decidieron quedarse con la casa y la mejor forma era matarlos a él y a su mujer. Lo que Arnold no sabía era que Mehmet estaría esa noche con su cuñada y lo mató a él en lugar de a su hermano.


 Luego Arnold continuó diciendo que entró en la habitación de matrimonio y que mató a Martina. Estuvo a punto de violarla justo antes de matarla, pero prefirió no perder mucho tiempo y la mató directamente.


 Justo cuando ya salía de la habitación dispuesto a irse, vio a Rashid. Ahí Arnold se había dado cuenta de que había matado a quien no debía, por lo que agarró a Rashid y le asestó un cuchillazo en el cuello que lo desangró.


 Cuando terminó con él, Arnold vio que uno de los hijos de Rashid lo había visto todo, pero era demasiado pequeño como para matarlo, así que le hizo un gesto de silencio y se marchó.


Saliendo de la casa, Arnold se lamentaba de lo que había sucedido. El plan era matar a Rashid por impago de la deuda y a Martina por estar al corriente de las actividades de la banda, pero Mehmet no debía morir bajo ningún concepto. Lo que Mehmet no sabía era que habían planeado matar a Martina y a su hermano. Mehmet creía que los dejarían vivos pero eso no iba a suceder así.  


 Cuando más nervioso se puso Arnold fue cuando se encontró con un hombre, pero al final lo felicitó por el “asombroso y realista disfraz que llevaba en aquel Halloween”.


 Yendo hacia una papelera, Arnold rebuscó entre la basura la bolsa hermética que había dejado con su ropa para cambiarse tras acabar el plan. Debía deshacerse de ese disfraz lo más pronto posible.


 Quitándose el casco, Arnold pudo respirar más tranquilamente y se desnudó colocándose la nueva ropa rápidamente antes de que lo viese nadie.


 A todo esto, Ekrem estaba escuchando todo a escondidas. Acababa de darse cuenta de que Alí fue quien presenció el asesinato de su padre y que, tal vez fue ese suceso lo que le hacía ser tan diferente a Ekrem, porque no tenía superado esa vivencia tan traumática. Pero lo peor era que, seguramente sin saberlo, se había unido a la misma banda que había acabado con sus padres y su tío Mehmet…  


 Aarón estaba entusiasmado con el relato y le pidió a Arnold que continuara.
- Cómo se notaba la falta de experiencia,-intervino Ralph-.
- Y que lo digas… Eso ahora no nos pasaría,-comentó Arnold antes de proseguir-.


 Arnold siguió contando que se cambió de ropa y dejó el disfraz tirado en el suelo para que la lluvia disolviese la sangre y borrase cualquier tipo de pruebas que pudiera haber y se marchó hacia la casa donde se encontraban todos ahora.


 La casa de su colega Ralph era imponente y de noche lo era aún más todavía. Sin embargo, esa noche tenía más miedo de Ralph que de su casa, ya que tendría que contarle lo que había sucedido…


 Entrando en casa, Ralph apagó la tele y se levantó sonriente.
- ¿Qué tal ha ido? ¿Has acabado con Rashid y Martina?-preguntó Ralph impaciente-.
- Sí…
- Genial, ahora la casa es nuestra y podremos venderla y sacar un buen pico por ella. Mehmet es el que me preocupa… Quería mucho a Martina, pero seguro que lo entenderá con el tiempo.
- Tal vez no lo entienda…


 Extrañado por esa frase, Ralph frunció el ceño mientras le preguntaba a Arnold el por qué decía eso.
- Bueno, tú mismo has dicho que Mehmet quería mucho a Martina y sabemos que siempre aprovechaba cualquier momento para estar con ella, ¿verdad Ralph?
- No me está gustando nada el camino de esta conversación… ¿Ha pasado algo Arnold?
- Pues que Mehmet estaba en casa con Martina, yo entré sin encender luces, lo vi de espaldas, lo confundí con su hermano y… lo maté.


 Ralph comenzó a poner una expresión que asustó a Arnold.
- ¡¿Has matado a Mehmet?!
- Sí, pero te juro que no fue intencionado. Cuando le agarré el cuello estaba de espaldas a mí y no me di cuenta de que era él, lo que hice fue lo que tú me dijiste: romperle el cuello y listo.
- ¿Y entonces mataste a Rashid?
- ¡Sí! Cuando maté a Martina salí y me encontré de frente a Rashid y me vio.


 Ralph estaba muy enfadado, pero seguía guardando silencio mientras escuchaba el relato de Arnold.
- Te vio… Estupendo Arnold, no podrías haberla cagado más.
- No hay problema por eso, porque lo agarré y le clavé un cuchillo en el cuello y se desangró. Ya no podrá hablar ni decir nada más. Todo ha salido bien al final.
- Sí, pero Mehmet ha muerto…


 Arnold sentía celos de cierta forma, ya que él llevaba con Ralph desde el principio y, desde la llegada de Mehmet, todo rondaba a su alrededor y el propio Arnold se sentía desplazado. Lo había matado sin querer, pero tampoco se arrepentía de haberlo hecho.


 Aarón, teniendo una duda sobre lo que le acababan de contar, se lo preguntó a Arnold.
- ¿Y qué pasó con la mujer de Mehmet?
- Como había sido nuestra culpa, Ralph y yo decidimos seguir mandándole dinero a Bárbara a modo de compensación. Lo estuvimos haciendo durante años hasta poco antes de que enfermase de cáncer y muriera.
- ¿Nunca supo la verdad?
- Creemos que no. Lo que supo fue que Mehmet la engañaba con su cuñada, pero no tenía ni idea de lo que hacía su marido.
- ¿Sabes una cosa?-dijo Aarón-. Me ha pasado algo parecido con Alí y me he sentido identificado con lo que has dicho de Mehmet. Yo también he notado que últimamente Alí lo acapara todo y yo parece que no existo.


 Cerrando la puerta con fuerza en ese momento, Ekrem saludó a todos haciéndose pasar por su hermano. Ahora que sabía toda la verdad sobre sus padres, no le costaría meterse en el papel de Alí y demostrar que él también podía cabrearse y tener muy mala leche.
- Ya estoy aquí,-dijo Ekrem-. ¿Qué sitio es este, Ralph?
- Mi vieja casa chico. Sabía que no me fallarías…


 Cuando llegaron Josh y Robin, Ralph comenzó a contar la idea que había tenido para darle a Agatha su merecido.
- Alí, lo que te dije antes fue mentira,-comenzó diciendo Ralph-. Tu hermano no ha tenido un accidente…
- Lo maté yo,-intervino Aarón-.
- ¿Por qué?-preguntó Ekrem haciéndose el nuevo-.
- De alguna forma descubrió lo que hacías, a qué nos dedicábamos e incluso sabía que mataste al hermano de Tim. Como comprenderás, no podíamos dejar que siguiese con vida.
- Claro, lo comprendo perfectamente. Mi hermano siempre ha sido muy protector y se ha metido donde no lo llamaban, así que esto que le ha pasado ha sido por tonto. Él se lo buscó.
- Sabía que lo entenderías, Alí,-dijo Ralph-. Muy bien, ahora toca planear los pasos que vamos a dar para acabar con Agatha y su familia.


 Dirigiéndose a Josh, Ralph le indicó paso por paso lo que tenía que hacer.
- Josh, como mecánico que eres tú modificarás los coches de Agatha y Loreen. Haz que los frenos fallen de forma que no puedan evitar estrellarse y tener un accidente. Será una tragedia terrible… Esa zorra de Agatha también sabe lo nuestro y estoy seguro de que le habrá faltado tiempo para contárselo a la puta de Loreen.


 Mirando luego a Robin, Ralph se dirigió a él.
- Tú hackearás el ordenador de la vaca de Violet. Esa gorda estaba muy unida a Ekrem y estoy segura de que ese gilipollas le contó todo, así que es otro peligro con el que hay que acabar. Descubre qué tiene en su ordenador, sácale toda la información que puedas y luego Aarón se encargará de matarla.


 Conforme Ralph iba contando su plan, una horripilante sonrisa se iba dibujando en su cara, cada vez más diabólica, provocando que Ekrem se preguntase cómo podía haber estado conviviendo con semejante ser durante más de un año.


 Aarón también recibió instrucciones y las aceptó con gusto.
- Antes de matarla, me follaré a esa gorda de Violet. Esa seguro que es virgen y tiene el chocho tan cerrado como una niña… Lo voy a gozar mucho mientras me la follo.


 Intentando no abalanzarse sobre cada uno de ellos, Ekrem mantenía las formas y él también recibía instrucciones.
- Alí, tú debes hacerles creer a Agatha y a las demás que te has arrepentido de todo lo que has hecho, que la muerte de tu hermano te ha afectado mucho y que no piensas volvernos a ver,-decía Ralph-. ¿Qué les has dicho para poder venir aquí?
- Que necesitaba estar solo para pensar y reflexionar.
- Muy bien. Tu papel es muy importante, Alí. No deben sospechar nada de lo que estamos planeando y, si comienzan a hacerse preguntas, tú intenta cambiar el tema de la conversación y que se olviden de todo esto. Así nuestro golpe será más certero. Respecto a Emel… ¿Te ves capaz de matarla? No debemos dejar ningún cabo suelto.
- Descuida Ralph, acabaré con ella.
- Familia,-dijo Ralph ya dirigiéndose a todos-, si ninguno la cagamos, todos podremos volver a vivir tranquilos y sin preocupaciones. Ahora descansad y mañana, comenzaremos con nuestro plan.


 Ekrem volvió a casa y le contó a todas lo que Ralph había pensado hacer. Agatha y Loreen decidieron quedarse en casa y, si tenían que moverse a algún lado, lo harían andando o en transporte público. Violet apagó su ordenador y desenchufó la batería para que no pudieran acceder a él y Ekrem hacía rondas de vigilancia junto a las demás por si veían a algún sospechoso entrando en la casa.
Al día siguiente, Ekrem habló con Robin para ayudarlo a hackear el ordenador de Violet.
- ¿Estás seguro de que has dejado el ordenador encendido?-preguntaba Robin-.
- Te lo juro tío. Antes de venirme lo he encendido y lo he dejado viéndose el escritorio.
- Es que… no me deja Alí. Y eso es muy raro. Espera a ver…


 De repente, una chispa saltó y comenzó a arder el ordenador donde estaba Robin. ¿Cómo había pasado aquello? Para averiguarlo, tenemos que remontarnos al día anterior, en el que Ekrem habló con Ralph y le pidió el favor de que fueran juntos a la guarida. Supuestamente se había dejado algo allí y necesitaba recogerlo de vuelta. Era la excusa perfecta para averiguar la localización exacta de la guarida y volver con la llave de su hermano cuando no hubiera nadie. Toqueteando el ordenador, Ekrem lo modificó de tal forma que, cuando alcanzase cierto nivel de calor, saltase una chispa que hiciese arder todo.  


 Ekrem, haciéndose el sorprendido, reaccionó rápido.
- ¡Voy a ir a por el extintor!
- Corre antes de que todo se eche a perder. ¡Aquí hay productos inflamables!


 Justo antes de salir, Ekrem miró con desprecio a Robin y cerró la puerta con llave, encerrando a Robin en su interior sin posibilidad alguna de escapar.


 El humo que se estaba formando era bastante espeso y Alí no aparecía. Intentando forzar la puerta, no había forma alguna de abrirla y, comenzando a toser, Robin acabó desmayándose.


 Las llamas prosiguieron su camino y alcanzaron a Robin, quien se despertó viéndose rodeado de fuego y notando cómo su carne comenzaba a quemarse. Retorciéndose de dolor, Robin apenas logró gritar justo cuando los productos inflamables que había allí explotaron y arrasaron con todo a su paso.


 Volviendo a casa, Ekrem avisó a Loreen de que su parte del plan ya estaba cumplida.
- Robin ha muerto. La guarida ha explotado en mil pedazos estando Robin encerrado dentro…
- Genial. Ahora me toca a mí…-dijo Loreen sonriendo y llenando sus pulmones de aire-. Josh, te vas a enterar…


CONTINUARÁ…

lunes, 3 de agosto de 2020

Capítulo 15 || Doble o nada

 Ekrem pensó en Violet. Ella, al igual que todos, se creían que el que había muerto era él, cuando en realidad lo había hecho Alí… Llamando a la puerta, Ekrem entró en la habitación de Violet y la pilló llorando.
- Violet… ¿Podemos hablar?
- Alí, no quiero verte ahora. Vete, por favor.
- Violet, será un momento, escúchame.


 Levantándose, Violet se dirigió hacia Ekrem creyéndose todavía que era Alí.
- ¡No! Tú y tu pandilla de inútiles habéis sido los causantes de la muerte de Ekrem. Tú has sido quien ha matado a tu hermano. ¡Tú! Ahora ya nunca podré decirle lo mucho que le quería y lo tonta que fui al no habérselo dicho nunca… Vete, por favor,-dijo Violet volviendo a echarse a llorar-.


 Sin pensárselo, Ekrem abrazó a Violet y ésta intentó zafarse de primeras.
- ¡Suéltame Alí!
- No.
- ¡He dicho que me sueltes!
- No pienso soltarte porque no me llamo Alí, Violet. Soy Ekrem.
- ¡No juegues conmigo, Alí!
- No juego contigo Violet. Mírame, soy Ekrem… El verdadero y único Ekrem.


 Mirándolo a los ojos, Ekrem sonrió y Violet supo en su interior que el chico decía la verdad, por lo que volvió a abrazarlo con fuerza.
- Oh Ekrem, creí haberte perdido para siempre…
- No cielo, no me has perdido. Estoy aquí contigo y no te abandonaré nunca. Te quiero mucho Violet. Yo también siento no habértelo dicho nunca…
- No me importa. Yo tampoco me atreví a ser sincera y… siento no haber dado el paso hasta este momento. Te quiero…


 Separándose unos segundos, Ekrem y Violet cerraron sus ojos y se unieron en un dulce primer beso que se prolongó durante unos segundos que les parecieron eternos. Ambos estaban profundamente enamorados y gracias a este terrible acontecimiento, se habían dado cuenta que no podían dejar pasar más tiempo sin ser sinceros.


 Tras el beso, Violet no se podía creer lo que había hecho… ¡Acababa de dar su primer beso! Y encima con el chico que quería… ¿Era posible que su suerte estuviera cambiando?
- Si esto es un sueño, no quiero despertar,-confesó Violet-.
- Yo espero que tampoco lo sea… No sabes la de tiempo que llevaba esperando a que esto sucediera…


 Pero Ekrem también tenía otro tema en mente… Y era su hermano.
- Creo que… deberíamos ser sinceros con los demás y decirles que yo no soy Alí.
- ¿Tú crees? Tal vez sea peor y sigan yendo a por ti.
- Creo haber escuchado a tu madre echando a Ralph.
- ¿En serio?


 La propia Agatha estaba en su dormitorio preocupada y con la cabeza en mil cosas. Por un lado, pensaba en Loreen y se preguntaba si había podido llevar al que creía que era Ekrem hasta la cabaña. Por otro lado, no podía creer que estuviese casada con un mafioso asesino durante todo ese tiempo y que nunca se hubiera dado cuenta. ¡Había sido una tonta! Se dejó llevar por el dinero, la vida cómoda, las fiestas, el sexo y se olvidó de lo demás. Ralph había jugado con ella y quien lo había pagado caro era ese pobre chico… Ay, si su padre levantara la cabeza…  


 Llamando a la puerta, Emel entró en la habitación de Agatha, quien la atendió rápidamente.
- ¿Podemos hablar, Agatha?
- Sí cariño, ¿cómo te encuentras?


 Mirando a Agatha, Emel la respondió con tremenda seriedad.
- Mal. Ekrem y yo no teníamos demasiada relación, pero no dejaba de ser mi primo y… siempre había sido el responsable de los tres, quien se había ocupado de la casa cuando mi madre estaba enferma, quien nos ayudaba a Alí y a mí con los deberes… Incluso nos cubrió frente a mamá para que no se enterase de que Alí y yo nos acostábamos, aunque él no estuviera de acuerdo. Era el mejor de los tres…


 Completamente emocionada, Agatha la abrazó.
- No puedo creer que haya muerto…-dijo Emel-.
- No cantemos victoria todavía pero… cuando hemos llegado del cine y he subido, Ekrem todavía vivía. Estaba muy débil, pero le dije a Loreen que se lo llevase y llamara a un amigo mío.
- ¿Crees que sobrevivirá?
- No lo sé, había perdido mucha sangre… Aún no tengo noticias de ellos.
- ¿Y Ralph?-preguntó Emel-.
- He echado a ese bastardo de aquí.
- ¿Por qué?


 Agatha le relató la discusión que había tenido con Ralph y cómo le había admitido que él era el cabecilla de la organización y había permitido que atentasen contra la vida de Ekrem. Dándose cuenta de que Alí pertenecía a dicho grupo, Emel se quedó muy pensativa y le pidió permiso a Agatha para quedarse a dormir en su habitación. No quería dormir sola. Aceptando, la propia Agatha bajó al salón para seguir pensando en lo sucedido.


 Estando en esas, Agatha escuchó la voz de su hija mayor a sus espaldas.
- Ya estoy aquí, mamá.
- ¡Loreen! ¿Qué tal ha ido todo? ¿Ekrem está bien?


 Levantándose de un salto, Agatha se acercó a su hija, quien estaba sonriendo muy felizmente.
- Sí, mamá. Ekrem está vivo y ese hombre cree que se salvará, pero que las próximas horas son cruciales para él.
- Gracias a Dios y gracias a ti, hija mía.


 Llena de alegría, Agatha abrazó a Loreen y volvió a felicitarla y comenzó a llenarla de besos sin parar.
- ¿Y quién era ese amigo tuyo, mamá?-preguntó su hija-.
- Es una larga historia… Un día te lo contaré más tranquilamente.


 Pero Loreen tenía muchas dudas y así se lo hizo saber a tu madre.
- Mamá, sigo sin entender por qué me dijiste que llevase a la cabaña a Ekrem en lugar de llamar al 911. ¿Por qué me dijiste que lo sacase por la puerta de atrás y que llamase a ese hombre?
- Porque llevaba un tiempo viendo raro a Ralph.
- Mamá, Ralph siempre ha sido raro…
- Lo sé, pero me refiero a que estaba más de la cuenta y me echaba muchas excusas extrañas respecto a su trabajo y las cosas no me cuadraban… Había algo en lo que no era sincero conmigo y, teniendo en cuenta cómo ha cambiado el comportamiento de Alí en estos últimos meses, más razones tenía para sospechar de Ralph.


 Loreen frunció el ceño y se quedó bastante pensativa.
- Eso es cierto,-acabó afirmando Loreen-. Alí también está muy raro y últimamente siempre tenía trabajo, no pasaba mucho tiempo en casa, se comportaba de manera extraña, venía de madrugada… Y también era más violento cuando se acostaba conmigo. Ya sabes que a mí me gusta la caña, pero le tenía que pedir que bajase el ritmo si no me quería destrozar.
- Por eso fui a hablar con Ralph mientras tú te llevabas a Ekrem. Así lo quitaba de en medio y me resolvía algunas dudas y, vaya si lo ha hecho.
- ¿Te contó algo?


 Inmersas en la conversación, ni Loreen ni su madre se dieron cuenta de que Ekrem y Violet bajaron las escaleras y las estaban llamando.
- Mamá, Loreen,-decía Violet-.
- ¡Agatha!-gritó Ekrem provocando que ambas mujeres se diesen la vuelta-.


 Cuando ya se giraron hacia los recién llegados, Violet las sonrió.
- Mamá, ¿podemos hablar?
- Sí hija.
- Yo me voy entonces,-dijo Loreen-.
- No,-intervino Ekrem-. Tú también tienes que estar. ¿Y mi prima?
- Se encontraba mal,-contestó Agatha-, y se ha acostado en mi cama. ¿Qué ocurre Alí?
- Lo que sucede es que no soy Alí, sino Ekrem.


 Tanto Agatha como Loreen se quedaron serias y miraron a Ekrem. Mirando también a Violet, Agatha pudo ver cómo su hija estaba agarrada de la mano de él.
- ¡Es cierto! Tú eres Ekrem, joder… ¿Cómo no he podido darme cuenta?
- ¿Me iluminas mamá?-pidió Loreen-. Porque yo sigo sin darme cuenta de nada.
- Loreen,-contestó Agatha-, ¿no te acuerdas de que Alí se peinaba siempre dejándose un mechón de pelo sobre la frente? ¡Ekrem no!
- Joder, entonces… ¿A quien me he llevado a la cabaña es a Alí y no a Ekrem?
- ¿Cómo, cómo?-preguntó Ekrem-.


 Sentándose todos, Loreen le contó lo que había hecho con el cuerpo de Alí y le dijo que se encontraba grave, pero vivo al fin y al cabo. La gran duda se planteaba ahora: ¿por qué habían querido matar a Ekrem? Respirando hondo, el aludido comenzó a relatar lo sucedido desde el principio.
- Alí y yo siempre hemos tenido nuestras diferencias, pero desde que vinimos aquí y se unió a esas dichosas fiestas, cambió. Era más arrogante y prepotente, insultaba más fácilmente, sus horarios no eran los normales para una persona de nuestra edad… Pero lo que me hizo sospechar fue que, mientras nos estábamos tomando una copa Violet y yo en un club, Alí se presentó en ese lugar y le pegó una paliza a un señor y nos amenazó con no decir nada a nadie si no queríamos ser los siguientes. Por lo que, desde entonces, me dediqué a seguirlo siempre que podía hasta que un día lo seguí hasta una casa en la que, sin ningún tipo de pudor o remordimientos, asesinó a un chico.


 Loreen comenzó a sonreír sin terminar de creérselo y Agatha, por su parte, no cabía en sí de asombro.
- Venga ya,-dijo Loreen-. ¿Alí es un asesino?
- Sí hija,-contestó Agatha-. Ekrem tiene toda la razón y con lo que me está diciendo y lo que yo he averiguado me cuadran más las cosas…
- ¿Qué sabes tú?-preguntó Ekrem-.


 Agatha volvió a contar lo que Ralph le había dicho ese mismo día y Ekrem iba confirmando lo que ella le decía a cada frase que decía.
- Claro, Ralph no te ha mentido esta vez,-dijo Ekrem-. Lo que no me explico es cómo se han podido enterar…
- ¡El investigador!-intervino Violet-. Tú a las únicas personas a quienes se lo contaste fuiste a mí y a ese investigador con quien contactaste, ¿verdad?
- Joder claro, ese tío tiene que estar compinchado con Ralph y los suyos… Lo malo es que se creen que yo estoy muerto y que soy Alí.


 Quedándose en silencio totalmente absorta, Agatha tuvo una idea respecto a eso.
- No… No creo que sea malo precisamente, Ekrem. Tenemos tres ventajas sobre ellos ahora mismo.
- ¿Qué ventajas?
- Que sabemos a lo que se dedican, que tú no eres Alí y que eres su hermano gemelo…
- Vale, creo que ya sé por dónde vas.
- Piénsalo detenidamente. Si realmente te hubiesen herido a ti, ¿tú crees que tu hermano habría respetado mi decisión de que no volviera a ver a Ralph ni al resto de la pandilla?
- Ni de coña.
- Exacto. Debemos aprovechar esa ventaja para pillarlos y encerrarlos-sentenció Agatha-.
- Mamá,-intervino Violet-, por mucho que consiguiéramos pillarlos y encerrarlos, no creo que sirviese de nada. Si estamos en esta situación es porque tienen a un investigador privado en plantilla y no sabemos si tendrán a más gente dentro de la policía… Aunque los encerrásemos, en media hora estarían en la calle.
- Joder, tienes razón, ¿qué podemos hacer entonces?-preguntó Agatha-.
- Matarlos,-dijo Loreen-.


 En otro punto de la ciudad y en ese preciso instante, Aarón acababa de llegar a la guarida.
- Ralph, aquí estoy. ¿Qué era tan urgente?
- Agatha me ha echado de casa.
- ¿Agatha? ¿Por qué?
- Cuando mataste a Ekrem fue justamente escasos minutos antes de que nosotros llegásemos a casa, Violet ya había visto a Ekrem muerto y bajó a contarlo gritando y llorando sin parar. Agatha subió con Loreen, pero luego volvió a bajar y me acusó de haberlo organizado todo.
- ¿Cómo llegó a esa conclusión?


 Bajando la cabeza, Ralph resopló.
- Creo que fue porque no mostré ningún sentimiento. Me quedé completamente quieto e indiferente a todo…
- Joder Ralph, deberías haber actuado un poco, que no se hubiera notado tanto…
- Eh, la actriz es Agatha, no yo. Yo soy un simple empresario.
- Bueno, ¿y qué vamos a hacer ahora?
- Preparar un plan para acabar con todos. Vamos a mi casa…


 Saliendo de ese sitio, Ralph y Aarón entraron en la vieja casa del primero.
- Vaya, por fin conozco la mítica casa del jefe Ralph,-comentó Aarón en voz alta-.
- Hacía años que no pasaba por aquí. Cuántos recuerdos tengo en esta casa…
- ¿Has avisado a los demás?
- Sí, están de camino.
- ¿Alí también?-preguntó Aarón extrañado-.


 Sentándose frente a la chimenea, Ralph contestó.
- Claro, ¿por qué no iba a venir?
- Porque acaba de morir su hermano…
- Anda, menuda bobada. Alí no sentía nada por su hermano y él mismo se había dado cuenta de que era un estorbo para todos nosotros. Tarde o temprano lo habría matado él.


 Entrando en la casa, Arnold saludó a los presentes.
- Buenas noches gente. Menuda prisa la vuestra… Además, ¿por qué nos reunimos aquí?
- Debemos comenzar de cero, Arnold,-le dijo Ralph-. Como cuando tú y yo empezamos en este mundo. Y para eso, debemos conectarnos de nuevo con este lugar donde hemos vivido tanto tú y yo.
- ¿Qué ha pasado?
- Agatha se ha enterado de lo que hacemos a raíz de la muerte de Ekrem y… no podemos permitir que hable más de la cuenta.
- ¿Habéis matado al hijo de Rashid?-preguntó Arnold-.


 Afirmando con su cabeza, Aarón se atrevió a preguntarle algo a Arnold. Siempre había tenido esa duda y ahora era el momento propicio. Lo que ninguno de los asistentes sabía era que Ekrem, vestido y comportándose como su hermano Alí, había llegado al lugar.
- Arnold,-dijo Aarón-. ¿Es cierto eso que se cuenta de ti?
- ¿Qué se cuenta de mí?
- Que una vez mataste a quien no debías y metiste la pata hasta el fondo.
- ¿Cómo sabes eso? Bueno, mejor no te pregunto… Pues sí, es cierto. Y precisamente fue con el padre de Alí…
- Cuéntamelo Arnold,-pidió Aarón-.


CONTINUARÁ…