lunes, 27 de julio de 2020

Capítulo 12 || Doble o nada

 Violet y Ekrem mantuvieron en secreto lo que habían visto de Alí y, desde entonces, ninguno lo volvió a mirar de la misma forma, sobre todo Ekrem, quien tenía hasta cierto temor. Por parte de los demás, Agatha y Ralph siguieron como siempre y la relación entre Violet y Loreen mejoró un poco. Emel, en cambio, era la que más diferente estaba de todos y quien se había encerrado algo más en sí misma aunque llevase ya un año conviviendo con Agatha y el resto de su familia.
- ¿Qué tal Violet?-preguntó Ekrem entrando en la habitación-.
- Bien, terminando de escribir una escena que me ha quedado increíble.
- ¡Qué bien! ¿Puedo leerla?
- ¡Sí! Me encantará saber qué opinas.


 En el pasillo, Ralph charlaba con Alí tranquilamente.
- ¿Estás preparado Alí? Hoy es tu gran día…
- Llevo semanas esperando esto.
- Hoy será tu prueba de fuego y sabremos si estás hecho para este trabajo o no.
- No os defraudaré.
- Ya sabes lo que hacer, Alí. Confío en ti.


 Escuchando la voz de su hermano, Ekrem se pegó a la puerta de la habitación de Violet y escuchó la conversación. En susurros, se dirigió hacia la muchacha.
- Eh, Violet, acabo de escuchar a Ralph decirle a mi hermano que hoy es su prueba de fuego y que demostrará si vale o no para el trabajo.
- ¿Qué prueba?
- No lo sé, pero tengo que averiguarlo…
- ¿Vas a seguir a tu hermano?
- No tengo más remedio si quiero enterarme.
- Ekrem no, es muy peligroso.
- No te preocupes por mí, tendré cuidado.


 Bajando por las escaleras, Alí abrió la puerta de casa para salir cuando se encontró a Aarón justo antes de llamar al timbre.
- Coño Aarón, por poco te atropello.
- ¿Y esas prisas?
- Voy a por… alguien.
- ¿Quién?
- ¿Te acuerdas de Tim?
- Claro, es nuestro contacto en la policía.
- Pues su hermano se ha enterado de todo y ha quedado con un periodista y, antes de que lo haga, voy a matarlo para que no hable.


 Mirando a Alí con una expresión muy seria y demostrando cierto enfado, Aarón comenzó a pedirle explicaciones.
- ¿Y quién te ha dicho todo esto?
- Nadie. Yo tengo mis fuentes y hago mis investigaciones… Se lo comenté a Ralph y él me ha dado luz verde para actuar como yo crea conveniente.
- ¿Es un farol?
- Pregúntale a Ralph, no te miento. ¿Cuándo vas a admitir que soy mejor que tú y que te he dejado atrás?


 Bajando las escaleras en completo silencio, Ekrem vio que Aarón estaba hablando con Ralph de una forma bastante acalorada.
- No lo entiendo jefe. Yo llegué mucho antes que Alí y últimamente siento que me estáis dando los casos que nadie quiere y que nadie se ocupa.
- Eso no es verdad, Aarón. Tú eres uno de nuestros mejores agentes,-negó Ralph-.
- Venga hombre, que la semana pasada tuve que entrar en casa de una viejecita porque su nieto nos había pedido 300€ y le tuve que robar el televisor a modo de pago… Eso lo puede hacer hasta un niño de primaria, Ralph.
- Es que… Alí es muy bueno Aarón.
- Lo sé, yo también tengo ojos en la cara y veo lo que está consiguiendo en tan poco tiempo, pero eso no es excusa.
- Me recuerda tanto a su tío Mehmet… Qué lástima que muriera… En fin, tiempos pasados.


 Pegándose a la pared para no ser visto, Ekrem abrió la puerta de la sala de estar para esconderse y mirar por la ventana mientras que se preguntaba de qué conocía Ralph a su tío Mehmet.
Entrando en la habitación, Loreen lo saludó creyendo que era su hermano.
- Hombre Alí, te has afeitado. Estás muy guapo.
- Esto…-quiso decir Ekrem antes de ser interrumpido-.
- Así pareces más joven.


 Sonriendo, Ekrem tuvo una idea y era la de hacerse pasar por su hermano para destapar toda la verdad. Al fin y al cabo, era el gemelo de Alí y lo conocía a la perfección. Sólo con cambiar un par de cosas de su aspecto físico ya sería completamente idéntico.


 Despidiéndose de Loreen, Ekrem salió de la habitación mirando a su derecha y, en un momento en el que ni Ralph ni Aarón miraban hacia la puerta, aprovechó para salir de casa sin hacer ruido y seguir a Alí antes de perderlo de vista.
Tras varios minutos siguiéndolo a cierta distancia, Ekrem se paró justo cuando vio a su hermano charlando con un tipo.
- Lástima que esté tan lejos y no pueda escuchar lo que dicen,-pensó Ekrem-.


 Escondiéndose entre los matorrales cuando vio a aquel chico negro aproximándose a él, Ekrem esperó a que pasase de largo para acercarse a la casa y esconderse junto a una ventana para mirar en su interior. Desde allí pudo ver cómo su hermano llamaba a alguien.
- ¡Jim!
- ¿Qué coño quieres? ¡No puedes hacer nada por impedir que hable!
- Te estás equivocando Jim. Deberías dejar de intentar hacerte el héroe.
- ¡Jamás me harás cambiar de idea! Ni tú ni tu sucia panda de mafiosos de mierda.


 ¿Había escuchado bien Ekrem? ¿Había dicho mafiosos? No estaba seguro, pero lo que sí veía con claridad era a su hermano sacar un cuchillo de su chaqueta, empuñarlo con fuerza y agarrar a ese tal Jim del hombro.
- Tú lo has querido Jim.


 Sin pestañear, Alí clavó el gran cuchillo en las tripas de aquel tipo, quien comenzó a retorcerse de dolor intentando gritar para llamar pidiendo ayuda.


 Alí no mostraba ningún tipo de remordimiento o temor. ¿Sería su primer asesinato?
- Tú mismo te has buscado la ruina Jim. Te lo avisé con tiempo, pero has sido un cabezota… Ahora muérete y púdrete con tus sucios secretos sobre nosotros,-dijo Alí retorciendo una vez más el cuchillo-.


 Ekrem no podía creer lo que estaba viendo. ¿Su hermano era un asesino? ¿Alí? ¿Aquel tipo era su gemelo? Ekrem sintió un escalofrío recorriendo todo su cuerpo y se echó a temblar sólo de pensar que tendría que dormir en la misma habitación junto a un asesino y, lo que era peor, hacer como si no supiera nada…  


 En cuanto el cuerpo de Jim cayó estrepitosamente al suelo, Alí subió al piso superior de la vivienda y, tras unos minutos, salió tan frescamente de la casa con una sonrisa de oreja a oreja sin saber que, a sus espaldas, su hermano lo observaba aterrorizado.


 Cogiendo un atajo, Ekrem logró llegar a casa antes de que lo hiciese su hermano y, subiendo rápidamente las escaleras, entró en la habitación de Violet sin ni siquiera llamar a la puerta.
- Violet, te tengo que contar una cosa.
- Joder Ekrem, qué susto me has dado.
- Lo siento pero es que no puedo esperar a contarte esto,-dijo echando el seguro de la puerta-.


 Levantándose, Violet fue hacia Ekrem justo cuando éste la abrazó para la sorpresa de la muchacha. Desde que llegase Ekrem a su casa y a su vida, Violet se había sentido atraída por él, pero en ningún momento le había sido sincera con sus sentimientos ni él tampoco, por lo que lo que existía única y exclusivamente una bonita amistad…


 Separándose, Ekrem comenzó a relatar.
- Estuve siguiendo a Alí durante un rato hasta que entró en el jardín de una casa y allí le recibió un chico negro. Estuvieron hablando de algo pero no lo llegué a escuchar. Luego ese chico se largó de allí y yo pude esconderme junto a una ventana y mirar qué hacía mi hermano. Otro chico le dijo a mi hermano que no podría hacer nada por destapar a su sucia mafia de mierda.
- ¿Mafia?


 Ekrem asintió con la cabeza y prosiguió hablando.
- Sí y ya hay ciertas cosas que me están cuadrando… Antes de irme, escuché a Aarón hablando con Ralph y diciéndole que se siente desplazado porque los mejores casos se los están dado a Alí y que él la semana pasada tuvo que robar en casa de una abuela porque su nieto les había pedido dinero y no se lo había devuelto aún… No sé, algo muy raro.
- Coño… Joder claro… ¿Cómo no lo he podido ver antes?
- ¿Qué pasa?
- Ralph es un prestamista y el resto de los que va a las fiestas trabajan para él.
- ¿Tu madre y tu hermana también?
- No creo… Mi madre no estaría de acuerdo con eso si supiera la verdad. Claro… ahora comprendo la paliza que le pegó tu hermano a aquel tipo cuando fuimos a ese club el año pasado.
- Cierto,-dijo Ekrem-. Y por eso aquel chico, cuando ha amenazado con destapar a la “mafia” mi hermano lo ha… matado.


 Violet se llevó instintivamente las manos a la boca.
- ¿Lo mató?
- Aún no me lo creo…
- ¿Cómo?-quiso saber ella-.
- Sacó un cuchillo y se lo clavó en las tripas… Dios. Nunca olvidaré esas imágenes.
- Hay que hacer algo Ekrem. Mi madre, mi hermana, tu prima, tú y yo vivimos bajo el mismo techo junto a un asesino y un prestamista mafioso, quien seguramente haya asesinado también…
- Tienes razón, ahora mismo voy a mi habitación y buscaré información para ver lo que puedo hacer.


 Marchándose, Ekrem se sentó frente al ordenador portátil y comenzó a buscar alguna forma de declarar todo lo que sabía a la policía sin que hubiera forma de que se supiera su identidad. Como acababa de ver morir a aquel muchacho, Ekrem no quería acabar como él. Encontrando un anuncio de un investigador privado en el que citaba que se mantendría el anonimato y habría discreción total, Ekrem se alegró mucho y contactó con él justo cuando Alí entró en su habitación.
- ¡De puta madre!-gritó Ekrem de alegría-.
- ¿Qué pasa hermanito?-preguntó Alí sobresaltando a su hermano-.
- Joder, casi me matas del susto.


 Echándose a reír, Alí comenzó a cambiarse de ropa mientras que Ekrem se fijó en que su traje era distinto. Se había cambiado de ropa… Notando la mirada de su hermano, Alí le preguntó.
- ¿Qué te pasa Ekrem?
- Nada… Ese traje está muy bien.
- Ah gracias. Regalo de Ralph…


 Se creó un momento de silencio en ese preciso instante y, observando a Alí, Ekrem pensaba en cómo su gemelo, sangre de su sangre, podía ser un asesino y sonreír tanto como lo estaba haciendo en ese momento. ¿No tenía sentimientos ni remordimientos?


 Ekrem era diferente. Cualquier cosa que le pasase se le notaba en la cara y eso Alí lo sabía.
- ¿Te pasa algo, Ekrem?
- No, de verdad. Son cosas mías…
- Bah, tan hermético como siempre. Tú sabrás tío. Buenas noches.


 Alí se terminó de cambiar de ropa y se acostó mientras que Ekrem lloraba en silencio y pidiendo que las imágenes del asesinato de ese muchacho le desapareciesen de la mente.


 Un par de días después, Ekrem recibió la respuesta del investigador privado citándolo en su despacho esa misma tarde. Respirando hondo, Ekrem supo que aquel día debía ser valiente y contar todo lo que sabía… Alí era su hermano, pero también un asesino y si había matado a una persona, ¿quién le decía que no lo volvería a hacer de nuevo?


 Llegada la hora, Ekrem llamó a la puerta y entró en el despacho del investigador, quien estaba sentado frente a su mesa.
- Buenas tardes-saludó el investigador-.
- Buenas tardes.


 Sentándose en la silla al otro lado de la mesa, Ekrem se quedó mirando a ese investigador, quien lo miraba fijamente y apenas sin pestañear. Sintiéndose aún más nervioso, Ekrem carraspeó antes de hablar.
- Ejem… Verá… Hay cierto tema que está sucediendo en mi casa que me preocupa y necesito que la policía se ocupe sin que se sepa que he sido yo el que dio la voz de alarma, ¿me entiende?
- Perfectamente. Cuénteme ahora qué sucede en su vivienda…


 Ekrem comenzó a relatar todo desde el principio, diciéndole lo que había descubierto y dándole los nombres de los sospechosos, quienes eran Ralph y su hermano, Alí.
- Ralph Moodie,-dijo el investigador-. ¿Terminado en “e”?
- Efectivamente. Y el otro es mi… bueno, Alí Köpek.
- ¿Cómo?
- Espere, mejor se lo escribo yo.


 Tras concretar con el investigador en que éste averiguaría si lo que le había dicho era cierto o no, Ekrem se marchó sintiendo un gran alivio en su interior. Por fin había dado el gran paso…  


 Pero el investigador, en cuanto Ekrem salió de la habitación, marcó un número de teléfono.
- Tim, tenemos un problema. Acaba de salir de aquí Ekrem, el hermano gemelo de Alí. Lo sabe todo… Hay que hacer algo.


CONTINUARÁ…

sábado, 25 de julio de 2020

Capítulo 11 || Doble o nada

 Alí, recomponiéndose del golpe de su hermano, se quedó serio mientras éste le gritaba.
- ¡Violet no es ninguna vaca! ¡Aquí el gilipollas eres tú!
- Ekrem… ¿Quién te crees para pegarme?
- ¡Tu hermano gemelo! Me tienes muy harto con tus comportamientos, Alí. Tus comportamientos y tus comentarios despectivos sobre los demás, sobre todo si me atañen a mí. No me sigas tocando los huevos porque al final vamos a acabar muy mal.
- Lo siento, pero me apetece seguir tocándolos un poco más.


 Y seguidamente, Alí le dio un puntapié a su hermano en la entrepierna, provocando que Ekrem se retorciese de dolor en su sitio.
- Hijo de puta…-se quejaba Ekrem con la mano en sus partes-.
- Ojo por ojo, hermano. Es lo que hay.


 Cogiendo aire y recuperándose un poco, Ekrem se levantó directamente con el puño cerrado y le pegó a Alí tan fuerte que comenzó a salir un poco de sangre.
- Entonces, si seguimos esa ley, te debo muchas Alí. No creo que quieras que me las cobre todas a la vez.
- Venga, hazlo si todavía te quedan huevos después de esa patada…


 Entrando en la habitación, Violet comenzó a gritar y a pedirles a los chicos que parasen de una vez.
- ¡Parad por favor!
- ¡Cállate gorda!-gritó Alí-.
- ¡Que no le hables así, coño!-dijo Ekrem empujando a su hermano-.
- ¿Ves como me trata?-dijo Alí mirando a Violet intentando darle pena-.
- Pues te trata como te mereces, Alí,-sentenció Violet para la sorpresa de los gemelos-.


 Sintiéndose totalmente fuera de lugar, Alí salió de la habitación en completo silencio mientras que Violet lo miraba y le decía una última frase.
- Seré gorda, pero no estúpida…


 Cerrando la puerta, Ekrem y Violet se quedaron solos en la habitación de él y, acercándose a ella, la miraba de una forma especial.
- ¿Quién eres tú y qué has hecho con la tímida Violet?
- No lo sé, pero ahora mismo estoy temblando y me sudan muchísimo las manos.
- No sabes lo que me alegra verte así, aprendiendo a defenderte por ti misma.
- Estoy aprendiendo del mejor…


 Bajando las escaleras tras salir del baño y limpiarse la cara, Alí entró en la sala de estar y se encontró a Ralph muy acaramelado con su prima Emel y a Agatha con dirección a la puerta.
- Coño Alí, no te esperaba. Casi te como.
- Pues cómeme,-dijo con un semblante triste en la cara-.
- ¿Qué te pasa?
- Aquí no…


 Saliendo de allí, Alí tenía una pregunta para Agatha.
- ¿Qué hacen esos dos tan acaramelados?
- Ralph intenta darme celos con Emel, pero no sabe que conmigo esos juegos no sirven. ¿Y a ti qué te pasa?


 Antes de hablar, Alí se giró hacia Agatha y la besó en la boca. Aprovechando el factor sorpresa, Alí entrometió su lengua y le dio un beso mucho más profundo y húmedo.
- ¿Y este beso a qué viene?
- A que cuando estoy contigo me siento mejor.
- Oye, ¿eso de ahí es sangre?
- Sí… Es que mi hermano y yo hemos discutido otra vez.
- Y por lo que veo esta vez habéis llegado a las manos. ¿Qué ha pasado?


 Tras contarle todo a Agatha, ésta le aconsejó que ignorase a su hermano y que no hiciese ningún tipo de comentario si sabía que Ekrem podía sentirse mal al escucharlo. Reflexionando sobre ello, Alí se fue hacia el jardín cuando, al cabo de unos diez minutos, Emel salió fuera y lo llamó.
- Alí, por fin te encuentro.


En el interior de la casa, Agatha se dirigía hacia la cocina cuando sintió la voz de Ralph a sus espaldas.
- Agatha espera. Tenemos que hablar.
- Uh, las conversaciones que empiezan con esa frase nunca acaban bien…
- Agatha, esto es serio. Déjate de bromas, por favor.


 Fuera, Emel se acercó a Alí mientras que éste seguía sumido en sus pensamientos más profundos.
- Tierra llamando a Alí, ¿me recibe? ¿Hay alguien ahí?
- ¿Qué? ¿Cómo? Sí sí…,-dijo Alí volviendo en sí-.
- ¿Dónde estabas?
- En mi mundo…
- ¿Me invitas a tu mundo y me cuentas qué te ocurre?


 Volviéndose hacia Ralph, Agatha dejó que él comenzase a hablar primero.
- ¿Qué pasa contigo Agatha?
- ¿Conmigo? ¿No crees que tendría que ser yo quien te preguntase qué haces enrollándote con Emel?
- Se me presentó la ocasión y no la desperdicié, al igual que tú has hecho con Alí.
- Ah, con que ojo por ojo… Ralph, si tanto te jodía que Alí se acostase conmigo, ¿por qué aceptaste en lugar de negarte?
- Porque le dije que me pidiera lo que fuera y él se lo tomó al pie de la letra.
- Para que aprendas que eres esclavo de tus palabras pero dueño de tus pensamientos.


 Tras contarle lo sucedido a Emel, Alí se abrazó a ella mientras ésta sonreía.
- Es que tú mismo te metes en unos berenjenales en los que luego sales escaldado… Pasa de tu hermano, Alí. Él es feliz a su forma y tú a la tuya, ¿no? Pues ya está. No quieras controlar todo lo que ocurre a tu alrededor…


 Junto a la cocina, Agatha se acababa de quedar totalmente de piedra al escuchar lo que le había dicho Ralph.
- ¿Cómo dices? ¿Me estás echando la culpa a mí?
- Sí. Si tú no hubieras aceptado nada de esto habría pasado.
- Pero vamos a ver… Todo esto empezó porque tú quisiste enchufarlo en tu empresa. Hasta ahí todo bien. Ha hecho un buen primer día de trabajo y le quieres dar una recompensa, le dices que te pida lo que quiera porque tú se lo concedes… Si el muchacho se ha fijado en mí, ¿qué te vas a esperar que te pida? ¿Un juego de sábanas para el cuarto? Es que Ralph, pareces nuevo en esto. Y más después de que estuviese ayer en la fiesta…


 Quedándose en silencio durante un momento, Ralph le hizo una pregunta a Agatha.
- ¿Y tú por qué aceptaste cuando Alí te lo propuso?
- Porque soy una mujer, me gustan los hombres y tengo ojos en la cara. Alí es un chico muy guapo y que me parece atractivo y sí, si me lo preguntas, me parece un muchacho bastante sexy. Me fijé en él cuando lo vi el primer día.
- ¡Lo sabía!
- Eh, ahora no te hagas el santo, que tú desde el principio nos pediste a Loreen y a mí que nos acostásemos los tres y nos obligaste a practicar incesto entre las dos para que a ti se te pusiera más dura todavía. Aquí si vamos a comenzar a echarnos las cosas en cara yo mejor me siento porque la lista que tengo es larga.
- ¿Tan mal me porto contigo?
- No Ralph, pero escúchame…


 Emel se había separado de Alí pero continuó dándole consejos.
- Mira, conozco muy poco a Violet pero parece muy buena chica. Desde luego no tiene nada que ver con su hermana, pero ambas son simpáticas. Si Ekrem ha hecho migas con ella, ¿qué más te da? Tú te has acostado con Loreen y él no te ha reprochado nada.
- ¿Que no? Ayer le faltó tiempo para decirme que no tenemos respeto por la tía Bárbara.
- Es que no lo hemos tenido Alí, ahí le tengo que dar la razón a Ekrem. Sabíamos que mi madre se moría, pero apenas vinimos aquí nos metimos una fiesta entre pecho y espalda, hicimos un trío y tú te has acostado con Agatha y con Loreen de nuevo, yo con Ralph… ¿Lo entiendes ahora?
- Ya…
- Eso es a lo que se refiere Ekrem. Precisamente eso.


 Ralph comenzó a besar impulsivamente a Agatha tras escuchar sus palabras.
- Te juro que no te defraudaré más. He actuado como un egoísta y un machista, pero ahora eso cambiará. Tendrás la completa libertad para hacer y deshacer lo que quieras sin que yo me entrometa en tu vida al igual que tú haces conmigo… Es lo mínimo que puedo hacer.


 Siguiendo su camino, Agatha se puso a cocinar mientras que Ralph le proponía un plan.
- ¿Y si nos vamos toda la familia al cine? Así podremos aprovechar para conocernos un poco más todos nosotros.
- Muy buena idea Ralph.


 Tras avisar a la familia, Loreen se apuntó sin pestañear pero Alí dijo que había quedado con Aarón aquella tarde. Emel, en cambio, prefirió quedarse en casa porque no se encontraba muy bien; en realidad se sentía algo culpable después de reflexionar tras la conversación con Alí y darse cuenta de que, tanto ella como su primo, no habían guardado el suficiente luto y respeto a su madre. Sin embargo, hubo más ocasiones en las que unirse a todos e irse al cine, ya que comenzaron a hacer ese plan todas las semanas durante un par de meses.


 Por otra parte, Ekrem y Violet también rehusaban casi siempre la oferta pero, uno de esos días, ellos ya tenían sus propios planes.
- Pero bueno, qué guapos vais los dos,-dijo Loreen-.
- Gracias,-contestó Violet-. Vamos a un club a tomar algo…
- Pasadlo bien y tened cuidado,-aconsejó Agatha-. Estáis guapísimos los dos.


 Al cabo de un rato, Violet y Ekrem llegaron a su destino y, cuando el muchacho vio el lugar, se quedó asombrado.
- Menudo sitio, Violet.
- ¿Te gusta?
- Y tanto que sí. ¿De qué conoces ese lugar?
- De nada en realidad. Había visto muchas fotos de este local en internet y siempre tuve ganas de venir pero nunca supe con quién hacerlo y hoy… me ha parecido el momento perfecto.
- Me parece genial, Violet. Me encanta.


 Acercándose a la barra, ambos jóvenes se pidieron una bebida cada uno mientras que charlaban entre ellos y miraban a su alrededor dándose cuenta de que la gente que deambulaba por allí eran personas de alto nivel adquisitivo.


 Uno de los hombres que estaban por allí se marchaba ya cuando, acercándose al ascensor para irse, pudo ver cómo de él salía alguien a quien llevaba tiempo evitando.
- Hombre, qué… agradable sorpresa,-saludó aquel hombre de avanzada edad-.
- ¿Y el dinero?
- ¿El dinero? Oh sí, el dinero… Justamente iba a ir a veros ahora para charlar con tu jefe sobre este tema.
- Mi jefe no tiene tiempo para estas gilipolleces. ¿Tienes el dinero?
- El concepto tener es bastante relativo… Yo puedo tener ganas de ser rico pero no por eso tengo que serlo.
- ¡¿Tienes el dinero?!
- No… No lo tengo.


 Aquel recaudador de “impuestos”, que no era otro que Alí, comenzó a pegar a aquel tipo sin importarle la gente que hubiese a su alrededor.
- Esto es para que aprendas a que no se puede jugar con nosotros y con nuestro dinero.


 Acercándose al alboroto, Ekrem creyó estar soñando. ¿Ese no era su hermano? ¿Qué hacía pegándole a un señor mayor?


 Ekrem no podía creerlo y, mirando a Violet, le hizo un gesto para que se fijase en lo que estaba sucediendo. ¿Qué tipo de empresa tenía Ralph y qué trabajos eran esos en los que se necesitaba pegar palizas a la gente?


 Parando de maltratar a aquel hombre, Ekrem pudo escuchar la frase que le dijo Alí a ese tipo.
- Y no te olvides de que tienes hasta mañana para pagar lo que debías y un 10% más de intereses a causa de tu demora.


 Ese hombre apenas podía mantenerse en pie mientras que Alí lo miraba con una sonrisa en la cara. Se sentía orgulloso porque, en muy poco tiempo, estaba alcanzando a Aarón y batiendo sus récords como nunca había hecho nadie.


 Violet no cabía en sí de su asombro al igual que Ekrem, quien miraba a su hermano sin llegar a reconocerlo. Alí, percatándose de que su hermano y Violet lo habían visto, los miró mortalmente serio.
- Como se os ocurra decir algo, los siguientes seréis vosotros.


CONTINUARÁ…