viernes, 5 de agosto de 2016

Capítulo 18

CAPÍTULO 18

Sobre las 12 de la mañana de ese mismo día, Naim recibió el alta con la recomendación de que no hiciera ejercicio físico y se tomara la baja durante mínimo dos semanas. Nada más salir, rompió el papel.


Al llegar a casa, Naim vio con sus propios ojos la destrucción que había causado el maldito fuego. Su hogar no existía. Su casa ya era un cúmulo de basura y polvo por todos lados.


Pero lo realmente importante era el garaje. La llave se habría fundido así que utilizó el mecanismo manual para abrirlo.


Pero por desgracia el asesino, y seguramente pirómano, lo tenía todo pensado y se había encargado de quitarle todos los recuerdos que Naim tenía en su casa.


Por suerte Naim tenía todos esos recuerdos en su cabeza: La cara de felicidad de Ashley dando el sí quiero; ver a Max llorando recién nacido; las primeras navidades juntos; la cara de Max abriendo los regalos de Navidad y trayendo su primer sobresaliente… Todo eso no lo perdería nunca y quien fuera aquel tipo, no lo conseguiría y ahí Naim tenía ventaja.


Dejando los pensamientos a un lado, Naim se puso a mirar por su “casa” a ver si podía rescatar algo y vio que la cama más o menos estaba en condiciones. Tal vez la madera algo quemada pero si se mantenía en pie podía resistir.


Como el único sitio donde se podía resguardar era el garaje, Naim cogió los filos de la cama y la arrastró hasta ponerla en el garaje de una sola pieza.


Naim estaba comprobando la cama para ver si estaba lo suficientemente bien como para resistir cuando un coche dio un frenazo frente a la casa de Naim. Era Scott.


Naim se giró asustado ante el fuerte frenazo que habían dado y al ver a Scott se quedó más tranquilo.
-          ¡Naim! ¿Estás bien?


Scott salió corriendo hasta Naim y le dio un abrazo que cortaba la respiración.
-          He venido en cuanto me he enterado. Iba de camino a la comisaría cuando escuché la noticia en la radio y he venido corriendo hacia aquí.
-          Muchas gracias Scott.


Naim se sentía más seguro estando con Scott. Sabía que si estaba a su lado nunca le faltaría de nada.


Los dos amigos se separaron y Scott hizo la pregunta obligada.
-          ¿Qué ha pasado?
-          Me fui a dormir cuando a la hora o así me desperté y ya estaba todo en llamas y ya lo que hice fue saltar por la ventana e intentar escapar pero había tragado mucho humo y los cortes por los cristales me hicieron estar muy débil.
-          ¿Y pasó así de repente? ¿Hay algo que no me hayas contado?
-          No, no ha pasado nada fuera de lo normal.
-          ¿Seguro? Sabes que puedes confiar en mí.
-          Ya lo sé, no ha pasado nada.
-          Entonces esto lo ha tenido que hacer alguien. Como no haya sido…
-          El asesino de la maceta… puede ser.


Scott puso cara de asombro de repente.
-          ¡Ya lo sé! Es el asesino, que te ha quemado la casa porque ahora quiere acabar contigo, ¿no es cierto?
-          ¡Pero qué ideas se te ocurren!-          No, es eso… He dado en el clavo, ¿por qué no lo reconoces? ¿Te tiene amenazado?
-          Scott, será mejor que dejes el tema. Por si no te das cuenta me acabo de mudar a mi garaje y tengo mi casa todavía echando humo, con el asesino de mi mujer e hijo de vuelta y encima con un acosador. Te agradezco que estés preocupado pero lo que menos necesito ahora es darle vueltas a la cabeza. ¿Podría ir a tu casa para coger un uniforme? Como comprenderás…
-          ¿Tú estás para trabajar?
-          ¿Tienes el traje o no?
-          Sí, vente conmigo anda.


Scott se marchó con Naim a su casa pero allí no tenía ninguno, así que fueron a comisaría y allí se pudo cambiar de ropa.


Eva vio que Naim estaba en la comisaría y corrió a abrazarlo.
-          ¡Hola guapo! ¿Cómo estás?
-          Bien, no podrán conmigo.
-          Di que sí. 


Enseguida todos se acercaron y comenzaron a dedicarle palabras de apoyo y de ánimo.


Todos se ofrecían a llevarlo a su casa para que durmiera allí hasta que se encontrara algo mejor pero él se negaba. Y aunque todos tenían muy buena intención, no se daban cuenta de lo que realmente le estaba pasando a Naim…


Aunque tuviera sus recuerdos perfectamente en su cabeza, no dejaba de dolerle que todos los álbumes de fotos, cuadros, la casa que a la que se mudaron recién casados… Todo eso ya no existía.


Las amenazas que últimamente había recibido, la presión por la vuelta y los asesinatos, la impotencia por querer averiguar quién era y no tener ni una sola pista de ni siquiera saber si era un hombre o una mujer…


Ese día Naim se lo tomó libre y se encargó de limpiar la superficie de su “casa” o de lo que quedara de ella.
-          Uf, ya he terminado por hoy… Será mejor que me eche un rato.


Y Naim entró en el garaje y se echó sobre la cama para dormir un rato y descansar ya que no había dormido en esa noche por la guardia y por lo ocurrido.


Naim se aseguró antes de acostarse de que la puerta estuviera más que cerrada y cuando ya estaba cerciorado se acostó.


Naim se despertó y tal y como estaba se fue con el coche hacia el banco para sacar dinero y así poder cenar en un restaurante o algo y ya al día siguiente comprar unos pocos muebles nuevos para poder hacerse su propia comida, por lo que tuvo que pasar por la carretera donde Ashley y Max perdieron su vida…


Pero algo no iba bien… La curva fatídica se acercaba, el ceda el paso se aproximaba y los frenos del coche fallaban. Esto no podía estar pasando…


Naim dio un volantazo que cambió mínimamente la trayectoria del coche pero que causó que Naim comenzara a dar vueltas de campana dirigiéndose al mismo destino de su familia… una caída de 5 metros de alto.


El coche se precipitó hacia la caída y rápidamente comenzó a arder haciendo que las probabilidades de salir vivo de allí se redujeran…


El coche acabó incrustado y ardiendo. ¿Saldría Naim de allí?


Pocos minutos después, se recibió una llamada en la comisaría que alertó del accidente de coche que acababa de ocurrir.


Eva corrió a decírselo a Bianca y Scott, que salieron en el coche patrulla hacia el lugar.


Al ver el coche de Naim, Bianca quería bajar a rescatarlo pero era demasiado peligroso ir hasta allí…


Los bomberos llegaron 30 segundos después y les obligaron a ambos a alejarse del lugar. Había muchas probabilidades de que todo saliera volando por los aires y el peligro cada vez era mayor.


La pareja, con todo el dolor de su corazón retrocedieron y salieron corriendo en dirección contraria justo a tiempo para escuchar a sus espaldas un gran… BOOM.


Tras apagar las llamas, el cuerpo de Naim no fue encontrado por ningún lado, así que en el cementerio pusieron una lápida con su nombre junto a las de su familia…


Todos estaban destrozados. No se podían acabar de creer que Naim, aquel chico que esta mañana les había hablado, sonreído y abrazado, aquella persona ya no existía… Estaba muerto.


Scott no podía parar de llorar. Su mejor amigo. Aquel con el que se peleó en la academia el primer día por un sitio en la taquilla… Aquel que se convirtió en su amigo inseparable y que le ayudó a que Bianca estuvieran juntos desde hacía 7 años. Y a Scott no se le iba de la cabeza la frase que Naim le dijo sólo un día antes de su muerte: “Que sepas que te debo una y lo vas a pasar tan putas que te acordarás de mí toda tu vida.”
-          Descansa en paz Naim. Nunca olvidaré este día: 04/07/2014.


El comisario no lloraba no porque no le importara, todo lo contrario, sino porque estaba totalmente descolocado. Un joven, con toda la vida por delante muere y él, un hombre casi a punto de jubilarse y con menos años de vida por delante viviendo.
-          Naim, nunca te lo dije pero… Eres aquel hijo que nunca tuve…


Ahora que Naim ha muerto, ¿cómo irá la vida del resto de personajes?

CONTINUARÁ…

jueves, 4 de agosto de 2016

Capítulo 17

CAPÍTULO 17

Naim llegó a su casa a las 5 de la mañana loco por coger la cama y dejar de darle vueltas a la cabeza, aunque lo consideraba tarea difícil, pero entrando en su cuarto vio que había una carpeta y una nota que decía: “¿Te gusta el regalo que te he dejado en el lago? Espero que sí porque ese lugar te trae muchos recuerdos, ¿cierto? Sería una pena que perdieras todo lo que tienes de tu mujer e hijo si no dejas de preguntar a los forenses, policías o a la científica… Tú decides Naim. Tú decides.


Naim estaba cabreadísimo al terminar de leer esa nota. Sabía que cumpliría lo que decía y tampoco iba a dejar que se saliera con la suya así que Naim hizo lo que tenía pensado hacer en comisaría: provocarlo.


Un cuarto de hora más tarde, Naim dejaba una nota en el porche de la casa.
-          No me das miedo, ¿sabes? Eres un cobarde que no da la cara y que se tapa detrás de unos asesinatos de gente inocente y siempre mujeres y niños. ¿Qué te pasó? ¿Tu madre te abandonó? ¿Acaso te abandonó tu mujer y se llevó a tu hijo? Me das lástima. Puedes hacer lo que quieras, quítame todo lo que quieras de Ashley y Max porque eso no es importante. Nunca conseguirás arrebatarme mis recuerdos y lo sabes.


Naim cerró la puerta con llave y se cercioró de que las ventanas estuvieran bien cerradas también. Una vez hecho esto, se metió en la cama a dormir.


Pero eso no había terminado ahí… Al cabo de una hora, cerca de las 6 y media de la mañana, un intenso fuego comenzó en el salón de la casa de Naim propagándose rápidamente.


Muy pronto llegó a la cocina, haciendo que las encimeras comenzaran a arder. El fuego se acercaba peligrosamente a objetos que podían explotar.


Y cómo no, también las llamas se acercaban al dormitorio donde descansaba Naim…


En menos de dos minutos, las llamas penetraban las puertas del cuarto de matrimonio, haciendo que el humo y el fuego se hubiera extendido por casi toda la casa.


Naim se despertó de golpe tosiendo y al mirar al frente, su corazón comenzó a latir de forma desenfrenada. Su casa estaba ardiendo y la salida estaba totalmente taponada por el fuego.


Naim estaba angustiado. Cada vez más se hacía más difícil respirar y no sabía lo que hacer. Necesitaba un plan de escape si quería salvarse.


El baño era el único lugar a salvo de las llamas, aún… pero el respiradero era demasiado pequeño como para que Naim pudiera salir por ahí. Las alternativas se le iban acabando…


La única salida factible que veía Naim era la ventana de su dormitorio, cada vez más inundado de humo tóxico para los pulmones. Temía que al saltar un trozo de cristal se le clavara en un mal lugar y muriera desangrado, pero no había otra salida más que saltar y confiar en que todo iba a salir bien.


Armándose de valor saltó por la ventana cayendo cara al suelo rodeado por muchísimos cristales. La sangre comenzaba a brotar a través de los pequeños cortes que se había hecho en los brazos.


Como pudo, Naim logró incorporarse para apoyar la espalda en la pared y así coger impulso para levantarse y pedir ayuda, pero estaba demasiado asfixiado y con falta de fuerzas como para hacer todo eso.


Naim estaba semiinconsciente  y no se dio cuenta de que alguien pasó corriendo a su lado totalmente vestido de negro. ¿Sería esa persona el asesino de la maceta?


Una llamada de un vecino de Naim alertó a los bomberos del fuego que se estaba produciendo en la casa del agente de policía.


Como un milagro caído del cielo, la lluvia comenzó a caer como unas horas antes en el lago. Los bomberos tardaron un minuto en llegar a la casa de Naim y se lo encontraron rodeado de cristales, casi inconsciente y con una casa hecha una bola de fuego a sus espaldas…


La ambulancia llegó enseguida y se llevaron a Naim a urgencias del hospital local.


Mientras los bomberos estaban apagando el fuego, parte de la estructura de la casa se vino abajo, lo que facilitó la tarea de extinción, pero que destruyó la mayor parte de la casa.


El asesino de la maceta había cumplido su amenaza. Todo recuerdo que tuviera Naim se lo había borrado… ¿o no?


CONTINUARÁ…

miércoles, 3 de agosto de 2016

Capítulo 16 de "Cero"

Tras un laaaaargo parón, vuelvo con el blog y esta vez habrá novedades. Voy a terminar la primera parte de "Cero" poniendo un capítulo al día por las molestias después del parón tan largo. Una vez terminada, comenzaré a subir una nueva historia que ya está finalizada para luego subir la segunda y última parte de "Cero".
Dicho esto, comencemos con el capítulo de hoy jeje.

CAPÍTULO 16

Una sensación de vacío le recorría el cuerpo. Tristeza y silencio iban agarrados de la mano mientras Naim se sentía desolado…


Un supuesto accidente, un asesinato en realidad. Fallos en los frenos, una carretera peligrosa, una curva fatídica…


Naim se despertó de su siesta, tenía turno de noche. Se levantó, cenó y se fue al trabajo.
-          ¡Buenas noches Eva!
-          Buenas noches guapo, ¿cómo estás?
-          Bien. Preparado para una noche de insomnio.
-          Así estamos todos…


Naim se adentró en comisaría y saludó a Scott que ya había llegado.
-          Qué temprano por aquí, ¿no?
-          Sí, es que… Tenía cosas que hacer…
-          Ya, o también no querías encontrarte conmigo en el parking, ¿no?
-          Naim, lo de ayer era una broma tío, no te lo tomes a mal.
-          Ay, qué capullo eres. Que sepas que te debo una y lo vas a pasar tan putas que te acordarás de mí toda tu vida.
-          Vale Naim, eso ha sonado muy psicópata.


Bianca intervino en la relación.
-          Buenas noches para ti también Naim. ¿Qué mosca te ha picado?
-          Ninguna, estoy como siempre.
-          Sí, y yo soy madre abadesa ahora… ¿Qué te pasa?
-          Nada, de verdad.
-          Bueno, si no nos lo quieres contar allá tú.


El comisario saludó a Naim justo cuando estaba cerrando la puerta de su despacho.
-          Buenas noches Naim. ¿Qué tal?
-          Bien comisario Heiss, ¿se va a casa ya?
-          Exactamente. Naim, te dejo al mando ahora que me voy a casa. Si pasa algo de importancia me avisas y vengo enseguida.
-          Está bien comisario. Muchas gracias.


Naim quería preguntarle algo antes de que el comisario se fuera.
-          Ah, una cosa antes de que se vaya, ¿se sabe algo nuevo del asesinato de la mujer y del niño de hace 9 meses?
-          Nada. Sabes de muy buena tinta que no tenemos ni una sola pista, huella o indicio. El caso se va a archivar.


Naim no estaba de acuerdo con eso.
-          No se puede archivar todavía. Seguro que hay algo que a la científica se le ha escapado. Un pelo, un… algo.
-          Naim, sé que sientes impotencia porque quieres hacer algo y por ahora no podemos hacer nada, sólo esperar…
-          ¿Esperar? Esperar a que vuelva a matar a gente inocente para poder cazarlo de una vez por todas me parece una mala estrategia. Habría que hacer algo más.
-          ¿Y qué propones?
-          Provocarle, sacarlo de sus casillas, ponerlo nervioso y que cometa un error.


El comisario se quedó callado un momento.
-          ¿Sabes lo que estás diciendo? Si hiciéramos eso acabaría matando a más gente.
-          Lo está haciendo y quién sabe cuándo lo volverá a hacer. El asesino de la maceta ha vuelto y tenemos que hacer algo.
-          No sabemos si esta vez es él mismo o es un imitador.
-          Por favor comisario… ¿necesita más pruebas para creer que ha vuelto?
-          Yo no estoy seguro al 100%. Hay que ser cautos respecto a este tema.


Eva estaba terminando de gestionar unos papeleos mientras escuchaba voces del comisario y Naim al fondo, así que paró un momento para escuchar.
-          Naim, yo también tengo ganas de pillar a ese malnacido y meterle toda la vida entre rejas pero hasta que no tengamos nada sólido no podemos hacer nada. Tu mujer e hijo te darán la fortaleza que necesitas si se lo pides.


¿Su mujer e hijo? ¿No vivía solo? ¿Le había mentido? Eva estaba hecha un auténtico lío y sabía que ella no estaba al tanto de todo lo que pasaba por la comisaría.
-          Buenas noches Eva. Que te sea leve la noche aquí. Ya le he dicho a Naim que para cualquier cosa importante que ocurra me aviséis con tiempo, ¿de acuerdo?
-          Está bien comisario. Que descanse y buenas noches.


Los minutos comenzaron a pasar y a las 11 en punto de la noche, Eva atendió una llamada un tanto rara…


Eva se acercó hasta los puestos de Naim y Scott.
-          Chicos, acabo de recibir una llamada extraña.
-          ¿De qué se trata?-preguntaron ambos-.
-          Una chica ha llamado diciendo que ha visto a alguien sospechoso alrededor del lago que está frente a una cascadita.
-          Sé dónde es,-dijo Naim-. Será mejor que vayamos a echarle un vistazo Scott.
-          Vamos a ver lo que ocurre. Bianca, estate atenta. Eva, no te separes del teléfono.


Naim y Scott fueron a por el coche patrulla cuando unas gotas de agua comenzaron a caer desde el cielo.


Rápidamente llegaron al lugar justo cuando la lluvia comenzaba a apretar un poco más.


Se pusieron a mirar por todos lados hasta que se quedaron parados en un sitio observando… una maceta.


Naim y Scott se miraron a la vez con caras de complicidad y tristeza a la vez. Este hecho era la confirmación de que el asesino de la maceta había vuelto.

Scott no sabía qué decir ni lo que hacer…
-          Naim yo… lo siento mucho.
-          Gracias Scott, pero tú no tienes la culpa de nada.


Lo que Naim no sabía es que en su casa, el asesino de la maceta le había dejado una notita bajo una carpeta repleta de fotos de la vida de Naim.


¿Qué dirá la nota?

CONTINUARÁ…