viernes, 4 de abril de 2014

Capítulo 3 de R.I.F.

¡Buenas a todos! Espero que este viernes esté yendo de fábula y más ahora porque aquí está una nueva entrega de mi historia, ¿la esperabais? Estoy seguro que sí jeje. Espero que os esté gustando, aunque estos primero capítulos son algo... "aburridos" por llamarlo de alguna forma a lo que todavía queda por pasar. Y bueno, no os quiero desvelar mucho más porque quiero que os enganchéis a esta historia igual o más que las anteriores, así que os dejo el tercer capítulo de R.I.F. ¡Un abrazo a todos y hasta el martes!

CAPÍTULO 3

Esa misma noche, mientras cenaban, todo fue distinto. Fernando estaba más callado de la cuenta. Aunque tenían un comedor muy amplio, sólo se utilizaba para ocasiones especiales y los demás días lo hacían en la cocina.


Fernando no paraba de pensar en lo que le acababa de decir Lulú. ¿Cómo se había enterado? Maldecía la hora en la que había venido a vivir aquella fulana.


De repente, Alberto se dirigió a su hijo.
      -        ¿Te apetece que juguemos a una partida de billar después?
      -        ¿Billar? No. Tengo ganas de irme a mi cuarto y dormir que mañana hay clase.
      -        Venga, una nada más. Casi no pasamos tiempo juntos por una cosa o por otra.
      -        Deberías hacerle caso y jugar un rato,-intervino Lulú-, tampoco no pasa nada, ¿verdad?
      -        Sí Lulú…-contestó Fernando-.


Al final por culpa de la intervención de Lulú, tuvo que aceptar por miedo a las represalias. Su padre era un hombre de ideas anticuadas y si supiera lo que su hijo hacía… No sabía las consecuencias que habría.
      -        Te voy a dar una paliza,-dijo Alberto a su hijo-.
      -        Sí, papá, sí,-dijo Fernando mirando hacia el techo-.


-     Bola 9 a la esquina derecha.


-     La ha metido…-pensaba Alberto tras ver la magistral jugada que estaba haciendo su hijo-. Que no estás jugando solo, ¿eh? Te lo recuerdo.


Tras unos 20 minutos, la partida había acabado y Fernando había ganado; entonces y en una pose bastante… extraña puso morritos y tiró un beso.
      -        Uf, me voy a dormir. No quiero seguir viendo la cara de pringao que se te ha quedado… jajaja. ¡Hasta mañana papá!
      -        Que descanses hijo.


Poco después, Fernando ponía el despertador y luego se acostaba para estar bien descansado para ir al día siguiente a clase.


Lo mejor de todo era poder asomarse a la ventana y disfrutar de esas vistas y que sólo los privilegiados de esa casa podían disfrutar.


A la mañana siguiente y tal como habían quedado, Travis esperaba a Fernando para irse a clase juntos. Poco después, el autobús del instituto venía a recogerlos.


Por el camino estuvieron echándose miradas perdidas, como si quisieran poder estar juntos y decirlo a los cuatro vientos, pero sabían que era imposible.


Esa misma mañana, cuando Alberto se fue a su consulta, Lulú se dirigió hacia su puesto de trabajo. ¿Trabajo? Sí, es una chica contratada y aunque ya no se abre de piernas como en sus películas…


Sí que daba besos a todo el mundo que lo quisiera por 3 euros.


-     ¡Aquí! Los mejores besos que te puedan en toda la ciudad por solo 3 euros. ¿Quieres besar unos labios carnosos? No dudes en venir aquí.
Sin embargo, vio que un chico se fue al puesto de besos del chico para darle un beso a él.


-     ¿Qué pasa con los maricones?-pensaba ella-. ¿Prefieren a un chico antes que a una como yo?


Sobre las dos de la tarde, terminó su turno y se fue a casa. Se encontró a Alberto en el gimnasio y habló con él.
      -        ¿Qué pronto en casa no?
      -        Sí, hoy casi no tenía a gente, por eso me he permitido hacer algo que te gustará.
      -        ¿El qué?
      -        Busqué tu currículum y me di cuenta que tienes un grado de Administración y Finanzas y eres     Auxiliar de Oficina, así que he llamado a un viejo amigo mío que puede colocarte. Tras unos minutos hablando me ha dicho que empiezas mañana.
      -        ¿De verdad?
      -        Como que nuestro amor es real.
      -        ¡Cariño te quiero!


Tras unos besos, Alberto quiso seguir ejercitándose un poco, así que ella subió a su dormitorio a jugar a los dardos.
-        Ahora con un trabajo bastante mejor remunerado que el puesto de besos. Este Alberto es un sol. El que me mosquea es Fernandito…


Ya sobre las cinco y media o seis de la tarde, llegó Fernando a casa.
      -        Hijo, hoy has llegado más tarde, ¿qué ha pasado?
      -        Tenía que buscar información acerca de la comunidad científica y me he acercado para hacer unas preguntas. Me ha encantado todo lo que se hace allí dentro.
      -        Ah bien. Verás, tengo que comentarte algo.


-     Le he encontrado trabajo a Lulú.
      -        ¿Ah sí?
      -        Sí. He hablado con el director del instituto porque hace tiempo me comentó que tiene mucho lío de papeles y que necesita una secretaria así que quiero que le enseñes el instituto y le ayudes a adaptarse. Ten paciencia con ella, por favor. Es muy importante para mí.


-     ¿En el instituto dices? ¿Qué yo la ayude?
      -        Sí hijo. Por favor…
      -        Está bien, de acuerdo… Pero que sepas que lo hago por ti,-mintió porque en realidad no quería que Lulú dijera nada acerca de lo suyo con Travis-.


Alberto subió a su habitación con una sonrisa de oreja a oreja.
      -        Te estaba buscando. ¿Pruebas cómo está tu puntería?
      -        Sí… ¿Quieres que echemos una partida?
      -        Vale. A ver si me acuerdo…


Mientras tanto Fernando estaba en su cuarto intentando hacer los deberes. Llevaba dos días seguidos que no levantaba cabeza. Ayer por lo que le dijo la estúpida de Lulú y hoy porque no se la va a poder quitar de encima ni en el instituto porque va a ser la secretaria del director.


Estaba desesperado y no sabía lo que hacer para salir de esa situación. Lo único que podía hacer era esperar y tener paciencia, mucha paciencia…


CONTINUARÁ…

martes, 1 de abril de 2014

Capítulo 2 de R.I.F.

¡Hola a todos queridos amigos! ¿Cómo va la semana? Hoy toca capítulo de esta nueva historia, así que espero que os termine de enganchar si el primer capítulo no os convenció del todo.
No me entretengo más y os dejo con el capítulo de hoy. ¡¡Hasta el viernes amigos!!

CAPÍTULO 2

         -     Media hora más tarde, Travis apareció y llamó al telefonillo.
      ¡Hola Travis! Venga, pasa que te abro.




1    -     Este es Travis Jenkins, un compañero de clase de Fernando y con un gusto dudoso sobre estilismo.      También tiene 14 años y es americano, no como Fernando que es español.
            
        
     -     Me alegro de que hayas venido Travis.
     -        Sabes que me gusta mucho venir aquí. ¿Sabe tu padre que he venido?
     -        No. Está pelando la pava con la furcia esa.
     -        ¿No decían que se iban a casar? 
     -        Bueno, hablamos mejor en mi cuarto. Ven conmigo.
  

-     A ver, dime Fer.
-        La Lulú esa o como coño se llame que lleva viviendo con mi padre y conmigo un mes o así y es una calientapollas.
-        ¿La has visto insinuándose a alguien?
-        No, pero no me da buena espina. ¿Tú la has visto? Si está sacada de una película porno.
  

-     Piensa en lo que se está llevando al cuerpo tu padre.
-        ¿Tú estás bien de la cabeza? Da asco chaval. Es súper falsa. Tetas de silicona, labios con botox, le falta ponerse un culo como el de la Minaj para terminar de ser un monstruo.
-        Bueno, tranquilízate que te va a dar algo.
-        Pero es que lo que más coraje me da es que mi padre lleva todo el puñetero mes intentando que hable con ella, que me lleve bien, que salgamos a tomar algo… Si se ve a legua que viene a por el dinero. Mi padre le importa una mierda.
-        Hombre, un poco sueltecita sí parece, ¿eh?
  

     -    ¿Has pensado alguna vez en coger las cosas y desaparecer?
  

    -     ¿Me lo dices en serio Fer?-lo miró Travis con una cara de entre sospecha e incredulidad-.
  

-     Venga Fer, no te me irrites que no me gusta verte así de serio,-dijo acercándose más a él-.

  

     -     Travis, es que esta tía me saca de quicio.
     -        No te preocupes, estoy aquí contigo. En las duras y las maduras, ¿recuerdas? Ven aquí tonto.


Ambos chicos se abrazaron en el sofá y se miraron con caras de corderos degollados.
-        Te quiero Travis. Bésame cariño.
-        Yo sí que te quiero…


Los jóvenes comenzaron a besarse más fuertemente juntando sus labios y abriendo sus bocas haciendo que sus lenguas se entrelazaran juguetonas.


Mientras tanto en el dormitorio de Alberto…
-        Lulú, cariño, ¿puedes ir al cuarto de mi hijo y preguntarle lo que le apetece comer?
-        Voy enseguida.


Como el balcón interior comunicaba con el dormitorio de Fernando fue por allí para cortar camino cuando se encontró desde fuera el panorama.


-    Espera Travis, que como sigamos así vamos a acabar en la cama y estando mi padre en casa no me quiero arriesgar.
-        Vale, vale… Pero no puedo evitar ver esos labios y no querer comértelos. Lo mejor que he podido hacer es hacerme tu novio.


Sus bocas volvieron a unirse ante el desconocimiento de que Lulú los había visto a través de la ventana.


Minutos más tarde, se pusieron a jugar a la Play por si a alguno le daba por aparecer por ahí. Pobres ilusos…


En el dormitorio de Alberto, él y Lulú veían una película hasta que se acercara la hora de comer.
-        Ahora que te estoy mirando detenidamente… Eres preciosa.
-        Oh Alberto, qué cosas me dices.
-        La realidad sale a través de mis labios para impactar en tu corazón.


-    Ay, como digas otra cosa así me voy a abalanzar sobre ti y te voy a hacer lo que nunca le he hecho a nadie.
-        ¿De verdad? Cuando actuabas en tus películas hacías de todo.
-        Ya pero siempre toda actriz porno se guarda un as en la manga. Aunque parezca que disfrutamos, lo que la mayoría hacemos es actuar. Cuando verdaderamente se disfruta es en privado. Sin embargo, la experiencia que tiene una actriz porno en la cama es mucha más que la que tiene una chica normal.


Alberto sonrió de oreja a oreja.
-        Por eso te elegí a ti.
-        ¿Y qué vas a hacer? ¿Piensas quedarte ahí quieto viendo la película o me vas a quitar el calentón que tengo encima?
-        Pero la peli… bueno, ya me la descargaré.


La ropa empezó a caerse por el camino hasta que llegaron a la cama donde ya estaban semidesnudos.


Eran como las 6 de la tarde cuando Travis se levantó.
-        Fer, me voy que es tarde y no quiero que me anochezca en el camino.
-        Ah vale, te acompaño hasta abajo, pero espera que mire lo que está haciendo mi padre, un momento.


Fernando hizo exactamente que Lulú un rato antes y esta vez pilló a su padre abalanzándose sobre la voluptuosa de su prometida…


Salieron tranquilamente de la habitación. Su padre tenía trabajo y no atendería a ruidos en la casa así que bajó deslizándose por la barandilla.
-        ¡Travis cuidado que me la doy!


En la puerta, quedaron para ir juntos al instituto al día siguiente. Como todas las mañanas, Travis lo esperaba en la puerta de la casa a Fernando. Luego, se dieron un pico.


Ya anocheciendo, Travis se fue a su casa mientras Fernando lo observaba desde el interior.


Un cuarto de hora después, Lulú se levantó de la cama poniendo una excusa.
-        Cariño, voy a ver si pico algo. Vuelvo enseguida.
-        Vale, pero no te me enfríes mucho que esta noche queda más todavía.
-        Uhhh, eso me gusta.


Lulú se vistió y miró por la casa buscando a su futuro hijastro hasta que escuchó ruido en el baño de abajo y fue hasta allí.
-        Nene, tenemos que hablar.


-    ¡¿Qué coño estás haciendo tú aquí?! ¿No ves que estoy bañándome? ¡Fuera!


-    Jajaja, chaval, no me voy a asustar por ver una pilila y menos de un niño de 14 años.


-     ¡¿Pero te quieres largar de aquí coño?!
-        Tranquilo, que ya salgo…


Cinco minutos más tarde, salió Fernando como alma que lleva el diablo y con una cara de enfado terrible.
-        ¿Se puede saber qué es lo que haces entrando en el baño estando yo dentro? Por si no lo sabes, aquí tenemos la costumbre de llamar a la puerta antes de entrar.


Lulú lo agarró de la camiseta y se lo llevó hasta el comedor que estaba justo al lado.
-        ¡Tú! Me vas a escuchar atentamente. Sé que no me tragas porque no te caigo bien pero ve haciéndote la idea, me voy a casar con tu padre y en ese momento podré hacer contigo lo que me plazca.
-        ¡Serás zorra!
-        Y lo que tú no sabes chaval. Y como le digas algo de esto a tu padre, ¿te gustaría que se enterara de que eres gay?


Fernando la miró con incredulidad. No tenía ni idea de cómo los había pillado pero ahora no tenía escapatoria.
-        No eres capaz.
-        ¿Qué no? Pruébame.
-        Que lo haga mi padre, zorra.
-        Ts, de insultos nada ¿vale? A partir de ahora me tratas con respeto, ¿de acuerdo? O sino, ya sabes lo que pasa…


CONTINUARÁ…