domingo, 27 de septiembre de 2020

Capítulo 23 || Doble o nada (Temporada 2)

 Tras hablar durante unos minutos con esa persona, Alí volvió a montarse en su coche y condujo durante largo rato hasta llegar a su destino. Mentiría si dijera que no estaba nervioso, ya que eso de pedirle favores a alguien no era algo que le gustase demasiado.


 Entrando en el edificio y subiendo al piso correspondiente, Alí llamó al timbre y esperó a que le abriesen la puerta.


 Apenas unos segundos después, Megan abrió la puerta.

- Bienvenido a mi dulce hogar Alí. Me alegró mucho recibir tu llamada.

- De verdad que me sabe muy mal pero es que no tenía otro sitio donde quedarme…

- Anda ya hombre, ¿para qué están los amigos? Además, no iba a permitir que te quedases en un hotel después de todo lo que has hecho.


 Acercándose a ella, Alí la abrazó dándole las gracias de nuevo.

- Eres un sol, Megan. No comprendo por qué te tienen tanto miedo en la comisaría si eres un amor.

- Pues porque soy una mujer en un mundo de hombres, que cobra y manda más que ellos y a la que ven como el enemigo. Por eso cuando estoy allí, tengo que ponerme más dura y seria de lo que realmente soy.


 Haciéndolo pasar, Megan lo llevó hasta el salón y allí comenzaron a charlar tranquilamente.

- ¿Qué tal las primeras horas de libertad? ¿Dejaste a Susan con su hermana?

- Sí, las he dejado charlando y poniéndose al día. Yo sabía que Agatha la aceptaría, pero me ha sorprendido por la acogida tan buena que le ha dado… Yo creo que como ya vive sola con su marido, se sentía algo sola y ahora Susan le va a venir genial. ¿Sabes que Susan es más pequeña por dos años que su sobrina?

- ¿En serio? Qué curioso. ¿Y qué tal lo demás? ¿Has visto a tu hermano?


 Alí le estuvo contando a Megan las visitas que había hecho a Emel, Ekrem y, finalmente, a Gloria y con esta última Megan notó que el tono de Alí cambió bastante.

- ¿Te pasa algo Alí?

- No sé… Es que cuando llegué allí vi al chico que estaba siempre en la recepción y me contó que se iban a la ciudad de al lado y todo eso, pero de repente apareció un niño de unos seis o siete años y le llamó papá.

- Ah vaya, ¿y qué pasa con eso?

- Pues que yo llevo desaparecido siete años y cuando me infiltré en la casa de Gregor ella estaba soltera y sin hijos y ahora está casada con su recepcionista y tienen un hijo en común.

- Ya… Habrá sido un cambio muy grande para ti porque, si mal no recuerdo, fue tu terapeuta, ¿no?


 Alí asintió con la cabeza y prosiguió contándole a Megan las dudas que le habían surgido.

- Gloria fue mi terapeuta y también una chica de la que me enamoré. Incluso la llegué a invitar a que se viniera conmigo cuando me cambié de comisaría.

- Vaya, eso no me lo has contado nunca.

- Ya, pero tampoco hubo ocasión de hacerlo… Total, que la invité y no me dijo que sí, pero tampoco que no y un día, de un momento a otro, surgió un beso y de ahí pasamos a la cama…

- Claro, y después de eso supusiste que su respuesta sería un sí, ahora te entiendo.

- Exacto y cuando me dijo que no porque no podía irse me rompió el corazón. Por eso ahora cuando he visto al niño que tendrá seis años más o menos y que es pelirrojo y con los ojos azules igual que mi madre pues joder… Permíteme que dude.

- Joder, ¿y se lo has preguntado?

- Sí, pero me ha dicho que no era mío y que me largase.

- Vaya, lo siento mucho Alí… Si yo me pusiera a contar las batallitas que he tenido con mis ex… Daría para una saga completa.


 Alí le prometió a Megan que se quedaría un par de noches hasta encontrar un piso de alquiler que estuviera bien y listo para mudarse, pero entre que la búsqueda estaba siendo muy complicada, los pisos eran demasiado caros, no quería alejarse demasiado de la comisaría para cuando volviese al trabajo y que la convivencia con Megan era muy buena, el tiempo pasó y un par de meses después, Alí continuaba por allí.

- ¡Buenas tardes!-saludó Megan-.

- Hola, buenas tardes. ¿Qué tal por la comisaría?

- Bien, bien. Después de tanto tiempo sin trabajar, echaba de menos volver al frente.

- Yo lo estoy deseando. Me reincorporo la semana que viene y estoy loco por volver a ponerme el uniforme. Lo que pasa es que no encuentro piso y estoy aquí de prestado.

- No digas eso, que ya sabes que me encanta tenerte por aquí tonto. Además, he pensado una cosa y creo que te gustará… Como tú y yo ya tenemos bastante confianza, ¿por qué no te vuelves a mi comisaría?

- Me encantaría, la verdad. Yo también lo he pensado.

- Genial, pues si quieres vamos luego y preparamos todo, ¿vale? Yo mientras tanto voy a cambiarme.


 Unos minutos después, Megan se había quitado la ropa del trabajo y estaba con algo más cómodo.

- ¿Necesitas ayuda Alí?

- No gracias, puedo yo solo. Bueno cuéntame, ¿qué caras han puesto cuando te han visto aparecer por allí?

- Ay mira, qué risas me he podido pegar cuando he visto a uno de los policías intentando quitar el solitario justo cuando el ordenador se le había quedado pillado.

- Jajajaja, habrá tenido que ser una situación muy cómica. ¿Y te has reído abiertamente?

- Pero Alí, ¿quién te has creído que soy? Me he colocado a su lado y he puesto la cara más seria que podía mientras me estaba descojonando por dentro.


 Lo cierto era que Alí y Megan se complementaban a la perfección y tener tantas cosas en común, al contrario de lo que la gente cree, fue un plus para ellos porque se pasaban largas horas charlando, sentían pasión por las mismas cosas y tenían ideas parecidas.


 Esa noche, Alí estaba en su cuarto sin poder dormir porque no paraba de pensar en el hijo de Gloria y Eliseo. ¿De verdad era hijo de ambos o fue una vulgar mentira? No lo sabía, pero tampoco iba a obligarla a contarle la verdad.


 Lo que más le dolía a Alí era la actitud de Gloria, tan superficial y cambiada a la que recordaba de ella. Es como si su presencia le hubiera molestado de alguna forma a Gloria y, aunque Alí ya no sintiese nada por ella, todavía le guardaba cariño y aprecio porque había sido una parte importante de su pasado. De lo que Alí estaba seguro era de que debía mirar hacia delante y olvidarse de su pasado. Lo que Gloria hubiera hecho o dejado de hacer era cosa suya y era una persona a la que no estaba vinculado de ninguna forma así que, ¿por qué no olvidar todo el tema de una vez por todas?


 Llamando a la puerta, Megan entró en la habitación de Alí.

- ¿Estás bien? En la cena te he visto más callado de la cuenta.

- Ah nada, tonterías que se me pasan por la cabeza.

- El niño de Gloria, ¿no?

- Sí, no me lo quito de la cabeza…

- ¿Y por qué no insistes?

- Porque ya se ha ido de allí de ese despacho y mudado de casa, así que tendría que buscar su nombre o el de él para encontrarlos, plantarme allí y ella podría acusarme perfectamente de acoso y denunciarme.

- Oh sí, tienes razón. Vaya mierda…


 En un arrebato, Alí se abrazó a Megan.

- Menos mal que te tengo a ti porque sino… Ya habría perdido la cabeza.

- Yo doy gracias a Dios todos los días de tenerte aquí porque, después de tantos años ahí encerrada, prácticamente sola las 24 horas haciendo shows, escuchando los gemidos de las demás chicas, las violaciones, los golpes… Creo que no habría podido estar sola mucho tiempo y si te fueras ahora… Me costaría muchísimo acostumbrarme a no verte por aquí.

- Megan, ¿qué me quieres decir con esto?

- Pues que… te necesito y no quiero que te vayas. Durante estos meses de convivencia me he dado cuenta de que siento algo más que amistad por ti y… cada día que pasa es más complicado controlar mis sentimientos hacia ti. Fíjate qué cosas, la tía más temida de la comisaría está ahora más nerviosa que una quinceañera diciéndole a un subordinado que está enamorada de él.


 Y sin dejarle más tiempo a Alí para que contestase o dijese nada, Megan se abalanzó sobre él y lo besó pero, justo cuando se dio cuenta de lo que había hecho y fue a separarse, las manos masculinas se posaron sobre su cintura y la atrajeron más. Tras un breve descanso donde sus respiraciones se notaban agitadas, volvieron a besarse de una forma más apasionada.


 Pasados unos momentos, Alí se separó un momento para recobrar el aliento justo cuando Megan miró de forma pícara a Alí.

- Creo que hay alguien que se alegra mucho de este encuentro…-dijo ella notando el bulto masculino-.

- Y tanto que sí. Nunca llegué a imaginar que tú y yo…

- Pues calla y disfrutemos del momento.


 Y esta vez fue Alí quien llevó las riendas del momento y comenzó a besar de una forma enloquecedora a Megan, quien sintió que sus piernas temblaban y que el miembro viril de Alí comenzaba a notarse mucho más que antes.


 Yendo hacia el cuarto femenino, allí pudieron terminar de darle rienda suelta a la pasión que sentían en ese momento. Megan se sorprendió del miembro de Alí y y lo disfrutó mucho, pero él también acabó encantado de cómo se movía ella en la cama.

Esa noche ambos certificaron que, cuando dos personas se conocen muy bien personalmente, en la cama son más compatibles que dos que se acaban de encontrar.


 Tras finalizar, ambos se quedaron abrazados mientras se miraban a los ojos.

- Megan, cuando vine aquí hace dos meses no sé por qué lo hice. Podría haber vuelto y quedarme en casa de mi hermano, en la de mi prima o en la de Agatha incluso, pero te llamé a ti y todavía no lo sé pero me alegro de haberlo hecho. En este tiempo no solo has sido una buena amiga, sino una compañera de piso genial y ahora una amante excepcional y… antes en mi habitación me había prometido mirar hacia delante y olvidarme del pasado cuando en ese momento, abriste la puerta.

- ¿Y qué me quieres decir con eso?

- Pues que… quiero quedarme contigo, que seamos pareja y con el tiempo Dios dirá.


 Alí y Megan comenzaron a compartir la cama a partir de esa noche, al igual que no tenían miedo ni reparo de demostrar públicamente que habían comenzado una relación, lo que provocó el profundo asombro en comisaría y, ya en intimidad, el resto de policías masculinos le preguntaban a Alí cómo había conseguido conquistarla a lo que él respondía simplemente que: “Hay que dejar de mirarla como un ser superior y verla como realmente es, una mujer de carne y hueso con sus defectos y virtudes”.

La relación de ambos iba tan bien que, al poco tiempo de empezar la relación decidieron formalizarla y casarse.


 Un día, tiempo después, Alí volvió del trabajo y entró directamente en el salón, donde sabía que se encontraría a las mujeres de su vida.

- Aquí están mis niñas,-saludó Alí-.

- Hola cariño,-dijo Megan-.

- Hola papá,-contestó su hija Judith-.


 Al igual que le ocurrió a sus padres con Alí y Ekrem, cuando Megan quedó embarazada fue de gemelos y, en este caso, de dos chicas. Judith y Martina eran la alegría de la casa desde hacía 10 años y sus padres estaban muy orgullosos de ellas, de cómo las estaban educando y de que estuvieran creciendo fuertes y sanas.

- Martina, ¿cuánto tiempo llevas en el ordenador?

- Muy poco papá, me acabo de poner.

- Mentira,-dijo Megan-. Lleva ya una hora y pico.

- Venga, fuera de ahí,-dijo Alí-.


 Haciéndole caso a su padre, Martina, nombrada así en honor de su abuela, se levantó de la silla justo cuando vio que empezaba su serie favorita en la tele.

- ¡Ay va! Si va a empezar La Patrulla Canina,-dijo Martina-.

- Y tú te la querías perder…-comentó Judith-.


 Aquel día, Megan tuvo el día libre en el trabajo y lo pasó haciendo las labores típicas del hogar, y luego ayudando a las pequeñas cuando volvieron de la escuela mientras que Alí fue a la comisaría, donde ya era un gran capitán muy respetado.


 Mientras tanto, en los alrededores de la vivienda de Alí, alguien parecía estar buscando los nombres de las calles para saber si estaba en el sitio correcto.


 Levantándose del sofá y dejando a las niñas viendo la serie, Megan quiso saber cómo le había ido el día a su marido.

- Bien, todo muy tranquilo, pero querría comentarte una cosa, a ser posible en privado.

- Claro, vamos al cuarto.


 Tanto Judith como Martina eran niñas muy alegres, atentas y responsables aunque con un toque travieso que a veces desquiciaban a sus padres, pero al fin y al cabo eran muy buenas niñas. Con quienes se llevaban genial era con sus primos Bárbara y Alí, de 14 y 11 años respectivamente, ambos hijos de Emel y Jonathan. Por su parte, Ekrem y Silvia tenían a Mehmet, Rashid y Agatha, de 12 años ambos niños por ser mellizos y 4 años la pequeña de la familia.


 En el dormitorio, Alí le comunicaba a Megan la noticia tan privada que tenía.

- Oye, me encanta esto que me tenías que comentar,-decía Megan-.

- Y a mí, pero es que te echaba de menos y no veía la hora de volver a casa y tener un rato para los dos solos.

- Pero… ¿y las niñas?

- Están entretenidas con La Patrulla Canina, deja que nosotros nos entretengamos con lo nuestro…


 Lo que ninguno de los dos sabía era que, esa persona que parecía estar buscando una dirección, había llegado a su destino que no era otro que la casa de Megan y Alí. Respirando hondo, llamó al timbre.


 Judith salió del salón y antes de abrir, preguntó lo que quería esa persona.

- ¿Quién es?

- Estoy buscando a Alí Köpek, ¿es esta su dirección?

- Sí, es mi papá. ¿Quién eres?

- ¿Eres su hija?

- Sí, ¿y tú quién eres?

- Esto… Yo soy Logan Céspedes. Dile a tu papá que soy el hijo de Gloria, él lo entenderá…


CONTINUARÁ…


viernes, 25 de septiembre de 2020

Capítulo 22 || Doble o nada (Temporada 2)

 Después de que Jonathan y Emel le contasen la historia entre Ekrem y Violet a Alí, éste creyó que sería buen momento para despedirse de ellos y ver a su hermano después de todos esos años.

- ¿Seguro que estarás bien?-quiso saber Emel-.

- Sí, te lo prometo.

- Aquí tienes un cuarto para ti por si lo necesitas.

- O un sofá,-dijo Jonathan-.

- Os lo agradezco mucho, pero estoy bien. Nos vemos pronto.


 Cruzando la calle y bajando un poco por ella, Alí llegó de nuevo a la casa que lo vio nacer. En cuanto se plantó delante de ella, no pudo evitar acordarse del encuentro que tuvo con su familia mientras estuvo en coma. Qué sueño tan raro fue aquel pero qué bonito al mismo tiempo…  


 Llamando a la puerta, la nueva pareja de Ekrem fue a abrir.

- Ya abro yo cariño.

- Gracias Silvia.


 Aquella chica era la nueva novia de Ekrem y también su antigua compañera de trabajo. Tal y como le habían dicho Jonathan y Emel minutos antes, Ekrem y Violet montaron una productora cinematográfica con el dinero que había heredado el primero a raíz de la muerte del viejo Roberto. A partir de ahí, el aspecto laboral fue viento en popa mientras que en casa su relación se desmoronaba. Empezaron a mezclar temas personales con los laborales y las riñas y discusiones comenzaron a ser normales hasta que un día Violet se hartó y dejó a Ekrem. El muchacho no se esperaba esa decisión, pero nada ni nadie hizo cambiar de opinión a Violet, quien se mantuvo en sus trece. Cediendo su parte de la empresa, Ekrem se desvinculó del mundo cinematográfico y volvió a su antiguo trabajo, refugiándose en él y descubriendo que Silvia podía ser mucho más que una amiga.


 Al ver desde el patio quién había llamado a la puerta, Silvia se giró hacia Ekrem.

- Es para ti.

- ¿Has visto quién es?

- Sí y por eso sé que es para ti.

- ¿Y quién es?

- Abre y lo sabrás.


 En cuanto Ekrem salió del patio y entró en la casa, se paró al ver a su hermano. Creía estar viendo un fantasma del pasado y no se atrevía a avanzar.


 Abriendo la puerta con cuidado, Ekrem apenas se articuló palabra.

- ¿Alí? ¿Eres tú?

- Sí Ekrem, soy yo…

- ¿Cómo es posible? Te estuve buscando por todos lados y creímos que habías muerto…

- Casi, esta vez le vi las orejas al lobo, pero aquí estoy.


 Esta vez fue Alí quien se acercó rápidamente a su hermano y lo abrazó. Notaba que Ekrem estaba en shock y apenas podía reaccionar ante la sorpresa de verlo después de tantos años.


 Separándose, Alí notó que Ekrem había engordado unos kilos.

- Pero bueno Ekrem, ¿y esa barriga?

- Dejé el gimnasio, me refugié en la comida y ahora estoy tan bien con Silvia que no necesito nada más. Ay bueno, ¿conoces a Silvia?

- En persona no.

- Cariño, te presento a mi hermano gemelo. Alí, esta es Silvia, el amor de mi vida.


 Tras las presentaciones, Ekrem quiso explicarle a Alí lo que sucedió entre él y Violet, pero como Alí ya estaba al tanto de la situación, éste procedió a contar, por tercera vez en aquella tarde, lo que le ocurrió durante esos años.


 Pero en esta ocasión Alí incluyó la ensoñación o visión que tuvo mientras estuvo en coma.

- Te lo juro Ekrem, cuando escuché esa voz, me giré y me vi a mí mismo por poco me caigo al suelo. No me lo podía creer…

- ¿Y cómo te sentiste?

- Pues muy raro, cuando me cogí a mí mismo en brazos y hablé con ese niño recordé lo indefenso que era y me sentía cuando Arnold mató a nuestros padres. Y luego salí de la habitación y vi a papá, mamá y a los tíos Mehmet y Bárbara y pude hablar con todos ellos.

- Tío, que suerte…

- Ekrem, si los hubieras visto… Por ellos no había pasado el tiempo y todos parecían tan jóvenes y sanos… Que me sentí viejo incluso. No sé, fue una experiencia de lo más extraña pero me ayudó muchísimo.


 Alegrándose mucho por Alí tras saber que todo había terminado, éste quiso saber qué tal le iban las cosas a Silvia y a Ekrem.

- Genial,-dijo Silvia-. La verdad es que Ekrem siempre me llamó la atención, pero cuando lo conocí yo tenía novio y para mí no era más que un compañero. Sin embargo, cuando la relación entre Violet y Ekrem se terminó, yo estaba también pasando una mala racha con mi novio. Mi ex nunca fue demasiado cariñoso ni detallista, pero desde que heredé parte del dinero del viejo Roberto, se volvió insoportable hablándome a cada momento, diciéndome de ir a sitios caros, proponiendo viajes… Y me sentí utilizada de tal forma que lo dejé. Luego me enteré que mientras estuvo conmigo me puso los cuernos así que me enfrasqué en el trabajo y tanto Ekrem como yo nos comenzamos a ayudar mutuamente para superar nuestros fracasos amorosos hasta que un día surgió el beso y aquí estamos.

- Y laboralmente hablando,-intervino Ekrem esta vez-, Silvia y yo decidimos montar nuestra propia residencia de ancianos y ha sido todo un éxito desde el principio. Ya tenemos a 10 personas trabajando para nosotros.


 Luego Alí le dijo a su hermano que quería visitar a Loreen y a Violet, pero Ekrem le dijo que estaban las dos viajando por cuestión de trabajo. Ahora ambas trabajaban juntas y en ese momento se encontraban en el extranjero rodando la segunda temporada de una serie que estaba arrasando por todo el planeta.


 Aún así, Alí quiso darles un toque y llamarlas para decirles que había vuelto y que estaba de nuevo por esa zona. Loreen se llevó una grandísima sorpresa y prometieron verse lo más pronto que la agenda le permitiese.


 Luego Alí llamó a Violet con cierto sentimiento de tristeza. Siempre la había visto con Ekrem y ahora ni se hablaban y cada uno estaba por un lado… Pero por otra parte, Alí veía a su hermano feliz con Silvia a su lado y eso era lo que realmente le importaba.


 Violet estaba muy cambiada y Alí apenas podía reconocerla por las cosas que le contaba. Había pasado de ser una chica recatada y dulce a convertirse en fiestera y desenfadada, soltera y sin compromiso alguno, ganado millones gracias a sus guiones y producciones cinematográficas y viajando por todo el mundo. Si se lo llegan a decir hace unos años, tanto Alí como Violet no se lo habrían creído.


 Ekrem invitó a Alí a quedarse, pero éste rehusó porque todavía tenía una visita en mente.

- Que nunca se te olvide que mi casa es tu casa,-dijo Ekrem-.

- Lo sé hermano y te lo agradezco mucho.

- Espero que la próxima vez que nos veamos no sea cuando nuestro hijo vaya a hacer la primera comunión.

- Un momento, ¿estás embarazada Silvia?

- No,-contestó ella-, pero lo estamos intentando.

- Pues prométeme una cosa,-le dijo Alí a su cuñada-.

- ¿El qué?

- Que en cuanto te quedes embarazada, pondrás a Ekrem a dieta para que vuelva a ser el de siempre y pierda esa barrigota.

- Hecho.


 Montándose en su coche, Alí condujo unos minutos hasta llegar a su antiguo barrio. Volver al lugar que lo vio nacer de nuevo, justo ahora que comenzaba una nueva etapa era de lo más simbólico. Aunque el último recuerdo que tuviera de allí no fuera bueno, tenía que vencer ese miedo que se había instalado en su interior sólo de pensar en ver a Gloria.

- Alguien parece que se está mudando,-dijo Alí-.


 Subiendo los dos pisos, Alí se dio cuenta de que la placa indicativa del despacho de Gloria que había junto a la puerta de entrada no estaba. ¿Seguiría estando allí su lugar de trabajo?


 Viendo que la puerta estaba abierta, Alí se atrevió a entrar y pudo comprobar que todo estaba absolutamente vacío salvo por un par de trastos que estaban acumulados en una esquina y el hombre que miraba a través de la ventana.

- Hola, perdone las molestias,-dijo Alí-. ¿Este no era el despacho de la señorita Gloria Martínez?


 Cuando aquel tipo se giró, su expresión facial cambió al instante.

- Pero bueno Alí, cuantos años sin verte,-dijo aquel hombre-.

- ¿Eliseo?-preguntó Alí-.

- Sí, soy yo, ¿no me reconoces?

- Coño, como te has dejado los pelos largos apenas te he reconocido, ¿qué tal?

- Pues bien, terminando de recoger todo esto porque Gloria y yo nos mudamos.


 Alí se sorprendió al escuchar eso. Siete años atrás, Gloria le rechazó por no quererse marchar con él y mudarse juntos. Sin embargo, ahora sí que lo hacía… ¿Cual era el motivo?

- Anda, ¿y eso?-quiso saber Alí-.

- Bueno, aquí en el pueblo cada día hay menos gente desde que abrieron un centro comercial en la ciudad de al lado, así que nos vamos a ir hasta allí para poder tener más clientela.

- Ah claro, entiendo…

- Y bueno, ¿qué es de ti? Hacía muchos años que no te dejabas ver.


 Justo cuando Alí iba a contestar, escuchó abrirse una puerta a sus espaldas y unos pequeños pasos entraron en la sala.

- Papá, dice mamá que si puedes ayudarla con unos trastos que tiene allí, que ella no puede sola.

- Sí hijo, dile que ahora mismo voy.


 Alí se quedó completamente mudo y no paraba de mirar a aquel niño tan pelirrojo. En cuanto lo vio, su corazón le dio un vuelco y Alí comenzó a pensar en que él sólo llevaba siete años fuera y ese niño parecía tener esa edad más o menos… Ahí había algo que no le terminaba de cuadrar.


 Alí no había visto demasiado la cara del pequeño, pero nada más verlo lo primero que pensó fue que le recordaba a su madre, Martina. Y si no había visto mal, también tenía los ojos azules.

- Logan, dile a tu madre que estoy con un amigo suyo que la quiere saludar.

- ¡Vale papá!

- No, no hace falta. No quiero molestar Eliseo.

- No es molestia hombre.

- De verdad, me tengo que ir ya. Muchas gracias por todo. Hasta otra.


 Saliendo como alma que lleva el diablo, Alí comenzó a bajar las escaleras justo cuando Gloria salió de su antiguo despacho.

- ¿Qué ocurre? Me ha dicho Logan que había un amigo que quería verme.

- Era Alí, pero en cuanto le he dicho al niño que te dijese que estaba aquí ha salido escopetado.

- ¿Alí? ¿Qué Alí?

- Coño, Alí, el único que conoces.


 De repente, Alí comenzó a escuchar cómo la voz de Gloria lo llamaba mientras se escuchaban unos rápidos pasos por las escaleras.

- ¡Alí espera!

- Mierda…


 Situándose delante de él, Gloria fue directa al grano.

- ¿Qué haces aquí después de todos estos años?

- He vuelto a la ciudad y pensé que…

- Pensaste que sería una buena idea visitar a tu vieja amiga a la que dejaste abandonada y con la que nunca más te volviste a hablar desde aquella discusión tan tonta.

- ¿Discusión tonta? Gloria, te pedí que te vinieses a vivir conmigo porque te quería, pero me dijiste que no, ¿qué querías que hiciera? Además, por lo que veo tú tampoco has perdido el tiempo porque ese niño que he visto debe tener unos 6 o 7 años y yo llevo fuera ese tiempo,-le dijo Alí justo cuando, como si de un terremoto se tratase, tuvo una idea y frunció el ceño antes de hacerle una pregunta a Gloria-. Esto… Gloria, ¿el niño es mío?

- ¿Cómo va a ser tuyo ese niño? ¿Estás loco?

- No, sólo digo que tú y yo nos acostamos una vez y que lo hicimos sin condón y de eso hace siete años, más o menos la edad del niño.

- Baja el volumen, eso lo primero, que no quiero que se entere Eliseo de que tú y yo tuvimos algo… Y lo segundo, tú y yo sólo estuvimos esa vez.


 A Alí le estaban resultando de lo más extrañas las respuestas que le daba Gloria y él seguía insistiendo porque su intuición no solía fallarle nunca.

- ¿Y qué? Una vez es más que suficiente para que te quedases embarazada.

- Que no insistas Alí, que Logan es hijo de Eliseo y mío.

- ¿Y cómo explicas su color de pelo?

- Unos antepasados de Eliseo eran pelirrojos.

- Muy bien, ¿y los ojos azules?

- Para tu información, yo también los tengo azules.

- Lo sé, pero él los tiene más claros…

- Ay mira Alí, paso de discutir contigo de estas tonterías. No sé a qué has venido, pero ya te puedes ir largando. Si creías que te seguiría guardando fidelidad cuando tú y yo no tuvimos nada es que eres más tonto de lo que creía. ¡Han pasado siete años ya! Olvídame y sigue tu vida, por amor de Dios…


 Alí se quedó con ganas de contestarle a Gloria, pero ella dio media vuelta y volvió a subir las escaleras justo antes de que se escuchase un portazo. Alí bajó las escaleras y salió de ese viejo edificio sintiendo que Gloria le había mentido. Algo en su interior le decía que ese niño podía ser suyo pero, ¿cómo averiguarlo? Sin embargo, otra incógnita se le presentaba en ese momento, ¿dónde pasaría la noche? Antes de infiltrarse, Alí dejó la casa que había alquilado y ahora no tenía vivienda propia, Agatha se acababa de encontrar con su hermana, Emel tenía una familia propia al igual que su hermano… ¿Dónde podía ir él? Pero en ese momento, una fugaz idea se hizo presente en su cabeza.

- ¡Hola! Sí verás, es que pasa una cosa…-comenzó a decir Alí tras llamar a la persona de quién se había acordado-.


CONTINUARÁ…