lunes, 5 de marzo de 2018

A Real Nightmare || Capítulo 6


CAPÍTULO 6

Ainhoa se extrañó mucho al ver a Esteban allí, ya que no sabía que ahora vivía con Fina, pero lo que más le extrañó fue verlo con una sonrisa seductora.




Esteban la miraba con ojos de deseo. La quería para él y era uno de sus próximos objetivos…
-          Hola cielo.




Mientras tanto, en la casa de los padres de Mateo, Luisa tapaba a su marido, ya que seguía durmiendo...




Acercándose a su novia, Mateo comenzó a preguntarle a Ainhoa.
-          ¿Te ha dicho algo ese?
-          Sí, me ha llamado cielo pero… ¿Qué hace aquí?
-          Supuestamente vive aquí. Como no se haya mudado con Fina…
-          ¿Sabes si están liados?
-          Ni de coña. Bueno, no sé… La verdad es que no sé nada de las vidas de cada uno. ¿Y tú estarías con él?
-          ¿A qué viene esa pregunta cariño?




Mateo le explicó el porqué de su pregunta y ella, dando una carcajada, le contestó.
-          Cielo, soy tu novia y estoy contigo. Si quisiera estar con otro hombre te dejaría. Yo no sería capaz de poner los cuernos a nadie.
-          ¿De verdad?
-          Que sí tonto, ¿no confías en mí?
-          Sí, pero lo que me ha dicho ese…
-          No hagas caso a lo que diga nadie. Tú y yo sabemos lo que hay entre nosotros y punto.
-          Me dejas más tranquilo… Siento haberme puesto así, pero me han podido los celos por un momento.




Se dieron un beso y Ainhoa le dijo a Mateo que ella se iría a casa a darse una ducha mientras que él se quedó tomando el sol y dándose un chapuzón en la piscina.




Entrando en el portal, se encontró a Esteban apoyado en la puerta de la casa de Fina.
-          Pero mira quién está aquí… Si es mi bomboncito,-dijo el chico-.




Antonio miraba a Ainhoa con cara de deseo. Estaba buenísima y sabía que él nunca la tendría, pero era una gozada poder mirarla de vez en cuando para recrearse la vista.




Esteban siguió con su reparto de piropos a la chica a la que consiguió hacerla reír.
-          Eh, te has reído. Ese último te ha gustado, ¿eh?
-          ¿Qué quieres Esteban?-dijo con una sonrisa en la cara-.
-          A ti. Te quiero entre mis brazos, en mi cama y sobre mí…
-          Sabes que tengo novio, ¿no?
-          Ese no te dejará tan satisfecha como lo haría yo.




El chico la miraba como un auténtico seductor y había sacado todas sus armas para conseguir lo que le había dicho a Mateo minutos atrás.




Antonio intentaba hacer oídos sordos, pero era inevitable escuchar aquella conversación.
-          Esteban, estás muy bueno y eres muy guapo, pero tengo novio y lo quiero.
-          Yo sé lo que tú quieres...-dijo poniéndole la mano sobre su entrepierna-.




La chica quitó la mano y se quedó estática en el sitio un poco en shock, a lo que Esteban reaccionó besándola como un auténtico profesional.




A todo esto, Mateo se tiraba a la piscina para nadar y hacer un poco de ejercicio en el agua.




Los amantes habían entrado al cuarto de Fina. Esteban no iba a follar con ella en un cuarto minúsculo y como no sabía dónde estaba su compañera, aprovechó que su cuarto estaba libre. Ainhoa parecía haberse olvidado de que estaba en la cama con Esteban. Ambos desnudos, se besaban y se abrazaban sobre la cama de Fina.




La misma Fina había salido del baño hacía unos minutos y se miraba al espejo después de echarse unas cremas. Desnuda como estaba, fue al dormitorio para ponerse la ropa.




Pero al entrar, se encontró con los amantes sobre su cama.
-          ¡ESTEBAN!




Rápidamente, Ainhoa y Esteban se separaron y se pusieron de pie tapándose sus partes nobles.
-          Serás hijo de puta… Mira que te dije que no te trajeras a tus ligues a mi casa, pero si lo haces, ¡vete a tu cama cabrón!
-          Perdón Fina, pero ha sido la pasión del momento…




Y volviéndose a la chica, fue a increparla pero al ver quién era se quedó en silencio.
-          Y tú… ¿No eres la novia de Mateo?
-          S-sí…
-          Bueno, al final no vas a ser tan tonto como pareces, Esteban.
-          ¿Cómo?-preguntó él-.
-          Calla,-silenció al chico-. Mira bonita, déjate de rollos como Esteban que hablan mucho y hacen poco. Si quieres disfrutar de verdad, vente conmigo. Al fin y al cabo, las dos estamos desnudas ya…




Ainhoa, algo alterada y excitada, sonrió pícara.
-          Nunca lo he hecho con una chica y… Joder, sólo de pensarlo me estoy mojando.
-          No se diga más,-sentenció Fina-.




Y Esteban, con cara de incredulidad, intervino antes de que ambas chicas comenzaran a darse amor.
-          ¿Y yo qué?
-          Tú te vas y me dejas a mí con ella.
-          Bueno,-interrumpió Ainhoa-, ¿por qué no lo dejamos que se una? Así hay más diversión…
-          Esteban,-dijo Fina-, como se te ocurra tocarme o lamerme algo te corto los huevos-.




Unos 20 minutos después, Mateo entró en el bloque saludando a Antonio que, intentando poner buena cara, le correspondió al saludo.




El portero no sabía qué hacer. Por un lado a él le gustaría que se lo dijeran, pero por otro lado no era asunto suyo.




Ante el silencio de Antonio, Mateo le preguntó si había alguna cosa para él.
-          Sí, pero… No sé si le va a gustar.
-          ¿De qué se trata Antonio?




Levantándose del sitio, fue hasta Mateo para comentarle lo que acababa de ver.
-          Hace unos minutos he visto a Esteban besando a… su novia.
-          Ah sí, tengo entendido que ese tiene novia.
-          No me ha entendido… Lo he visto besando a Ainhoa.
-          ¡¿Cómo?!




Segunda vez en menos de una hora que le decían lo mismo. Al final iba a ser verdad que Ainhoa le ponía los cuernos.




Obligándolo, Antonio le abrió la puerta a Mateo que entró con paso decidido. Había una parte de él que todavía no terminaba de creerse que Ainhoa lo engañaba.
-          Espero que me haya equivocado…-dijo Antonio-.
-          Yo también lo esp… ¿Ha oído eso?-preguntó tras haber escuchado unos gemidos-.




Entrando en la habitación, se encontró con un panorama para nada alentador. Esteban le hacía sexo oral a Ainhoa mientras que Fina estaba sentada a horcajadas encima de su novia.




El mundo de Mateo se hundió por completo. Y en ese mismo instante, Fina comenzó a girarse para cambiar de posición y se encontró con la cara de Mateo.
-          ¡JODER!




Mateo salió corriendo de allí sin decir nada. No quería hablar con nadie, no quería mirar a nadie a la cara, sólo quería huir de allí.




La gente miraba extrañada a Mateo, ya que estaba por mitad de la calle descalzo y en bañador, pero eso a él no le importaba. No paraba de darle vueltas a la cabeza y no se le iba esa imagen de su mente. ¿Cómo había podido ocurrir eso? ¿Qué había hecho mal Mateo?




Luisa llamó a Mateo que, pese a ir en bañador, tenía el móvil guardado en uno de los bolsillos.
-          Hijo corre, ven, ven a casa rápido.
-          Mamá, ¿qué pasa? Habla más despacio que no te entiendo.
-          Es tu padre, está muerto…
-          ¡¿QUÉ?!




Mateo colgó y salió corriendo cruzando la carretera sin mirar cuando un coche vino y lo atropelló sin haber tenido tiempo a frenar.




CONTINUARÁ…

jueves, 1 de marzo de 2018

A Real Nightmare || Capítulo 5

CAPÍTULO 5


La pareja, ya en casa, comenzó a besarse, a darse caricias por la cara, el cuello y bajando por la espalda, haciendo que la ropa fuera sobrando poco a poco.




Antonio veía en la tele un programa de cocina a todo volumen, ya que, al estar un poco sordo, no oía bien.




Los sospechosos entraron sin encontrarse ninguna oposición.
-          Sube tú primero,-decía el rubio-, vaya a ser que venga alguien por arriba o por aquí. Nos avisamos.
-          Vale.




Subieron a la planta superior y no vieron a nadie así que ambos se fueron hacia la puerta de la casa de Kiko.
-          Deja al maestro ahora. Es mi turno,-presumía el rubio-.




A todo esto, Mateo y Ainhoa continuaban con su rosario de caricias y besos, disfrutando de unos buenos preliminares antes de hacer el amor.




Un par de minutos después, los asaltantes entraron en casa de Kiko.
-          Et voilà! ¿Soy un crack o qué?
-          Venga, démonos prisa. Ese desgraciado se va a arrepentir de haber roto el trato con nuestra empresa.




Unos minutos más tarde, más de media casa había sido desvalijada. Televisión, sillón, alfombra… Se habían llevado de todo.




El rubio era el cabecilla y el que mandaba en la operación. Mirando al escritorio, no vio necesario el llevárselo, ya que habían robado muchas cosas seguro que lo venderían por mucha pasta.
-          ¡John! ¿Qué estás haciendo?




El tal John aprovechaba para orinar antes de irse.
-          ¡Voy! Que estoy meando.




Al salir, repasaron todo lo que se habían llevado y chocaron las manos satisfechos por todo lo que habían conseguido.




Bajando cuidadosamente, se metieron en el camión que habían traído para cargar los muebles y se fueron sin hacer ruido.




Al día siguiente, muy temprano por la mañana, Antonio se levantaba para darse una ducha y comenzar su jornada laboral.




Rato después, subió para regar las plantas de la casa de Kiko. Como era el portero, tenía la llave maestra que abría todas las puertas del edificio.




Pero al entrar, la sorpresa que se llevó no fue muy grata.
-          Pero… ¡¿dónde están los muebles?!




Sin esperar ni un solo minuto más, llamó a la policía para denunciar el robo.




Y después, llamó al propietario del piso, es decir, a Kiko.
-          Señor Montoya, soy Antonio. Verá, acabo de subir a su casa para regar las plantas y… No hay apenas muebles. No, no es ninguna broma. Acabo de llamar a la policía y… No tengo ni idea de cómo ha podido pasar. Vale, le espero entonces.




La policía llegó y Antonio les abrió la puerta para que pudieran dejar el coche aparcado sin molestar el tránsito normal de la carretera.




Un par de horas más tarde, Kiko llegó al edificio y se encontraba de lo más serio que había visto nunca Antonio.
-          Antonio, he llegado lo más rápido posible en el primer vuelo de la mañana.
-          Siento tener que haberle molestado…




Kiko le preguntó a Antonio lo ocurrido.
-          No tengo ni idea. Ayer me fui a la misma hora de siempre, vi mi documental y me fui a la cama y esta mañana al subir me he encontrado el piso casi vacío.
-          ¿La policía sabe algo?
-          Están analizando todo por si encuentran huellas o alguna pista que les lleve a los ladrones.




Antonio no paraba de disculparse con Kiko porque se sentía responsable de lo ocurrido.
-          Soy el portero del bloque y debería haber estado más atento. Soy un pésimo portero.
-          No se preocupe. Somos humanos y tenemos derecho a descansar. No es culpa suya.




Pero Antonio seguía sintiéndose culpable. Kiko, por su parte, sabía que no era culpa de Antonio, sino únicamente de los ladrones, pero… ¿quién podía querer robarle a él?




Cuando terminó de hablar con Antonio, Kiko entró en la casa para hablar con la policía y clarificar las cosas.




Esa misma mañana, unas horas más tarde, Mateo llegaba a casa después de una intensa mañana de footing. Era domingo, por lo que tenía el día libre.




Yendo hacia la piscina para darse un chapuzón, se encontró con Esteban para la sorpresa de Mateo.




Acercándose a él, le preguntó qué hacía allí.
-          Esteban, ¿qué estás haciendo aquí?
-          Ahora vivo aquí.
-          ¿Ah sí? ¿Y desde cuándo tío?




Esteban se levantó con gesto agrio y comenzó a burlarse de Mateo.
-          Desde que me salió de la punta del cipote. ¿Me puedes dejar en paz Mateíto?
-          Oye, que sólo intento ser simpático colega.
-          A ver si te enteras que no quiero nada contigo, ni amistad, ni buen rollo, nada.




Mateo no comprendía por qué estaba Esteban así con él. No podía creerse que fuera así por una tonta discusión en el pasado. Y si era así, no se imaginaba que podía ser tan rencoroso.




Pero Esteban, sin parar de mofarse, seguía con sus insultos y burlas.
-          Bueno, hay una cosa que sí quiero de ti, pero… Ya lo tengo así que…
-          ¿El qué?
-          A tu “novia”, que para quererte tanto como dices, bien que me la chupó la otra noche.




No podía creerse lo que le acababa de decir su compañero de trabajo. Confiaba mucho en Ainhoa y no la creía capaz de semejante cosa.




Saltando en favor de su novia, Mateo comenzó a gritar muy enfadado.
-          ¡No te consiento que hables así de mi novia! Me ha elegido a mí te guste o no, así que te jodes y miras a otra. Porque como se te vuelva a ocurrir decir algo así te partiré la cara yo mismo.
-          Que sí tío, que no me grites, me estás dejando sordo. Ale, me voy. Paso de seguir aguantando a tíos que no saben aceptar la realidad…




Mateo se quedó pensativo. Creía ciegamente en Ainhoa, pero las palabras de Esteban le habían hecho plantearse la opción de que algo de lo que había dicho era verdad. Esteban se alejaba de él cuando se encontró de frente con la novia de su compañero…




CONTINUARÁ…