¡Buenos días! ¡Buenas tardes! ¡Buenas noches!
Hoy vengo a anunciaros que, MAÑANA, comenzará una nueva HISTORIA en el blog y, seguramente, LA ÚLTIMA... De Los Sims 3. Es una aventura a la que le he puesto muchas ganas y mucho corazón. Espero que os guste y, para agradeceros vuestra paciencia, os dejo con la portada de la historia...
¡Nos leemos mañana!
domingo, 25 de noviembre de 2018
jueves, 15 de noviembre de 2018
Crossed Lives || Capítulo 18
FINAL
Poniéndolos a todos en fila, Navarro sacó la
pistola y comenzó a apuntarlos mientras les preguntaba quién había
dado el chivatazo.
- ¡¿Quién ha sido?! Que dé un paso al frente
para que los demás sepan que con nosotros no se juega…
- …
- ¡¿Nadie?! Muy bien, me vais a acabar obligando
a subir y reventar a tiros al pequeño y adorable Lucas que duerme
arriba… Así que ¡hablad!
La policía había comenzado a acordonar la zona,
rodeándola de coches patrulla, desplegando policías,
francotiradores y megáfonos para poder comunicarse con los
secuestradores.
Alfonso, mirando hacia la ventana, le dijo a
Navarro que estaban rodeados.
- No hay salida posible, Navarro.
- ¡Que te calles! Aquí hoy va a morir alguien y
no voy a ser yo.
Comenzando a temblar de miedo, Rosalía llamó la
atención de Navarro.
- ¡¿Fuiste tú?!
- No, yo no he hecho nada.
- ¡Mientes! Bajas la mirada cuando me hablas…
¡Fuiste tú! ¡Zorra!
Pero justo cuando iba a disparar, Jara se colocó
delante de su madre.
- Ya te ha dicho mi madre que no ha sido.
- Oh, qué bonito es el amor entre una madre y sus
hijos… Hasta que de repente la madre se mete a puta y el hijo tiene
que ver cómo se follan a su madre día tras día y un hombre tras
otro mientras no puedes hacer nada más que buscarte la vida por tu
cuenta por unos simples dólares…
- Si tu vida es una puta mierda no tenemos culpa
los demás. ¡Pégate un tiro y déjanos en paz!
Edgar temía seriamente por la vida de su hermana,
ya que sus palabras no habían sido para nada cordiales con Navarro,
que agarraba la pistola con fuerza. Pero de lo que se estaba dando
cuenta Edgar era que Navarro podría haberla disparado y no lo había
hecho aún…
Ángel no podía soportar ver a Jara frente a
Navarro, apuntándola a la cabeza, sin temblarle el pulso, así que
se dispuso a hablar cuando un pequeño golpe de Rosalía, acompañado
de un gesto con la cabeza, se lo impidió. Entendió que sería mejor
mantener la boca cerrada en ese momento, ya que parecía que Jara
tenía todo bajo control.
Uno de los francotiradores, después de colocarse
en su posición, pudo tener una visión completa de los
secuestradores, por lo que avisó a sus superiores.
- Estoy en posición y tengo un disparo claro para
Daniel Navarro. Está empuñando el arma y parece dispuesto a abrir
fuego contra uno de sus rehenes. ¿Disparo?
- No, manténgase a la espera Jameson. Vamos a
intentar que depongan las armas de manera pacífica.
Agarrando uno de los megáfonos, el capitán de la
policía se dirigió hacia Navarro y Alfonso.
- ¡Sabemos que estáis armados, pero están
completamente rodeados! ¡No tenéis escapatoria! ¡Deponed las armas
y todo acabará bien!-y dejando el megáfono a un lado, preguntó por
radio a sus agentes-. ¿Situación?
- Daniel Navarro se ha dado cuenta de los punteros
láser y se está comenzando a poner nervioso,-comentó uno de los
francotiradores-. ¡Atención! ¡Ha cargado el arma! ¡Señor! Parece
que se prepara para disparar.
- ¡Fuego!
Y en un escaso segundo, el cuerpo inerte de
Navarro caía al suelo ante el estupor de Jara, quien había visto
delante de sus narices cómo habían disparado a ese malnacido,
haciéndole saltar por los aires parte de
su cerebro.
Los demás comenzaron a sonreír, temerosos aún
de lo que podía hacer Alfonso, que se había agachado al escuchar el
disparo.
Al ver a su amigo muerto en el suelo, se incorporó
y no tuvo más remedio que tirar la toalla.
- No hay escapatoria,-dijo en voz alta-. Valoro
más mi vida que morir por algo que no empecé yo…
Dirigiéndose a todos, los miró, respiró hondo y
les habló.
- Salid. Quedáis libres…-y justo cuando todos
comenzaron a correr, Alfonso se dirigió a Gema-. Gema… Lo siento.
Ve a por Lucas y cuando salgas, deja la puerta abierta…
Sin decir nada más, todos salieron corriendo de
la casa sintiendo cómo las gotas de agua caían sobre ellos,
sintiendo que era el final de una cruda etapa.
La policía bajó las armas en cuanto los vieron y
los pusieron a salvo, avisando a los sanitarios para que se acercasen
y los atendiesen de lo que necesitaran.
Unos minutos después y completamente desarmado,
Alfonso salió de la casa y se entregó a la policía, que, muy
despacio, se acercó hasta colocarle las esposas…
Seis meses después de lo ocurrido, en plena
primavera, Rosalía, Genaro, Edgar y Lucas se habían mudado,
finalmente, de esa casucha a una bastante más grande. Habían dejado
atrás las estrecheces de un cubículo a la anchura de una casa con
piscina.
Esa mañana, Genaro y Rosalía tenían que ir a
mirar muebles, ya que acababan de comprar la casa y todavía no
tenían todo a su gusto.
- Buenos días cariño,-saludó Rosalía-, ¿cómo
has pasado la noche?
- Bien, ¿y vosotros?
- Muy bien también,-contestó Genaro-. Vamos a
los grandes almacenes a comprar muebles, ¿vale? Ahora vendrá Gema y
se quedará con Lucas mientras tú vas a abrir y a atender la tienda,
¿okey?
- No hay problema jefe jeje.
Gracias a Dios, el secuestro no acabó mal para
ellos y Rosalía mantuvo su trabajo como secretaria en el bufete de
Horacio, quien le subió el suelo y la recibió con una fiesta
sorpresa. Pero eso no era todo, Horacio ayudó económicamente a
Genaro para que pudiera abrir su propia tienda informática y así
poder continuar su vida sin ningún problema.
Por su parte, Edgar se aplicó más en los
estudios y mejoró sus notas considerablemente, sorprendiendo a
amigos y profesores. Cambió su look y parecía haber madurado en
todos los aspectos, de forma que con su relación con Míriam
todo iba muchísimo mejor, ya que, después de lo ocurrido, se había
dado cuenta de que no podría vivir sin ella.
Unos minutos después, llegó Gema, recibiéndola
Edgar con Lucas en brazos.
- ¡Buenas Gema!-saludó Edgar-.
- ¡Hola chicos! ¿Qué tal se ha portado esta
noche el peque?
- Muy bien, ha dormido del tirón, pasa.
Tras darle pasarle a Lucas y saludarlo y llenarlo
de besos y abrazos, Gema siguió a Edgar hasta el salón.
- Menuda casa os habéis comprado,-halagó
Gema-. Sin duda aquí vais a estar mucho
mejor que antes…
- Sí, la verdad es que estamos muy contentos con
cómo han cambiado las cosas.
- Ya te digo, si me lo llegan a decir hace un año
no me lo habría creído.
- Jajajaja, anda, ni yo…
El secuestro sirvió para olvidar cualquier tipo
de rencor entre Gema con todos los demás, haciendo que la relación
entre ellos cambiase por completo y existiera buen rollo. Gema habló
con Horacio y éste la ayudó a obtener la custodia compartida de
Lucas junto con Genaro. Además, con los ahorros que tenía más el
dinero de la venta de la casa de Twinbrook, se compró una modesta
casa cerca de la de su ex-marido
para poder estar cerca para cualquier urgencia. Y como necesitaba un
trabajo para poder mantenerse, Genaro la contrató como dependienta
en su nueva tienda informática, atendiendo al público y
facilitándoles la compra.
Por su parte, la nueva pareja formada por Ángel y
Jara disfrutaban de la soledad de su casa, más unidos que nunca y
sin parar de darse cariño mutuo en cualquier momento.
Desde que salieran corriendo de la casa donde
habían estado secuestrado, los dos se sinceraron el uno con el otro
y se declararon todo el amor que tenían dentro, comenzando a salir
desde ese mismo instante, prometiéndose mutuamente que siempre
serían sinceros y que no se ocultarían nada.
Jara, por su parte, siguió trabajando para la
familia Tomillo y, por recomendación de ellos, en varias casas más,
teniendo un sueldo bastante aceptable cada mes.
Y Ángel estaba más que contento, ya que el
secuestro sirvió para que la amistad surgiera entre Genaro y él,
quienes trabajaban en la tienda del primero. Edgar venía a ayudar
alguna tarde, cuando terminaba sus tareas del instituto y,
principalmente, cuando Ángel se tomaba un descanso para estudiar, ya
que se había matriculado de nuevo en la carrera que tuvo que dejar,
pero en esta ocasión en una universidad a distancia para poder
seguir con su vida aquí.
Al fin todo había terminado, la vida se hacía
paso de nuevo tras una mala época en la que no parecía haber final.
Navarro estaba criando malvas en algún cementerio y Alfonso se
pudría en la cárcel sabiendo que la única forma de salir de allí
sería en una caja de pino…
Todo seguía su camino, todo seguía adelante y
nuestros protagonistas comenzaban a vivir, por fin, en paz, amor y
armonía.
FIN
lunes, 12 de noviembre de 2018
Crossed Lives || Capítulo 17
Jara se agachó colocándose frente a Ángel, que
no la miraba a la cara.
- ¿Cómo estás? Ángel, ¿estás bien? ¿Qué te
ha pasado?
- Lo… siento mucho Jara. Te… he vendido.
- ¿Venderme? ¿De qué
me estás hablando? Prefiero
estar secuestrada contigo que no saber qué había sido de ti. Me da
igual lo que me pase a mí…
- Yo no permitiré que ninguno te haga nada. Te lo
prometo.
Y Navarro increpaba a Genaro.
- ¿Te crees muy listo? ¿De quién fue la
maravillosa idea de que os ibais a poder escapar?
- …
- ¡Contesta!
- …
Pero Genaro no abría la boca aunque le estuviese
manteniendo la mirada fija constantemente. Sin embargo, Rosalía y
Edgar temían que Navarro le hiciera algo a Genaro…
- ¿No vas a hablar? Muy bien… Pues veremos a
ver quién habla antes, si tu querida Rosalía o tú.
De repente, Alfonso hizo acto de presencia,
cortando ese momento.
- Me alegra de que hayas llegado Navarro. Por lo
que veo traes compañía…
- Sí. Ya tenemos a quién yo quería, así que
podemos comenzar a matarlos a todos, comenzando con quien ideó la
fuga.
- Fue la puta de Gema. Pero no te preocupes que ya
le he dado su merecido. Te la dejo aquí, desnuda como la furcia que
es… Yo voy arriba a ducharme, así que te dejo al cargo ahora.
Yéndose Alfonso hacia el piso superior, Genaro no
pudo evitar acercarse hacia su ex-mujer,
que temblaba y sollozaba sin parar…
Levantándose del suelo, Jara se dirigió a
Navarro para dejarle las cosas claras.
- Quien se cree muy listo aquí eres tú, que has
tenido que torturar a una persona para conseguir mi paradero. Si
tanto me quieres como tú dices, ¡búscate la vida!
- No iba a perder el tiempo buscándote pudiendo
saberlo de primera mano de tu querido amiguito Ángel.
- Ah claro, que pasarte horas torturando y pegando
a un hombre no es perder el tiempo, claro… ¡Mírate las manos!
Llenas de sangre, ¡sangre inocente!
Sin poderlo soportar más, Navarro le pegó un
guantazo a Jara.
- No te voy a permitir ni una sola vez más que me
hables en ese tono, ¿te ha quedado claro? No habrá ninguna otra
insubordinación por vuestra parte, ningún intento de fuga ni nada
por el estilo, porque tengo una pistola en el bolsillo que está con
ganas de que la dispare y no dudaré ni un instante en usarla, ¿lo
has entendido bien?
Edgar, mientras tanto, se había acercado a Ángel
para darle conversación, ya que parecía tener más fuerzas cada vez
más.
- Ey, ¿cómo te encuentras Ángel? Menudo campeón
estás hecho. Ni Rocky habría aguantado tanto como tú jejeje.
Genaro intentaba calmar a Gema, que ya se
encontraba un poco mejor.
- Genaro, me ha destrozado el ano. Me lo ha tenido
que desgarrar porque ha comenzado a sangrar antes por culpa de sus
arremetidas duras y sin lubricante. Tengo miedo…
Jara se había ido junto a la chimenea tras el
guantazo. Rosalía, viéndola cabizbaja, quiso hacer algo por ella y
se sentó a su lado.
Rosalía no hizo nada más que sentarse y
permanecer en silencio, dándole tiempo a Jara para calmarse.
- Odio a Daniel con todas sus fuerzas,-decía
Jara-. Si pudiera lo mataba yo misma.
- Lo sé, es… Ay, no sé ni lo que es ya.
- Y pensar que hubo una época en la que lo quise…
- Ese mismo pensamiento lo he tenido yo aquí
mismo desde que volví a ver a Alfonso.
- ¿De qué conoces a Alfonso?
- Es el padre de mi hijo Edgar.
- Qué fuerte… No lo sabía. ¿Y tienes más
hijos?
- No…
- Ah, es que como has especificado el nombre de tu
hijo creí que…
- Bueno, en realidad sí tengo un hijo más. O una
hija, no lo sé.
- ¿Cómo que no lo sabes?
- Bueno, te cuento…
*Narración por Rosalía*
Todo comenzó hace mucho tiempo, cuando yo tenía
17 años. Vivía en casa con mis padres, tenía una buena educación,
buenas amistades y a Edgar, mi novio. Era lo que toda chica deseaba.
Era atento, detallista, romántico… Y ambos estábamos colados el
uno del otro.
Uno de esos días habíamos pasado la noche juntos en una cabaña que
había conseguido alquilar por una noche. Fue una noche espectacular…
Me recibió con un ramo de rosas, la habitación llena de velas,
sonaba Michael Bolton de fondo… Todo muy romántico.
Hicimos el amor varias veces hasta que nos
dormimos agarrados el uno del otro. Era tan mágico que no quería
que amaneciese, pero lo hizo… Y de qué manera. Cuando abrí los
ojos tenía el desayuno ya preparado y nos lo comimos en la terraza,
a cuerpo de rey.
Pero la realidad llamaba a la puerta y él tenía
que volver a su casa para trabajar en la granja y yo a casa con mis
padres, que se creían
que estaba en casa de una amiga.
Nos resistíamos a irnos, así que volvimos a
besarnos en la boca una vez más antes de ir cada uno por un camino
diferente, sin saber que sería la última vez que nos veríamos…
Volví a casa y encontré a mi madre preparando el
almuerzo. La saludé y le pregunté por mi padre, que veía la
televisión en el salón como hacía siempre mientras mi madre hacía
la comida.
Pero Edgar, de camino a su casa, cruzó un paso de
peatones y, de repente, un coche que iba a más velocidad de la
permitida, se lo llevó por delante sin darle tiempo a frenar
siquiera. Cuando Edgar cayó al suelo tras el atropello, ya estaba
muerto.
Y yo, sin saberlo todavía, saludaba a mi padre,
quien me preguntó por cómo había pasado la noche en casa de Amanda
y que si le había dado recuerdos como me había dicho y tal.
Me senté a su lado para intentar conversar con
él, pero siempre había sido muy poco atento conmigo y cuando estaba
viendo la tele, no existía más mundo que ese. Y justo en ese
momento, me llamaron por teléfono.
Al recibir la noticia de que Edgar había muerto,
el teléfono se me cayó al suelo y comencé a llorar amargamente. Mi
padre se levantó rápidamente y mi madre vino de la cocina y atendió
el teléfono para enterarse de qué había pasado…
*Narrador normal*
Jara estaba escuchando la historia como si ella
misma la estuviera viviendo en sus propias carnes.
- Y bueno, ¿qué pasó después?
- Ahí es donde viene lo más duro.
- ¿Más que la muerte de tu novio?
- Muchísimo más…
- Vaya, pues si no te ves preparada, no hace falta
que me lo digas.
- Sí, es un tema que necesito sacar de dentro.
*Narración por Rosalía*
Lo que ocurrió fue que al mes de morir Edgar, me
enteré de que estaba embarazada de él. Claro, mis padres siempre
habían sido muy estrictos y me prohibían cualquier trato con chicos
fuera del ambiente escolar, por lo que no les podía decir nada.
Llevé mi embarazo lo más secreto posible hasta que hubo un momento
en el que mi madre lo descubrió y me obligaron a darlo en adopción
en cuanto naciera. Me sacaron del colegio, me encerraron en mi
habitación y no podía salir de mi casa hasta que llegó el día del
parto y en cuanto di a luz, sin poder ver si había sido un niño o
una niña se lo llevaron de mi lado… No sabes lo mal que lo pasé,
lo duro que fue para mí llevar a mi bebé durante 9 meses y luego no
poder siquiera abrazarlo, besarlo ni
cuidarlo.
Y en cuanto pude andar por mí misma y me dieron
el alta, mis padres tenían mis cosas en la puerta de la casa, habían
cambiado la cerradura y ni siquiera habían sido capaces de decirme
adiós… Nunca se me olvidará esa fecha: 23 de mayo de 1981
*Narrador normal*
Rápidamente, Jara se levantó del suelo como un
resorte.
- ¿Has dicho 23 de mayo de 1981?
- Sí, ¿por qué?
Rosalía no sabía por qué le había preguntado
de nuevo sobre la fecha de nacimiento de su bebé.
- Porque yo nací ese día y yo fui adoptada por
mis padres.
- ¿De verdad me lo estás diciendo?
- Te lo juro. Mis padres siempre me dijeron que me
adoptaron en un centro de Apaloosa.
- ¡Yo era de Apaloosa!
- Entonces tú tienes que ser mi…
Y sin decir ninguna palabra más, ambas mujeres se
abrazaron fuertemente. Madre e hija se había reencontrado después
de toda una vida, después de que a Rosalía se la arrebatasen,
después de toda una vida de incógnitas… Y al fin, madre e hija
estaban juntas, unidas en un abrazo que parecía haber parado el
tiempo.
Llamando a todos los demás, Rosalía comenzó a
decirles que Jara era su hija, la primera hija que había tenido y
que tuvo que dar en adopción. Como Edgar y Genaro lo sabían, se
dirigieron hacia ellas aplaudiéndolas y vitoreando sus nombres.
Jara abrazó a Edgar sabiendo que era su hermano…
Vaya, se había criado siendo hija única y ahora tenía un hermano
más pequeño. ¡Qué de emociones en un mismo día!
Y Genaro acercándose a Rosalía, la felicitó y
la abrazó cariñosamente, dándole dulces besos en los labios.
Sacando fuerzas de flaqueza, Ángel se levantó
como pudo y fue hasta Jara.
- Edgar, ¿me dejas un momento que felicite a
Jara?
- Sí claro, cómo no…
- Ángel, ¿qué haces? No deberías
levantarte,-dijo preocupada Jara-.
Y sin pensárselo dos veces, Ángel se acercó a
Jara y besó su boca ante la atenta mirada de Navarro, a quien le
consumían los celos irremediablemente.
Sacando su arma, Navarro iba dispuesto a matar a
Ángel cuando un fuerte ruido que provenía del piso superior le hizo
mirar hacia la escalera.
Bajando los escalones de dos en dos, Alfonso se
dirigió corriendo hacia Navarro.
- ¡La policía! ¡Nos han encontrado!
CONTINUARÁ…
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





























































