jueves, 5 de febrero de 2015

Capítulo 15 de Manos Blancas

¡Muy buenas a todos amigos! Como ayer avisé en Facebook, no hubo capítulo porque estoy ocupado preparando algo que me puede ayudar a mejorar y a que el contenido que os comparta sea de mejor calidad. De todas formas, pediros disculpas por el retraso del capítulo. Por ahora no puedo daros detalles de lo que estoy preparando ni nada porque todavía no tengo claro ni yo mismo si lo que tengo en mente lo voy a poder llevar a cabo, pero en cuanto esté claro todo, seréis los primeros en saberlo ;)
Dicho esto, os dejo con el capítulo. ¡Hasta pronto!

CAPÍTULO 15

Igashu fue al dormitorio principal buscando a Mitch para decirle que se iba.
-        Mitch, me voy.
-        ¿Qué te vas?
-        Sí, pero volveré.
-        ¿Se puede saber a dónde coño te vas a ir?
-        Voy a buscar a mi familia.


Mitch se levantó de la cama e Igashu se tumbó en ella.
-        ¿Y a qué viene eso así de golpe?
-        ¿Te acuerdas de la mujer mayor que vi hace unos minutos?
-        Claro.
-        Es la madre de Leo.
-        ¡¿Qué?!
-        Sí, y eso me ha hecho preguntarme por la mía, mi padre, si tengo más familia…


Igashu tenía la mirada perdida mientras hablaba con su amigo Mitch. Pensaba en la posibilidad de poder reencontrarse con su familia después de toda su vida.


Mitch lo animó a buscar e incluso quiso acompañarlo pero Igashu se negó.
-        Es algo muy personal Mitch y quiero hacerlo yo solo.
-        Pues ten muchísimo cuidado. Te quiero de vuelta, ¿eh?
-        No me vas a perder de vista tan fácilmente.
-        Eso espero jajaja.


A todo esto, fuera de casa, Leo seguía hablando con su madre.
-        Mamá, no voy a cambiar de opinión, así que ahora mismo te das la vuelta y te largas. Ah, y dile a        papá que las promesas se cumplen…


Leo entró en la casa dando un portazo y fue al dormitorio cuando se encontró a Igashu guardando dinero en su cartera.
-        ¿Qué ha pasado Leo?
-        Nada, que mi madre es un coñazo y la he largado.
-        ¿Has hecho qué?


Igashu comenzó a cabrearse y se lo hizo ver a Leo.
-        Leo, no puedes estar hablando en serio. ¡Es tu madre! Por el amor de Dios, es una mujer mayor          que ha venido de vete a saber dónde para buscarte. ¿Y tú qué haces? Le cierras la puerta en las            narices.
-        Igashu, no sabes la historia completa, así que no hables.
-        Pero sí se otra clase de historia que tú no sabes.


Leo estaba desconcertado.
-        ¿De qué me estás hablando?
-        Te hablo de que tu madre ha venido a buscarte, una mujer mayor. Tienes suerte de tener a tu                madre ahí y que encima se preocupe por ti, así que ahora mismo vas a ir a por ella y vas a hacer lo      que ella te diga.
-        Si hombre, ¿y tú quién eres para decirme eso?
-        Mejor me voy antes de hacer algo de lo que después me arrepienta…


Igashu salió de la casa y corriendo bajo la lluvia fue hasta la madre de Leo.
-        Señora, ¡señora!


La mujer se sorprendió al escuchar esa voz otra vez a su espalda.
-        Vuelva por favor. Su hijo ha recapacitado.
-        Eso es imposible. Es demasiado orgulloso.
-        Se lo aseguro, vuelva por favor.


Igashu, empapado por la fuerza de la lluvia, convencía a la madre de Leo.
-        Hágalo por su hijo. Si ha venido hasta aquí es porque la situación es importante. No se arrepienta.
-        ¿Está usted seguro?
-        Le doy mi palabra. Vuelva dentro y entre.
-        Muchas gracias. Eres un gran chico,-a lo que Igashu sonriendo, se marchó hasta la estación de            autobuses-.


La mujer hizo caso a Igashu y entró en la casa, encontrándose a su hijo y a Linda.
-        Mamá, esta es Linda. Linda, esta mujer es mi madre. Yo ahora vengo.


Leo, entrando en el dormitorio con un visible cabreo, comenzó a hablar con Mitch.
-        Oye, ¿qué le pasa a Igashu en la cabeza? Me ha soltado antes un rollo así filosófico de las madres        y no sé qué.
-        Es que tiene razón.
-        Otro igual. ¿Habéis fumado algo raro los dos?


Mitch sonriendo, le contó a Leo la vida de Igashu.


Poco a poco, la cara de Leo fue cambiando conforme iba avanzando la historia.
-        Pues no tenía ni idea de todo esto, ¿por qué no me lo ha contado?
-        Porque es un tío muy reservado. No quiere ir contando sus penas porque quiere que se le trate              como una persona normal y no con lástima por lo que ha sufrido.
-        Pero coño, esto es distinto.
-        ¿Ahora entiendes el por qué te ha dicho eso?
-        Claro… Y tiene razón.


Horas más tarde, Igashu ya estaba de nuevo en la reserva en busca de su padre, que era el que vivía allí.


Caminando bajo la lluvia pensaba en dónde comenzaría a buscar. Tal vez preguntaría a alguna persona y comenzaría a indagar. Lo que no sabía era que un hombre lo observaba.
-        ¿Nodín? ¡Nodín!-gritó el hombre-.


Igashu miró al hombre gritar y vio que lo llamaba a él y le decía que se acercara.


Igashu se plantó frente al hombre y lo miró fijamente.
-        ¿Me llamaba a mí?
-        Sí, creía que serías otra persona… Me habré confundido, lo siento.
-        Verá, puede ser que estemos buscando lo mismo. Yo estoy buscando a mi padre. Es un indio              Lakota que según me contaron, era de aquí, pero nunca lo he conocido. Mi madre me abandonó          recién nacido y…


El hombre lo interrumpió.
-        Espera, espera, ¿dices que te abandonaron?
-        Sí.
-        Entonces creo que tienes razón. Verás, yo tenía un amigo que hace años murió y el hijo de este            amigo se quedó a vivir conmigo y lo crié como si fuera mío. Cuando se hizo más mayor, salía y          entraba como quería sin pedirme permiso.


Igashu mostraba mucho interés en la historia que le contaba este señor.
-        Hasta que llegó una noche que de madrugada, comenzaron a llamar a la puerta bastante fuerte y
     los dos nos levantamos. En cuanto la mujer vio a Nodín comenzó a pegarle mientras lloraba                amargamente.
-        ¿Por qué? ¿Qué pasó?
-        Parece ser que la había dejado embarazada y comenzaron a discutir muy fuerte, así que los                  vecinos llamaron a la policía y cuando se escucharon las sirenas, ella salió corriendo.


A Igashu le chocó bastante que esa mujer saliera corriendo.
-        ¿Sabe por qué salió corriendo?
-        No lo sé a ciencia cierta, pero por su forma de vestir, lo más seguro es que fuera prostituta.
-        ¿Y cuántos años le echaría?
-        Uf, hace ya casi 20 años de esto… No me acuerdo bien. Tendría unos 20 y pico… Algo así.


Igashu estaba cada vez más convencido, pero no estaba seguro al 100%
-        ¿Y qué fue de Nodín?
-        Uf, esa es otra historia…


¿Será ese tal Nodín el padre de Igashu? ¿Y sería esa prostituta su madre?

CONTINUARÁ…

lunes, 2 de febrero de 2015

Capítulo 14 de Manos Blancas

¡Muy buenas a todos! Hoy estamos que tiramos la casa por la ventana jajajaja. No sólo creo que me ha salido bien el examen de hoy, sino que ya he terminado de estudiar para el de mañana y me lo sé.
Y encima, como os he dicho antes, JPelirrojo y su novia RoEnLaRed me contestaron a una carta que les envié...
Y con este recargue de energía tan bueno, os dejo con el siguiente capítulo de Manos Blancas. Espero que os guste y nos vemos muy pronto, ya sabéis amigos, nunca dejéis de sonreír ;)

CAPÍTULO 14

Habían pasado seis meses y el otoño se había apalancado en Woonsocket aunque todavía no hacía mucho frío.


Igashu está ya mucho más acostumbrado a la casa y a sus costumbres, así que ya había normalizado todos los comportamientos que se daban.


Se había quedado un poco más delgado y la ropa le quedaba más ancha. Eso de no tener nadie que supervise es…


Mitch había mejorado con el paso del tiempo. Se había dejado el pelo un poco más largo y también algo de barba.


Linda había mejorado muchísimo con la batería y a Mitch le encantaba ponerse a escucharla. Era de las mejores que había escuchado.


Y también, el que escuchaba a Linda pero más de vez en cuando era Leo, que estaba bastante desaparecido.


Leo estaba esquelético. Había perdido muchísimos kilos y solo vivía a base de alcohol y drogas prácticamente. Lo malo era que un día saliera de casa y no volviera más por su estado anímico…


Tenía los músculos marcados, pero era el resultado de tener sólo pellejo y huesos. No quedaba ni bonito ni estético.


A media mañana, Linda tenía que ir a un evento donde era la invitada de honor. Debía hacer un mini-concierto junto con otros artistas para la inauguración de una sala de fiestas.


Mientras tanto, Leo, tumbado en su cama miraba la luz de la bombilla. Estaba colocado y se quedaba muchas veces mirando a un punto muerto. Si seguía así iba a acabar muy mal.


A todo eso, Mitch jugueteaba con Wolf y pasaban el rato.


Pero lo que más le gustaba a Wolf era que le acariciaran la tripa, y siempre lo estaba pidiendo.


Igashu se asomó a la ventana para ver lo fuerte que caía la lluvia cuando vio a una mujer mayor empapándose en la calle.
-        Ey Mitch, abajo hay una señora con la que está cayendo.
-        ¿Sí? Joder, pobre mujer.


Igashu salió de la casa y se sentó en las escaleras que subían al piso superior para pensar en lo que iba a hacer. Quería buscar trabajo, pero no sabía si lo iban a coger en algún sitio con esas pintas… Y en eso estaba cuando la mujer apareció subiendo las escaleras.


La mujer iba lenta, utilizando un bastón sencillo de madera.


Igashu se levantó y se fue hacia ella.
-        Perdone señora.
-        Ay, qué susto.
-        Lo siento señora, no tiene por qué asustarse.


La mujer se volvió y miró a Igashu.
-        ¿Qué es lo que busca?
-        Estoy buscando a mi hijo Leonardo.
-        ¿A Leo? ¿Es usted su…?
-        Madre, soy su madre.
-        Yo soy Igashu, un compañero de piso de su hijo.
-        Un placer conocerle joven. ¿Podría decirle a mi hijo que estoy aquí?
-        ¿Por qué no entra y se lo dice usted misma?
-        Preferiría que no, si es posible.
-        Como quiera. Un momento.


Igashu entró y se encontró a Leo viendo la tele.
-        Ey, tienes visita.
-        ¿Yo?
-        No, Leonardo…-dijo Igashu haciendo que Leo lo mirara muy serio sabiendo a quien se refería-.
-        Dile que se marche.
-        Pero…
-        Que se vaya Igashu.


En eso que la puerta se abrió entrando la madre de Leo.
-        Hijo, sé razonable. Quiero hablar contigo.
-        No quiero saber nada de vosotros.
-        Por favor… no seas así.
-        Escucha a tu madre, coño,-intervino Igashu-, haz el favor.


Leo miró a un lado mientras que su madre lo observaba.
-        Vete para fuera, voy a cambiarme y ahora salgo.


Unos minutos después, Leo se encontraba con su madre fuera de la casa.
-        ¿Qué haces aquí? Cuando me echasteis de casa papá me dejó muy claro que no quería saber nada        de mí y tú lo apoyaste.
-        Hijo, tu padre está muy mal. Está ingresado porque se cayó y se ha roto la cadera y ahora tiene los      pulmones encharcados. Puede que no salga de esta.


Leo se quedó pensativo unos segundos, pero luego reaccionó.
-        Y yo he estado muy mal desde que me echasteis de casa. Me he tenido que buscar la vida, estoy          de okupa en este bloque y en cualquier momento puede aparecer la policía y llevarme a la cárcel y      ahora que él está mal, ¿qué quiere de mí?
-        Leonardo, tu padre quiere pedirte perdón. Está muy débil y no quiere irse sin despedirse de ti. Eres      su único hijo.


La madre de Leo se notaba preocupada.
-        Hijo, los dos sabemos que nos hemos equivocado y por eso queremos solucionar las cosas. Deja          de ser tan orgulloso y vuelve a casa.
-        Si soy orgulloso es por papá. Él es igual.
-        Pero si me ha mandado a mí a buscarte es porque ha dejado de serlo.
-        Una persona no cambia de la noche a la mañana.


Linda subió las escaleras y al ver a Leo hablando con una señora no quiso interrumpir y entró en casa sin hacer demasiado ruido.


Pero antes de que llegara Linda, Igashu tenía muchas preguntas sin respuesta. Se preguntaba dónde estarían sus padres, si tendría más familia. ¿Sabrían que él existía?


Y cuando Linda entró, se encontró a Igashu pensando en todo eso.
-        ¡Hola! ¿Te pasa algo?
-        No nada, pensando…
-        Ah bueno, ¿y esa mujer de fuera que está hablando con Leo?
-        Su madre.
-        ¿Esa es su madre? Ala, nunca la había visto ni había oído hablar de ella. ¿Qué hace aquí?
-        Ni idea…
-        ¿Y a ti qué te pasa?


Igashu se levantó y comenzó a hablar con Linda.
-        Pues que me pregunto dónde estará mi familia. Según me dijeron, mi madre me abandonó en el          orfanato cuando tenía yo dos semanas y nunca he sabido nada de ellos.
-        ¿No has tenido nunca noticias de ellos ni se han intentado poner en contacto contigo?
-        No. Lo único que sé es que mi padre es un Lakota como yo y posiblemente viviera o viva todavía        en la reserva y no sepa nada de mí o pase… no lo sé.
-        ¿Y por qué no vuelves a la reserva e investigas? Ahora eres un adulto y puedes hacerlo.
-        Sí, tienes razón… ¡Muchas gracias Linda!-dijo Igashu abrazándose a ella-.


Parece que Igashu va a buscar a su familia, ¿conseguirá encontrarlos?

CONTINUARÁ…

¡Gran noticia!

¡Queridos amigos! ¿Os acordáis de la sorpresa que os di el pasado mes de diciembre? Si no os acordáis, pinchad aquí y refrescaros la memoria.
Pues hoy vengo a deciros que dicho vídeo se lo envié al mismísimo JPelirrojo y ayer abrió mi carta y enseñó el vídeo. Bueno, su reacción lo dijo todo, así que os dejo aquí el vídeo. ¡Me hizo tanta ilusión! *_*

Y bueno, volviendo al mundo real deciros que en unos minutos tendréis una nueva entrega de Manos Blancas, así que... ¡No os despeguéis!