domingo, 12 de mayo de 2019

Capítulo 12 || Venganzas


Marc no podía creerse que Lucía Jenkins, su ex-novia, estaba frente a su puerta después de tanto tiempo. ¿Cómo lo había encontrado? ¿Por qué estaba ahí? ¿Qué quería? Eran demasiadas preguntas al mismo tiempo así que, haciéndola pasar, ambos se sentaron en el sofá.
- ¿Puedo irme al trabajo sin temor a que os enganchéis de los pelos?-preguntó Alicia-.
- Tranquila cariño, vete antes de que se te haga tarde. Después nos vemos, ¿vale? Te quiero.
- Hasta luego...-se despidió levemente Lucía-.




Cerrando la puerta y quedándose ambos solos, Lucía se relajó un poco más.
- Vaya, sí que os queréis, ¿eh?-afirmó la muchacha-.
- ¿Cómo me has encontrado, Lucía?
- Wow, directo al grano… Bueno, pues conozco a Yemba porque estuvo en casa entrevistando a mi madre y hemos mantenido el contacto. Pero, por favor, no le digas que te lo he dicho porque me matará si se entera.
- Uy sí, ahora mismo voy a llamarlo para que mañana salga en la prensa. “La hija de Judith Ward visita a su ex-novio después de dos años”.
- Te noto algo irónico…
- ¿Yo? ¿Qué comentario ha podido suscitar que pienses eso de mí? Menuda locura…




Lucía suspiró porque conocía lo suficiente a Marc como para notar que, cuando se volvía irónico, estaba bastante enfadado.
- Mira Marc, si estoy aquí es porque vi la entrevista y…
- Y te acordaste de que tuviste un novio hace unos años al que habías olvidado, ¿verdad?-dijo Marc interrumpiendo a Lucía-.
- Marc, no te encontré…
- Ah, ¿pero que me buscaste? Primera noticia…
- Vale, no te busqué, pero comprende que no quisiera saber nada de ti ¡Me pusiste los cuernos con mi mejor amiga!
- ¡ASESINARON A MIS PADRES Y ME QUEDÉ SIN CASA! Así que no me vengas con cuentos Lucía.
- Sí, debería haberte buscado para preguntarte si necesitabas ayuda.
- ¿Yo? ¿Ayuda? Déjame recordar si necesité ayuda en algún momento… A ver, asesinaron a mis padres, su empresa quebró, el banco se quedó con la casa… No, creo que no te necesité en ningún momento.




Sin embargo, Lucía parecía no hacer caso a las ironías de Marc, que las soltaba sin parar.
- Pero miremos el lado positivo ahora, Marc. Estás viviendo con tu novia, muy guapa por cierto, en un apartamento, estás estudiando para sacarte los estudios… ¡La vida no te va tan mal!
- Lo dice quien ha vivido siempre en casa con su mami, terminaría sus estudios en ese dichoso instituto privado y luego esa misma mamá le habrá pagado la universidad para que estudiase la carrera que su nena quisiera.
- ¿Tengo yo la culpa de ser rica ahora? Parece que te da rabia que yo tenga dinero y tú no.
- No, no te tengo envidia. Lo que me da rabia es que aparezcas sin venir a cuento en mi casa después de dos años sin saber nada de ti y ¿para qué exactamente? Todavía no lo sé.
- Bueno, creí que sería un buen momento para intentar volver a retomar la amistad que tuvimos una vez…
- Ahora cuando ya todo lo malo ha pasado, ¿verdad?




Marc estaba resentido porque sabía que Lucía quería aprovechar el salto de “fama” que había conseguido a causa de esa entrevista y no porque verdaderamente quisiese retomar la amistad.
- ¿Y cómo querías que supiera que todo te iba mal si no estaba ahí?
- Precisamente por eso, porque no estuviste ahí. Así que te voy a invitar amablemente a que te vayas de mi casa.
- Marc, no seas cabezota, yo…
- ¡FUERA!




Entristeciendo su rostro, Lucía se levantó en completo silencio mientras que Marc le abría la puerta con cara de pocos amigos. Dando un portazo, la muchacha se quedó en el rellano del bloque esperando al ascensor sin haberle contado nada de lo que tenía planeado…




Con un cabreo de mil demonios, Marc se fue hacia el dormitorio donde tenía el ordenador para trabajar un poco y, de esa forma, intentar cambiar de tema y calmarse. Creía que la hipocresía de la gente no podía llegar a semejantes extremos, pero hoy había comprobado que no, que se equivocaba.




Al cabo de una media hora, Alicia entró en casa dando otro portazo. A ese ritmo, la puerta no duraría mucho en su sitio...
- Ya estoy en casa.
- ¿Ya?-preguntó sorprendido Marc-. ¿Te han dado el día libre?
- Sí, y el resto de la semana y lo que queda de mes para siempre porque me han despedido.




Al escuchar esa frase, Marc se levantó dejando todo. No se podría creer lo que oía.
- ¡¿Despedida?!
- ¡Sí! La zorra de mi jefa me ha dicho que mi aparición en la televisión ha hecho bajar mi rendimiento laboral cuando más afluencia de clientes hay y que no me quería más por allí.
- ¡Pero eso es mentira! Trabajas por y para ese bar desde que comenzaste, así que no te puede echar. ¡Eso es denunciable!




Sentándose un momento sobre una de las camas, Marc siguió hablando.
- Pues ahora mismo tú y yo vamos a ir al bar y le vamos a cantar las cuarenta a esa desgraciada. ¿Está allí ahora?
- Hoy se ha dignado a venir así que sí, me imagino que sí.
- Entonces esa me va a oír y bien. ¡Vámonos para allá!




Poniendo rumbo hacia el bar, en cuanto llegaron, Marc abrió la puerta de golpe, provocando las miradas de algunos clientes que estaban allí.
- ¿Es esa de ahí?-preguntó Marc a Alicia-.
- Sí, esa es.
- ¡Tú!-gritó Marc a la jefa de Alicia.- ¿Por qué coño has despedido a Alicia?




Levantándose del taburete, la jefa se volvió y, cuando Marc pudo verla de frente, se giró automáticamente hacia Alicia.
- ¿Me estás diciendo que esta es tu jefa?
- Sí, ya te lo he dicho, ¿qué pasa?
- Que era la mejor amiga de Lucía y con quien la engañé.
- Hola Marc, cuánto tiempo...-saludó Megan-.




¿Dos personas de su pasado en un mismo día? ¿Qué estaba ocurriendo? No se podía creer que todo eso fuera casual y mucho menos el despido de Alicia así que, sin devolverle el saludo, Marc comenzó a reprocharle el despido.
- ¿Por qué has despedido a Alicia? ¡Es una de tus mejores trabajadoras!
- Disculpa pero, ¿tú qué pintas aquí? Esta es mi empresa y ella era mi trabajadora, así que lo que ocurra en MI empresa se queda entre estas cuatro paredes.
- Yo pinto aquí lo mismo me tú, porque no me creo que esta empresa la hayas levantado tú con el sudor de tu frente en dos años desde la última vez que nos vimos.
- Es de mis padres, de acuerdo… Pero ellos me han dejado al frente, así que yo decido.
- Sigue siendo de tus padres por mucho que te creas la jefa suprema del mambo. Vuelvo a repetir: ¿por qué has despedido a Alicia?
- Porque ha bajado su rendimiento laboral cuando estamos teniendo un gran boom de clientes en estas últimas semanas.
- Te has aprendido esa frase y no te sales del guion, ¿verdad? ¡Eres...!-comenzó a decir antes de parar-.




Ya sólo el pensar que esa tipa se hubiera acostado con Marc, más rabia le daba el haber estado trabajando para ella y dándole dinero. Nunca la había tratado mal, pero había sido tan radical el cambio desde que viese la luz la entrevista que sabía que su despido no era algo casual, sino que había gato encerrado.




Megan no comprendía el por qué de tanto alboroto por parte de Marc.
- ¿Y qué mas te da que ya no trabaje aquí? Si ahora tenéis fama y el reconocimiento necesario para que se la rifen en cualquier trabajo, ¿verdad?
- ¿Y a qué viene eso ahora, Megan? Apareces justamente después de que nos entrevistasen a Alicia y a mí cuando no he sabido nada de ti en dos años, encima la despides sin motivo y ahora me echas en cara que vuelvo a tener reconocimiento social… ¿Quién coño te entiende, tía?
- ¡No viniste a buscarme!-gritó Megan-.
- ¿Y cómo crees que iba a ir a buscarte cuando tú misma fuiste la que me dijiste que te querías alejar de mí y de los chicos en general? ¿Te crees que después de que mataran a mis padres tenía la mente lo suficientemente clara como para pensar en Lucía o en ti?
- ¡Yo te quería!
- ¡Pues no se notó! Eddie fue el único en acercarse a darme el pésame. ¡EDDIE! Ni tú, ni Lucía, ni Trevor… ¡Nadie! Y empezaré a mandaros a la mierda uno a uno si no nos dejáis en paz a Alicia o a mí de una puta vez.
- No digas eso. Venga, cálmate y charlemos ahora que nos hemos encontrado…




Agarrando la mano masculina, Megan comenzó a guiar a Marc hacia la barra cuando éste quitó la mano de golpe.
- ¿Qué coño se supone que haces? Megan, tengo novia, ¿lo entiendes? NOVIA. Y que la hayas despedido no significa que yo también la eche de mi vida, ¿te enteras?
- No entiendo qué has podido ver en una niñata como esa… Yo podría darte todo lo que ella no tiene porque todavía te quiero, Marc.




Sin poderlo evitar la aludida Alicia, quien había permanecido en silencio todo ese rato, se acercó a Megan empujándola con fuerza en el hombro.
- ¡Oye! Te guste o no, Marc es MI NOVIO. Tú tuviste tu oportunidad y la desperdiciaste así que, mala suerte amiga. Habré perdido mi trabajo, pero teniendo en cuenta quién es la dueña, prefiero estar en paro a trabajar para una tirana de mierda como tú.




Una vez que Alicia había empezado a hablar, su boca comenzó a sacar todo lo que llevaba guardado desde hace tanto tiempo.
- Comencé aquí el año pasado sin tener ni idea de nada, fallé y la cagué muchas veces, pero nunca me faltaron ganas. Me costó muchísimo conseguir que Henry me dejase trabajar y no iba a desperdiciar esa oportunidad. Con el tiempo fui mejorando y soy respetada por mis compañeros, hay ciertos clientes que son fijos cuando empieza mi turno y si le preguntases a los que me ven trabajar aquí te dirían que parezco yo más jefa que tú porque, ¿qué has hecho tú? Pasearte un par de veces, hacerle varias reformas y decir que siguiésemos así. Podrás ser la jefa, pero no eres la líder de la empresa porque aquí nadie te respeta.




Megan no podía creerse todo lo que había dicho Alicia de ella en apenas un momento. La había puesto a caer de un burro y, dando un paso atrás, comenzó a tener miedo por si pudiera hacerle algo.
- Te devolveré el trabajo si eso es lo que quieres pero, por favor, no me pegues.
- ¿Pegarte yo a ti? No quiero caer tan bajo como tú…




Esa frase provocó en Megan un clic interno donde el temor se convirtió en ira y celos. Muchos celos.
- Nunca vas a ser lo suficiente para él, zorra,-le dijo a Alicia-.




Y sin evitar entrometerse, Marc alzó la voz y reprendió a Megan.
- ¡QUE SEA LA ÚLTIMA VEZ QUE LE HABLAS ASÍ A MI NOVIA! Ella ha sido la mejor trabajadora que has tenido aquí en tu vida y que esté conmigo ahora no te da derecho a hablarle de esa forma. Lo que has hecho es un delito y se llama despido improcedente; y te aseguro que tomaremos cartas en el asunto porque esto no va a quedar así.
- No serás capaz...-retó Megan-.
- ¡¿Que no soy...?! Mira Megan, no me toques los huevos porque podemos acabar muy mal.
- ¡Eso! Ponme un dedo encima y te denunciaré por maltrato. A ti y a esa puta.
- ¡QUE NO ME LLAMES ASÍ!-gritó exasperada Alicia.-




Megan estaba acorralada en su propio negocio y tenía a dos leones frente a ella que estaban defendiendo lo suyo con uñas y dientes. Su plan no había resultado, ya que creía que Marc seguiría igual que como ella lo recordaba. Sin embargo, hoy había comprobado que era un hombre nuevo, con las ideas más claras que nunca y con una personalidad desbordante que, todo sea dicho, le atraía mucho más.
- Recibirás noticias nuestras muy pronto porque vamos a denunciarte a la policía,-amenazó Marc-. Así que esta jugarreta te va a salir muy cara. No sé qué coño es lo que pretendías pero no ha funcionado. Vete a la mierda, Megan. Tú y todos los demás.




Saliendo de allí, Marc y Alicia pensaron en dirigirse hacia la comisaría para interponer la denuncia contra Megan Delaguare por despido improcedente, pero Marc sabía que Megan iría corriendo a contarle lo sucedido a sus padres y, conociéndolos, harían cualquier cosa por salvaguardar su imagen. Tras hablarlo durante un buen rato, la pareja volvió a casa cuando, en la puerta, se encontraron a alguien tocando el timbre.
- Marc, hay alguien llamando a la puerta,-advirtió Alicia a su novio mientras salían del ascensor-.
- De verdad, vamos a tener que mudarnos…




Carraspeando, el chico que llamaba se giró hacia los recién llegados y saludó a Marc efusivamente.
- ¡Marc, viejo amigo!
- Perdón, ¿tú quien coño eres?
- Joder, soy yo, Eddie. ¿No te acuerdas de mí?




A Eddie sí que le alegraba verlo y mucho, por lo que Marc se acercó a él y se abrazaron efusivamente mientras que Alicia sonreía al verlos abrazados. No conocía a Eddie, pero por lo que había escuchado antes en la discusión con Megan, sabía que fue el único amigo que se comportó con él.
- Me alegro de verte, Eddie. ¡Pasa! Eres más que bienvenido.




Dejándolos solos mientras que Alicia se iba a la ducha, Marc y Eddie se quedaron charlando en el salón.
- Dos años tío… Ha pasado mucho tiempo,-comenzó a decir Eddie-. Te estuve buscando… ¿sabes?
- ¿En serio?
- ¡Claro! Cuando mis padres se enteraron de que la empresa quebró, fui a tu casa, pero allí me dijeron que era propiedad del banco y comencé a buscarte por los alrededores de allí, fui a casa de Lucía, de Megan, de Trevor incluso… Pero nada, ninguno te había visto y tampoco querían saber nada de ti. Yo alucinaba con la frialdad que desprendían, te lo juro.
- ¿Sabes qué es lo mejor? Que hoy, justamente hoy, tanto Megan como Lucía han querido saber de mí.
- ¿En serio? No me lo puedo creer…




Eddie se acababa de quedar completamente descolocado, ya que él había vivido en sus propias carnes como ambas chicas no habían demostrado ningún tipo de empatía por la situación que había experimentado Marc.
- Como te lo cuento. Hoy se iba Alicia al trabajo cuando nos encontramos a Lucía aquí, en la puerta de nuestra casa. Claro, imagínate mi sorpresa cuando me lo dice Alicia. Al final acabé echándola de casa… Un show vaya.
- Sí, eso lo sé porque vino a buscarme después de verte a ti,-confesó Eddie-.
- ¿En serio?
- Sí, sí, te lo prometo. Yo apenas la he visto en este tiempo, pero acudió a mí porque sabía que yo la escucharía y me estuvo contando por encima porque tiene un problemón…
- ¿Y qué problema dice que tiene?
- Pues que lleva año y medio saliendo con Trevor y al parecer se ha quedado embarazada.
- ¿Y qué problema hay con eso?
- Que ella quiere tenerlo, pero tanto su novio como su madre quieren que aborte y está entre la espada y la pared y me ha dicho que le gustaría escaparse.
- Ah claro, y por eso acudió a mí, porque como yo he estado desaparecido durante dos años, quiere que la ayude. Qué lista ella. Por interés te quiero Andrés, como se suele decir.
- Pues tío, yo creo que lo está pasando mal de verdad. Me da pena…
- Anda ya, qué pena ni pena. Por cierto, cambiando de tema, ¿cómo me has encontrado tú?
- Tío, la gente habla mucho y desde tu entrevista no he parado de escuchar tu nombre en boca de todos y cuando vino Lucía a mi casa se lo pregunté directamente.
- Ostras, pues me está empezando a dar miedo ya esto de ser conocido… Al final voy a tener que mudarme, te lo digo en serio. Y como Alicia se acaba de quedar sin trabajo…
- Anda, ¿y eso?
- Coño es verdad, que no te lo he contado. ¿Sabes quién era la jefa de mi novia?
- Verás tú… ¿Quién?
- ¡Megan!




Tras contarle todo lo sucedido hacía una escasa hora, Marc tenía una idea rondándole la cabeza y se la contó a Eddie.
- Pues Eddie, volviendo al tema de Lucía y Megan, a mí hay algo que no me cuadra en esta historia y voy a averiguarlo.
- ¿El qué?
- Es demasiada casualidad que tanto Lucía como Megan vuelvan a aparecer en mi vida las dos el mismo día y con apenas dos horas de diferencia la una de la otra. ¿Tú sabes si siguen siendo amigas?
- Ni idea… Cuando Lucía y tú terminasteis, el grupo se disolvió y no hemos vuelto a quedar todos juntos.
- Pues a mí me da la sensación de que esas dos se han puesto de acuerdo y de que quieren algo. Desconozco el qué, pero tiene que haber un motivo.
- ¿Y si ha dado la casualidad?




Marc estaba convencido de que había un plan oculto tras esos encuentros y se había propuesto averiguarlo.
- ¿Es casualidad que Lucía aparezca en mi casa justo a la hora a la que Alicia se suele ir al trabajo? ¿Es casualidad que Megan sea la jefa de mi novia y que tras yo echar de casa a Lucía, Megan haya despedido a Alicia del trabajo sin ningún motivo? ¿Es casualidad que te diga Lucía que está embarazada de Trevor cuando ella siempre era la que follaba con condón? ¿Es casualidad también que Megan me diga hoy que me quiere?
- Joder, son demasiadas cosas…
- Por eso te digo. Esas dos traman algo, pero el qué no lo sé.
- ¿Y si esas dos hablaron después de que terminasen contigo e hicieron las paces?
- ¿Tú crees?
- A ver, se me acaba de ocurrir pero tiene sentido, escucha: Megan se hizo la víctima y le diría a Lucía que tú la sedujiste, que tú fuiste el que quiso acostarse con ella y le convenciste de que tuvierais relaciones.
- Creo que sé a dónde quieres llegar… Continúa.




La conversación se estaba tornando interesante justo cuando salió Alicia del baño y, cuando iba a saludar, Eddie continuó hablando.
- Imagina que esas dos se reconciliaron y, como habían estado contigo las dos por separado, intentaron acostarse las dos juntas y tomaron a Trevor como conejillo de indias.
- ¿Megan follando con Trevor? No me los imagino yo…
- ¡Espera un momento! ¿Y si es verdad que Lucía se ha quedado embarazada y Megan le ha dicho que intente acostarse contigo para echarte la culpa a ti?
- A ver, a ver… Aterriza un momento. Yo sigo sin creerme lo de que Lucía esté embarazada, lo siento pero no me lo trago, pero el resto de tu teoría te la compro.
- ¿Entonces para qué querrían encontrarte las dos?
- Porque tal vez quieren probar lo que es acostarse conmigo las dos a la vez… No lo sé tío, esto es una puta paranoia y a mí se me está yendo la cabeza, te lo juro.
- Jajajajaja, no sé si somos unos malpensados y unos conspiranoicos de mierda por haber visto muchas películas o es que somos demasiado listos…
- Conociendo a esas dos,-intervino de repente Alicia-, veo posible que quieran acostarse con Marc las dos a la vez.
- ¡Joder, qué susto!-gritó Marc-. ¿Desde cuándo llevas ahí?
- Acabo de salir prácticamente.
- Pues haber dicho algo, porque sabíamos que estabas aquí.
- Es que está muy interesante la conversación y no quería interrumpir. ¿Te quedas a cenar y seguimos hablando, Eddie?-preguntó Alicia al invitado-.
- Si a vosotros no os importa, será todo un placer.




CONTINUARÁ...

lunes, 6 de mayo de 2019

Capítulo 11 || Venganzas


Justo a las dos de la tarde volvió Marc de su primer día de clase con muchas cosas que contarle a Alicia, a la que se encontró en la puerta.
- ¡Buenas!-saludó él con una sonrisa de oreja a oreja-. Tengo que contarte muchas cosas, cariño.
- ¿Me acompañas y me las cuentas en el trabajo? Que ya voy tarde…
- Sí, cómo no. ¡Vamos!




Finalmente, el metro llegó pronto y Alicia pudo estar a tiempo para comenzar su jornada laboral.
- Oye, ¿habéis hecho reformas?-preguntó Marc-.
- Sí, han cambiado un par de cosas, ¿te gusta?
- La verdad es que mola el rollito que le ha dado.
- Mi jefa, que está animada últimamente.




Dirigiéndose al baño, Marc fue directamente a la barra.
- Voy a cambiarme Marc, ahora salgo.
- ¡Vale! Yo te espero aquí fuera.




Pocos minutos después, Alicia comenzaba su jornada sirviendo cafés, bocadillos e infusiones mientras que charlaba animada con sus clientes y con Marc.




En un momento de más tranquilidad, Marc comenzó a contarle a Alicia las cosas que le habían ocurrido esa mañana.
- Bueno, cuéntame eso tan importante que tenías que decirme, Marc.
- Pues en clase guay, hay gente de todas las edades y no me he sentido desplazado ni nada, así que bien. Respecto al nivel… Se nota que es más bajo que el de mi instituto, pero eh, yo mientras me saque mi título, feliz como una perdiz.
- Bien, bien, ¡me alegro!
- Pero eso no es todo. ¡Me han llamado de la tele!
- ¿A ti? ¿Y eso?-preguntó asombrada-.




Lo último que se esperaba Alicia era que se pusieran en contacto la gente que trabaja en la televisión con Marc. ¿Tanta importancia tenía su difunta familia?
- Pues resulta que me han llamado del programa “Pregunta a...” y me han comunicado que les encantaría poder hacerme una entrevista ahora que se ha conseguido arrestar al asesino confeso del asesinato de mis padres y que si podrían hacerla en mi casa y… ¡contigo!
- ¡¿Conmigo?! Pero… ¿y yo qué tengo que ver en todo esto?
- Pues que eres mi novia, has vivido con Henry más que yo y estarán interesados en saber.
- Bueno, ¿y tú qué les has dicho?
- Que te lo consultaría y que me llamasen a lo largo de esta tarde. ¿Qué te parece?
- A ver… La tele en casa… ¿A ti te apetece?
- Sí, creo que sería una buena forma de limpiar el apellido de mi familia e intentar recomponer la imagen.
- Entonces diles que sí, a mí me da igual salir o no porque el protagonista eres tú.




Sin poderlo evitar, otros clientes escucharon la conversación y se unieron a ella.
- Perdona,-preguntó la mujer junto a Marc-, ¿tú eres el hijo de John y Grace Oporto, verdad?
- Sí, soy yo.
- Pues déjame decirte que me alegro de que hayan atrapado al asesino de tus padres. Ojalá se pudra en la cárcel.
- ¡Eso!-dijo el hombre más alejado de Marc en la barra-. Yo vi cómo le zurrabas a ese tío en el otro bar y se lo merecía. ¡Qué hijo de puta!




La conversación continuó mientras que Alicia siguió trabajando y atendiendo a los clientes que aparecían por allí.




Tras comer algo en el bar, Marc se fue a casa porque tenía una idea rondándole la cabeza y era que, como sabía que era bueno en informática, por qué no aprovechar la entrevista para promocionarse si se lo permitían. Así que, para que todo estuviera en condiciones, tendría que crear una página web.
- Menos mal que Alicia fue a la tienda a comprar este portátil por la mañana, porque me va a salvar la vida ahora como me salga esto bien. En fin, manos a la obra…




La idea de cómo quería la página web estaba clara así que, utilizando las herramientas pertinentes para la creación de ésta, se enfrascó tanto que las horas pasaron volando.




Tanto que, cuando ya le quedaba poco para terminar, Alicia entró en el dormitorio.
- Buenas tardes Marc, ¿todavía sigues liado con eso?
- Sí, me queda poco… ¿Tú ya has salido?
- Claro, si son las siete de la tarde…
- Joder, pues no me he dado ni cuenta. Perdona si no te miro, pero es que estoy intentando averiguar una cosa de este dichoso programa.
- Vale, yo voy a asearme y a ver la tele.




Antes de irse, Alicia se quedó mirando en silencio a Marc que, estaba tan concentrado en eso que no se dio cuenta que aún seguía detrás de él. Lo veía cambiado, pero ya no físicamente, sino mentalmente. Lo notaba más alegre y contento que antes y le gustaba mucho más esta versión de Marc que la que había conocido hasta ahora.




Tras darse una ducha, se colocó una vieja camisa de Marc a modo de camisón y se puso a ver la tele para entretenerse un poco.




Al cabo de un par de horas, Marc salió de la habitación cuando se quedó mirando la tele.
- ¿Qué ves, cariño?
- Una película que están echando. ¿Tú ya has terminado?
- Aún no, pero ya seguiré mañana. Hacerlo todo en un día es un suicidio.
- Pues ven aquí y descansa un poco, que te lo has ganado.




La pareja de tortolitos se puso a ver la película agarrados de la mano, comentando ciertos aspectos de los actores y de los escenarios, comenzando a hablar de sitios a los que les encantaría viajar juntos.




Poco después, Marc recibió una llamada de teléfono. Eran los del programa para confirmar si finalmente habían aceptado la entrevista. Afirmando la petición, los de la productora fijaron el día y la hora.




La hora de la verdad había llegado. El famoso actor y presentador, Yemba Yemba, sería el encargado de conducir la entrevista más esperada del momento. Tras colocar los focos y las cámaras pertinentes, comenzaron a grabar.




Ante todo, estaba siendo una entrevista respetuosa y se notaba que no había ánimo de curiosidad malsana, sino que estaba siendo muy profesional, aspecto que agradecía Marc.
- Si lo hubiera sabido en ese momento, no habría discutido con mis padres porque esa espinita la llevaré clavada siempre,-contaba Marc-.
- Pero eso era imposible. Nadie sabe cuándo va a ser su último día en la tierra, así que no debes castigarte por eso.
- Actualmente no lo hago, pero es una cosa que me encantaría cambiar si tuviese la oportunidad.




Hilando pregunta con pregunta, estaba siendo una de las entrevistas más fluidas que habían grabado.
- Y si pudieras eliminar algo de lo que has hecho, ¿habría sido vivir con el que fuera el asesino de tus padres?
- Yemba, aunque te sorprenda la respuesta, te diré que no. Gracias a que, por casualidades del destino, acabase en esa casa, a día de hoy tengo una pareja maravillosa que es mi novia Alicia.
- Alicia, queridos telespectadores, es la actual novia de Marc Oporto a la que le daremos paso en unos momentos pero, ahora, creo que todos estarán ansiosos de saber cómo llegaste a convivir durante dos años con el presunto asesino de tus padres.
- No lo sé, casualidades, capricho del destino, lo desconozco. Yo simplemente fui a buscar un lugar para cobijarme del frío y vi una luz encendida en el interior de una vivienda, me armé de valentía y llamé a la puerta. Ahí fue cuando comenzó todo.




Minutos después, hicieron entrar a Alicia para hacerle unas preguntas a ella sobre Henry, cómo era, cómo se comportaba con Marc, si ella estaba al tanto de las actividades del asesino confeso del matrimonio Oporto…




Alicia, completamente natural y como si hubiese nacido frente a una cámara, contestó las preguntas con calma y pausadamente.




Al terminar las preguntas que estaban preparadas, ya fuera de cámaras Yemba felicitó a la pareja por la estupenda entrevista que habían grabado.
- Ha sido una de las mejores entrevistas que he tenido el gusto de presentar y de las que más orgulloso estoy. Gracias por vuestra sinceridad y me alegro de que todo esté yendo bien en este momento. Mi más sincera enhorabuena.




Cuando recogieron todo y se marchó el equipo, Alicia comenzó a hacerle un masaje a Marc.
- Tienes los hombros cargados.
- Estaba un poco tenso, pero cuando has llegado tú me he calmado un poco más.
- Lo has hecho fenomenal y lo mejor es que podremos ver la entrevista en tres días, ¿eh?
- En realidad me voy a querer morir de la vergüenza si la gente comienza a reconocerme por la calle. No estoy acostumbrado a esa vida, al menos no ahora.




Acercándose a él, Alicia lo besó para calmar un poco sus nervios, ya que se le notaba un poco agitado.




La sucesión de besos calmaron a Marc, pero aumentaron la temperatura del ambiente provocando que, después de unos minutos, la pareja se dirigiera hacia el dormitorio de ambos.




La pareja se sentía plena teniendo su intimidad, esa que se les habían negado durante tanto tiempo. Y no es que estuvieran recuperando el tiempo perdido, para nada, pero ahora sí que se sentían completamente libres para actuar tal y como ellos eran de verdad.




Lo que más había en sus relaciones sexuales eran besos y caricias. Era muy típico en Marc referirse al sexo con Lucía o Megan como follar, pero con Alicia era diferente, ya no era sólo sexo, era hacer el amor…




Al cabo de una semana y después de que la entrevista saliese en la televisión, la página web de Marc, que ya estaba operativa, se disparó en visitas y el correo electrónico se le llenó de mensajes de periódicos, otros canales televisivos, personas que querían contratar sus servicios como informático… Estaba siendo todo una locura que les estaba costando asimilar. Por su parte, Alicia seguía con su trabajo como siempre, sin embargo, comenzó a notar que todos la miraban más, que el ambiente del bar estaba más lleno y que su jefa estaba más tirante.
- Cariño, me voy al bar. ¿Hoy tienes algo que hacer?-preguntó Alicia-.
- Un par de arreglos informáticos, pero nada del otro mundo. Puedo hacerlo desde casa, así que estoy más cómodo.
- Ay, quién pudiera trabajar desde casa… No sabes la suerte que tienes.
- Yo estaría encantado de sustituirte, pero no tengo ni idea de cómo poner un café, hacer cócteles, servir cerveza para que quede con dos dedos de espuma…
- Déjalo, que no quiero que me despidan jajaja. Suficiente tengo con aguantar a mi jefa, que últimamente está de un insoportable…
- ¿Va todo bien con ella?
- Sí, pero la pobre no deberá follar mucho, porque menudo careto trae siempre. En fin, pues nos vemos después, cariño. ¡Te quiero!
- ¡Yo más!




Todavía estaba diciendo Alicia esa última frase cuando abrió la puerta y se encontró de frente con una muchacha.
- ...pues nos vemos después, cariño. ¡Te quiero! Uy, qué susto, no esperaba ver a nadie.
- Disculpe, no quería asustarla. ¿Vive aquí Marc Oporto?
- Sí. ¿Quién le digo que pregunta por él?
- Bueno verá, soy…




Llamándolo, Marc salió del dormitorio mientras miraba a Alicia extrañado y, cuando llegó a la puerta de entrada, se quedó completamente helado…




CONTINUARÁ...