lunes, 4 de abril de 2016

Capítulo 2 de "Cero"

¡Muy buenas a todos! Estamos a lunes y comenzamos una semana nueva y qué mejor que empezarla con un capítulo de esta nueva historia. ¡Espero que os guste a todos!

CAPÍTULO 2

Habían pasado dos días desde su incorporación y ya tenía el primer turno de noche, así que para aguantar, Scott se puso a hacer un poco de café.
-          ¿Cómo lo quieres Naim?
-          No me apetece, gracias.
-          ¿No? ¿Y cómo vas a aguantar?
-          Ya me las ingeniaré.


Scott sacó una bandeja y puso las tazas de café sobre ellas.
-          ¿De verdad que no quieres?
-          Seguro.


Scott se sentó junto a Naim con su taza de café y comenzó a darle pequeños sorbos.
-          Coño, como quema.
-          Ten cuidado hombre, te vas a quemar el paladar.
-          Ya, ya… Oye, ¿a ti te pasa algo?
-          No, no, sólo pensaba.
-          Venga, deja de darle vueltas a la cabeza al mismo tema, así no vas a solucionar nada.


Y justo cuando iba a contestar, Bianca vino corriendo hacia ellos.
-          Chicos, un aviso. Se ha activado la alarma silenciosa de la joyería Esmeralda, en la calle King.
-          Vamos allá,-dijo Scott dándole una palmada a Naim sobre la espalda-.


Cogieron el coche de policía, que ya habían arreglado, y se fueron hasta la calle donde se encontraba la joyería, muy oscura a esa hora de la noche.
-          Scott, hay que ir con mil ojos. Ten mucho cuidado.
-          Sí, rastreemos este lugar…


El ladrón estaba escondido detrás de un cartel de la joyería viendo cómo los policías peinaban la zona y cada vez más se acercaban a él. Tenía que escapar rápido de allí.


Sin saber qué hacer, el ladrón salió corriendo de allí, por lo que Naim y Scott comenzaron a perseguirlo.
-          ¡No corras! ¡Va a ser peor!-gritaba Scott-.


El ladrón giró la esquina y se percató de que no había salida. Sólo estaba un enorme muro imposible de saltar. La única salida posible era dar la vuelta por detrás de la joyería y rezar para que no lo cogieran.


Para la mala suerte del ladrón, Naim se conocía perfectamente esa zona y sabía que no tendría escapatoria.
-          Scott, tú ve por allí, yo sigo por aquí.
-          ¡Vale!


Cuando estaba a punto de salir de allí, Scott pilló de frente al ladrón que retrocedió, pero estaba rodeado. Tenía las dos salidas taponadas…
-          Mierda…
-          Entrégate. No tienes ninguna posibilidad,-dijo Scott-.
-          Está bien, está bien…
-          ¡Ponga las manos donde yo las vea!-gritó Naim-.


El ladronzuelo se acercó a la pared y se puso de rodillas, dando la posibilidad de que ambos policías se acercaran y le esposaran.


Con las esposas puestas, Naim pronunció después de 1 año, aquellas famosas palabras…
-          Queda usted detenido. A partir de ahora todo lo que diga puede ser y será utilizado ante un tribunal.


Metieron al chico en el calabozo y ellos se fueron a comisaría.
-          ¿Queda café Scott?
-          Al final no te has resistido, ¿eh? Es que el café que hago es imposible de rechazar.
-          Teniendo en cuenta que hay una sola máquina, es normal que no lo rechace, pero porque no hay otra cosa mejor.
-          Qué capullo eres…


Naim se sonrió porque le encantaba picar a su amigo.
-          Venga hombre, no te mosquees. ¿Sabes? Te he visto mejor hoy.
-          Anda, ahora no me eches piropos.
-          De verdad, te he visto más en forma, más centrado… no sabría definirlo.
-          Ahora tengo más experiencia. A fin y al cabo, he estado un año sin compañero y me he hecho a mí mismo.
-          Pues me alegro. Eres un buen policía.
-          Gracias.


Ya casi al amanecer, Naim volvió a casa y se tumbó en la cama. Hoy había trabajado de verdad desde su vuelta y analizándose a sí mismo, había estado bien. Pensaba que le costaría más.


Se quedó pensativo recordando cómo se había imaginado su regreso al trabajo, a las calles… a todo.


Minutos después, Naim dormía profundamente sobre la cama.


A la semana siguiente, de nuevo en turno de noche, recibieron una llamada de un chico bastante preocupado. Habían asesinado a su novia. Naim y Scott cogieron sus cosas, se montaron en el coche y se fueron hasta la localización.


Al llegar, la escena era horripilante. Un chico agarraba suavemente a la fallecida desde la espalda, acariciándola y diciéndole palabras de consuelo al oído.


Naim miró atónito lo que estaba pasando.
-          Por favor, ¿sería tan amable de retirarse del cuerpo?
-          ¡No le hable así! Es mi novia, joder.
-          Vuelvo a repetir, ¿podría retirarse? Por favor.


El chico la dejó cuidadosamente a su novia en el suelo y se alejó.


Al mirarle la cara, la tenía cubierta de sangre también, seguramente de la víctima.


Scott se acercó al joven y se lo llevó a la zona opuesta de la habitación.
-          Scott, ¿podrías acompañar al novio de la víctima fuera para tomarle declaración? Voy a buscar pruebas y no es conveniente que esté aquí.
-          Por supuesto. Si me desea acompañar…
-          ¿Mi novia estará bien?
-          Sí, no se preocupe.


Por la forma de hablar del novio de la víctima, la consideraba como si estuviera viva, así que le tomó el pulso pero no tenía.


Girándole levemente la cara, pudo observar que la nariz la tenía completamente rota y tenía mucha sangre en la cara y por zonas del cuerpo. Levantándole el brazo izquierdo pudo notar unas marcas de color morado.
-          Tengo que llamar al forense.


Mientras tanto, arriba Scott tomaba declaración al novio de la fallecida.
-          Antes de empezar, conecto mi grabadora para la declaración. ¿Acepta que usted sea grabado?
-          Acepto.
-           Entonces comencemos: nombre.
-          Jim Landrevo.
-          ¿Fue usted el que avisó del asesinato?
-          Efectivamente. Bajé porque había quedado aquí con mi novia y… me la encontré… muerta…
Perdóneme.
-          No se preocupe. ¿Conoce a alguien que tuviera algo en contra de su novia?
-          No lo creo, Marie era una chica estupenda, muy simpática y abierta a la gente.


Scott y Jim, el novio de la fallecida, intercambiaban preguntas y respuestas.
-          Llevábamos juntos 4 años y 3 meses. Hoy hacíamos los 3 meses… Habíamos quedado aquí para
cenar, tomarnos algo y celebrarlo, pero algún hijo de puta me la ha quitado.
-          Tranquilícese. Estamos aquí para descubrir quién es el asesino de su novia.
-          Si no lo descubren y no lo encierran, me tomaré la justicia por mi mano…


CONTINUARÁ…