martes, 6 de agosto de 2019

Capítulo 6 || El Intruso


C34 fue hacia el punto de encuentro que había percibido y al final del parque pudo ver a un hombre que sonrió al verlo. Ese debía ser el padre del chico que acababa de matar.



 Conforme C34 se fue acercando a Alejandro, el padre de Borja, vio al que creía que era su hijo con un cuchillo en la mano y se extrañó.
- ¿Lo has hecho?
- Sí, papá.
- ¿Y te has asegurado de que esté bien muerto ese hijo de puta?
- ¿Por qué te crees que llevo el cuchillo en la mano?

- ¡Ven aquí y dale un abrazo a tu padre! Me has hecho el hombre más feliz del planeta.


 Y cuando fue a darle el abrazo, C34 le clavó el cuchillo en el estómago, haciendo que Alejandro se agarrase al que creía que era su hijo. C34 retorció el cuchillo mientras seguía clavado en el interior de aquel hombre…


 C34 sentía una ira irrefrenable en su interior que le estaba haciendo actuar de esa forma cuando él no había sido así nunca. ¿Sería por las vivencias que había recibido de Borja?


 Alejandro, con apenas un hilo de voz, le preguntó al que creía que era su hijo el por qué le había hecho eso… Y justo cuando fue a contestar, C34 comenzó a recibir los recuerdos y experiencias de su actual víctima, pudiendo ver con claridad qué era lo que le unía a ese hombre con su forma humana. Percibió cómo Alejandro odiaba tremendamente a Phill, el humano en el que se había convertido, porque éste le había robado la novia y se había casado con ella, cosa que nunca consiguió Alejandro después de más de cinco años de noviazgo con ella. Sin poder soportarlo más, Alejandro aprovechó un momento de soledad para secuestrar a Phill y tirarlo por el famoso puente… Pero ahora Phill había vuelto a la vida gracias a C34, cosa que Alejandro no podía decir, ya que dio su último aliento creyendo que su hijo lo había asesinado…


 Dejando caer el cuerpo al suelo, C34 lo miró completamente inmóvil… Había matado por segunda vez en menos de una hora… ¿Qué le estaba ocurriendo? ¿Por qué se dejaba llevar tanto por sus emociones y sentimientos?


 Intentando dejar de pensar en aquello, el recuerdo de las vivencias de Alejandro le vino a la cabeza y C34 se enfadó mucho más de lo que ya estaba. Sus superiores le habían engañado y ahora iría a pedirles explicaciones.


 Volviendo a la casa donde estaba residiendo en ese momento, C34 cambió a su forma original y exigió hablar con sus superiores urgentemente. No más de dos minutos después, pudo contactar con ellos.
- C34, dinos, ¿qué novedades tienes con tanta urgencia?
- ¡Sois unos cabrones!
- ¿Perdón?
- Sí, os lo digo a vosotros. Me dijisteis antes de venir aquí que mi forma humana no tendría pasado, que era un completo desconocido sin familia ni amigos, ¿me equivoco?
- Eso era.
- Bien, pues entonces, ¿por qué coño acabo de matar a un padre y a su hijo que conocían a mi forma humana?
- ¿Estás seguro?

- Sabían que me llamo Phill Spencer, me dijeron que morí hace 20 años porque me tiraron de un puente a más de 120 metros de altura… ¡Para no tener pasado bien cerquita que estaban!


 El silencio se apoderó de la conversación y lo único que se escuchaba era unos leves susurros entre los superiores de C34.
- Esto… Sigo aquí. ¿Podéis decirme algo al respecto?
- ¿Sabes cómo averiguaron que tú estabas vivo?
- Sí. Lo supieron gracias a uno que se hizo pasar por amigo mío.

- Bien, pues acaba con todos los que conozcan tu identidad humana y luego nos reportas los hechos.


 Tras cortar la llamada, C34 suspiró e intentó relajarse un poco. Buscando en sus recuerdos, consiguió cambiar de forma y convertirse en Caleb. Ahora, su siguiente paso sería acabar con él.


 Dándose un paseo por el pueblo, C34 averiguó rápidamente la localización de su próxima víctima y, acercándose a la casa, comenzó a subir los escalones.


 Lo que no se esperaba allí era que no estaría solo, sino que una chica joven estaba en el salón tocando el órgano.
- ¡Hola!
- Ey Caleb, me pillas tocando el órgano. ¿Cómo te ha ido la caza, hermanito?

- Bien, igual que siempre.


 Y cuando la hermana de Caleb se levantó, C34 fue y la abrazó.


 Sin embargo, la hermana de Caleb se separó al instante y, con una expresión muy seria en su rostro, miró a C34 de arriba abajo.
- ¿Quién eres?
- ¿Cómo que quién soy? Soy yo, Caleb, tu hermano.
- ¿Y por qué me abrazas?
- Pues porque… ¿me ha apetecido?
- Es que llevamos 50 años siendo vampiros y tenemos 78 años y es la primera vez que recuerdo que me abrazas.

- Bueno, para todo debe haber una primera vez, ¿cierto?


 Sin embargo, el verdadero Caleb se encontraba en su dormitorio reflexionando sobre sus últimos actos. Había vendido al que fue su mejor amigo a dos papanatas con los que había estado colaborando muchos años… ¿Había actuado bien? Pero algo le hizo salir de sus pensamientos y fue escuchar su voz en el piso de abajo junto a la voz de su hermana. ¿Qué estaba pasando ahí?


 C34 conversaba con la hermana de Caleb cuando vio cómo el verdadero bajó del piso superior. Ahora sí que tenía un grave problema… No sólo tendría que lidiar con que hubiera dos Caleb en la misma habitación, sino que no se había fijado bien en la ropa que llevaba el verdadero Caleb y se había puesto una ropa diferente. ¡Mierda!
- Pero… ¿Qué coño está pasando aquí?-dijo Caleb-.


 La hermana de Caleb comenzó a mirar a un lado y a otro completamente atónita. ¿Estaba viendo doble?
- ¿Quién o qué coño eres tú?-preguntó Caleb-.
- Esa misma pregunta te iba a hacer yo a ti,-contestó C34-. ¿Eres acaso un hermano gemelo desaparecido?
- ¿De qué estás hablando? ¡Yo soy Caleb Vatore!
- ¡No! Yo soy Caleb Vatore,-replicó C34-.
- Vamos a ver, o yo estoy muy borracha o aquí está pasando algo raro...-dijo la hermana de Caleb-.
- Cintia,-comenzó a hablar Caleb-, tú me conoces mejor que nadie, sabes que yo soy el verdadero Caleb-.
- ¡Sabes que no!-gritó con fuerza C34-. Yo soy tu verdadero hermano. ¡Matemos a este impostor!

- ¡No me lieis!-chilló Cintia-. Que cojo el hacha de plata que tengo guardada y me lío a matar a diestro y siniestro aquí.


 C34 sabía que estaba en un buen lío, pero también notaba que Cintia era muy despistada y no se daba cuenta de las diferencias que había entre él y el verdadero Caleb, o eso o que era tonta, pero sin duda lo que quería conseguir era matar a Caleb.


 Echando a correr, C34 se dirigió hacia la cocina para despistar a Cintia y liarla más de lo que ya estaba. Caleb, por su parte, corrió detrás de él y lo agarró para que no se escapase.
- ¡No te irás de aquí tan fácilmente!-gritó Caleb-. ¿Qué eres? ¿Por qué eres igual que yo?
- ¿Quién es mi hermano?-preguntó Cintia-.
- ¡Yo!-gritaron ambos a la vez-.
- Yo siempre te he respetado y te he tratado como te merecías, aunque no te lo demostrase físicamente, y por eso hoy te ha extrañado tanto mi abrazo,-alegó C34-.

- ¿Abrazarte? Cintia, ¿crees que si este tipo fuese yo de verdad te habría abrazado? Venga ya, no me seas ingenua, hermanita. Que más tonta y naces de culo…


 Y cogiendo el hacha de plata que le habían robado a un viejo cazador, Cintia fue hacia Caleb, su hermano, y se lo clavó en la frente dejando una escena de lo más horripilante…


 Viendo todo lo que se había formado, C34 decidió escabullirse y huir de ese lugar mientras que veía como Cintia se desnudaba y comenzaba a realizar una especie de ritual extraño.
Sus superiores le habrían dicho de quedarse para investigarlo, pero como ellos le habían mentido, ahora C34 se tomaría ciertas libertades…


 Recogiendo las pocas pertenencias que tenía en la que había sido su casa durante menos de tres días, se fue con la idea de cambiar de aires y, por supuesto, de forma. Quería dejar el tema de su forma humana tranquilo hasta que las cosas se calmasen y lo mejor era desaparecer.


 Yéndose a la ciudad, ver esos edificios tan altos y a tanta gente le hizo sentirse más solo que nunca. Un cúmulo de sentimientos le recorría su cabeza y lo estaba haciendo sentir extraño; extraño porque se sentía mal por acabar con la vida de dos personas y haber colaborado en que matasen a una tercera, se sentía solo porque echaba de menos a Vanessa y llevaba muchos días sin verla y sin saber nada de ella… ¿Qué era lo que le pasaba? Desde que había pisado la tierra estaba comportándose como nunca lo había hecho. ¿Por que? Esa era la gran incógnita.


 Justo cuando más concentrado estaba, una voz le sacó de ese estado y escuchó la conversación casi sin querer.
- Que sí mamá. No, no te preocupes que voy a estar bien. Sí, me voy tres meses por temas de trabajo, ya sabes cómo están las cosas ahora… Sí, te he dejado la llave donde siempre, debajo de la planta de la entrada. Pero que no hace falta que vengas, que todo esto estará bien. Oye, que te tengo que dejar, que no quiero perder el avión, ¿vale? Te llamo cuando llegue. Un beso… Sí, tendré cuidado… ¡Y no me llames más Sergito, mamá! Que me llamo Sergio. Vale, venga, hasta luego… Adiós, adiós.


 Parándose a admirar las vistas mientras escuchaba la conversación de ese tal Sergio, supo que si se convertía en él, tendría tranquilidad por unos tres meses y eso era tiempo más que suficiente como para desaparecer para el mundo.


 Convirtiéndose en Sergio, entró en el edificio y abrió la puerta del apartamento con la llave de repuesto que había dejado escondida y, en cuanto vio el lugar, se quedó boquiabierto. Qué lugar tan bonito y ¡menudas vistas!


 Subiendo al dormitorio, se quedó alucinado por cómo era aquel lugar.
- No he podido elegir mejor,-pensó C34 para sí-.


 Esa noche lo único que quería era descansar y dormir en condiciones, ya que nunca lo había hecho en un lugar como ese.
- Voy a disfrutar como nunca. Esto sí que es vida…


 A la mañana siguiente, C34 se despertó completamente recuperado y se sentía al 100%. Esas malas vibraciones habían desaparecido y se encontraba bien. Mirándose al espejo, tuvo que admitir un par de cosas…
- Este tío tiene un cuerpazo, eso sí, de cara prefiero mi forma humana normal… Pero todo no se puede tener en esta vida. Ahora iré a...-comenzó a decir cuando llamaron al timbre de la puerta-.


 Bajando las escaleras, C34 abrió la puerta de la entrada y pudo ver que había una niña pequeña mirando a un lado y a otro.
- ¿Sí? ¿Qué desea?-preguntó C34-.

- ¡Hola papá!-saludó la pequeña-.



CONTINUARÁ...

sábado, 3 de agosto de 2019

Capítulo 5 || El Intruso


Tras un reparador sueño C34 se despertó y, justo cuando se iba a preparar el desayuno, llamaron a la puerta y, al abrir, un chico lo saludó efusivamente.
- ¡Phill! Cuando te vi ayer no creí que fueras tú pero ahora que te veo de cerca eres tú, definitivamente, ¿qué tal amigo mío?
- Muy bien, no me puedo quejar.
- ¿Puedo pasar? Así nos ponemos al día…
- Claro, entra.



 Pasando junto a C34, éste no tenía ni repajolera idea de quién era aquel tío, pero él sin embargo parecía conocerlo bastante bien…


 Sentándose en el sofá, ambos comenzaron a hablar.
- Tío, estás igual que hace 20 años… ¿Te has convertido en vampiro o algo así?
- ¿Vampiro? ¿Qué es eso?
- No digas tonterías, si lo sabes perfectamente jajaja. Si no me lo quieres decir es otra cosa, pero no me vengas con esas tío. ¿Cómo te ha ido todo este tiempo? Te creía muerto…
- Pues ya ves, vivito y coleando que estoy. ¿Y tú?

- Ya sabes, mordiendo un cuello por aquí y por allá, viviendo la vida y viendo envejecer a los demás jajaja.


 C34 estaba completamente descolocado y no entendía nada de lo que ese tipo le contaba.
- ¿Mordiendo cuellos? ¿Para qué necesitas todo eso?
- De verdad que pareces tonto… ¿Dónde has estado? ¿Ya se te ha olvidado todo?
- Es que sufrí un accidente y… Perdí parte de mis recuerdos.
- ¡Normal! Si te caíste desde una altura de 120 metros... A ver, tú y yo éramos amigos hace mas de 20 años, inseparables de hecho. Estuvimos investigando a una secta o una mafia rara, no sabíamos con claridad y al final me acabé metiendo en ella y allí me convertí en lo que soy ahora, un vampiro. Estoy “muerto” pero vivo eternamente y necesito de sangre humana fresca para sobrevivir. ¿Te va sonando todo esto?

- Anda coño, ahora sí. Joder, lo tenía completamente olvidado…-mintió C34-.


 La conversación se alargó unos minutos más y, después de eso, el vampiro se marchó rápidamente. Tanto fue la velocidad a la que corría, que a C34 apenas le dio tiempo a girarse y despedirse.


 Al cerrarse la puerta de golpe, C34 se sobresaltó y comenzó a reflexionar en todo lo que le había dicho aquel tipo. ¿Qué eran los vampiros realmente? ¿Eran humanos? ¿Por que se ocultaban a estos? Estaba realizando descubrimientos realmente sorprendentes…


 Un par de días después, un chico con unas extrañas pintas, entró en la plaza del pueblo buscando a alguien y, cuando lo vio, se dirigió a él con paso torpe.
- ¡Papá! Eh, papá.


 Sentándose frente a aquel hombre, el muchacho siguió saludando a su padre.
- Borja, te he dicho cientos de veces que no me interrumpas mientras estoy jugando mi partida de ajedrez.
- Ya lo sé papá, pero me he enterado de algo que no te va a dejar indiferente.
- A ver… ¿De qué se trata?

- De Phill Spencer.


 Inmediatamente, el padre de Borja levantó la cabeza y miró fijamente a su hijo.
- ¿Qué has averiguado?-preguntó ansioso su padre-.
- Mi contacto, el tal Caleb ese, el que es muy raro. ¿Sabes quién…?
- Sí, sé quién es Caleb,-dijo su padre interrumpiendo a Borja-. A ver, arranca de una vez. ¿Qué te ha dicho?
- Pues me ha contado que le otro día vio a Phill Spencer y que está exactamente igual que la última vez que lo vio en la trifulca que tuviste con él hace 20 años. ¡Dice que no ha cambiado nada!
- Eso es imposible. Si hace 20 años era un chaval, ahora debería tener cerca de los 50.
- Pues lo que me ha dicho Caleb es que está igual.

- Ese hijo de puta… Creí haberme deshecho de él cuando lo lancé por aquel puente.


 Dándole instrucciones a Borja, ambos se levantaron de sus asientos.
- Ya sabes lo que tienes que hacer, hijo. ¿Tienes alguna duda?
- No. Ninguna… Tengo que entrar en su casa y averiguar cosas de él y no dejar que me vean. Fácil.

- No me falles…


 Mirándose seriamente, Borja comenzó su camino cuando su padre le dijo una última cosa.
- Yo voy a ir a casa a cambiarme de ropa, que me está entrando frío. Cuando salgas, nos encontraremos frente al baño público de este parque.

- Hecho. Hasta luego papá.


 En ese preciso instante, C34 miraba el buzón por si al verdadero dueño de esa casa le habían dejado alguna carta o paquete, pero no había nada que despertase el interés de nuestro protagonista.


 Marchándose de allí, C34 dejó la casa vacía sin saber que Borja se dirigía hacia la casa…


 Al llegar al lugar, Borja revisó los alrededores y comprobó que no había nadie en su interior y, dado que el pueblo estaba prácticamente desierto, no tuvo problemas en colarse en esa casa a plena luz del día.


 Cuando Borja entró, lo que se encontró no arrojaba mucha información útil que le pudiera aportar a él y a su padre, pero debía seguir investigando…  


 Abrió todos y cada uno de los cajones, revolvió las pocas cosas que había, pero nada le indicaba que alguien estuviera viviendo allí. ¿Le habría dicho la verdad ese tal Caleb? Borja ya no estaba seguro de nada.


 Lo peor de todo era que si volvía a hablar con su padre sin haber averiguado nada, tal vez la bronca se la llevaría él y le llamaría inútil, como siempre hacía. Así que, para evitar posibles represalias, se inventaría algo…


 Yendo hacia el punto de encuentro con su padre, Borja tenía una clara idea de lo que decirle.
- Papá, está confirmado. Se trata del mismo Phill que tiraste por el puente.
- ¿Y está igual como te dijo tu contacto?
- ¡Sí! Tengo un vago recuerdo de él, porque yo era un niño pequeño cuando murió, o eso creíamos. Pero cuando lo he visto estaba exactamente como lo recordaba.

- Ese ha tenido que hacer un pacto con el diablo…


 Su padre comenzó a contarle las mismas batallitas que siempre había oído desde pequeño y que ya se conocía de memoria pero, por respeto, lo escuchaba. Borja comprendía el odio tan tremendo que le tenía a Phill y por eso se solidarizaba con su padre.


 Y, junto con Borja, ambos tramaron un plan para acabar con Phill.
- Decidido. Hoy será el fin de ese cabrón,decía el padre de Borja-. Esta noche entrarás en su casa y le pegarás un tiro.
- Fácil. Eso es pan comido.
- ¡Borja! Asegúrate de que está bien muerto, me cago en tu padre que soy yo.
- No tienes de lo que preocuparte. ¿Te he fallado alguna vez?

- Como me llamo Alejandro que hoy será el final de ese hijo de puta. Y cuando te cerciores de que has matado a ese cabrón, nos veremos de nuevo aquí, ¿está bien?


 Las horas pasaron y la noche llegó, por lo que C34 compró algo en el supermercado y comenzó a preparárselo tal y como hacían los humanos normales y corrientes. Estaba siendo curioso esa forma de cocinar, muy rudimentaria, pero graciosa.


 Borja, con una pistola guardada en su pantalón, se dirigió hacia la casa donde estaba C34 con la intención de acabar con él, tal y como le había dicho su padre.


 Entrando silenciosamente, Borja se situó frente a él y le pegó un grito.
- ¡Eh! Hoy será tu final, ¡hijo de puta!

- Pero… ¿qué?


 Dándose la vuelta, C34 comenzó a correr hacia la puerta pero Borja se interpuso.
- ¿A dónde te crees que vas, Phill Spencer? No puedo creer que te esté volviendo a ver cuando creíamos todos que estabas muerto. ¿Cómo lo hiciste?
- ¿Cómo hice el qué? ¿De qué me hablas?
- ¿Cómo hiciste para sobrevivir a una caída de más de 120 metros desde el puente donde te tiró mi padre?

- Suerte…


 Y sacando su pistola, Borja apuntó a C34.
- Pues esta vez no vas a tener tanta suerte, cabrón,-sentenció apretando el gatillo-.


 Sin embargo, Borja falló el tiro y le dio el suficiente tiempo a C34 para coger un bate de beisbol que había en la cocina y acercarse a aquel tipo que intentaba acabar con su vida.
- Ahora verás,-dijo C34-. Conmigo no se juega.

- ¿Cómo...?


 E intentando salir huyendo, C34 le propició un duro golpe en la cabeza a Borja que lo dejó tirado en el suelo y, para asegurarse que no volvía a levantarse, continuó golpeándolo hasta que un gran charco de sangre inundaba el suelo.


 C34 había matado por primera vez. Tenía las pulsaciones a mil y se sentía que iba a explotar de tanta adrenalina acumulada. ¿Quién era aquel tipo y por qué quería matarlo? Y lo que es peor… ¿Por qué sabía su nombre de humano?


 Yéndose hacia la ducha para quitarse la sangre, C34 volvió a sentir un pinchazo en el estómago, pero esta vez era diferente del que sintió con Vanessa. Esta vez sintió como si algo se le desgarrase por dentro y comenzó a marearse a la vez que una espesa bruma cubrió sus ojos. Y, sin saber cómo, C34 comenzó a sentir que recibía los datos de Borja en su memoria.  


 Sabiendo C34 qué era lo siguiente que debía hacer ese tipo cuando consiguiese matarlo, se convirtió en su agresor y se dispuso a continuar el plan tal y como lo tenían previsto en un principio. Sin embargo, esta vez saldría de una forma diferente a como el padre de Borja lo había pensado, ya que C34 sabía que si no acababa con todos los que conocían la identidad de su forma humana, no podría vivir tranquilo con ese cuerpo nunca más.



CONTINUARÁ…