miércoles, 21 de octubre de 2020

Capítulo 11 || Doble o nada (Temporada 3)

 Mientras Ralph y los demás asaltaban la casa de Mehmet, Gregor y el resto se personaban frente a la casa de Agatha.

- Robin se quedará fuera vigilando que todo se mantenga en orden mientras nosotros nos ocupamos de esta gente.

- Gregor, ¿por qué quieres ocuparte de ella?

- Porque sé que ayudó para que nos capturaran a mí y a mi equipo y porque… estuve casado con ella y tuvimos dos hijas.


 Todavía estaban fuera de la casa cuando Loreen recogía su plato del desayuno y miró por la ventana del comedor. Del susto, el plato se le cayó al suelo y salió corriendo de allí.

- No puede ser…  


 Nada más salir del comedor, Loreen se acercó hasta su tía, quien estaba recogiendo la cocina.

- Tita corre y sube a por Yemba y mi madre, estamos en peligro.

- ¿En peligro? ¿Por qué?

- Mi padre y dos más están en la puerta y se dirigen hacia aquí.

- Joder vale, ¿y tú qué vas a hacer?

- No te preocupes por mí, corred y escondeos, ¡rápido!


 En el piso de arriba y ajenos al problema que se les estaba a punto de sobrevenir, Agatha y Yemba se daban los buenos días besándose tranquilamente.

- Nunca me cansaré de tus besos ni de dormir abrazado a ti, vida mía,-dijo Yemba-.

- Y yo estaré siempre agradecida al cielo por haberme casado contigo y ser tan feliz. Te amo.


 Abriéndose la puerta de la entrada, Gregor fue el primero en cruzarla seguido de Aarón y Josh.

- Fuera,-dijo Loreen-.

- ¿Agatha?-preguntó Gregor-. No es posible que te conserves tan joven…

- No soy Agatha, papá,-dijo con retintín-. Soy Loreen.

- Loreen… Cuántos años sin verte hija mía.

- Tú no eres mi padre.

- Eres cruel conmigo. Me haces daño…


 Y mirando a sus hombres, Gregor comenzó su plan.

- Aarón, tu cubre la entrada principal. Josh, tú colócate frente a la puerta trasera. Que nadie salga ni entre aquí hasta que yo diga lo contrario.

- ¿Qué coño vas a hacer Gregor?-preguntó Loreen-.

- No me llames así, Loreen. Soy tu padre.

- ¡Tú no eres mi padre!

- Lo soy te guste o no, así que no me grites porque yo también puedo hacerlo, y también cosas mucho peores…


 Antes de entrar en el dormitorio de su hermana, Susan ya había escuchado la voz de Gregor hablando con Loreen. Muy asustada, avisó a su hermana y a su cuñado, quienes hablaban ajenos a todo.

- Agatha, Yemba, silencio.

- ¿Por qué? ¿Qué pasa?

- Acaba de entrar Gregor en casa acompañado de dos tipos más.


 Volviéndose hacia su hermana, Agatha pensó en su hija.

- ¿Y Loreen?

- Fue la que me dijo que subiera aquí y os avisara.

- Pero está en peligro. Gregor es muy peligroso…

- Lo sé, pero debemos escondernos y hacerle caso a Loreen. Ella sabrá manejar la situación y si bajamos, lo único que haremos será empeorar las cosas.

- Tienes razón,-dijo Yemba interviniendo en la conversación-.


 Abajo, Loreen intentaba manipular a Gregor.

- ¿Y tu madre?

- Murió.

- Vaya, lo siento mucho… ¿Qué pasó?

- Murió tranquila y relajada mientras dormía junto a su marido, quien la amaba con locura como nunca nadie lo hizo nunca.

- Siento decirte que eso es mentira. Yo quería mucho a tu madre.

- ¿De verdad? ¿Y cuándo lo demostraste? Ah sí, cuando la abandonaste con una hija pequeña y embarazada de la segunda, cierto. Qué tonta por mi parte, se me había olvidado.


 Mirando hacia arriba, Gregor suspiró.

- Tu madre me hizo muy feliz, pero ella quería que yo tuviera una vida clásica y monótona viviendo a caballo entre la casa y el trabajo y yo aspiraba a más. Ella no lo entendía y cada vez eran más frecuentes y crudas las discusiones. Un día me superó la situación, recogí mis cosas y me largué. Lo que más me dolió fue dejaros a ti y al bebé que iba a nacer. ¿Qué fue? ¿Un chico o una chica?

- Ni idea. Murió. Mamá del disgusto tuvo un aborto.

- Mientes…

- ¿Tienes pruebas de lo contrario? Ah no, que has pasado tres kilos de nosotros.


 Saliendo de la habitación, Yemba sugirió esconderse en el balcón, ya que allí había una zona más escondida en la que ellos podrían mirar al exterior sin poder ser observados.


 Creyendo escuchar ruido, Josh lo comunicó.

- Creo que he escuchado algo ahí arriba.

- Ve a averiguarlo,-dijo Aarón-.

- ¿Por qué tengo que ser yo?

- Porque sino te voy a meter una bala entre pecho y espalda con la que se te quitarán las tonterías de una puta vez.


 Josh no estaba seguro. Tal vez hubiera escuchado mal y sólo fuera un ruido del exterior y no del piso de arriba.

- Tal vez me lo haya imaginado,-dijo Josh-.

- Pues sube y compruébalo. Si no hay nadie arriba, bajas y te colocas de nuevo en tu sitio y si hay alguien nos avisas y te ayudamos si hace falta. Ahora sube-ordenó Aarón-.

- Pero…

- ¡AHORA!


 Pero aunque Loreen le había dicho que Agatha murió y que había tenido un aborto en el pasado, en su interior Gregor notaba que su hija le estaba mintiendo.

- Loreen, hija mía, como descubra que me estás mintiendo tú y yo vamos a tener que vérnoslas. No creo que seas consciente de lo que eso implica… Tu madre y yo tenemos un tema pendiente y hay que solucionarlo.

- ¿Cual? ¿Cuando colaboró con el FBI para que os metieran a todos en la cárcel? Porque entonces yo también colaboré y yo estoy aquí, vivita y coleando. ¿Ahora qué?


 Agatha estaba muy nerviosa, a punto de llorar y así se lo hacía saber a su hermana.

- Me va a dar un infarto Susan, no puedo dejar de pensar en Loreen. ¿Tú crees que estará bien?

- Agatha, tu hija es una mujer fuerte y valiente que ha aprendido de la mejor. Además, gracias a su profesión sabe actuar y mentir de la mejor forma sin que nadie lo note.


 Sintiendo algo de alivio, Agatha se abrazó a su hermana.

- No sé lo que haría sin ti, Susan. Cada día que pasa le doy las gracias a papá por traerte aquí, allá donde esté.

- Yo también te quiero mucho, hermanita. Eres como una madre para mí y no olvidaré nunca todo lo que has hecho por mí.

- Silencio,-dijo Yemba-. Escucho algo… Quedaos aquí en silencio.

- Yemba, ¿a dónde vas?-preguntó Agatha sin obtener respuesta-.


 Lo que Yemba escuchó fue a Josh subir las escaleras y abrir las puertas de las habitaciones. Quedándose quieto en medio del pasillo, Josh suspiró.

- De verdad, quién me habrá mandado a mí meterme en este lío…


 Yemba cada vez escuchaba a Josh más y más cerca hasta que finalmente abrió la puerta que daba al balcón.

- Vaya, este es el balcón. Menuda vista tiene esta casa,-comentó Josh sin saber que Yemba estaba detrás suya-.


 Agarrándolo por el cuello, Yemba aprovechó la sorpresa inicial para romperle el cuello a Josh y matarlo sin hacer ruido. Yemba había tenido una larga carrera cinematográfica y hubo cientos de papeles en los que actuó haciendo del antagonista y, al final, siempre se aprendía algo en todas ellas.


 Acercándose al escondite donde estaban Susan y Agatha, Yemba avisó de que se había encargado de uno de ellos.

- Listo, ya pasó el peligro por el momento. He matado a uno de los suyos.

- ¿Lo has matado?-preguntó Agatha asombrada-.

- Ese es mi cuñado, así se hace,-dijo Susan alegrándose por la proeza-.


 Al notar que Josh tardaba mucho en bajar, Aarón le consultó a Gregor lo que debía hacer.

- Sube y búscalo. Por mucho que mi hija diga que su madre ha muerto y que vive sola aquí yo no me lo creo, así que averigua lo que está pasando y dónde cojones se ha metido Josh.

- Está bien Gregor. ¿Puedo preguntarte algo?

- Dime.

- ¿Qué piensas hacer con tu hija?

- Aún no lo he pensado…

- Tanto si la matas como si no, déjame que me la folle, porque esas tetas tienen que botar que dan gusto.

- Tranquilo, que te la podrás follar todo lo que quieras. Si se parece tanto a su madre como físicamente demuestra, debe ser una guarra de cuidado.

- Antes de que me toques te arranco los huevos,-le dijo Loreen a Aarón mirándolo con media sonrisa-.


 Quedándose serio, Aarón se acercó más y le susurró algo.

- Mira que había pensado follarte sin hacerte demasiado daño, pero es que ahora te la voy a meter de tal forma que vas a estar vomitando polla dos semanas seguidas, zorra asquerosa.

- Ay, dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.

- Escúchame una cosa,-comenzó a decir Aarón antes de ser interrumpido por Gregor-.

- Aarón, busca a Josh. Yo me encargo de mi hija…


 Cuando Mehmet salió de su casa, comenzó a correr gritando hacia la casa de sus tíos abuelos Rashid y Martina mientras que Mohamed lo seguía cada vez desde más cerca.


 Escuchando la pistola a sus espaldas, Mehmet se paró y se dio la vuelta justo antes de ver cómo Mohamed disparaba y acababa con su vida…  


 Rashid, quien estaba terminando de fregar los platos, miró por la ventana al escuchar su nombre y fue testigo de cómo El Turco asesinaba al nieto de su hermano. Quedándose completamente en shock, Rashid reaccionó rápido y fue en busca de su mujer.


 Entrando en el baño, Rashid avisó a Martina.

- Cariño, ve y escóndete con Hasret en su cuarto. Acabo de ver cómo asesinaban a Mehmet frente a la casa.

- ¿Cómo? ¿A tu hermano?

- No, a su nieto. Y creo que su asesino es el tal Turco ese que mi hermano metió entre rejas y viene hacia aquí.

- Joder, ¿y tú que vas a hacer?

- Lo que debí haber hecho hace mucho tiempo…


 Corriendo hacia la habitación de su hija, Martina se la encontró trabajando.

- Hasret, ay, qué desgracia.

- ¿Mamá qué pasa?-preguntó Hasret levantándose del ordenador-.

- Tu padre me ha dicho que acaban de matar a Mehmet, el hijo de Murat y Megan frente a la casa y me ha dicho que el asesino viene hacia aquí.

- Joder, ¿y dónde coño está papá?

- No lo sé, me ha dicho que va a hacer lo que debió haber hecho hace tiempo.


 Efectivamente, Rashid entró en su dormitorio y abrió uno de los cajones de la cómoda. Respirando hondo, agarró la escopeta y salió del dormitorio para situarse frente a la puerta de entrada. La vez anterior en la que asaltaron su casa él estaba trabajando, pero ahora estaba en casa y no permitiría que nada ni nadie le hiciera daño a Martina o a su hija.


 Rashid escuchó cómo la puerta se abría y comenzaban a resonar unos fuertes pasos en el silencio de la mañana a la vez que Mohamed empezaba a hablar.

- Rashid, sé que estás aquí porque el crío corrió hacia esta casa gritando tu nombre. Qué pena que haya muerto tan joven… Por cierto, he escondido su cuerpo entre las plantas de vuestro jardín, no os importa, ¿verdad?


 Dando un paso adelante, Rashid se colocó frente a Mohamed y le apuntó.

- ¡Fuera de mi casa, maldito bastardo!-y disparó-.


CONTINUARÁ…


lunes, 19 de octubre de 2020

Capítulo 10 || Doble o nada (Temporada 3)

 Josh se acercó más a Aarón, quien le dio un empujón para que mantuviese las distancias. Mientras tanto, Robin miraba la situación con una sonrisa.

- Aquí va a haber pelea…


 Interviniendo en la discusión, Arnold los separó.

- Muchachos, calmaos ahora mismo. Todos estamos nerviosos, pero esto no ayuda, así que vayámonos a nuestras celdas y terminad lo que os quede, ¿está claro?

- ¡Vosotros! Separaos y meteros en vuestros zulos, que hay que dormir señoritas,-dijo uno de los funcionarios de prisiones-.


 Todos se metieron en sus celdas y unos minutos después les apagaron la luz. Gregor estaba sentado en su cama mientras veía como el guardia que estaba con ellos lo miraba de vez en cuando y se marchaba hacia la sala de mandos para comenzar su parte del plan.  


 Josh acababa de terminar de hacer el agujero en la pared tras el lavabo y se incorporó situándolo de nuevo en su sitio por si pasaba algún guardia. Los nervios le estaban comiendo por dentro y tenía una extraña sensación de que debía quedarse allí pero sabía que si lo hacía, las garras de Ralph y Gregor eran demasiado largas y no duraría vivo un día más en aquella cárcel.


 Por su parte, Mohamed estaba vigilando para cubrir a sus compañeros y que el plan saliese como llevaban tanto tiempo planeando. El Turco deseaba más que nadie salir de allí y disfrutar de la libertad, volver a ser el hombre prestigioso que era y que no tuviera que rendirle cuentas a nadie, sino ser dueño de su propia vida.


 De repente, una luz roja comenzó a iluminarse y a parpadear intermitentemente. Esa era la señal que debían recibir para poder salir. Retirando el lavabo, todos se introdujeron por el agujero y lo volvieron a colocar en su sitio tras haber dejado preparado la cama simulando que todos estaban dormidos allí. Gracias a las imágenes modificadas y a las puertas atrancadas, todos salieron de la cárcel y se marcharon corriendo para esconderse donde tenían todo preparado.


 Bajando a ese pequeño refugio, Gregor entró en una habitación minúscula y comenzó a mirar por todos lados hasta que encontró lo que buscaba.

- Aquí está. Ralph, ven un momento por favor.


 Acercándose a Gregor y entrando en la habitación, Ralph le preguntó qué necesitaba.

- ¿Qué pasa Gregor?

- Ven, ayúdame a bajar esta caja.

- Uf, como pesa…

- Es que aquí están nuestras ropas y las armas que necesitaremos para nuestros planes…


 Minutos después, todos se habían cambiado y acicalado un poco. Tras mirarse al espejo, tuvieron que admitir que el paso de los años les había pasado factura pero que, pese a eso, podían estar en peores condiciones.

- Familia, la cárcel nos unió a todos y hemos hecho grandes lazos entre nosotros. Pero ahora que estamos en libertad, tenemos que estar más unidos que nunca,-decía Gregor-. Todos tenemos asuntos pendientes que tratar, pero es ahora cuando nos debemos apoyar los unos en los otros, dejando a un lado posibles rencillas personales. Hemos recuperado nuestra libertad, es hora de que volvamos a tener nuestra vida.

- Descansemos ahora,-dijo Ralph-, y recuperemos fuerzas porque mañana será un gran día.


 A la mañana siguiente, Logan y Julia se despertaron pronto y se pusieron a desayunar mientras se sentían extraños. Aunque para los demás estaba todo normal, a la pareja se le había hecho eterna la tarde anterior, ya que habían viajado, al menos, cuatro veces en el tiempo y vivido muchísimas aventuras, pero ahora era momento de centrarse en algo muy importante también: sus futuros profesionales. 


 Recogiendo todo, Logan colocó las cosas para comenzar a preparar la exposición del trabajo que estaba haciendo.

- Dale duro guapo,-le deseó Julia-.

- Gracias cielo, a ver si me acuerdo de cómo era esto, que con todo lo que ha pasado estoy con la cabeza en otro sitio.

- Te creo porque estoy igual jajaja. Voy a repasar ahora mismo lo que llevaba escrito para ver cómo seguir porque ahora mismo no tengo ni idea.


 Tras leer lo que llevaba de trabajo, Julia volvió a coger el hilo de lo que tenía escrito y continuó trabajando en el proyecto que debía presentar en dos semanas. Aunque le resultaba extraño, agradecía un poco de normalidad después de tanta locura de viajes en el tiempo.  


 Mientras que Logan y Julia estudiaban y se centraban en sus vidas universitarias, el peligro comenzaba a acechar cada vez más. Gregor, Ralph y los suyos estaban frente a la casa de Mehmet dispuestos a comenzar con su plan.

- Arnold y El Turco conmigo,-dijo Ralph-. Michael y Josh se quedarán fuera vigilando que no se entrometa nadie.

- Estupendo,-contestó Gregor-. Los demás vengan conmigo. Tened mucho cuidado,-deseó tras estrecharle la mano a Ralph-.


 Comenzando a caminar hacia la casa, Ralph y Arnold estaban sonrientes.

- ¿Cómo crees que le irá a nuestro gran amigo Mehmet?-preguntó Arnold-. ¿Tú crees que habrá muerto ya?

- No, bicho malo nunca muere,-contestó Ralph-.

- Cuando lo pille, le voy a dar cada palo que se va arrepentir hasta el último segundo de vida por habernos entregado a la policía.


 Interviniendo en la conversación, Mohamed preguntó qué fue lo que ocurrió.

- Arnold y yo estábamos comenzando en el mundo de la estafa y teníamos ya cierto prestigio y dinero suficiente para hacer préstamos a… gente necesitada. Luego les decíamos que le cobrábamos 150% de intereses cuando nos habían pagado el dinero y así nunca perdíamos. Tanto fue así que decidimos contratar a un chico y su hermano nos pidió dinero. Este chico era Mehmet, al que vamos a ver ahora. Resulta que su hermano no pagaba y cuando fuimos a darle su merecido, ya estaba allí la policía por culpa de que Mehmet nos vendió.

- Qué hijo de puta…

- Por eso vamos a reventarle a ese cabrón.


 Abriendo la puerta de par en par, Ralph la tocó con sus nudillos.

- ¡Toc, toc! ¿Se puede?-dijo Ralph provocando que Mehmet y Bárbara se girasen a mirar quién había hablado-.


 Levantándose rápidamente, Mehmet se puso muy tenso al ver a sus viejos compañeros allí.

- ¿Qué coño hacéis aquí? Vosotros deberíais estar en la cárcel.

- Vaya Mehmet, qué maleducado… Más de 40 años sin ver a tus viejos amigos y nos recibes de esta forma,-dijo Ralph-.

- ¿Qué diablos queréis?

- Devolverte el favor que nos hiciste metiéndonos en la cárcel…


 Levantándose del sofá, Bárbara le preguntó a Mehmet quiénes eran esos tipos.

- ¿Quiénes son?

- Los que querían matarnos a Rashid, Martina y a mí, pero gracias a que Peter Dietrich vino y nos avisó, hoy estamos tú y yo aquí.

- Vaya, qué preciosa historia de amor,-dijo Arnold interviniendo-. Creo que mataré primero a tu preciosa mujercita y luego a ti.

- Muy buena idea,-dijo Mohamed-. Así este viejo podrá experimentar parte del dolor que habéis vivido vosotros tantos años encerrados en la cárcel.


 Abriéndose la puerta del baño, Megan salió de allí sin saber que sus suegros tenían “visita”.

- Mehmet, ¿ya estás de nuevo hablándole a la tele?

- Megan no. Vete de aquí ahora mismo, hazme el favor.

- Pero bueno Mehmet, ¿qué te pasa hoy? Estás muy raro…

- Eso. Así no es forma de tratar a una dama tal y como se merece,-dijo Mohamed mirando y reconociendo a Megan-.


 Agarrándola del cuello, Mohamed la empujó contra la pared.

- Tú… ¿Qué coño haces aquí Turco?

- Nada, me apetecía visitar a unos viejos amigos y, fíjate qué sorpresa la mía que te encuentro aquí también… El destino a veces puede ser maravilloso. No sólo mis compañeros podrán llevar a cabo su plan, sino que yo mismo podré vengarme por haberme encerrado. Yo mismo acabé con Moncho y también acabaré contigo y con todos los policías que nos capturaron.


 Acercándose al matrimonio, Arnold agarró a Bárbara y Mehmet, intentando impedirlo se llevó un fuerte guantazo de parte de Ralph.

- Mejor que te quedes quieto y procures no empeorar las cosas,-dijo Ralph-. Nosotros somos los que mandamos ahora y, si nos apetece violar a tu mujer y atarte a una silla e inmovilizarte para que veas cómo abusamos de ella y la matamos, lo haremos.

- Antes tendréis que matarme a mí.

- No te preocupes, también te llegará tu turno pero a ti te tenemos reservado algo más… especial-comentó Ralph riéndose-.

- ¡¿Por qué coño estás aquí?!- le gritó Mohamed a Megan en el oído-.


 Saliendo del otro baño tras darse una ducha, Murat se encontró con esa situación y, al instante, supo que estaba en problemas. Echando la mano a donde normalmente llevaba la pistola se dio cuenta de que no la llevaba encima, sino que se la había dejado sobre la cómoda de su dormitorio…

- ¿Qué está pasando aquí?-dijo Murat-. Soy Murat Köpek, inspector jefe del departamento de policía y estáis todos detenidos, así que dejad todo lo que estáis haciendo.

- ¡Quieren matarnos!-llegó a gritar Megan-.


 En cuanto la comisaria alzó la voz, Mohamed le propinó un fuerte guantazo en la cara que la dejó completamente aturdida.

- ¡Cállate zorra!


 Comenzando a avanzar hacia su mujer, Mohamed sacó un cuchillo y se lo colocó a Megan en el cuello mientras miraba a Murat.

- Quédate donde estás si no quieres ver morir a esta zorra.

- Suéltala, por favor.

- Oh, ahora comprendo… Sois pareja, estáis felizmente casados, qué bonito es el amor.

- He dicho que la sueltes,-dijo Murat avanzando de nuevo-.

- El Turco ha dicho que te estés quieto,-dijo Arnold dándole un puñetazo a Bárbara-. ¿O es que quieres provocar la muerte de tus padres y de tu querida mujer por culpa de hacerte el héroe?

- Vaya Mehmet,-dijo Ralph-, sí que te ha cundido todo este tiempo. Según recordaba, tenías una hija, este tuvo que venir después, ¿no?

- Muérete,-dijo Mehmet provocando que Ralph le pegase otro guantazo-.


 A todo esto, Mehmet junior se mantenía en silencio en su cuarto sabiendo que debía aprovechar la ventaja que tenía sobre los asaltantes al no estar enterados de que había alguien más en la casa. Por una parte, Mehmet tenía ganas de salir y reventarles el culo y evitarles más sufrimiento a sus abuelos y padres, pero por otra parte sabía que debía ser más inteligente y dejar la fuerza bruta a un lado.


 Levantando a Bárbara, Arnold quiso acercarse a ella para besarla cuando recibió un guantazo en la cara.

- Ni se te ocurra,-dijo Bárbara-. Esta boca sólo se ha unido a la de mi marido y así será hasta mi último aliento.

- Muy bonito, pero qué pena que todos los sueños no se cumplan, porque yo cumpliré el mío de cobrarme mi venganza, pero tú no podrás cumplir ese sueño que me acabas de decir…


 Mehmet, muy nervioso, le pidió un favor a Ralph.

- Ralph, sé que no estoy en condiciones de pedirte nada, pero por favor, no les hagas daño. Si estuvisteis encerrados fue por mi culpa, no por ellos, así que hacedme lo que queráis a mí, pero dejad a mi familia en paz. Ellos son inocentes de toda esta locura.

- Arruinaste mi vida vendiéndote a esos cabrones del FBI y de la policía. Creí que eras nuestro amigo, pero nos decepcionaste con lo que hiciste. Sin embargo, no soy un hombre sin corazón y yo también tengo mis sentimientos, así que pídeme lo que quieras mientras no sea liberaros, que no os matemos y no os hagamos daño.


 Tras pensarlo durante unos segundos, Mehmet se acordó de su nieto y de que él seguía escondido. Qué listo era ese chico, por lo que le pidió a Ralph que todos pudieran salir al jardín trasero y poder contemplar el cielo por última vez antes de morir, de esa forma, Mehmet le daría la oportunidad a su nieto de tener una vía de escape. Sentándolos a todos en los bancos, los asaltantes comenzaron a pensar en voz alta.

- ¿Qué pensáis que podemos hacer con ellos?-preguntó Ralph-.

- Yo digo que matemos primero al hijo, porque no hay nada más doloroso para unos padres que su hijo se muera,-contestó Arnold-.

- Sí, y así su querida mujercita verá cómo abrimos en canal a su gran amor-dijo Mohamed-.


 Mirando a través de la ventana y cerciorándose de que todos estaban fuera, Mehmet junior salió cuidadosamente de su dormitorio y, con grandes nervios, se dirigió hacia la puerta de la casa para salir y pedir ayuda.


 Sin embargo, El Turco creyó haber visto movimiento en la casa y miró hacia la ventana, descubriendo al muchacho y alertando a los demás.

- ¡Hay un chico en la casa!-gritó Mohamed-.

- Corre tras él, ¡que no escape!-ordenó Ralph-. Ahora entiendo por qué me has pedido salir al jardín,-le dijo Ralph a Mehmet volviendo a golpear su cara-. Te crees muy listo pero esta vez tu jugada te va a salir cara. Arnold, comienza con su querido hijo…

- ¡No escaparás!-gritaba Mohamed persiguiendo al joven Mehmet-.


CONTINUARÁ…