miércoles, 26 de agosto de 2020

Capítulo 7 || Doble o nada (Temporada 2)

 Dando por concluido el interrogatorio, la comisaria se lo comunicó a Arturo y éste dejó irse a Gloria.

- Le rogamos nos disculpe,-le dijo la comisaria Reynolds a Gloria-.

- Lo haré cuando suelten a Alí porque él no ha hecho nada.

- Descuide, sabemos que el agente Alí es inocente. Ahora el agente McCan le llevará de vuelta a su lugar de trabajo. De nuevo, le pido perdón en nombre de toda la comisaría.


 Acercándose hasta la celda donde estaba Alí, la comisaria le comunicó la noticia al agente Vidal.

- Vidal, saque al agente Köpek de la celda.

- ¡Comisaria! Pero es un asesino. ¡Ha matado a un compañero!

- ¡No es ningún asesino! Se ha comprobado su coartada y es cierta, así que sáquelo de ahí ahora mismo.


 Pero el agente Vidal negó con la cabeza.

- Con todos mis respetos, pero creo que estamos cometiendo un grave error.

- ¡Las imágenes de la cámara de seguridad han revelado que estuvo ayer en el restaurante! Así que abra ahora mismo la celda si no quiere que le abra un expediente y se tenga que jubilar antes de tiempo.


 Con cara de pocos amigos, el agente Vidal se giró hacia Alí y puso una sonrisa en su rostro.

- Estás en tu día de suerte, novato. Eres libre… de momento.

- La verdad siempre sale a luz, igual que la mierda, que al final acaba flotando…


 Días después, en la residencia de mayores, Ekrem llegaba al trabajo sin saber que un terrible suceso acababa de ocurrir.

- Buenos días Silvia,-saludó Ekrem-. ¿Qué tal fue la noche?


 Pero Silvia no contestó a la pregunta de Ekrem y se mantuvo en silencio mirando a su compañero de trabajo.

- Silvia, ¿por qué me miras así? ¿Qué pasa?

- Estaba esta noche haciendo la ronda por los pasillos de los dormitorios cuando recibí una alerta del dormitorio de Roberto. Fui corriendo hasta allí y estaba sufriendo un ataque al corazón y lo único que pude hacer por él fue cogerle la mano mientras… Lo siento mucho Ekrem. Sé lo que Roberto significaba para ti.


 Mirando fijamente a Silvia, Ekrem no terminaba de creerse la noticia.

- ¿Me lo estás diciendo en serio?

- ¿Crees que bromearía con algo como esto, Ekrem? Fue de repente, Roberto cenó bien, se fue a su dormitorio después de darme un beso en la frente como hacía siempre… Nada me hizo sospechar que estuviera mal.

- ¿Puedo ir a verlo?

- Está arriba el médico, así que cuando salga imagino que podrás pasar a verlo.


 En cuanto Ekrem subió, el médico estaba saliendo de la habitación de Roberto y le comunicó que el anciano había sufrido un infarto y que esa había sido la causa de la muerte. Tras entrar y estar unos minutos junto el cuerpo sin vida de su gran amigo, Ekrem se cambió de ropa y se puso el uniforme del trabajo mientras esperaba a que los hijos de Roberto llegasen.


 Unos 15 minutos más tarde, un hombre y dos mujeres entraron en la residencia y Silvia los reconoció de inmediato.

- ¿Sois los hijos de Roberto?

- Eso es,-contestó el hombre-.

- Soy Silvia, una de las trabajadoras de aquí. Les acompaño en el sentimiento.

- Gracias pero esto ha sido lo mejor para todos. Así tanto él como nosotros podremos descansar en paz.


 Ese comentario dejó helada a Silvia mientras contemplaba a los hijos del dulce Roberto y, quitando el gran parecido físico, no veía la simpatía ni la amabilidad del fallecido por ninguna parte.

- ¿Habéis visto este sitio?-preguntó Macarena, la hermana menor y la mujer situada a la derecha-.

- Sí,-contestó Teodora, la hermana mayor-. Menudo salón más cutre y con tan mal gusto.

- Terminemos todo esto cuanto antes,-intervino Roberto junior, el otro hijo del recién fallecido-. He tenido que cancelar una reunión importante por esto, así que firmemos los papeles, que lo entierren y se acabó lo que se daba.


 Volviéndose hacia Ekrem a punto de echarse a llorar, Silvia le comunicó a su compañero la llegada de los hijos de Roberto.

- Nunca he visto tanta frialdad por parte de unos hijos hacia su padre, Ekrem. Te prometo que me estoy aguantando las ganas de llorar por mantener el tipo delante de ellos…

- Venga, ve a ver a los demás, yo me ocupo de los hijos.


 Saliendo al salón principal, Ekrem vio a los hijos sentados en uno de los sofás y se presentó.

- Buenos días, me llamo Ekrem y soy otro de los trabajadores de aquí. Siento mucho lo de su padre… Roberto era un gran hombre y muy buen amigo mío.

- ¿Has oído eso Teodora?-preguntó Macarena mirando a Ekrem con incredulidad-.

- Disculpe joven, creo que se ha debido confundir porque nuestro padre no era ningún gran hombre-dijo Teodora mirando a Ekrem-.

- Al menos podremos disfrutar de todos los millones que acumuló durante toda su vida el muy…-confesó Roberto-.


 Mirando al frente y tragando el nudo que se le había formado en la garganta, Ekrem se mantuvo en silencio recordando las palabras que le había dicho el pobre Roberto días antes de su muerte, cuando le dijo que sus hijos le meterían en problemas. Ahora ya sabía a lo que se refería cuando le comentó aquello…  


 Recibiendo una llamada, Roberto se levantó y se metió en el comedor mientras que Ekrem intentaba enterarse de la conversación.

- Buenos días Julio,-dijo Roberto hablando con su abogado-. ¿Has hablado con la notaría?

- Sí y… no tengo buenas noticias.

- ¿A qué te refieres con eso?

- He solicitado en tu nombre una copia del testamento y, cuando me la han dado, me he dado cuenta de que hace unos pocos días tu padre cambió el testamento…

- ¿Cómo dices? ¿Y qué nos ha dejado?

- A sus hijos y nietos la vieja casa del pueblo y el 90% de su patrimonio económico a un tal Ekrem Köpek y el otro 10% a Silvia Fenata.


 Colgando a su abogado, Roberto volvió al salón y su hermana mayor se dio cuenta de que algo iba mal.

- ¿Qué sucede Roberto?

- Nuestro padre, que nos está jodiendo hasta después de muerto el hijo de puta.

- ¿Qué ha hecho ese indeseable?

- Será mejor que le preguntemos a su gran amigo Ekrem Köpek…


 Mirando a Ekrem con cara de pocos amigos, Roberto comenzó a atosigar al muchacho.

- ¿Qué coño le dijiste, eh? ¿Le obligaste a cambiar el testamento? Claro, era muy fácil aprovecharte de un viejo senil que estaba a punto de morir para recibir más de 10 millones de euros, eso es genial.

- Oiga, que yo no he obligado a nadie hacer nada que no quiera. Cuando su padre me lo dijo fue cuando ya lo había hecho, así que yo no tengo la culpa de lo que su padre haya hecho en vida.

- ¡Mientes! De alguna forma te enteraste que había amasado una inmensa riqueza durante toda su vida y quisiste también tu porción del pastel, pues escúchame bien cucaracha, no te saldrás con la tuya.


 Interviniendo en la conversación, Teodora también le dirigió unas dulces y amables palabras a Ekrem.

- Ahora mismo vas a renunciar a tu parte de la herencia en favor nuestro, ¿te queda claro jovencito?

- Oigan ustedes, ¿su padre aún está de cuerpo presente arriba y vosotros estáis hablando de dinero?

- No nos importa nuestro padre al igual que nosotros no le importábamos a él,-confesó Teodora-.

- Pues siento comunicarle que eso no es así. Aún recuerdo sus quejas diciéndome que habían pasado semanas y meses sin que vinieseis a hacerle una simple visita.


 Soltando una carcajada, la hermana menor se dirigió a Roberto.

- ¿Has oído eso? Papá nos echaba de menos. Qué tierno…-dijo Macarena en un claro tono irónico-.

- Sí Maca, lo he oído perfectamente. Papá ya nos jodió la vida lo suficiente como para que lo siga haciendo después de muerto… Ojalá se pudra en el infierno.

- ¿Y qué vamos a hacer Roberto?-preguntó Macarena-.


 Haciéndole un gesto a sus hermanas, los tres hijos de Roberto arrinconaron a Ekrem contra la pared.

- Ahora mismo vas a hablar con el notario y vas a renunciar a tu parte de la herencia, ¿te queda claro?-dijo Macarena-.

- Y no creas que tu amiguita Silvia se va a librar de nosotros,-confesó Roberto-. Ese dinero es nuestro y nos pertenece porque somos sus hijos. Vosotros sois unos malditos aprovechados que sólo os interesa el dinero de un viejo senil.

- ¿Podéis dejarme espacio? Por favor, dejadme o llamaré a la policía ahora mismo…


 Sonriendo, Teodora le dio la razón a Ekrem.

- Buena idea, llamemos a la policía. Estoy segura de que, cuando le expliquemos el caso estarán de nuestra parte.

- No te va a resultar tan fácilmente deshacerte de nosotros,-dijo Roberto-.

- Dejadme salir de aquí,-pidió Ekrem-. ¡Dejadme salir coño!


 Escuchando los gritos de Ekrem, Silvia se acercó hasta el salón preguntando qué era lo que ocurría allí.

- Aquí está la otra puta aprovechada-dijo Teodora-. ¿Te creías que no nos íbamos a enterar de que habéis manipulado a nuestro padre para que cambie el testamento? ¡Ese dinero es nuestro!


  Como Roberto junior había cortado la conversación con el abogado, ninguno sabía que su padre, estando en vida, aparte de cambiar el testamento sacó todo el dinero correspondiente de sus cuentas y las dejó a cero. ¿Dónde había ido a parar ese dinero?

- Dale su merecido, Teodora,-le decía Roberto a su hermana-.

- No pienso ponerle un dedo encima, ¿te crees que soy tonta y no he visto las cámaras de seguridad? Muy amablemente esta maldita furcia y su compañero van a renunciar a la herencia cuando se haga la lectura oficial ante notario.


 Macarena, mirando a su hermano, le dijo algo que había estado pensando.

- ¿Y no crees que papá ya sabía que nosotros actuaríamos de esta forma si nos negaba la herencia? Esto es muy de su estilo…

- Sí, tienes razón… Nada más hay que echar la vista atrás para recordar todas las veces que nos negaba dinero para comprarnos caprichos y nos obligaba a trabajar para obtener nuestro propio dinero, diciéndonos que eso nos haría ser mejores hombres y mujeres. Que él había levantado solo un imperio y que quería que continuásemos con la empresa cuando le llegase el momento de jubilarse. Siempre fue un hijo de puta, desde que nació hasta el día de su muerte. Ya ha tardado en morirse el cabrón…


 Ekrem no podía evitar recordar a Roberto de otra forma. Siempre había sido cariñoso, había tenido buenas palabras con Silvia y con él. Se le veía un hombre comprensivo, trabajador, simpático… Y por lo que contaban sus hijos, Ekrem pensaba que Roberto lo que quería conseguir de sus hijos era que aprendieran a que la vida no regalaba nada, sino que había que luchar para conseguirlo… Pero al parecer sus hijos no habían aprendido esa lección.


 Sacando su teléfono, Teodora marcó un número y le replicó a esa persona que estaba tardando demasiado en venir.

- ¿Te crees que tengo ganas de pasar todo el día rodeada de viejos que huelen a muerto? ¡Que vengas ya te he dicho!


 Haciéndolos sentarse en uno de los sofás, Roberto y Macarena seguían increpando a Silvia y a Ekrem, quien estaba a punto de derrumbarse.

- Yo no quiero problemas,-decía Ekrem-.

- Entonces danos el dinero,-replicó Roberto-.

- Si eso es lo que queréis yo…-comenzó a decir Ekrem antes de que Silvia lo interrumpiese-.

- No Ekrem. Ese dinero es nuestro. Roberto quiso dárnoslo a modo de agradecimiento estando en vida. Sus motivos tendría para hacerlo, así que si esa fue su última voluntad, que así sea. No cedas ante la presión de unas alimañas que no se han preocupado por su padre nunca en su vida salvo ahora y porque les interesa cobrar y tener más dinero para sus putos caprichos de gente rica.


 Abriéndose la puerta de la residencia, el marido de Teodora cruzó el umbral y saludó a su mujer.

- Ya estoy aquí. ¿Qué es tan grave? Le he tenido que echar una excusa a la furcia de mi jefa para poder venir aquí.

- Mi padre ha muerto.

- Coño, estupendo ¿no? Ahora podremos comprarnos esa casa en la playa y mudarnos allí en cuanto me jubile.

- No Enrique. Los hijos de puta de sus cuidadores le obligaron a cambiar el testamento y sólo nos han dejado la vieja casa abandonada del campo.

- ¿Cómo? ¿Dónde están esos hijos de puta?


 Indicándoles donde estaban, Enrique fue hasta encontrarse con Ekrem y Silvia y, al verlo a él, se paró en seco.

- Novato, ¿qué coño haces tú aquí?-preguntó Enrique Vidal, el marido de Teodora y el compañero de Alí en la comisaría-.

- ¿Novato?-preguntó Ekrem-. Creo que se confunde de persona…

- Alí, no juegues conmigo. ¿Desde cuándo tienes dos trabajos? ¿No te es suficiente con asesinar a un compañero nuestro que ahora le robas dinero a mi familia?

- No, no, perdóneme usted pero yo no soy Alí y mi hermano no ha matado a nadie. Yo soy Ekrem y Alí es mi hermano gemelo.

- Acabáramos… Dos iguales para hoy y, por lo que veo, los dos igual de hijos de puta. Uno asesino y el otro ladrón…


 Sintiendo una gran ira en su interior, Ekrem dio un paso adelante pero recordó las cámaras de seguridad y se frenó. No quería darle la razón a esa pandilla de aves de rapiña, por lo que se dedicó a decirles unas duras palabras.

- Ni Alí ni yo somos asesinos ni ladrones, así que, como agente de la ley que es usted, le pediría que guardase las distancias y, a menos de que tenga pruebas fehacientes de que hemos manipulado a Roberto para ser los beneficiarios de su herencia, les exijo que se vayan ahora mismo de aquí o yo mismo llamaré a la policía y le tendrá que explicar a sus superiores por qué está alzando falsos testimonios sobre mi compañera y mi persona.


 Respirando agitadamente, el agente Enrique Vidal se dio la vuelta y se dirigió a su mujer.

- Teodora, vámonos.

- No pienso moverme de aquí hasta que estos desgraciados nos den lo que es nuestro.

- Cuñado,-le dijo Enrique a Roberto-, hacedme caso y vámonos de aquí. Ya encontraremos la manera de recuperar lo que nos pertenece…



CONTINUARÁ…


martes, 25 de agosto de 2020

Capítulo 6 || Doble o nada (Temporada 2)

 Yéndose hasta el despacho de la comisaria, ésta les pidió explicaciones.

- ¿Se puede saber dónde os creéis que estáis? Esto es una comisaría de policía, no un patio de colegio. Me vais a tener que dar muchas explicaciones y espero que sean muy buenas para que no os suspenda de empleo y sueldo ahora mismo. Y Welling, quita esa estúpida sonrisa de tu cara si no quieres que el castigo sea peor para ti.


 Mirando a Alí, la comisaria le comenzó a pedir explicaciones a él.

- Bueno, dime qué ha ocurrido, agente Köpek.

- Verá comisaria… Tim y yo nos conocemos desde hace tiempo y yo, antes de ser policía tuve una vida un tanto turbia y complicada y no empezamos con buen pie. Yo cometí muchos errores de los cuales me arrepiento. Pero él no parece creerme y hoy ha decidido tomarse la justicia por su mano.

- Qué hijo de puta eres,-dijo Tim-. Qué bien te sale hacerte el bueno después de todo.

- ¡Silencio!-ordenó la comisaria-.


 Mirando a Tim, la comisaria Reynolds se dirigió a él en esta ocasión.

- Agente Welling, queda suspendido de sueldo durante una semana por su mal comportamiento.

- ¡Pero comisaria…!-comenzó a protestar Tim-.

- ¡No quiero oír ni una palabra más si no quiere que le suspenda dos semanas! Ahora fuera de mi despacho.


 Marchándose en completo silencio, Tim dejó a solas a Alí y a Megan. Mirándolo de nuevo, la comisaria comenzó a interrogar a Alí.

- ¿Qué ocurrió para que el agente Welling te tenga todo ese resquemor?

- Verá… Para ponerla en contexto tengo que contarle todo desde el principio.

- Comienza.

- Mis padres y mi tío murieron asesinados cuando mi hermano y yo teníamos 3 años una noche de Halloween. Un hombre disfrazado de Darth Vader lo hizo y yo fui testigo de ello. Ese hecho me marcó toda la vida e hizo que creciera con un odio en mi interior que no era mío. Me metía en problemas, me saltaba las clases… Cuando mi tía, que nos cuidó a mi hermano y a mí, murió por culpa del cáncer, nos fuimos a vivir con unos amigos de ella y, para hacerle más corta la historia, el hombre de la casa era Ralph Moodie.


 Interrumpiendo a Alí, la comisaria le hizo una pregunta.

- ¿Has dicho Moodie?

- Sí, Ralph Moodie. El mafioso…

- Llevamos años detrás de ese cabrón, pero hace años que desapareció.

- Y no volverá a dar señales de vida porque está muerto.

- ¿Cómo?

- Sí, él y toda su banda a… la que yo pertenecía.

- ¿Me lo estás diciendo en serio?

- Verás, Ralph me dijo que tenía trabajo para mí y me fui con él. De camino me contó todo y claro, tenía 18 años y la pasta que ganaba era bastante considerable, así que comencé a trabajar para él extorsionando, pegando y… matando. Sólo lo hice una vez, lo prometo. Pero esa muerte pesará sobre mi conciencia hasta el día que yo muera.

- ¿Y a quién mataste?

- Al hermano de Tim…

- Joder Köpek, deberías habérmelo dicho desde el principio. Todo esto.

- No sé si podía porque el FBI está metido en todo este fregado.

- ¿Qué pinta el FBI en todo esto?


 Alí le explicó a la comisaria Reynolds que Agatha era la hija de un viejo agente del FBI y que, cuando todos se enteraron de a lo que se dedicaba Ralph a raíz del intento de asesinato de Ekrem, donde Alí salió herido, ellos junto con el FBI urdieron un plan para quitarlos de en medio. Alí no paraba de repetir que él no había hecho nada más que recuperarse del navajazo que había sufrido. La comisaria le prohibió terminantemente contar nada de esto y que mantuviera en secreto todo eso. Ella trataría de hablar con Tim en otro momento, pero no hubo tiempo… A la mañana siguiente, unos policías compañeros llamaron a la comisaría 8 para avisar de un terrible suceso.


 Cuando Arturo y Alí llegaron a la escena del crimen, no se podían creer que el cadáver de Tim Welling estuviera dentro de esa funda y que unos misteriosos huesos estuvieran desenterrados en el jardín de la casa.

- ¿Qué coño ha pasado aquí?-preguntó Alí-.


 Volviéndose rápidamente a él, Arturo le formuló una pregunta.

- No sé, dímelo tú. ¿Qué ha pasado aquí Alí?

- ¿Por qué me lo preguntas a mí?

- Ayer las cámaras os pillaron discutiendo y él te pegó un puñetazo.

- ¿Y qué? Eso no significa que yo lo haya matado.

- ¿De verdad? Hasta nueva orden quedas relevado del caso y estarás detenido un plazo máximo de 72 horas hasta que encontremos pistas que te relacionen con el asesinato de Tim.


 Presentándose el forense allí, Arturo quiso saber qué le había ocurrido a Tim.

- Según mi informe preliminar, el agente Welling estuvo revolviendo la tierra porque se han encontrado restos debajo de sus uñas. No tiene golpes ni muestras de posible violencia salvo el profundo navajazo en su estómago.

- ¿Se han encontrado huellas?

- Sí. Las he enviado a analizar para ver si son de su asesino o, en cambio, si son suyas y se cometió un suicidio.


 Acercándose a los huesos, Arturo le preguntó al forense sobre ellos.

- ¿Y estos huesos?

- Hemos cogido una muestra y la hemos mandado a analizar.

- Quiero que estén para hoy.

- Pero Arturo…-dijo el forense comenzando a quejarse-.

- Hoy.


 Alí, quien se había mantenido apartado durante todo ese tiempo y observando todo lo que Arturo hacía, permaneció en silencio hasta que su jefe hizo una llamada.

- Jefa, vuelvo a comisaría con un sospechoso detenido. Es el novato, Alí Köpek. Ajá, entendido. Vamos para allá.


 Al cabo de una hora el agente Vidal hacía su ronda para ver a los detenidos, teniendo especial atención con Alí, quien ya se encontraba detenido entre rejas.


 Colocándose frente a la celda, Vidal lo miraba con odio.

- ¿Qué se siente matando a un compañero indefenso?-preguntó Vidal-.

- No tengo ni idea porque yo no lo he hecho.

- ¿Y pretendes que nos lo creamos? Han encontrado tus huellas por todo el lugar de los hechos… ¡Asesino!


 Acercándose al despacho de la comisaria, Arturo le dio parte de lo sucedido.

- Llegamos allí y ya la científica había hecho el levantamiento del cadáver. Tim presentaba una profunda herida provocada por un arma blanca que estaba lleno de huellas del novato.

- ¿Habéis analizado las huellas?

- Sí, y hay una coincidencia del 100%. Ese cabrón…

- Inspector,-frenó la comisaria a Arturo-, cuide esa lengua y procure no hacer juicios previos a un compañero.

- Pero comisaria…

- Todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario, ¿no es así?

- Sí…

- Pues ya está. ¿Dónde está el agente Köpek?

- Abajo, en los calabozos.


 Dando un golpe en la mesa, la comisaria protestó.

- ¡El agente Köpek es un compañero, no un delincuente!

- ¡Pero es sospechoso!

- Pues lo metéis en la sala de interrogatorios directamente, no en una celda.

- ¿Por qué lo defiende tanto? Si acaba de llegar…

- Por eso mismo, acaba de llegar y ya lo estáis acusando de algo muy grave, como es asesinar a alguien. Así que ahora mismo quiero que lo saquéis de allí y lo interroguéis y pienso estar atenta en la otra sala, así que mucho cuidadito con lo que hacéis.


 Bajando al sótano, Arturo avisó a Vidal para que abriera la celda y llevase a Alí a la sala de interrogatorios.

- ¿Lo puedo interrogar yo?-pidió Vidal-.

- No. Lo haré yo,-contestó Arturo-.

- Pues venga,-dijo Vidal mirando a Alí-, marchando…


 Sentándolo en una de las sillas de la sala de interrogatorio, Arturo entró y le preguntó a Alí si necesitaba un vaso de agua o algo. La comisaria, mientras tanto, miraba atentamente el interrogatorio.


 Arturo se quedó mirando seriamente y en silencio a Alí, quien le mantenía la mirada continuamente.

- Bien,-comenzó Arturo-. Las cámaras de seguridad de la comisaría os pillaron a Tim y a ti manteniendo una acalorada discusión y hoy Tim ha aparecido con un cuchillo en su estómago que tiene tus huellas. Según el informe preliminar, Tim murió entre las 20 y las 21 horas de la noche de ayer, así que… ¿Dónde estuviste ayer entre las 20 y las 21?

- Cenando.

- Ah estupendo. Y me imagino que estarías solo en casa viendo la tele y sin que nadie pueda corroborar tu coartada.


 Sin parar de mirar a Arturo a los ojos, Alí le contestó a las acusaciones.

- Pues no, no estuve solo. Quedé con una amiga para cenar en un restaurante. El restaurante era el “Come y Calla” y podéis preguntarle si fuimos o no porque hice una reserva y las imágenes de seguridad están allí.

- No te preocupes, lo comprobaremos. ¿Cómo se llama tu amiga?

- Gloria Martínez.

- Bien,-dijo Arturo mirando al cristal y haciendo un gesto de llamada-. Cuéntame qué hicisteis anoche… Quiero que me cuentes todo.


 Suspirando, Alí comenzó a relatar lo sucedido.

- Gloria y yo teníamos la reserva a las 20:30 horas de la tarde para celebrar que me había incorporado a la policía, pero como estaba nervioso llegué allí a las 20 horas. Gloria también llegó temprano, así que entramos en el restaurante a las 20:15 más o menos.


 Después de eso, Alí continuó contando lo que ocurrió la noche anterior.

- Terminamos de cenar y nos quedamos charlando un rato, serían las 22 horas más o menos cuando pagamos y nos fuimos del restaurante. La llevé a casa y luego yo me fui a la mía.

- ¿Eso es todo?

- Sí, eso es todo. Si lo desea saber, no me la he follado, es una amiga a la que quiero mucho y, aparte de eso, es mi terapeuta, pero nada más. ¿Hace falta que te diga si me la casqué cuando llegué a casa? ¿Cuántas veces me he peído desde anoche? Lo digo para pensar y hacer el recuento…


 A todo esto, Simon McCan, un compañero de la comisaría 8 fue hasta el lugar de trabajo de Gloria. Presentándose a Eliseo, que estaba en la mesa de recepción, llamó a la puerta del despacho.


 Abriendo la puerta, Gloria frunció el ceño al ver a un policía frente a su puerta.

- Buenos días, ¿ha pasado algo? ¿Alí está bien?

- ¿Es usted Gloria Martínez?

- Sí, soy yo.

- Acompáñeme.

- Oiga, ¿por qué tengo que acompañarle?

- Su amigo Alí es sospechoso de haber asesinado a un policía que ha aparecido muerto esta mañana. Nos ha comunicado que ayer estuvo cenando con usted, por lo que debe venir a comisaría para que la interroguemos.


 Trasladándola en un coche de la policía, Gloria llegó hasta la comisaría con un nudo en el estómago. Conocía a Alí y sabía de su pasado, pero también ella era consciente del profundo cambio que había dado durante esos años y ahora le parecía muy extraño que él pudiera matar a alguien…  


 Acompañándola hasta la sala de interrogatorios, el agente Simon McCan la presentó a Arturo.

- Inspector, aquí está Gloria Martínez.

- Estupendo McCan. Siga con la línea actual de investigación que estamos llevando…


 Dejándolos solos, Gloria y Arturo se quedaron mirándose a los ojos.

- ¿Desea algo?-preguntó amablemente Arturo-.

- Sí, deseo que esto se acabe pronto. ¿Qué quiere?

- Vaya, directa y concreta…

- He tenido que cancelar todas las citas con mis clientes por culpa de venir aquí, así que quiero terminar cuanto antes.


 Asintiendo con la cabeza, Arturo no perdió más el tiempo y comenzó el interrogatorio.

- ¿Dónde estuvo ayer entre las 20 y las 21 horas?

- Cenando con Alí en el restaurante “Come y Calla”. Teníamos una reserva a nombre de Alí Köpek para celebrar que había comenzado a trabajar como policía después de mucho tiempo preparándose para esto. Había cámaras de seguridad, así que imagino que la podéis pedir para comprobar que no miento.


 Alzando sus cejas, Arturo se sorprendió al ver lo bien que se desenvolvía Gloria.

- Muy bien, señorita Martínez. ¿Hasta que hora estuvisteis en el restaurante?

- No sabría decirle la hora, pero cuando llegué a casa, me cambié y me puse a ver la tele eran las 22:30. Alí me llevó en coche y luego se fue a su casa.

- ¿Cómo sabe que se fue a su casa?

- Porque nos estuvimos mandando mensajes y fotos.

- ¿De contenido sexual?

- ¿A qué viene esa pregunta? No creo que sea relevante para el caso.

- Conteste la pregunta, por favor.

- No lo haré hasta que no venga mi abogado. Ya le he dicho todo lo que debía saber, lo que haya entre Alí y yo es cosa nuestra y no incumbe al caso del posible asesinato.


 Simon, mientras tanto, le había pedido al restaurante una copia de las imágenes de seguridad de la noche anterior. Dándole la copia sin problemas, Simon comenzó a revisar las cámaras de una en una y pudo ver lo que ocurrió en realidad.


 Entrando en la sala contigua a la de interrogatorios, Simon le comunicó a la comisaria lo que había averiguado.

- Comisaria, acabo de revisar las imágenes de anoche del restaurante.

- ¿Y bien?

- El novato y la señorita Martínez dicen la verdad.

- Estupendo, pues suelten ahora mismo al agente Köpek y lleven de vuelta a la señorita a su lugar de trabajo.


CONTINUARÁ…