lunes, 25 de junio de 2018

The Jungle || Capítulo 2

CAPÍTULO 2


En cuanto entraron, sin esperar a que la prensa le hiciera fotos, Paola pasó dentro y se puso a bailar. Su padre, sin armar un escándalo, fue a reprenderla.
-          Hija, ¿se puede saber por qué te vas sin dejar que te hagan fotos?
-          Me da igual la prensa. Sabes que no me importa lo que digan de mí esos idiotas. Suficiente hablan de mí después de la exclusiva que di en la revista Boobs…
-          Paola, hija, un día de estos vas a acabar conmigo. No haces nada más que darme disgustos.
-          Que sí, que sí.




Kevin, por su parte, comenzó a viciarse a las recreativas, echando dinero sin parar.
-          ¡Mierda! La máquina es muy buena… Pero no podrás conmigo.




Rita, sin embargo, fue más diplomática y comenzó a saludar a diferentes personalidades invitadas que ya habían llegado.
-          ¡Cuánto me alegro de verla, señora Griffin!
-          El placer es mío. Está usted cada día más joven.
-          Vaya, quién fue a hablar. Desde que tengo uso de memoria, siempre la veo igual de estupenda que ahora.




Pero Rita, de quien se acordaba era de Walter, pero tendría que esperar para poder dormir entre sus brazos.




Julio, sabiendo que los fotógrafos estaban cerca, planeó algo para salir en las portadas de los diarios y las revistas del día siguiente.




Sin previo aviso, se acercó a Rita, le pidió disculpas a la señora Griffin y la besó como hacía años que no la besaba. Los flashes comenzaron a dispararse y a llenar la sala mientras que los dos seguían juntos para, después del beso, posar agarrados de la cintura.




Después de ese momento tan incómodo, Rita fue a ver si su hijo hacía otra cosa que no fuera jugar a las recreativas. Pero el vicio del chico era tal que pasaba del tema.




Y por su parte, para demostrar que Julio era un hombre que se mantenía en forma, se puso a bailar con su hija como si se tratara de un chaval de 20 años. Sin embargo, a los paparazzi lo único que les importaba era sacarles una buena foto.




Mirando a su marido, Rita quitó a su hijo de la recreativa y lo puso tan cerca de ella que le podía respirar en la boca. Susurrándole que iban a bailar en ese momento, Kevin tragó saliva y se puso a bailar con su madre.




Y de un momento a otro una mujer se coló en la fiesta y, al ver a Julio, fue rápidamente a pedirle un autógrafo. Él accedió encantado y cuando le devolvió la libreta y el boli, ella escribió un número de teléfono rápidamente en otro papel y se lo metió en el bolsillo exterior de la chaqueta.
-          Llámame,-le dijo ella guiñándole el ojo-.


Paola, algo incómoda por la situación, se puso a mirar a otro lado hasta darse cuenta de que la mujer también llevaba implantes como ella.



Cuando se alejó, Paola paró a la mujer para preguntarle sobre sus implantes.
-          ¡Hola! Perdona que te moleste, ¿te puedo tutear?
-          Sí, no hay problema. Soy Elly.
-          Yo Paola, encantada de conocerte.
-          Bueno dime, ¿qué querías?
-          Es que me he fijado en que llevas implantes y, si me permites el atrevimiento, te los han puesto muy bien. ¿Qué doctor te operó?




Nada, la típica conversación de un sábado por la tarde en una fiesta pija entre dos mujeres con demasiado tiempo y dinero disponibles…
-          Fue el doctor Rodríguez,-contestó Elly-.
-          Entonces elegiste bien. Yo me operé con ese doctor y no podría ponerme en las manos de ningún otro cirujano.
-          ¿Has visto el currículum que tiene? Ha operado a casi todas las actrices porno que hay. Sus manos son oro, ya se lo digo yo siempre.
-          Pues chica, qué quieres que te diga, estás estupenda.
-          Muchas gracias cielo. Tú también estás que lo rompes. Ay, ya me gustaría a mí volver a tener tu edad.
-          ¡Anda mujer! Si estás muy bien. Ya me gustaría a mí llegar a estar la mitad de bien que tú estás ahora.




Un par de horas después, decidieron marcharse de allí para volver a casa.
-          Menudo coñazo de fiesta,-se quejaba Julio-.
-          Pues a mí me ha gustado el ambiente,-decía Rita-.
-          Tú tan positiva como siempre, querida.
-          Yo he matado marcianitos,-intervino Kevin-.




Paola fue directa a su dormitorio para quitarse la ropa y relajarse tumbada en su cama.
-          Esto sí que es vida…




Kevin fue al salón a ver la tele cambiando de canales continuamente intentando encontrar algo que mereciera la pena.




Y el matrimonio, por su parte, discutía de nuevo.
-          ¿La señora se va a sus aposentos?
-          Por supuesto. Me imagino que estarás contento con tu portada de mañana, ¿verdad?
-          Me ha encantado sorprender a la prensa. Mañana saldremos en todas las revistas del corazón, ya lo verás.
-          Pues serás el único al que le guste, porque ya ni besar sabes,-lapidó Rita antes de subir las escaleras mientras que Julio la miraba con cara de pocos amigos-.




Al llegar a su dormitorio, pensó en Walter. No quería dormir sola y ya hacía mucho tiempo que él, por su trabajo, no podía quedarse con ella. Al dormir en cuartos separados, con Julio no había problema.




Subiendo a su dormitorio, Julio comenzó a llamar a diferentes personas para preparar el viaje de Pocholo. Si quería esa planta, necesitaba llegar cuanto antes a ese sitio.




Cuando ya había terminado de preparar todo y dejarlo listo, hizo otra llamada…
-          Hola, soy Julio. ¿No? No mientas… Oye, estoy pensando, ¿por qué no te vienes a casa y… charlamos?




Unos cinco minutos después, Kevin recibió un mensaje que lo hizo levantarse e irse, dejándose la tele del salón encendida.




Y sin importarle si le veían o no, fue completamente desnudo hacia el dormitorio de su hermana, con su arma preparada para comenzar la batalla…




Una vez que todo estaba atado, Julio llamó a Pocholo para decirle que viniera a casa para contarle el plan.




Rita llamaba a Walter para que fuera esa misma tarde a su casa. Necesitaba de su compañía, de su calor, de su amor…
-          Me siento muy sola, Walter. Odio a mi marido y mis hijos van cada uno a su rollo. Ojalá las cosas fueran diferentes…




Un par de horas después, Pocholo y Julio disfrutaban del jacuzzi mientras que charlaban del viaje que tenía que hacer.
-          Ya está todo listo, Pocholo. Mañana por la mañana, antes de que salga el sol, tienes que ir al puerto. Allí te esperará tu equipo. Son los de siempre, ¿entendido?
-          Sí jefe.
-          El barco es uno que transportará contenedores con madera. Si hubiera algún problema con la policía costera, he preparado los papeles para que todo parezca legal. Si haces las cosas bien, todo saldrá a pedir de boca.




Pocholo estaba tranquilo, ya que no era la primera vez que tenía que hacer un viaje de “negocios”. Además, el hecho de saber que estaba respaldado legalmente por Julio, que tenía en nómina al bufete de abogados donde trabajaba Paola, era un colchón de relajación máxima.




Y sin entretenerse mucho, Pocholo salió del jacuzzi para preparar sus cosas y descansar antes de salir de viaje.




Poniéndose el albornoz, Julio salió del jacuzzi y entró en casa justo cuando llegó Walter por la puerta de atrás.




Entrando en casa sin hacer ruido, fue a esconderse en el aseo de la planta de abajo antes de ser visto por Julio. Walter sabía que no pasaría nada si lo veía en casa, ya que no era un secreto para el matrimonio que ambos veían a terceras personas, pero no podía evitar sentirse incómodo ante esa situación.




Pocos minutos después, y estando Julio cambiado, llamaron a la puerta y no era otra que Elly. Abriendo la puerta, Julio la hizo pasar como un caballero.
-          Me alegra verte de nuevo Elly.
-          Ha sido una sorpresa recibir tu llamada.
-          ¿Y eso por qué? Si me diste tu número de teléfono era porque quieres algo de mí…
-          Sí, pero al estar casado…
-          Por mi mujer no te preocupes. ¿Y tú? ¿Estás casada?
-          Sí, pero como yo no estoy en casa…




Entrando en el salón-recibidor, Julio y Elly siguieron hablando y coqueteando sin saber que Walter había aprovechado para subir las escaleras hacia el dormitorio de Rita…




CONTINUARÁ…

jueves, 21 de junio de 2018

The Jungle || Capítulo 1

CAPÍTULO 1


Ya eran las 12 pasadas del mediodía y se hacía tarde, por lo que María fue al baño para ver qué estaba haciendo su marido.
-          Lorenzo, ¿te queda mucho? Vamos a llegar tarde…
-          Estoy terminando, que me estaba dando los últimos retoques.
-          Después dicen que las mujeres tardamos…



Lorenzo se echó sus últimas gotas de colonia y fue hacia la puerta donde una impaciente María lo esperaba.
-          ¿Ves como no era para tanto? Nunca has sabido esperar, María.
-          Es que tardas mucho y el avión no espera. Entre que llegamos allí, facturamos las maletas… Y es un viaje muy largo.
No necesitamos facturar maletas, cariño, para algo vamos en el jet. Venga, bajemos a ver si Fausto tiene todo preparado



Pero antes de salir, el matrimonio se unió en un dulce beso.




El tal Fausto era uno de los hijos gemelos de la pareja. Era muy brillante con el piano y con sólo 8 años de edad era capaz de tocar casi cualquier pieza, por lo que sus padres irían con él a Europa para ver si podía entrar en alguna escuela superior de música. Su hermano Julio, sin embargo, no era tan brillante como él. No le gustaba el piano y encima sacaba notas rozando el suficiente, pero era muy espabilado para lo que a él le interesaba.


Bajando, María avisó a Fausto que veía tranquilamente la tele con su hermano.
-          Fausto, ¿tienes todo listo?
-          Sí mami. Sólo tengo que bajar la maleta.
-          Vale, pues date prisa, que no podemos llegar tarde al aeropuerto.


Segundos después, llegó Lorenzo y se quedó mirando a sus hijos con una sonrisa.
-          Ay, qué mayores están ya… ¿No son guapos nuestros hijos?
-          Muchísimo. No sabes lo orgullosa que estoy de ellos.
-          Venga chicos,-dijo Lorenzo a sus hijos-, id apagando la tele que nos vamos.


Una vez apagada, Fausto fue hacia la puerta para dirigirse a las escaleras, pero su madre lo paró antes.
-          ¿Te hace ilusión conocer Europa?
-          ¡Sí! En el cole nos enseñan fotos y es muy bonita. ¿Dónde vamos nosotros?
-          A Viena.
-          ¡Anda! ¿Como el pan?
-          Jajajaja sí hijo, como el pan.


Mientras tanto, Lorenzo hablaba y se despedía de Julio.
-          Julio, la abuela vendrá de un momento a otro, así que quédate aquí y no salgas hasta que no llegue. Ella tiene llave, por lo que hasta que no la escuches llegar, no abras la puerta a nadie,-le aconsejaba su padre-.
-          Mamá,-decía Fausto-, ¿por qué Julio no puede venir con nosotros?
-          Porque tu hermano necesita recuperar las asignaturas que ha suspendido y no puede permitirse el lujo de perder clase si no quiere repetir curso.
-          Jo, es que me habría gustado que viniera conmigo…


Luego, llegó la despedida de María con Julio, a quien le dio cientos de consejos, recomendaciones y besos antes de salir por la puerta.


Montándose en el coche, la pequeña familia puso rumbo al aeropuerto para coger ese ansiado vuelo que los llevaría a Viena.


Julio, bastante triste, los despedía desde la puerta. Se iban sin él y eso lo hacía sentirse desplazado. Sentía ciertos celos de Fausto, ya que era quien sacaba mejores notas, tocaba el piano… Él no era más que una mala fotocopia.


Tocando el claxon, Lorenzo metió la primera marcha y se fue alejando de su casa sin saber que, por desgracia, no la volvería a ver nunca más…


No habían pasado ni 24 horas cuando la abuela de Julio recibió una terrible llamada. Habían perdido el contacto con el avión y no respondían. Todos se temían lo peor porque no veían la señal en el radar… La abuela maldecía la hora en la que Lorenzo había decidido irse en el jet que había comprado recientemente. ¿Estarían bien? ¿Habrían tenido un accidente? Eran demasiadas preguntas y muchas incógnitas por descubrir.


Cuarenta años después, Julio seguía pensando en ellos cada día. No se habían encontrado restos de fuselaje del avión, ni los cuerpos de su familia ni del piloto tampoco. Parecían haberse esfumado de la faz de la tierra…


Y como de un déjà-vu se tratarse, de la esquina apareció una mujer, pero esta vez no era su madre, sino su amadísima esposa.
-          ¿Qué coño quieres?-preguntó Julio-.
-          Tenemos que irnos a la fiesta que nos han invitado. No podemos llegar tarde,-dijo con dulce voz Rita-.
-          Id yendo vosotros, que yo antes tengo que hablar con Pocholo de una cosa importante.


Rita era la mujer de Julio y tenía una personalidad completamente opuesta a él. Ella era dulce, apenas levantaba la voz para hablar y no tenía tantos aires de grandeza como su marido. Lo aguantaba demasiado, pero tenían que mantener la imagen de familia unida de cara a la sociedad, ya que eran personajes conocidos para todos. El último escándalo había sido la silicona que se había puesto en las tetas y no se podían permitir más chismes de este tipo…


Yéndose del salón, se dirigió hacia el garaje donde estaba Walter.
-          ¡Hola Rita!
-          ¿Has entrado como te dije?
-          Sí. Menudo truco más bueno para entrar sin hacer ruido.
-          Ya te dije que una mujer siempre tiene ases guardados bajo su manga.


Y acercándose a él, lo besó profundamente y con una pasión desbordante.


El tal Walter era el amante de Rita y, como podéis notar, era 10 años más joven que ella. Pero a ninguno le importaba ese dato. Ella era una mujer de muy buen ver y para Rita, Walter era un bollito dulce por quien estaba sintiendo algo más que orgasmos...


Julio conocía la existencia de Walter y no le importaba. Ni él ni Rita sentían amor mutuo, pero como he dicho antes, había que mantener la imagen. Ella podría tener todos los amantes que quisiera, pero ninguno de ellos podría ser visto en público con Rita, era la condición. Julio, por su parte, tendría que hacer lo mismo si quería mantener esa imagen de familia unida como demostraba delante de la prensa.


En el piso de arriba estaba la hija de ambos, Paola. Adicta a las compras y a las operaciones estéticas, había pasado por el cirujano para ponerse más pecho y más culo con apenas 19 años. Pero ahora con 25, era una mujer hecha y derecha que de día trabajaba de secretaria en un bufete de abogados y, de noche, salía de fiesta con sus amigas.


Abriendo de golpe la puerta del dormitorio de su hermano, entró sin permiso.
-          ¡Paola coño! ¿No sabes llamar a la puerta?
-          Venga va, que tenemos que irnos.
-          ¿Y si llego a estar desnudo? Cierra la puerta anda.
-          Si llegas a estar desnudo no habría nada que ver,-dijo mientras cerraba la puerta de la habitación-.


Kevin era el hijo mayor del matrimonio. Con sus 28 años era un vago. Su estilo de vida era ver cómo trabajaban los demás. Se había sacado el graduado a duras penas, con mucho esfuerzo y dinero gastado por parte de sus padres, de quienes seguía viviendo actualmente, ya que lo único que hacía en casa era ver la televisión, jugar a la consola, salir de fiesta y beber con sus amigotes. 


Cuando su hermana cerró la puerta, Kevin la agarró del culo acercándola a él antes de darle un beso con lengua.
-          No sabes las ganas que tenía de besarte.
-          Sh, baja la voz que papá y mamá podrían escucharnos. Esto es una locura, ¿lo sabes?
-          Sí, pero siempre me has gustado y desde que tienes esas tetas y ese culo… Sólo de pensarlo mira como se me ha puesto.
-          Bueno, pues habrá que hacer algo para bajar eso, ¿no?


Y en el salón hacía su aparición el ansiado Pocholo.
-          ¡Buenos días jefe! Tengo buenas noticias.
-          Llegas tarde.
-          Lo sé, perdón jefe, pero me he entretenido viniendo para acá…
-          Sabes perfectamente que hoy tengo la puñetera fiesta con mi familia y malditas las ganas que tengo de ir. Estoy llegando tarde por tu culpa, ¿qué era eso tan importante que querías decirme?


Pocholo era la mano derecha de Julio. No había nada que hiciera uno que ya no lo supiera el otro. Juntos tenían una empresa de importación y exportación de madera que se utilizaban para hacer muebles y hojas de papel pasando por una infinidad de usos más. Pero no era más que una tapadera muy buena para ocultar a lo que se dedicaban realmente: creación y exportación de droga.


Julio era muy estricto con su empresa y llevaba todo a rajatabla.
-          ¿Qué era eso tan importante que tenías que decirme?
-          He encontrado una manera de que ganemos millones y colocarnos los primeros en ventas.
-          ¿De verdad? ¿Cómo?
-          La otra noche escuché en el bar a uno de los Caletto decir que un tipo negro le había contado que había una pequeña isla al noroeste de África que tenía un tipo raro de planta alucinógena y que querían tratarla para comercializarla.


La expresión facial de Julio cambió. La espera había merecido la pena.
-          ¡Eso es una noticia fantástica! Tenemos que ir allí y encontrar esa planta antes de que vayan ellos y nos la quiten.
-          ¿Y cómo? Estamos en la otra parte del mundo.
-          Dispondré todo para que tú y el equipo salgáis mañana mismo.
-          ¿Ves como no todo iban a ser malas noticias jefe?


Despidiendo a Pocholo, la familia “feliz” salió con dirección a la sala de fiestas donde los esperaban. Cuando llegaron, Julio se fijó en que su mujer no paraba de sonreír.
-          ¿Vas a estar con esa sonrisa estúpida todo el rato?
-          Sí. Y tú también deberías si no quieres que noten que nos pasa algo, Don “No quiero perder mi posición social aunque mi vida dependa de ello”.
-          Mira…-dijo parándose y resoplando-, ya hablaremos de esto en casa.
-          Uy, cuando quieras querido.


Kevin iba más feliz que una perdiz. Miraba a su hermana que, muy a su pesar, mantenía el tipo preparándose antes de entrar en la fiesta y que la apuntaran todos los flashes.
-          Ts, ts, Paola. ¿Luego continuamos donde…?
-          Shhhh, sí. Ahora compórtate.


CONTINUARÁ…

martes, 19 de junio de 2018

COMIENZA UNA NUEVA HISTORIA

¡Muy buenas genteeee! Madre mía, hacía ya mucho tiempo que no me pasaba por aquí... ¿A qué se debe? Pues porque estaba preparando una NUEVA HISTORIA para subirla aquí y estaba terminando de preparar los capítulos, diálogos, retoques a las fotos... Ya sabéis jeje.
Y hoy quiero daros una sorpresa y es, nada más y nada menos que la foto de portada.
¿Os gusta? Podéis dejarme vuestras opiniones en los comentarios para saber qué os parece, si bien, mal, regular o todo lo contrario jajajaja.

¡Tenéis una cita aquí el PRÓXIMO JUEVES 21 de JUNIO!