jueves, 18 de febrero de 2016

Capítulo 4 de "Return"

¡Buenos días a todos! Hoy estoy otra vez aquí para poneros un capitulito nuevo de esta historia que parece que os está gustando mucho jeje. Bueno, no me enrollo más y le doy al tema jajaja. ¡Hasta el lunes familia!

CAPÍTULO 4

Fernando decidió ir a la empresa de los Turner y pedirles consejo.
-          Entre una cosa y otra me paso aquí todo el día,-pensaba Fernando que, para él, entre la última vez que los vio hasta ahora había pasado un rato-.


Mientras esperaba sentado en la sala de espera no paraba de pensar en todo lo que se le venía encima y no sabía cómo iba a salir de esa situación. ¿Y si el Fernando adolescente no hacía la carrera de Ciencias? ¿Perdería todos los conocimientos que tiene ahora?


Patrick entró en la sala y saludó a Fernando.
-          ¡Fernando! ¡Cuánto tiempo sin verte! ¡Qué alegría me das!
-          Patrick, te veo muy cambiado… ¿Tanto tiempo he estado sin verte?
-          Fernando, han pasado 17 años desde la última vez que nos vimos…
-          Para mí sólo unas horas.


La sonrisa de Patrick delataba su alegría al ver a su amigo después de tanto tiempo desde su punto de vista.


Fernando se levantó y acercándose a Patrick se fundió con él en un cálido abrazo que duró un buen rato.


Ya separándose, Patrick quiso saber el porqué de su visita.
-          Estoy aquí por varios motivos, amigo mío. Mi yo adolescente no sabe qué bachillerato coger. Está pensando en escoger Ciencias Sociales y eso no puede ser. Cambiaría el rumbo de la historia y tal vez yo olvidaría todos los conocimientos que tengo hasta el día de hoy. Por otro lado, necesito arreglar R.I.F., ya que el método del carbono 14 es efectivo pero ineficaz para su uso continuo. Necesito seguir viajando en el tiempo para arreglar todo y me temo que la máquina se estropeará dentro de poco.
-          Bueno, ante todo tranquilidad. No te exaltes demasiado porque no es bueno.


Tras calmar a Fernando un poco, Patrick continuó hablando.
-          Yo creo que aquí lo más importante ahora es que tu “yo” adolescente elija correctamente su camino profesional, ¿de acuerdo?
-          Efectivamente. Es que si no…
-          Espera Fernando,-dijo Patrick cortando a su amigo-. Tenemos que pensar en algo que atraiga la atención del muchacho para que, de esa forma, le haga decantarse por las Ciencias. La cuestión es: ¿qué?
-          Patrick, ¿te recuerdo que ese adolescente de 14 años soy yo?
-          Ah coño, pues claro jajaja.


Fernando alzó la ceja antes de soltar una carcajada.
-          Perdona Fernando. No estoy acostumbrado a tratar con viajeros temporales, es un defecto que tengo jajaja.
-          Venga ya jajaja, que el tema que estamos tratando es serio.
-          Ya, lo sé, pero bueno, después de este pequeño momento donde hemos soltado todo el estrés acumulado pensemos… ¿Qué te gustaba a ti con su edad?
-          Pasar el mayor tiempo posible con un novio que tuve.
-          Perdón, ¿dijiste novio?
-          Sí, es una larga historia. Si un día hay tiempo te lo contaré.
-          Tiene gracia, el primer viajero temporal me dice que si algún día hay tiempo jajaja.
-          Por cierto, el tema de R.I.F. me preocupa bastante. ¿Cómo vamos a poder solucionarlo?
-          Fernando, sobre eso no te preocupes porque ya está todo solucionado.
-          ¿Cómo?
-          Me he pasado estos 17 años mejorando tu máquina del tiempo y he conseguido hacer que viaje en el tiempo todas las veces que quieras.


Fernando se quedó boquiabierto.
-          ¿Me lo estás diciendo en serio? ¿Cómo has conseguido averiguar que puedes hacer todos los viajes temporales que quieras?
-          Bueno, digamos que había unas cuantas épocas de la historia que tenía curiosidad por ver… Dejémoslo ahí.
-          ¿Entonces me estás diciendo que ya no tengo problema con los viajes?
-          Exactamente. Un problema está resuelto.


Patrick continuó hablando.
-          Y sobre el problema con la elección del bachillerato…
-          Vamos Fernando piensa… ¿qué me gustaba con 14 años?
-          ¡Ya sé! ¿Por qué no hacemos unos folletos informativos y te lo entregas a ti mismo?
-          Imposible. Eso no puedo hacerlo.
-          ¿Por qué no?
-          Porque si me encontrara conmigo mismo en el pasado, el espacio-tiempo podría llegar a romperse y cambiar el curso de la historia completamente al azar. Hay que pensar en otra cosa.
-          Entonces si no puedes encontrarte contigo mismo y necesitas que alguien le diga lo estupendas que son las Ciencias… Tengo a la persona idónea que te puede ayudar. ¡Samuel!


Fernando frunció el ceño y apenas un minuto después apareció el hijo de Patrick por la puerta. ¡Estaba hecho todo un hombre ya!
-          Dime papá, ¿qué pasa?
-          Hijo, ¿te acuerdas del hombre que vino un día y tiempo después comenzamos a hacer la máquina que hay allí guardada en el almacén?
-          Sí, qué ocurre con él.
-          Te lo presento. Samuel, este es Fernando. Fernando, ya conoces a mi hijo.
-          Es un auténtico placer conocerlo. Aunque siendo pequeño lo viera por primera vez.
-          El placer es mío. ¿Sabes? Aunque tú no lo sepas, tú y yo hemos pasado más aventuras de las que tú te crees.
-          ¿Cómo dice?
-          Hijo,-dijo Patrick interrumpiendo la conversación-, Fernando necesita tu ayuda.


Un par de horas después, Samuel se desplazó hasta el instituto donde acababa de sonar el timbre de salida de los estudiantes. Fernando y su hermana Rocío eran los últimos en salir así que cuando estaban fuera se encontraron con un chico pelirrojo.
-          ¡Muy buenas chicos! Soy el futuro propietario de una empresa científica que tiene su sede aquí en Nueva York y queremos abrir nuestras fronteras y que la gente joven nos conozca. Que sepa que las Ciencias no son aburridas. ¿Estáis interesados en la Ciencia?


Los chicos se acercaron a Samuel.
-          Sí, se nos da bien,-contestaron ambos hermanos-.
-          ¡Oh! Genial. Entonces seguro que os gustará lo que os voy a proponeros ahora: ¿Qué os parece que os haga un tour por las instalaciones de la empresa y os explique cómo funcionan las cosas? 


A Rocío le entusiasmó la idea.
-          ¿Completamente gratis?
-          Por supuesto. No tendréis que pagar absolutamente nada.
-         ¿Y qué hacéis allí exactamente?
-          Un poco de todo. Tenemos un equipo especializado en trabajar con enfermedades para crear un fármaco y poder solventarlas. También investigamos sobre teléfonos móviles y su posible reducción de tamaño y hay un largo etcétera.


Fernando oía atentamente lo que decía aquel chico.
-          Parece interesante. ¿Dónde se encuentra vuestra empresa?
-          En el complejo científico. Dentro de allí está nuestra empresa.
-          Ah guay. ¿Y sobre qué hora podemos ir?
-          ¿Os parece bien a las 18:00? ¿Tenéis alguna clase particular o actividad extraescolar?
-          Ninguna. A esa hora nos viene bien.
-          Estupendo, pues allí nos veremos a las seis de esta tarde.


Mientras mantenían esta conversación, el Fernando más mayor vigilaba la situación escondido para que ni él ni su hermana lo vieran.
-          Chicos, cuando lleguéis, preguntad por Samuel, ese es mi nombre. Os harán pasar a una sala de espera y en un momento estaré con vosotros. Si queréis decírselo a algún amigo o amiga, sois libres de hacerlo.


El Fernando adolescente asentía con la cabeza. Estaba satisfecho con las cosas que había oído de ese chico. Samuel se lo había metido en el bolsillo.


El otro Fernando intentaba agudizar su oído para poder escuchar lo mejor posible lo que hablaban, pero entre la lejanía, los coches que pasaban y la gente de alrededor que hablaba, eso era tarea casi imposible.


Sin embargo, Fernando pudo escuchar que iban a verse a las seis de esa tarde para que Samuel les enseñara la empresa y así terminar de convencerlos.


Fernando se fue de allí sin que les vieran y tras comer un perrito caliente, fue a la empresa de su amigo Patrick. No tenía tiempo que perder.
-          Samuel creo que lo ha conseguido. He podido escuchar algo de una cita hoy a las seis de la tarde para un tour o algo así. Por lo que yo me voy a ir a la época cuando salí de la universidad y comencé a trabajar aquí. Necesito que Claire y Fernando se encuentren y se enamoren el uno del otro.


Patrick entristeció un poco. Acababa de volver a ver a su amigo después de tantos años y ya lo iba a perder de nuevo.
-          Debes seguir tu camino. Me apena que te marches, pero tienes que hacer esto para que vuelvas a recuperar la vida que perdiste.
-          Patrick, en realidad no me marcho. Voy a seguir aquí como adolescente y luego, cuando empiece a trabajar aquí, me tendrás como empleado. Nuestra amistad no se va a perder, te lo aseguro.


Fernando abrazó a su amigo mientras a este se le escapaba una lágrima.
-          Cuídate mucho. ¿A cuándo te vas?
-          Me iré a dentro de 10 años. Tendré 24 años por aquel entonces y seguramente, si no me falla la memoria, tendré el prototipo de la máquina del tiempo creada y será cuando Roger aparezca con Claire. Tendré que mantener vigilado muy de cerca a Roger.
-          Ten mucho cuidado. Te prometo que cuando vuelvas, me tendrás aquí esperándote.


Fernando comenzó a poner la fecha cuando la puerta se abrió de golpe.
-          ¡Fernando! ¡Está conseguido!


Fernando se giró y Samuel, intentando recuperar el aliento, comenzó a hablar.
-          He estado hablando contigo y con tu hermana antes y parece que les ha encantado la idea. Les he estado explicando algunas cosas de las que hacemos aquí y me han prometido que estarán aquí a las seis en punto.
-          Me alegra escuchar eso. Sabía que Fernando no me fallaría. Gracias por ayudarme. Eres digno hijo de tu padre Samuel. Cuídalo mucho, porque es un gran tesoro.


Fernando ahora viajaría en el tiempo 10 años hacia delante mucho más tranquilo que antes. Ahora se había asegurado de que Fernando escogería Ciencias y que el curso de la historia original seguiría igual. Pero ahora se le abrían unas cuantas incógnitas más y, también, más peligrosas. ¿Cómo podría vigilar a Roger para que no dificultara demasiado el trabajo de su “yo” joven sin que este lo descubriera? ¿Cómo evitaría la aparición del hombre con traje que quiso comprar R.I.F.? ¿Cómo podía hacer todo eso y hacer que Claire y Fernando se conocieran?


¿Podrá con todo Fernando?

CONTINUARÁ…

lunes, 15 de febrero de 2016

Capítulo 3 de "Return"

¡Hola a todos! Aquí estoy con un nuevo capítulo de esta historia que espero que os guste mucho. Ayer publiqué un vídeo donde digo el nuevo horario que va a haber desde ahora hasta dentro de un tiempo tanto aquí en el blog como en el canal de YouTube. Aquí os lo dejo:


Y en otro orden de cosas (qué profesional ha quedado jajaja) aquí os dejo el capítulo de hoy. ¡Nos vemos el jueves!

CAPÍTULO 3

Los rayos del sol empezaron a bañar la ciudad mientras parte de ésta aún dormía. El día que Fernando estaba esperando había llegado. R.I.F. había vuelto.


Fernando fue hasta la empresa de los Turner lo más rápido que pudo. Desde el día en el que Patrick fue a su casa, habían pasado 4 meses de lo más desesperantes, pero la espera estaba a punto de terminar.


La sonrisa se dibujó en el rostro de Fernando al ver de nuevo a aquella máquina terminada y lista para ser utilizada.
-          Fernando, me alegra verte. Acabo de hacerle la última revisión para ver si todo está como lo dejamos ayer. Está todo cuidado al milímetro.


Fernando le dio un abrazo a Patrick.
-          Muchas gracias por ayudarme con R.I.F. todo este tiempo. Sin ti no hubiera sido igual.
-          No tienes por qué darme las gracias. Ha sido un gran avance para nuestra empresa y estoy seguro que a partir de ahora daremos el bombazo.
-          Ten cuidado con R.I.F. porque puede ser peligroso para vosotros. Yo acabé en 1955 huyendo por un chivatazo. Tenlo en cuenta.
-          Tranquilo, lo tendré todo bajo control. ¿Te has decidido ya a qué época vas a ir?
-          Sí, voy a ir al 2005. Cuando yo tenía 14 años.
-          Parece mentira. Estamos en febrero de 1989 y tienes 61 años. Te vas a ir al 2005 donde deberías tener 77 y en realidad en ese año tienes 14…
-          Es lo que tienen los dilemas temporales.


Fernando puso la fecha exacta y la puerta de R.I.F. se abrió de par en par.
-          Patrick, te veré pronto amigo.
-          Ojalá pudiera decir lo mismo… Nos vemos dentro de 16 años.


Fernando retrocedió un paso y luego entró de golpe en la máquina mientras escuchaba un “ten cuidado” de Patrick.


Los ruidos extraños se adueñaron del momento. Fernando rezaba para que la máquina funcionara y pudiera solucionar lo que hubiera pasado en el futuro y así traer de vuelta a su familia.


En un momento, todo se quedó en silencio mientras que Fernando se encontraba a oscuras dentro de la máquina. De repente, una luz blanca bajo sus pies comenzó a vislumbrarse y Fernando comenzó a caer al vacío. ¿Qué estaba ocurriendo?


Fernando calló al suelo finalmente tras una gran caída. Algo desconcertado, logró ponerse en pie y miró a su alrededor.
-          ¿Qué año será?


Salió de aquella sala y pasó por delante del despacho de Patrick y escuchó la inconfundible voz de Samuel. Llevaba años sin escuchar su voz de adulto.
-          ¡Papá! Ha ocurrido. La máquina del tiempo acaba de sonar, ¡tal y como tú lo dijiste! Vale, de acuerdo. Iré a ver.


Fernando siguió su camino. Cuando solucionara el problema, tendría tiempo para saludos y reencuentros.


Salió de allí con dirección a su casa de la adolescencia cuando vio pasar a un coche bastante moderno, lo que le terminó de confirmar que había conseguido viajar al 2005.


Se subió a la loma que había delante de su casa y desde allí se dispuso a observar si veía algún movimiento por la casa, a la que encontraba extraña. ¿Tenía una habitación más?


Al cabo de unos minutos, las puertas de la casa se abrieron y de allí salieron dos personas. Uno era su padre, pero… ¿Y la otra? ¿Era su madre?


Efectivamente. La madre de Fernando dejó el tabaco meses después de casarse a causa de una conversación bastante buena con un “hombre muy agradable” según sus palabras textuales, lo que causó que la historia cambiara. Su madre no había muerto de cáncer de pulmón y se encontraba completamente sana.


Alberto se dirigió a su coche, que no era tan lujoso como el que tenía cuando Fernando vivió en sus propias carnes esa época. ¿Seguiría siendo cirujano plástico? ¿Habría conocido a Lulú? ¿Habría tenido algo con ella? ¿Le era fiel a su madre? Todas estas incógnitas se atropellaban en la cabeza de Fernando que no podía dar respuesta alguna a estas preguntas.


Después de la marcha de Alberto, acto seguido Teresa (la madre de Fernando), se volvió hacia la casa haciendo un gesto con los brazos. ¿A quién llamaba? De repente, de la casa salieron nada más y nada menos que dos personas. Fernando se reconocía a sí mismo, pero a la otra chica no la reconocía. ¿Quién era?


Fernando no sabía hasta qué punto había cambiado su vida en ese momento. Tras la supervivencia de su madre y que en ningún momento hubiera tenido cáncer, la familia de Fernando prosperó y lo tuvieron a él y al año que viene nació su hermana. Sí, Fernando ahora tenía una hermana.


Teresa se montó en el coche y acto seguido lo hicieron sus hijos. Aquel día era lunes, por lo que Fernando se imaginó que su madre los llevaría al instituto.


Fernando vio pasar el coche y se quedó mirando a su madre y a su hermana. Estaba en shock ya que, su sueño de tener una familia se había cumplido. No solo tenía a su madre con él, sino que ahora tenía una hermana a la que nunca abandonaría, pero… ¿Y Claire? Una de las cosas de su vida se había arreglado pero el tema de su mujer y sus hijos seguía igual. Fernando no paraba de darle vueltas a su cabeza pensando que si su madre vivía, su padre no le mandaría al internado, por lo que no conocería a Claire, ni a Hugh ni tampoco a Stacy. ¿Qué podía hacer para arreglar todo esto?


Unas horas más tarde, en el instituto sonaba la alarma del recreo y los chicos salían al patio. Tenían la costumbre de sentarse todos en unos bancos y charlar hasta que volviera a sonar la sirena.
-          Uf, al fin un descanso. Las clases de Historia a primera hora me matan,-dijo Mandy-.
-          ¿Sabéis por qué no ha venido hoy a clase Travis?-preguntó Stefy-.
-          No tengo ni idea. Seguro que se habrá inventado algo para no venir,-comentó Steve-.


Todos cogieron asiento menos Fernando, que se quedó de pie.
-          Ale, muchas gracias. ¿Dónde me siento yo ahora?
-          Ahí al lado hay un banco que está suelto,-dijo Steve-. ¿Quieres que te ayude a moverlo?
-          No te preocupes, ya puedo yo.


Tras mover el banco, todos se pusieron a hablar.
-          No tengo ni idea de qué bachillerato voy a escoger. Estoy perdida,-dijo Stefy-.
-          Yo voy a escoger el de ciencias,-dijo Steve-.
-          Eso ya lo sabíamos todos Steve,-dijo entre risas Fernando-. ¿Y tú Mandy?
-          Yo seguramente escoja Ciencias Sociales. Siempre se me han dado mejor las letras que los números.
-          Pues yo creo que voy a hacer Ciencias. A mí la Química me encanta,-dijo Rocío, la hermana de Fernando-.


A todo esto, Fernando acababa de llegar al instituto donde se dispuso a espiar desde lejos la conversación de los jóvenes. Verse a sí mismo en tercera persona le resultaba de lo más extraño.
-          ¿Y tú qué bachillerato vas a escoger Fernando?-preguntó Steve-.
-          Pues no lo sé, porque las ciencias se me dan bien, pero las letras no me desagradan tampoco.


Oh, oh. Eso era un problema. Si Fernando no escogía el bachillerato de ciencias ni iba a la universidad a estudiar la carrera que él había estudiado, todo se complicaría más. Mientras Fernando le daba vueltas a la cabeza a este aspecto, Steve se dio cuenta de su presencia.


Steve se quedó mirándolo un rato y vio que esa figura no se movía de ahí, por lo que se lo comentó a Fernando.
-          Fer, ¿te has dado cuenta de que lleva un hombre viéndonos un rato desde allí?
-          ¿Ah sí? A ver… Pues sí, es verdad.


El joven Fernando miró a Steve y lanzó una pregunta.
-          ¿Quieres que vaya a ver?
-          ¡No!,-intervinieron las chicas-. A ver si va a ser alguien malo.
-          No os preocupéis que no va a pasar nada.


Fernando se levantó decidido y se fue dirigiendo hacia donde estaba él mismo de mayor.
-          ¡Ten cuidado Fer!-gritaba Rocío-.
-          Fer es un tío valiente. No le va a pasar nada,-tranquilizaba Steve a las chicas-.


Fernando veía cómo su yo adolescente se acercaba más y más a él. No podía permitir que ocurriera eso ya que, si se encontraban, el curso espacio-temporal podría romperse y que absolutamente todo cambiara de forma aleatoria.


Fernando huyó de ahí lo más rápido que pudo hacia la puerta de salida del aparcamiento del instituto antes de que su yo adolescente llegara a verlo.


Pero de camino a la puerta se encontró con Teresa, su madre. Eso no podía estar ocurriéndole. Tan mala suerte junta no era posible. La mujer se quedó mirando a Fernando con cara de sorpresa pero, a la vez, de extrañeza.


Fernando miró a su madre un instante mientras pasaba por su lado antes de seguir con su huida. Su corazón le pedía pararse para darle un abrazo y decirle que la quería, pero su cabeza le obligaba a seguir su camino.


Teresa reaccionó tarde y cuando ya había pasado de largo Fernando, le llamó.
-          ¿No era ese el hombre que me encontré el día de mi boda con Alberto? Juraría que es el mismo. Está exactamente igual que como lo recordaba.


Teresa se volvió y fue a encontrarse de frente con su hijo.
-          ¡Mamá! ¿Eras tú la persona que nos estaba vigilando?
-          ¿Yo vigilando? Si acabo de llegar. Venía a…-Teresa calló en la cuenta de que Fernando era el hombre que estaba vigilándolos, pero, ¿por qué?-.
-          ¿A qué venías mamá? ¡¿Hola?! Tierra llamando a Teresa, ¿me recibe?
-          Sí Fernando, perdona. Te decía que venía a traeros el desayuno a tu hermana y a ti, que con las prisas se me ha olvidado esta mañana.
-          ¡Ah! Gracias mamá.


Fernando seguía corriendo en dirección contraria al instituto mientras que en su cabeza le estallaban millones de preguntas. ¿Cómo haría para convencer a su yo adolescente de que escogiera el bachillerato de Ciencias sin encontrarse con él cara a cara? ¿Y para conocer a Claire? Todo esto sumado a la preocupación de que Fernando sabía que R.I.F. acabaría estropeándose por culpa del carbono 14, ya que cuando este se rejuveneciera hasta el máximo, la máquina dejaría de funcionar.


¿Cómo podría ocuparse de todo eso y salir vivo de esta situación?

CONTINUARÁ…