lunes, 1 de abril de 2019

Capítulo 1 || Venganzas

 Nos encontramos en una cárcel de alta seguridad, en la zona para presos peligrosos y… Esta historia comienza aquí, justo entre estos barrotes...


 Una persona externa a la prisión, visita a uno de los presos y, en el primer vis a vis que tienen, comienza a contarle una historia real…
- Tú no me conoces a mí, preso 4587, pero yo a ti sí. Antes de presentarme, he de contarte algo, una historia real que ocurrió hace tiempo...


 Todo comenzó hace varios años, en la mansión de la familia Oporto. Situada a las afueras del valle, tenía una de las mejores vistas de la ciudad.


 Dentro se encontraba Marc, el hijo único y futuro heredero de la fortuna de los Oporto. En ese momento tenía 17 años de edad, iba al instituto y, aunque sus notas decían lo contrario, era un pésimo estudiante al borde de la expulsión de su escuela privada. Sin embargo, tenía una inteligencia bastante desarrollada con la que era capaz de falsificar sus notas a la perfección y, de esa forma, engañar a sus padres, quienes se pasaban más tiempo fuera de casa por viajes de negocios que cuidando de su hijo.


 Siendo domingo por la tarde y sin estar sus padres, tenía vía libre para hacer y deshacer lo que a él le apeteciera y, en ese momento, tenía planes muy… jugosos entre manos.


 Cambiándose de ropa y bajando a la piscina climatizada Marc se encontró en su interior, disfrutando de la cálida temperatura del agua, a su íntima amiga Megan.
- ¡Hola Megan! Al final veo que pudiste entrar en la casa,-confirmó Marc-.
- ¡Sí!-afirmó la chica-. Gracias por dejar la puerta entreabierta.


 Esta es Megan Delaguare, la hija mediana de una familia medianamente acomodada de la zona y, pese a no ser una chica muy llamativa por su belleza, tenía un cuerpo que despertaba pasiones allá por donde pasaba. Era muy sensual y sabía sacarse partido para conseguir aquello que se propusiese.


 Tras salir de la piscina, se unió a Marc en un profundo beso que se alargó durante varios segundos hasta que escucharon un fuerte ruido en el piso superior.
- ¿Qué ha sido eso?-preguntó Megan-.
- Será Eddie, no te preocupes,-tranquilizó Marc-.


 El tal Eddie era uno de los amigos de la pandilla de Marc y también un auténtico friki del deporte. Se pasaba horas entrenando, viendo el fútbol y el baloncesto por la tele, hablando con todos de las jugadas que habían hecho sus jugadores preferidos…


 Pese a ser bastante limitado a la hora de hablar, a causa de que el deporte era su único tema de conversación, era un chico bastante simpático y guapetón que atraía a alguna chica que otra. De familia también acomodada, era el hijo mayor de los Lander.


 En el piso inferior, una coqueta Megan dejó caer su biquini justo antes de meterse en el jacuzzi. Mirando de reojo a Marc, le invitó a unirse a ella.
- ¿Vienes conmigo o te vas a quedar ahí plantado?


 Sin pensárselo dos veces, Marc se quitó el bañador y entró en el jacuzzi rápidamente donde, desde el primer momento, comenzó a besar y acariciar cada parte del femenino cuerpo de Megan.


 Pero, alguien que no entraba en los planes de ambos, estaba a punto de interrumpir ese candente momento…


 Esta es Lucía Jenkins, la novia de Marc. Efectivamente, Megan no era la novia como vosotros creíais, para nada, sino que era otra amiga de la pandilla y, sorprendentemente, la mejor amiga de Lucía, quien no conocía la existencia de este idilio. Pese a haber heredado gran parte de la belleza de su madre, Judith Ward, no se ha desarrollado físicamente tan bien como su progenitora, algo que siempre la ha acomplejado un poco.


 Sonando el timbre de la casa, Marc lo ignoró en un primer momento, pero tras unos escasos segundos, volvieron a llamar más insistentemente. Levantándose y saliendo del jacuzzi con su querido “almirante” dispuesto a “comenzar la guerra”, se colocó el bañador con dirección hacia la entrada.
- No te enfríes demasiado,-le dijo Marc a Megan-.


 Al ver que era su novia, a Marc se le heló la sangre. Tenía un grave problema que solucionar y rápido. Abriéndole la puerta, dejó pasar a Lucía y, como forma de avisar a Megan, alzó la voz más de la cuenta.
- ¡LUCÍA! ¡Qué agradable sorpresa!
- Cielo, ¿por qué gritas?
- Perdona cariño, pero es que estaba escuchando música con los auriculares y ya sabes lo que pasa…


 Pero Lucía, notando algo extraño en el comportamiento de su chico, quiso saber si pasaba algo.
- ¿Estás bien?
- Te voy a ser sincero… No. Me has pillado haciéndome una paja y… Me la has cortado.
- ¿En serio? ¿No te es suficiente con el sexo que tenemos?
- No digas eso. Me dejas muy satisfecho y me encanta hacerlo contigo pero… Me dijiste que hoy no podías quedar y me apetecía mucho estar contigo.


 Sonriendo al instante, Lucía se abrazó a Marc uniendo sus labios y sus cuerpos en un profundo y apasionado beso.


 Al notar que Marc estaba “en pie de guerra”, Lucía bajó la mano masculina hacia su culo. Apretándolo con fuerza, Marc la atrajo más hacia sí mientras comenzaba a escuchar unas palabras que le alterarían bastante.
- He venido sin ropa interior…


 Mientras que Megan estaba sumida en sus pensamientos sobre cómo sorprendería a Marc en la sesión de sexo que tendrían a continuación, la inconfundible voz de Lucía le hizo recobrar la consciencia.
- Mierda, tengo que esconderme…


 Separándose de Marc, Lucía comenzó a andar alegremente hacia la piscina cubierta mientras que su novio corría detrás de ella.
- ¡Lucía! Vayamos a mi cuarto, que allí estaremos más cómodos.
- De eso nada, yo quiero follar contigo en el jacuzzi como hicimos el otro día, pero hoy te vas a enterar... ¡Ven aquí!


 Al entrar en la habitación, Marc se centró en cómo Lucía comenzaba a desvestirse de manera muy sensual, tirando su ropa hacia una esquina y haciéndole olvidar a Megan por un instante.


 Sin embargo, de su cabeza no se le iba la idea de que no sabía dónde se encontraba su amiga y amante secreta hasta que la vio en la sauna. Por señas, Megan le indicó que se pusiera a follar con Lucía mientras ella se iba. Sonriendo satisfecho, Marc se acercó a Lucía dispuesto a todo...


 Metiéndose juntos en el jacuzzi, Marc se encargó de que se sentaran mirando hacia la ventana que daba al jardín trasero, dándole vía libre a Megan para escapar sin ser vista.


 Abriendo la puerta con mucho cuidado, Megan se deslizó por la habitación mientras escuchaba el chapoteo de la mano de Lucía sobre el miembro masculino y los leves gemidos característicos de Marc.


 Sin poder esperar mucho más, Lucía se giró y, mirando de frente a su novio, comenzó a cabalgarlo duramente que, sorprendido, vio cómo Lucía le estaba poniendo más ganas que nunca.


 Sin embargo y pese a que estaba disfrutando mucho más que otras veces con Lucía, Marc echaba de menos el voluptuoso cuerpo de Megan y, en su cabeza, se quejaba de que le encantaría agarrar más carne que la que podía coger con el definido y estilizado cuerpo de Lucía.


 Subiendo al cuarto de Marc para cambiarse de ropa, Megan no pudo evitar tumbarse en su cama y acabar ella sola lo que había empezado con su querido amigo.


 Terminando de hacer ejercicio, Eddie vio por la puerta a Megan satisfaciéndose ella misma. Conocedor del oculto romance entre Marc y ella, no podía evitar sentirse atraído por Megan y más cuando la había encontrado en semejante situación. Sin poderlo evitar, se quitó la ropa y comenzó a tocarse cuando Megan alzó la mirada y lo descubrió.


 Invitándolo a entrar, Megan descubrió la maravillosa compañía que tenía Eddie entre sus piernas y, con la lívido por las nubes, lo agarró de su miembro y lo acercó a ella.
- Este será nuestro secreto,-susurró la chica-.


 Las arremetidas de Eddie eran duras pero muy satisfactorias, haciéndole muy difícil a Megan acallar los gemidos que le provocaba su compañero sexual.
Esa casa se convertía en una auténtica morada de la lujuria en cuanto los padres de Marc no estaban y… ¿Qué hacían en ese momento?


 Jhon y Grace Oporto se besaban dulcemente en el ático de un pub en el centro de la ciudad. Ambos eran los dueños a partes iguales de unos grandes almacenes que eran famosos en todo el condado y que les permitían vivir acomodadamente tal y como hemos visto con anterioridad. Sin embargo, el negocio que tenían entre manos para aumentar el capital de sus grandes almacenes no había ido tan bien como ellos esperaban pero, como eran muy optimistas, decidieron pasar tiempo juntos sin trabajo de por medio. Había que aprovechar todas las oportunidades que regalaba la vida.


 Grace era dulce y sensata, pero con una ambición difícil de combatir y por la cual era capaz de conseguir aquello que tuviese en mente, ya fuera en el ámbito laboral como en el personal.


 John, hombre de negocios con muchos años de experiencia, estaba cegado por el poder del dinero rápido y no era capaz de cerrar un trato beneficioso a largo plazo. Todo lo quería al momento y con rapidez y, eso, no se podría siempre…


CONTINUARÁ...

miércoles, 27 de marzo de 2019

PRÓXIMAMENTE...


¡Aquí está la portada de la NUEVA HISTORIA que voy a subir MUY PRONTO!
No puedo estar más emocionado porque es mi primera historia con Los Sims 4 y creo que va a merecer mucho la pena... Espero que os llame la atención y os guste mucho.
¡Nos leemos la semana que viene!

lunes, 11 de febrero de 2019

Sueños Rotos || Capítulo 18

El médico llegó rápidamente, cargó en el coche a Lin y se lo llevó hacia su casa, donde tenía la consulta. Aún estaba vivo, pero había perdido mucha sangre y necesitaba una transfusión urgente. Marina, ofreciéndose voluntaria, se prestó a ello.


Tras varias horas de preocupación, el peligro había pasado. Lin había tenido muchísima suerte y el palo no había atravesado ningún órgano, provocándole, eso sí, una gran herida que le dejaría una cicatriz de por vida. Vida que tendría gracias a la aportación sanguínea de Marina, quien le había donado parte de su sangre para que Lin pudiera recuperarse.
A su vez, Marina recibía atención médica por los golpes y arañazos que presentaba en la cara.
- Señorita, es mi trabajo y tengo que cerciorarme de que todo está bien. Ha sufrido una caída por unas escaleras desde una altura importante, así que es mi deber.
- Lo entiendo doctor, yo también soy médico y conozco los síntomas y sé que no me pasa nada. Pero si así se va a quedar más tranquilo, adelante…
- ¿Está bien Marina, doctor?-preguntó Lin algo más recuperado-.
- Sí, pero usted no se mueva. Es vital que permanezca en esa posición.


A Lin lo habían dejado en ropa interior, presentando variedad de arañazos en la espalda, causados por las diferentes caídas que había tenido al estar secuestrado por su primo Shin Tao, quien había sido capturado por la policía finalmente.


Marina, por su parte, se encontraba mucho más recuperada y estaba en buenas condiciones, pero el médico prefería asegurarse de que todo estuviera bien. Las heridas en la cara eran superficiales, así que si no tenía nada más que eso, no habría ningún tipo de secuelas.


El doctor comenzó a analizar las pruebas de ambos heridos, analizándolas concienzudamente gracias a los aparatos que tenía en su casa y que había comprado recientemente. Quería cerciorarse de que sus dos pacientes se sanarían de la mejor manera posible.


Acercándose a hablar con Lin, Marina seguía muy preocupada por él.
- ¿Cómo estás? ¿Te duele mucho?
- Si no me muevo apenas me molesta, pero es complicado estar en esta posición todo el rato. Verás tú qué odisea va a ser dormir boca abajo esta noche… Si es que consigo dormir, claro.
- Si vemos que no consigues dormir, le diré al médico que te suministre alguna pastilla para que te ayude a descansar.
- Muchísimas gracias por todo lo que has hecho por mí. Ahora tengo tu sangre en mi cuerpo y… Eso no lo olvidaré nunca. Gracias de todo corazón.
- Para mí ha sido un placer ayudarte, Lin.


Marina, pese a encontrarse bien, tenía un fuerte dolor de cabeza, seguramente causado por la conmoción del golpe de Shin Tao al tirarla por la escalera. En cuanto volviera a ver al doctor le pediría una pastilla para combatir su jaqueca.


En los pasillos se encontraban Alex y Yiang-Shu, quienes acababan de llegar al lugar. Previamente, Alex había ido al hotel a cambiarse de ropa y ponerse algo más fresco, porque el calor lo estaba matando y no podía soportar más esa chaqueta encima. Al verse, ambos se sonrieron mutuamente.
- ¿Cómo están?-preguntó Yiang-Shu-.
- No sé nada aún. Acabo de llegar hace unos escasos minutos…


Comenzando a emocionarse, a la madre de Lin se le escapó una lágrima, que comenzó a rodar por sus mejillas.
- Como le pase algo a mi hijo… No podría soportarlo.
- Señora, estoy seguro de que estarán bien. Lin es un chico fuerte y estaba prácticamente consciente cuando lo han traído aquí, no se preocupe.
- Quería darle las gracias por haber salvado a mi hijo… Pase lo que pase con él, le estaré eternamente agradecida.
- No hay sido nada señora...


En el interior de la sala, ambos pacientes charlaban cuando creyeron escuchar las voces de sus seres queridos fuera.
- Creo que mi madre está fuera… Ay, la de disgustos que le estoy dando con lo mayor y enferma que está. No sé cómo pagaremos al médico.
- Tranquilo, cuando la policía nos devuelva el dinero que robó Shin Tao correremos con los gastos de esto, no te preocupes.
- Pero… Espera,-dijo callándose Lin-. ¿Esa voz no es la de Alex?
- Sí, no hay duda. Tu madre y mi marido están fuera. Qué ganas tengo de verlo y abrazarlo…


Y efectivamente, fuera estaban charlando Alex y Yiang-Shu cuando apareció el médico con los resultados de las pruebas.
- Bien, tengo buenas noticias. Lin, efectivamente, está fuera de peligro. La sangre de su hermana ha sido vital para su recuperación, quien sólo sufre las heridas superficiales de su cara, por lo que…
- Espere, espere un momento,-interrumpió Alex al doctor-. ¿Ha dicho hermana?
- Sí, la coincidencia sanguínea es completamente idéntica. ¿Pasa algo?-preguntó inconsciente de la noticia bomba que acababa de soltar-.


Alex se había quedado completamente inmóvil y apenas articulaba palabra. ¿Lin era el hermano de Marina?
- Entonces… ¿Mi esposa es la hermana del señor Cheung?
- Sin duda. Las pruebas no mienten… ¿Qué ocurre?


Mirando a Yiang-Shu, el médico volvió a preguntar lo que ocurría, ya que no se estaba enterando de nada.
- Señora Cheung, dígame qué está pasando.
- Mi niña, mi pobre y dulce Yiang…
- ¿Alguien me puede decir qué está pasando aquí?-preguntó algo desesperado el doctor-.


Tras contarle toda la historia al doctor y a Alex, ambos se quedaron completamente en silencio. No sabían qué decir ni cómo reaccionar. La historia había sido tan fuerte que ambos hombres estaban estupefactos.


Rompiendo ese silencio, con apenas un hilo de voz por culpa del nudo en la garganta, Alex le preguntó al doctor si podían ver a Lin y a Marina.
- Sí, pueden pasar,-accedió el médico-.
- ¿Puedo pasar yo primero?-pidió Yiang-Shu a Alex-. Desearía hablar a solas con mi hija…
- Claro, cómo no. Adelante señora…


Llamando a la puerta, Yiang-Shu entró en la habitación y se encontró a Marina de pie y a su hijo dormido en la cama. Finalmente el sueño le había podido y se encontraba, al fin, descansando después de todo lo ocurrido.
Al haberse enterado de la noticia, Yiang-Shu miraba ahora a Marina con otros ojos, quedándose prácticamente inmóvil por la situación tan chocante que tenía en ese momento.


En completo silencio y durante unos momentos, Yiang-Shu contempló a Marina, quien se sentía algo incómoda al ver que esa señora la miraba de una forma tan intensa. Acercándose a ella, Marina habló.
- ¿Cómo está Alex?
- Está… Bien. Me ha dejado entrar primero porque… Quiero hablar con ust… Contigo, mi querida Yiang.
- ¿Cómo sabe mi nombre?-preguntó extrañada Marina-.


Sin poderlo evitar, Yiang-Shu agachó la mirada antes de comenzar a hablar con Marina.
- Yo misma fui la que te lo puse antes de que… Te arrebatasen de mi lado.
- Disculpe, pero si esto es una especie de broma…
- Para nada,-dijo rápidamente la mujer interrumpiendo a Marina-. El médico acaba de decirnos que las pruebas han salido bien y que la sangre de la hermana de mi hijo ha sido vital para su recuperación, es decir, tu sangre.
- Pero… A ver… No lo entiendo. ¿Lin es mi hermano?
- Así es.
- Por lo que… ¿Usted es mi madre?
- Sí…
- Pero… ¿cómo? Quiero decir, ¿qué ocurrió?
- Fu, mi marido, y yo nos conocimos siendo unos adolescentes, nos enamoramos y, cuando pudimos, nos casamos y rápidamente me quedé en estado, dando a luz a Lin. Sin embargo, y para nuestra sorpresa, me volví a quedar embarazada al cabo de un año y pico, esta vez de ti. Como el hermano de mi marido era tan estricto y estábamos a su completa merced, se lo ocultamos, ya que él era de la idea de que sólo se podía tener un hijo por familia, pese a que esa prohibición ya hubiera sido abolida.
- Eso es lo que no lo entiendo. Si su cuñado tenía un hermano, que era justamente su marido, ¿por qué no quería que usted tuviese otro hijo?
- Porque Tao, mi cuñado, se creía que tenía el poder sobre nosotros. Siempre había sido el hijo preferido de su padre y Fu era sólo uno más. Alguien que nació añadido a él, según pensaba mi cuñado. Mi cuñado no quería que Lin sufriese lo mismo que él con su padre, así que comenzó a querer educarlo igual que a su hijo Shin Tao.


Marina estaba todavía un poco en estado de shock. Estaba siendo mucha información en muy poco espacio de tiempo.
- Y bueno, ¿qué pasó al final?
- Fu se inventó que yo me había contagiado de una enfermedad terrible y que hasta que no me recuperase, sería mejor no acercarse por casa. Así pudimos evitar a Tao durante los meses del embarazo. Mi cuñado siempre le preguntaba a su hermano por mí cada semana, queriéndose acercar a verme pese a que Fu le decía que no. Cuando por fin te di a luz, un día se presentó en casa sin avisar, encontrándose con el pequeño Lin de dos años correteando por la casa y a mí contigo en brazos mientras te daba el pecho. Comenzó a pegar voces, tiró los muebles de la casa… Estaba completamente fuera de sí y, finalmente, se acercó a mí justo cuando mi marido se puso en medio. Era la primera vez que se enfrentaba a su hermano y sus piernas le temblaban, pero se mantuvo firme. Tao le obligó a quitarse pero él se negó, recibiendo un fuerte guantazo en la cara que lo tambaleó, pero que no lo hizo moverse. Tao le volvió a repetir que se quitase del medio, esta vez con una pistola en la mano y cuando Fu se negó de nuevo él… Disparó delante mía y de Lin. Él era muy pequeño y no se acuerda de nada, pero desde entonces, cuando hay tormenta, tiene un miedo terrible.
Aprovechándose de que el cuerpo sin vida de Fu cayó al suelo, Tao te agarró fuertemente, apartándote de mi lado hasta el día de hoy… Nunca supe nada de ti, si seguías viva o no… Por eso nunca le dije a Lin que tenía una hermana.


Marina estaba completamente desolada. Entre la historia que le había contado Lin unas horas antes y ahora la que había escuchado de parte de aquella señora… La habían dejado completamente descolocada. Llamando al doctor, Marina le preguntó por Lin, quería cerciorarse de que era su hermano porque todavía le costaba asimilar todo aquello.
- No hay duda, las pruebas no fallan y las he repetido dos veces…


Volviendo a fijar su mirada en aquella mujer, Marina la comenzó a ver con otros ojos. Esa señora era su madre biológica, la que la había traído al mundo y que había sufrido tanto durante todo ese tiempo. Marina nunca había sabido nada de su familia biológica, pero es que ellos tampoco habían averiguado nada de ella hasta ese momento. El destino los había unido de nuevo para que, en esta ocasión, no volvieran a separarse nunca más.


Marina comenzó a verse parecido con aquella mujer, con su madre. Wow, le resultaba tan raro referirse a su madre y que no fuera Bianca… Marina deseaba saber todo de ella, sus costumbres, sus gustos, aficiones… Quería recuperar todo el tiempo que les habían arrebatado.


Sin poderlo evitar, ambas mujeres se abrazaron, comenzando a llorar de alegría al instante. Al fin estaban madre e hija juntas.
- Aunque me muriese mañana,-dijo Yiang-Shu-, toda esta espera habría merecido la pena con tal de haberte visto una vez más.
- Quiero que sepas que a partir de ahora nunca os faltará de nada. Lin y tú os vendréis a Los Aniegos con Alex y conmigo. Viviréis con nosotros… ¡Todo va a ser diferente a partir de ahora! Te lo prometo.


El médico se cercioraba de que Lin estaba bien mientras que éste descansaba sin saber que Marina era su hermana, que Alex era su cuñado y que su vida, tal y como la había conocido hasta entonces, cambiaría completamente.


Marina no podía ser más feliz, ya que ahora podía decir que tenía dos familias, la biológica y la que la había criado. Deseaba con todas sus fuerzas volver a Los Aniegos y darles la gran noticia a Bianca y a Oscar, presentarles a Yiang-Shu y a Lin. Que conocieran al pequeño Tomás, que se instalaran en la ciudad, que cambiasen de vida y, aunque ni la propia Marina lo sabía, que cuidasen de ese nieto que ya venía en camino…


FIN