lunes, 20 de agosto de 2018

The Jungle || Capítulo 18


Cuando Fausto salió de casa para ver quién era la visita, quien menos se esperaba que estuviera allí era Jota.




Ambos se saludaron y se abrazaron amistosamente, ya que llevaban mucho tiempo sin verse.
-          ¡Cuánto tiempo, Jota!
-          Y que lo digas, desde que os saqué del barco no os he vuelto a ver. ¡Menudo cambio has dado!
-          Sí, la vida me ha dado un vuelco bastante grande. Aunque hay veces que trata muy duramente…
-          Y que lo digas. He venido porque mi tío Ernesto se murió.




Fausto se sorprendió y, al mismo tiempo, se entristeció mucho.
-          No sabía que aquel hombre era tu tío… Lo siento de veras.
-          Gracias… Al parecer murió alguien más a causa de la intoxicación, ¿no?
-          Sí, el marido de mi excuñada, que fue quien nos ayudó con todo lo de Julio, Pocholo y compañía.
-          Vaya, menuda tragedia. No tenía ni idea… Lo siento mucho.
-          Gracias Jota, pero ahora sólo nos queda esperar. Hemos demandado a la empresa de cáterin por la comida en mal estado, pero mientras la policía investiga, ha cerrado mi hotel.
-          ¿Tu hotel? Fausto, ¿hay algo de lo que me tenga que enterar?
-          Bastante, a decir verdad.




Tras poner al día Fausto a Jota, a éste le asaltó una sospecha.
-          ¿Y no te parece sospechoso?
-          ¿Sospechoso? ¿El qué?
-          A ver, tu sobrina se entera de que está embarazada y, según me cuentas, se la veía feliz y va y, sin venir a cuento, os la encontráis muerta con signos de suicidio. Ahora, el día de la inauguración del hotel, una inesperada contaminación en la comida provoca la muerte del marido de Rita y también la de mi tío… ¿Y si mi tío fue un daño colateral?
-          Creo que pillo tu punto de vista… Sigue.
-          ¿Y si el principal objetivo era Hugo? ¿Y si realmente no fue una contaminación “inesperada”? ¿Y si lo envenenaron?
-          Tu teoría encaja perfectamente, pero no tenemos pruebas…
-          ¿El hotel tiene cámaras de seguridad?




Corriendo hacia el hotel, el cual estaba precintado por la policía, hablaron de entrar en los archivos de las cámaras de seguridad para, de esta forma, pillar si alguien había envenenado la comida del restaurante.
-          Coño. Si me dicen que es la misma playa donde vinimos a por la planta aquel día no me lo creo. ¡Qué pedazo de hotel! Tiene que ser impresionante abierto al público.
-          Ojalá pueda ser así algún día…
-          Pronto. Ahora entraré en los archivos de las cámaras de seguridad y averiguaremos la verdad.
-          ¿Y por qué no puedo ir yo?
-          ¿Y arriesgarte a que te pille la policía entrando en tu propio hotel en mitad de una investigación? Te pueden cargar con el muerto de mi tío y de Hugo. No. Será mejor que yo entre.




Mirando hacia todos lados, Jota entró en el hotel sin problema. Ahora venía lo complicado…




Comenzó a buscar los archivos por todos lados, miraba en cada carpeta, en cada partición del disco duro… Pero no había nada. Había desaparecido todo.




Al salir, Jota le contó a Fausto el fracaso de su incursión.
-          La policía se lo ha tenido que llevar, Fausto.
-          O puestos a sospechar, quien haya hecho esto ha podido pensar lo mismo que nosotros y ha actuado antes.
-          También. Puede ser…




Pero Fausto no se daba por vencido.
-          Esto no va a acabar aquí. Si tu teoría es cierta y alguien nos quiere ver muertos, instalaré cámaras de seguridad en mi casa. Compraré lo mejor del mercado y, si alguien nos espía o intenta algo, lo sabré.




Y así fue, una semana después de los acontecimientos, la casa contaba con una moderna instalación de cámaras de seguridad de último modelo. No había ningún rincón que no pudiera ser captado por el sistema.




Y dado que el hotel permanecía cerrado, Fausto invitó a Jota a quedarse en casa, por lo que Kevin se fue al que era dormitorio de su madre y ahora Guengue compartiría cuarto con el invitado de su padre.




En todo ese tiempo, Jota aprovechó para conocer más a la familia de Fausto, entablar una relación de amistad con todos y cada uno de ellos, pero con quien pasaba más tiempo era con Isabel.
-          ¿Te diviertes aquí?-preguntaba la chica-.
-          Sí. Me gusta mucho esta isla… Fíjate, si tuviera algo o alguien que me atase aquí, me quedaría a vivir en la isla.




Pero no eran conscientes de que alguien los vigilaba de cerca. Los espiaba…




Mientras tanto, en el primer piso, Guengue llamaba al dormitorio de su difunda tía Rita.
-          ¿Puedo pasar?
-          Entra.




Un Kevin terriblemente serio se encontraba frente a la tele apagada. Tenía la mirada perdida mientras no paraba de pensar en lo sucedido recientemente.




Sentándose a su lado, su primo Guengue se proponía animarlo, por trigésima vez.
-          Tío, tienes que salir de aquí. Date una vuelta por la isla, haz ejercicio, ponte la tele, escucha música… Pero mantente entretenido. No es bueno martirizarte tanto.
-          Guengue…
-          Escúchame. A todos nos duele la muerte de tu madre. ¿Te crees que no te comprendo? Tuve que enterrar en un mismo día a mi tío y a mis abuelos… Sé que no es fácil, pero…




Kevin volvió a interrumpir a su primo que, en esta ocasión, se quedó callado.
-          Cada persona sufre la pérdida de un ser querido de una forma diferente, así que no me vengas a intentar animarme o sacarme de aquí.
-          Pero tío…
-          ¡Está bien! Tú ganas… Iré abajo a ponerme el ordenador. A ver así puedo tener un poquito de tranquilidad…




Dando un portazo, bajó corriendo las escaleras y se fue hacia el estudio de Fausto.




Una vez que encendió el ordenador, se le abrió automáticamente el programa de vigilancia de las cámaras de seguridad y, como si fuera un resplandor, Kevin creyó ver a alguien a las afueras de la casa.




Rápidamente, comenzó a mirar todas las cámaras de seguridad exteriores, fijándose bien en todas y cada una de ellas, haciendo zoom, mirando con detenimiento…




Y estando en esto, Rosa entró en la habitación.
-          Uy Kevin, no sabía que estabas aquí. Me alegra que hayas…
-          Rosa, dile a tu padre que venga.
-          Ah… Vale.
-          ¡Rápido!




Como una bala, Rosa fue a avisar a Fausto.
-          Padre, dice Kevin que vayas al estudio, dice que es importante.




Levantando la vista, Fausto se alertó un poco.
-          ¿Qué hace tu primo allí?
-          No lo sé, pero estaba con el ordenador.




Levantándose, miró a su hija con una sonrisa y le agradeció el aviso.
-          ¿Me relevas en la partida de ajedrez con tu madre? Iré a ver qué quiere Kevin.




Cuando llegó allí, Kevin comenzó a enseñarle las imágenes de las cámaras de seguridad, diciéndole que creía haber visto a alguien desde la cámara de la entrada, pero que ahora ya no estaba.
-          Los únicos que han podido escuchar o ver algo son Isabel y Jota,-comentaba Kevin-.
-          Iré a preguntarles.




Yendo hacia ellos, Fausto se encontró con que ambos se estaba besando. Un poco impactado, se quedó quieto y carraspeó.




Separándose al instante, Isabel y Jota comenzaron a disculparse.
-          No hay tiempo para disculpas. ¿Habéis visto a alguien o escuchado algo raro por aquí?
-          No,-contestaron ambos-. ¿Por qué?
-          Jota, vente conmigo. Isabel, tú ve a casa con tu mamá y Rosa.
-          Sí, padre.




Entrando en casa, Isabel se dirigía al salón cuando su primo Kevin le preguntó por su padre.
-          Se han ido hacia fuera. ¿Pasa algo?




Al no contestar, Kevin salió y pudo ver a lo lejos a su tío y a Jota.
-          ¡Esperad! ¡Voy con vosotros!




Alcanzándoles, Kevin se quiso unir a la partida.
-          No. Kevin, debes quedarte en la casa con tu tía y tus primas.
-          Tío Fausto, Guengue está con ellas. ¡Necesito irme contigo! ¿No queríais que saliera de casa? Pues aquí estoy. Déjame ayudar…
-          Está bien. Vente con nosotros. Vamos a buscar por los alrededores al que nos está espiando. No debe andar lejos.




Y comenzando a buscar, los tres hombres se pusieron a investigar por la isla, intentando averiguar algún rastro que indicara la ubicación del espía…




CONTINUARÁ…