lunes, 7 de septiembre de 2020

Capítulo 13 || Doble o nada (Temporada 2)

 Tras presentarle a Alí a sus dos principales socios, Gregor lo acompañó hasta el jardín y allí entraron en una pequeña casita.

- Bienvenido a tu hogar. Este es el sitio que hemos pensado que será ideal para ti, Mohamed. Tienes cocina, salón, dormitorio y baño propio con todas las comodidades habidas y por haber.

- Vaya, esto sí que está algo mejor.

- Pasemos al dormitorio…


 Entrando en él, Gregor le enseñó el cuarto y el baño con bañera de hidromasaje.

- Espero que todo esté a tu gusto.

- Creo que sí, que aquí estaré bien.

- Genial, entonces te dejo que te acomodes, que yo tengo ahora una reunión con los socios transportistas que te comenté antes. Eres libre de unirte si lo deseas.

- Muy bien. Muchas gracias.


 Al cabo de unos pocos minutos, Alí entró en el salón para investigar y ponerle cara a los otros socios de Gregor.

- Todo bien Gregor,-decía el hombre-. Desde que mi padre murió todos estamos descansando mucho más y sabemos que nuestros negocios prosperarán porque el transporte de mercancía es muy necesaria pero está muy mal pagado y encima con el reciente problema que tuvimos…

- Gregor, ¿nos presentas?-dijo Alí tras carraspear-.


 Levantándose rápidamente, Alí pudo ver quiénes eran los tres socios de Gregor y, cuando escuchó sus nombres, comprendió muchas cosas…

- Yo soy Roberto Rodríguez, la de mi lado es mi hermana mayor Teodora y la otra es nuestra hermana pequeña Macarena.

- Encantado de conocerle,-saludó Teodora-. Es un placer conocer a alguien tan importante como lo es usted.

- El placer es mío. ¿Nos sentamos?


 Haciéndole caso, todos se sentaron en los sofás y continuaron hablando.

- ¿Qué me decías antes, Roberto?-preguntó Gregor-.

- Ah sí, que cuando nuestro padre murió vimos el cielo abierto porque con su dinero podríamos impulsar el negocio familiar e invertir mucho más en nuestro trato, pero se nos presentó un inconveniente… Bueno, un par de inconvenientes.

- ¿Cuales?-quiso saber Gregor-.

- Los cuidadores de nuestro padre. Al parecer los puso como beneficiarios de su fortuna y recibieron todos los millones de nuestro padre.

- Sí y nos encargamos de solucionarlo,-dijo Teodora interviniendo en la conversación-. Mandamos a mi marido, que es policía, a que descubriese dónde habían metido el dinero esos malnacidos pero al final lo pillaron y lo han metido en la cárcel…


 Agachando su cabeza, Gregor demostraba sentirse apenado por lo sucedido.

- Vaya, menuda lástima.

- Hemos pensado,-dijo Roberto en esta ocasión-, que lo que podemos hacer es secuestrar a la novia del que descubrió a mi cuñado y obligarlo a que nos dé todo el dinero si no quiere que la matemos.

- No,-contestó Gregor-. Ahora mismo estáis en el ojo del huracán y debéis comportaros con naturalidad sin levantar sospechas, ya que ese chico y su novia estarán protegidos por la policía. Es mejor que nos busquemos otra forma de obtener más ingresos…


 Entrando Moncho en escena, intervino en la conversación.

- En eso puedo ayudar.

- ¿Qué se te ha ocurrido?-preguntó Gregor mientras que Alí escuchaba atentamente la conversación sin perder un solo detalle-. Bueno, os presento a Moncho, uno de mis mejores socios,-le dijo Gregor a los tres hermanos-.

- A Michael y a mí se nos ha ocurrido que podemos invertir en lo que más dinero mueve en el mundo: el porno. Captaríamos a unas cuantas chicas con la idea de darles un trabajo y, cuando estén aquí, prostituirlas y que la mayor parte del dinero nos lo den a nosotros y estoy seguro de que la gente acudirá como los perros al silbato. Venid, lo tenemos todo pensado.


 Subiendo al piso de arriba, Moncho los acompañó hasta la habitación de Michael, donde estaba preparado frente a su ordenador.

- Mirad, ya he creado el anuncio,-comenzó diciendo Michael-. He dicho que somos una empresa de ropa y moda que se está expandiendo y busca gente de otros países que hablen idiomas para poder llegar al mayor número de personas posibles y ya han enviado la solicitud unas 20, en su mayoría chicas.

- Por algo sois mis socios más leales,-comentó Gregor-. Me parece una idea fantástica, ¡seguid así! ¿Qué os parece a los demás?


 Alí intentaba mantenerse en su papel, pero ya no sólo tenía que lidiar con estafa y drogas, sino que ahora tenía que incluir en su lista prostitución y trata de blancas. Todo iba mejorando por momentos…

- Parece una buena forma hacer dinero, pero habrá que tener cuidado en la elección de las chicas.

- Descuida Mohamed,-intervino Moncho-, de eso me encargo yo, que tengo buen ojo…  


 Por su parte, Roberto y Macarena sonreían.

- Increíble,-dijo Roberto-. En un minuto habéis solucionado el problema económico que se nos había presentado… En compensación, os proporcionaré los camiones y vehículos que necesitéis para el transporte de las chicas seleccionadas.

- Ya puedo sentir el olor de los billetes entrando en mi cartera,-comentó Macarena-.


 Sonriendo Moncho también, intervino en la conversación.

- Entonces decidido. Michael se encargará de cuidar todos los aspectos para que parezcan legales, yo seré el jefe de recursos humanos y haré la selección. ¡Ah!, y Roberto será el encargado de proporcionarnos el transporte de las chicas. Genial… Esto va a ser muy grande, señoras y señores.


 Michael, también entusiasmado con la idea, lo exteriorizó.

- Nunca había tenido tanta ilusión con un proyecto como con este. Estoy seguro de que estamos a las puertas de algo que nos cambiará la vida, nos llenará los bolsillos de dinero y nos olvidaremos de todos los problemas que tengamos porque tendremos dinero suficiente para comprar y pagar lo que nos dé la gana.


 Tras seguir charlando un rato más, los tres hermanos se marcharon y Alí pudo irse a descansar a la casa de invitados donde residiría a partir de ese momento.

Cuando Alí aceptó infiltrarse, no pensaba que El Turco abarcase tanto y que estuviese metido en tantos flancos a la vez. Lo malo era que estaba él solo para averiguar todo lo que ocurría, seguir grabándolo gracias a la cámara escondida en el broche de su turbante, que no lo descubriesen y encontrar una forma de desmontar el chiringuito tan bien montado que tenían esta gente.


 Unos minutos después, Gregor llamó a la puerta y entró en la casita.

- ¿Qué tal Mohamed? ¿Está todo a tu gusto?

- Sí, muchas gracias.

- Te noto más callado de la cuenta, ¿pasa algo?

- Estaba pensando en los acontecimientos anteriores, en cómo vamos a organizar todo el tema de las chicas y eso.

- Todavía queda mucho hasta que las chicas estén aquí.

- Lo sé, pero prefiero anticiparme a todo y ponerme siempre en el peor de los casos.

- Explícate.


 Sentándose junto a Alí, Gregor comenzó a escucharlo.

- Traemos a las chicas aquí, muy bien, ¿y después? ¿La mandamos a la calle y nos fiamos de que nos den el dinero y no avisen a la policía? Para eso tendríamos que tenerlas amenazadas con algo, por lo que implicaría ser más vulnerables y darle a la policía más opciones de capturarnos y, no sé tú, pero yo no quiero ir a la cárcel.

- No, desde luego. Es muy interesante eso que planteas, da que pensar…


 Sonriendo de repente, Gregor miró a Alí entusiasmado.

- Tengo una idea, ¿y si montamos un prostíbulo aquí?

- ¿Aquí en casa? Mala idea. En cuanto los vecinos comenzasen a ver el trasiego de clientes entrando y saliendo de la casa se olerían que aquí está pasando algo raro y alertarían a las autoridades.

- Tal vez, pero ellos no saben que nosotros tenemos una buena escapatoria…

- ¿A qué te refieres?

- Acompáñame…


 Entrando en el dormitorio de Alí, Gregor le señaló con el dedo al suelo.

- ¿Ves esa mancha que hay tras el espejo?

- Sí.

- Pues si pones tu pie ahí y pegas un pequeño tirón del espejo…,-dijo Gregor haciéndolo conforme lo relataba y provocando que un pasadizo secreto se comenzase a abrir-.

- ¡Joder!


 Cerrando el pasadizo, Gregor comenzó a bajar las escaleras mientras que Alí lo seguía con una amplia sonrisa en la cara. Estaba grabando todo aquello y solo él lo sabía…  


 Encendiendo las luces, Gregor abrió sus brazos y le presentó la sala de operaciones.

- Te presento nuestra sala principal de operaciones. Normalmente esto está lleno de gente hablando por teléfono, tecleando y creando estafas, pero hoy es domingo y también el personal se merece un descanso.

- Vaya, nunca me habría podido imaginar que esto estuviera bajo nuestros pies.

- Pues esto no es todo…-dijo Gregor comenzando a andar-.


 Dirigiéndose hacia un largo pasillo, Alí miraba hacia todos lados alucinando porque no se esperaba que Gregor guardase tantos secretos en esa casa de tan normal apariencia.


 El pasillo desembocaba en un bar clandestino

- Y este es nuestro bar. Moncho, aparte de ser nuestro socio es un gran barman y hace unos cócteles de miedo y, he de reconocer que aquí nos hemos pegado todos nuestras buenas juergas con mujeres preciosas. Tal vez organice una en tu honor muy pronto…

- Vaya, no es necesario Gregor.

- Insisto, es lo mínimo para complacerte y que disfrutes como mereces.


 Abriendo otra de las puertas, Gregor sorprendió a Alí.

- ¿Aún hay más?

- Ay amigo, esto es un auténtico laberinto. Por eso te he dicho que el prostíbulo se podría hacer aquí, hay espacio de sobra.


 Subiendo las escaleras, Gregor le indicó la salida a Alí.

- Cuando subas, aquí a la derecha hay un pequeño saliente casi imperceptible en la pared y, si lo pulsas el pasadizo se abre y… ¡sorpresa!


 Abriéndose la pared, Alí descubrió que la salida del pasadizo estaba en el salón, justo tras la librería que había en la casa principal.

- Wow, estamos aquí…-dijo Alí-.

- Exacto, amigo mío. Por eso si viene la policía, tendríamos escapatoria porque si nos pillan en la casa saldríamos por tu dormitorio y nos podríamos escapar, al igual que al contrario.

- Muy bien pensado, sí señor.


 Sonriendo, Gregor le hizo una pregunta a Alí.

- ¿Impresionado?

- Mucho y, me has dado una idea sobre nuestro negocio con las chicas.

- Dime. Lo que tú digas se hará…

- Las chicas deben sentirse seguras pese a que hayan venido engañadas, por lo que, en lugar de prostituirlas propiamente dicho y que completos desconocidos las destrocen sin ningún tipo de miramientos, hagamos otra cosa que nos va a seguir proporcionando ingresos e incluso muchos más.

- ¿Qué se te ha ocurrido?


 Tras oír la propuesta de Alí, Gregor aceptó sin dudarlo y fue a comunicárselo a Moncho. Llamando a su puerta, se lo encontró mirando a la pared.

- Moncho, ¿podemos hablar?

- Sí Gregor, dime.

- He estado hablando con El Turco… Ese hombre es un genio y tenemos una suerte tremenda al tenerlo de nuestra parte. Fue un gran acierto acercarnos a él y pedirle colaboración.

- Y tanto que sí, ¿de qué habéis hablado?

- De nuestro nuevo negocio y me ha dado una idea increíble.

- ¿De qué se trata?-preguntó Moncho-.


 Tras contarle la idea, su socio comenzó a carcajearse.

- ¿Te estás quedando conmigo? No somos sus padres.

- Lo sé, no nos está diciendo que cuidemos de ellas, sino que le proporcionemos seguridad para que confíen en nosotros pese a las circunstancias.

- Entonces, a ver si me aclaro… El Turco te ha dicho que, en lugar de prostituir a las chicas, las metamos en habitaciones donde retransmitan shows en vivo en una página web que crearemos nosotros y la gente, a través de la página, pagará por sus servicios virtualmente… ¿Tú crees que eso tendrá éxito?


 Quedándose más serio, Gregor contestó a la pregunta de Moncho.

- Moncho, ¿no sabes la de gente que se masturba a lo largo del día mirando porno? Cuánto mejor si creamos una página donde chicas, a través de la webcam, hacen lo que ellos quieren. ¡Son todo ventajas! Más seguridad, más confianza y más dinero.

- Mirándolo por esa parte…

- Vamos a hacerle caso al Turco, que es mejor tenerlo de aliado que de enemigo. No sé si lo oíste, pero a mí me contaron que mató a sangre fría a su propio hermano porque no lo apoyó en unos negocios.


 Después de seguir comentando ciertos detalles y aspectos que Alí le había dicho a Gregor, éste salió de la habitación de Moncho con la idea en mente de llamar a su constructor de confianza y decirle el proyecto que tenía. Necesitaba rapidez y calidad para que todo estuviese listo.


 Mientras tanto, Moncho estaba algo más conforme porque la idea de Alí, pese a que no era la original, también les daba cierta ventaja porque tendrían a las chicas más cerca y podrían… ayudarse mutuamente a cambio de… ciertos favores. Además, Moncho ya le había echado el ojo a un par de chicas que habían contactado a través de la falsa oferta de trabajo y, pese a ser menores de edad, eran bastante apetecibles a su vista.



CONTINUARÁ…


sábado, 5 de septiembre de 2020

Capítulo 12 || Doble o nada (Temporada 2)

 Alí se quedó un rato más hablando su hermano hasta que ambos se quedaron tranquilos tras el ataque de Enrique Vidal. A la mañana siguiente, justo cuando terminaba de guardar sus cosas, Alí escuchó el timbre de la puerta y fue a abrir.

- Ey Gloria, por fin estás aquí. ¿Tienes todo listo?


 Pero Gloria no contestó y, por su expresión facial, Alí comenzó a mosquearse.

- ¿Pasa algo Gloria?

- Verás Alí… Yo te quiero mucho y me encantó lo que pasó el otro día, de verdad.

- Pero no quieres nada.

- Es que… soy tu terapeuta y no debería acostarme con clientes por muy guapos o atractivos que sean.

- ¿Soy eso para ti? ¿Apenas un mero cliente?

- No me entiendes, no quería decir eso. Yo te considero un buen amigo pero… no puedo dejar todo atrás e irme contigo. Aquí tengo a mi clientela, mi despacho, mi casa, mi vida… No puedo renegar a todo esto para irme contigo.


 Alí negó con la cabeza e intentó explicarse.

- No te he pedido que reniegues. Te pedí que vinieses conmigo y que trasladaras tu vida a la nueva ciudad, eso es todo, pero está visto y comprobado que tu trabajo es más importante que tu vida personal. Mira Gloria, llevo mucho tiempo queriéndote y amándote en secreto, te ayudé con tu ex-novio cuando te maltrataba y te apoyé cuando lo detuvieron.

- Y eres un pilar muy importante en mi vida.

- Pues se ve que no soy lo suficiente… Debí imaginármelo… ¿Quién iba a aguantar a un tipo como yo?

- Venga, no digas eso.

- Digo lo que me da la gana y ahora, por favor, vete. Necesito terminar de recoger mis cosas e irme a mi nuevo hogar, que me queda un largo viaje por delante.

- ¿Volveremos a vernos?


 Pero esta vez fue Alí quien no contestó, por lo que Gloria se dio la vuelta y comenzó a bajar las escaleras justo cuando escuchó cómo se despedía de ella.

- Adiós Gloria.


 Un par de horas después, Alí llegó a su nuevo hogar y pudo contemplar lo amplio que era en comparación con su anterior piso.

- No está mal… Nada mal.


 Cruzando otra puerta, Alí descubrió el dormitorio y se quedó asombrado.

- Este cuarto es más grande que todo mi anterior piso. Aquí podrían correr caballos y todo… ¿Y yo para qué quiero un sitio tan grande para mí solo?


 Y, sin poderlo evitar, Gloria volvió a su cabeza. ¿Qué había hecho mal para que lo abandonase? Justo cuando había avanzado en la relación y todo parecía ir viento en popa, ella se echa atrás y lo deja marchar. ¿Por qué? No lo comprendía.


 Diciéndose a sí mismo que debía dejar de pensar en ella, Alí salió de casa y comenzó a caminar por los alrededores para descubrir el barrio al que se había mudado. Tal vez el tiempo no acompañaba, pero había poca gente en la calle y el ambiente era bastante gélido.


 Alí vio a una chica tocando el violín, una vendedora ambulante, dos o tres personas andando por la calle… Todo muy normal, pero lo que sí notó es que la gente era más solitaria, no habían tantos saludos entre ellos.


 Acercándose al puestecillo, saludó a la mujer.

- Buenos días.

- Buenos días caballero, ¿le gusta algo de lo que ve?

- Pues estaba echando un vistazo porque soy nuevo por aquí y quería descubrir este sitio.

- Oh, entonces bienvenido a la ciudad. ¿Qué le trae por aquí?

- Trabajo. Soy policía.

- Vaya, un agente de la ley. Pues eso viene muy bien porque aquí hay mucho ladrón suelto. De hecho, el otro día denuncié que me habían intentado robar el cargamento,-dijo mirando hacia la furgoneta y viendo que había un hombre agarrando una caja-. ¡Al ladrón! ¡Me están robando!-gritó la dependienta-.


 Comenzando a correr tras el sospechoso, Alí iba gritándole que parase, pero aquel tipo no hacía caso y corría más rápido.

- ¡No escaparás!


 Dando un buen par de zancadas, Alí consiguió alcanzar al sospechoso y agarrarlo de la chaqueta.

- ¡Ya te tengo!-dijo Alí-.

- No estés tan seguro…-dijo aquel hombre mientras cerraba su puño con intención de pegarle-.


 Pero Alí lo vio venir y esquivó el puñetazo para el asombro de aquel extraño hombre con turbante.


 Aprovechando que ese hombre había fallado, Alí fue quien le pegó un puñetazo y lo noqueó de un solo golpe.

- ¿Con quién te crees que estás?-preguntó Alí-. Quedas detenido, cualquier cosa que digas puede ser y será utilizado…


 Yendo hasta la comisaría, Alí lo metió entre rejas y le dijo al policía que estaba en esa zona que tuviese cuidado porque parecía ser un hombre peligroso.


 Justo cuando Alí se estaba cambiando de ropa, un compañero le avisó de que el comisario quería verlo y hablar con él. Dándose prisa, Alí se presentó en el despacho de su superior.

- Buenos días comisario, ¿quería verme?

- Buenos días Köpek. ¿Qué hace aquí? Tenía el día libre a causa de su reciente mudanza.

- Lo sé señor, pero mientras daba un paseo he cazado a un tipo que intentaba robarle a una dependienta ambulante y lo he traído aquí.

- ¿Sabe quién es el tipo al que ha detenido?

- Pues… no, pero supongo que por su tono debe ser alguien importante.


 Levantándose, el comisario miró seriamente a Alí.

- No se lo imagina. ¡Ha detenido al turco!

- ¿Quién?

- ¿No conoce a Mohamed Salah, alias “El Turco”? Llevamos años detrás de él buscándole cualquier minucia para cazarlo y va usted y lo consigue sin apenas despeinarse.

- Bueno… Yo sólo hice mi trabajo, eso es todo. ¿De qué se le acusa?

- Pertenencia a banda armada, venta ilegal de armas, extorsión… Un angelito.

- Joder pues me alegro de haberlo pillado.

- Sólo hay un problema.

- ¿Cual?

- Se rumoreaba que estaba por la ciudad porque iba a encontrarse con un importante hombre al que llevamos años queriéndole echar el guante, pero ahora no va a poder ser.


 Sintiéndose responsable, Alí pidió disculpas.

- Lo siento señor, no sabía que esto era tan importante.

- Agente, estamos en un barrio peligroso y aquí las bandas y la delincuencia están a la orden del día, por lo que buscamos incesantemente a todo aquel que quiera lucrarse a costa del sacrificio de los demás. Usted ha hecho su trabajo muy bien, pero ahora debemos pensar en lo que hacer para cazar al resto… Un momento…


 El comisario se quedó en silencio y comenzó a mirar de una forma extraña a Alí, quien le preguntó qué era lo que sucedía.

- Estoy pensando en que… pero no, es una locura.

- ¿El qué señor?

- Se me ha ocurrido la idea de que usted y El Turco tienen rasgos parecidos y que podría infiltrarse en la organización haciéndose pasar por él. Claro que sería muy arriesgado y no todos estarían dispuestos a…-dijo el comisario antes de ser interrumpido.

- Acepto.

- ¿Está seguro?

- Creo que estoy cualificado para el trabajo y estaría encantado de ayudar a limpiar las calles de maleantes.

- ¿Cómo está tan seguro?

- Verá…-dijo Alí comenzando a contarle su historia-.


 Durante dos largas semanas Alí y el comisario, en total secretismo, interrogaron exhaustivamente a Mohamed Salah para sonsacarle toda la información. No habían anunciado su detención por lo que, para todos, El Turco seguía libre. Fue al final de ese periodo cuando, en un arrebato, Alí comenzó a pegar al detenido para sonsacarle información, ya que no había manera de que hablase. Viendo que Alí era un policía diferente, Mohamed aceptó hablar con él, contarle todo lo que sabía y colaborar en lo que hiciera falta sólo con la condición de que se le rebajase la pena. Aceptando dicho trato, El Turco comenzó a cantar como los pajaritos hasta el punto en el que le dio a Alí toda su documentación auténtica, acceso a sus cuentas bancarias… absolutamente a todo. De esa forma, no habría tantas sospechas sobre él. Alí estudió intensamente la forma de comportarse de Mohamed, de moverse, de hablar… Quería parecerse lo máximo que pudiera al detenido y, justo antes de irse para comenzar con la infiltración, llamó a su hermano.

- Ekrem, ¿qué tal?

- Bien tío, ¿y tú? Hacía mucho que no hablábamos.

- Lo sé, pero es que he estado muy liado en el trabajo y no he tenido tiempo.

- Ah, todo bien imagino, ¿no?

- De eso quería hablarte… He de desaparecer.


 Quedándose en silencio, Ekrem no se creía lo que le estaba diciendo su hermano.

- Alí, ¿cómo que desaparecer?

- No te lo puedo contar, pero he de desaparecer durante un tiempo.

- Alí, ¿estás en tu piso? Voy para allá.

- No Ekrem, estoy en un piso franco. Hazme caso, sigue tu vida y dile a los demás que los quiero.

- Espera Alí, ¿qué coño estás diciendo?

- No puedo especificar más porque estoy en una misión de vital importancia y seguramente me echen la bronca por llamarte, pero no quería irme sin despedirme de ti. Te quiero mucho Ekrem.

- Pero… Alí. ¿Alí? ¿Hola?


 Cerrando los ojos y respirando hondo, Alí salió del piso franco y se dirigió hacia el lugar donde había quedado El Turco con Gregor Andrews, un empresario famoso con actividades fraudulentas. Alí estaba completamente metido en su papel y deseaba con todas sus fuerzas que nadie notase que no era el verdadero Mohamed Salah.


 Aquella mañana había una tempestad de cuidado y era muy desagradable permanecer allí fuera con todo lo que estaba cayendo. Escuchando una voz a sus espaldas, Alí miró hacia atrás y vio a un hombre aproximarse hasta él.

- ¿Mohamed Salah?


 Levantándose, Alí afirmó y saludó a aquel tipo.

- Es un placer conocerle al fin, señor Salah.

- Lo mismo digo, señor Andrews.

- Por favor, llamame Gregor. ¿Nos vamos para casa? Hace un frío del carajo hoy.


 Montándose en el coche de Gregor, él y Alí llegaron hasta la casa del primero.

- Bienvenido a mi humilde morada.

- No está mal la choza,-comentó Alí-.


 Entrando en ella, por fin, pudieron ponerse al resguardo de la dichosa tempestad.

- Este de aquí es el salón principal y la cocina,-dijo Gregor-. Allí tiene un baño y justo al lado el comedor principal.

- Bien. Parece un sitio confortable.

- Sin duda, es mi casa favorita de las tres que tengo.


 Dándose la vuelta, Gregor comenzó a hablar con Alí.

- Mohamed, es un placer que un hombre como usted haya accedido a financiar parte de los negocios que estamos llevando mi equipo y yo. Significa mucho para mí que su implicación sea tanta como para dejar su palacio en Dubai y haya venido a hospedarse en mi hogar.

- Soy un hombre de negocios Gregor, sé quién es un mentiroso y quién tiene buenas ideas para hacer dinero y usted es de este segundo grupo. Aposté por usted y lo seguiré haciendo mientras que nuestras cuentas corrientes sigan engordando considerablemente.


 Asintiendo con la cabeza, Gregor le dio las gracias por su comentario.

- Gracias Mohamed. Estoy seguro de que no se arrepentirá de haber apostado por nosotros.

- Eso espero y deseo. Soy un hombre muy exigente y me gusta que todo esté a mi gusto, por lo que si quiero algo, se hace y si no quiero una cosa, quiero que esté retirada de mi vista en menos de un segundo.

- Somos conocedores de su exigencia y, por eso, le hemos preparado un lugar para usted que creo que cumple con sus preferencias pero, si me permite, me gustaría seguir mostrándole la casa y presentarle a mis dos socios principales.


 Aceptando, Gregor subió las escaleras hacia el piso superior seguido de Alí, quien estaba muy nervioso y, a la vez, sorprendido porque ese tal Gregor no había notado absolutamente nada y estaba orgulloso de su actuación.

- Aquí arriba están los dormitorios, el de la derecha es el de Moncho, el del fondo a la izquierda el mío y el contiguo el de Michael. Las otras dos puertas son de otro dormitorio y de un baño.

- ¿Y usted se cree que voy a compartir baño con tres personas más?

- En todo caso sería con dos porque en mi dormitorio tengo un baño privado pero no, usted no va a estar en esta casa.

- ¿Entonces?

- Confíe en mí, Mohamed.


 Llamando a sus dos socios, ambos se presentaron y, viendo a Mohamed, tragaron saliva y se presentaron.

- El de la izquierda es Moncho Wilson y es el encargado de organizar los pedidos de nuestros clientes respecto a nuestro producto estrella: la droga. Junto con otros socios nuestros que nos han proporcionado transportes seguros, no hay forma posible de que la policía nos pueda coger.

- Interesante, me gustaría saber más detalles sobre eso más adelante,-dijo Alí mientras intentaba evitar que se le notase que conocía a Moncho desde hacía años. Este tío no era otro que el ex-novio de Gloria al que metieron en la cárcel por maltrato y ahora estaba allí con él. Cruzando los dedos, Alí deseaba que Moncho no lo reconociese-.

- El de la derecha es Michael González, nuestro jefe informático y uno de los mejores hackers del mundo. Es capaz de encontrar qué número de zapato usas con sólo teclear un par de cosas. Es un auténtico fuera de serie y único en lo suyo, que es coordinar nuestra segunda gran fuente de ingresos: las estafas. Él, junto con su equipo, son los encargados de pensar nuevas formas de engañar a la gente cada semana.

- Genial, me gusta…-comentó Alí pensando en qué mundo más turbio era en el que se estaba introduciendo-.



CONTINUARÁ…