martes, 13 de septiembre de 2016

Hate | Capítulo 12 - FINAL

CAPÍTULO 12

Ron no podía creer lo que veía. Su hijo acababa de perder la cabeza por completo.
-          ¿Los has matado?
-          No, ese privilegio lo voy a dejar para ahora, que estamos aquí la familia al completo. Sabía que me ibas a fallar papá. Siempre has sido un puto cobarde y ahora que estás senil te has vuelto peor.


Emma estaba completamente drogada con burundanga, una sustancia que anula la voluntad de la persona que la ingiere y le provoca alucinaciones. Estaba completamente consciente, pero con alucinaciones muy fuertes y no sabía dónde estaba. Permanecía inmóvil en el suelo.


Su hijo Peter permanecía inconsciente tras una paliza que le había propinado Nico.


Y Jack estaba igual, inconsciente por la grave paliza de su primo Nico.


Nico, por su parte, quería matar lentamente a todos, para que sufriera Carlton de tal manera que le pidiera que lo matase para poder quitarse todo ese sufrimiento. Con su padre no tenía tan claro lo que iba a hacer.


Apuntando con la pistola a ambos hermanos, comenzó a hablar.
-          No sé por dónde empezar… Oh, mataré primero a los mellizos, para que así Emma pueda oír cómo matan a sus hijos, así podrá sentirse humillada antes de que un terrible disparo en el estómago la haga desangrarse poco a poco hasta morir finalmente.
-          Eres un puto enfermo Nico,-dijo Carlton-.
-          Lo sé, ¿pero a que es fantástico? JAJAJAJA.


Nico no tenía la cabeza bien, hablaba de una manera extraña y tenía un raro tic en el ojo izquierdo.
-          Respecto a ti, papaíto… ¿Qué voy a hacer contigo? El tío Carlton tenía razón, eres un cobarde de mierda y sabía que me ibas a fallar, por eso te obligaba y te presionaba tanto. Desde que fui aquel día a la playa y te conté el plan de matar a mamá. No creía que fueras capaz, pero lo hiciste. Pero cuando dijiste que no querías seguir una vez que me gradué como policía, sabía que tarde o temprano te rajarías.


La estridente voz de Nico trajo la consciencia a Jack, que abrió los ojos y comprobó la escena que estaba pasando.
-          Tengo que hacer algo,-pensó para sí-.


Jack se levantó y saltó a las espaldas de Nico, haciendo que éste se tambaleara para adelante y disparara el arma.
-          ¡¡NOOOOOOOOOO!!


Jack intentaba mantenerse arriba de Nico, buscando la radio de éste para avisar a la policía.
-          ¡Necesitamos ayuda!-gritó Jack una de las veces que pudo pulsar el botón de la radio.
-          ¡Quítate de encima mocoso!


Nico consiguió tirar de arriba suya a Jack, pero este cogió se cogió las manos y las puso alrededor del cuello de su primo para conseguir asfixiarlo y dejarlo más débil, pero era muy fuerte y Jack apenas podía aguantarle.


Finalmente el arma cayó al suelo y Jack, soltando el cuello de Nico, se pudo agachar y cogerla.
-          Quieto ahí o disparo Nico…
-          Está bien, tranquilo chico. 


A Jack le faltaba el aliento, pero no por eso dejaba de apuntar a Nico sin que le temblara el pulso.
-          Chaval, esto no va a salir bien. Has avisado a la policía y cuando te vean apuntándome con mi propia arma, ¿a quién van a creer? Esto no va a terminar bien para ti ni tu familia.
-          Tienes razón, esto no va a terminar bien…-dijo Jack agachando la pistola-.


Pero lo que no sabía Nico es que Jack disparó poco después a su pie izquierdo, provocándole un fuerte alarido de dolor que resonó en toda la casa.
-          ¡Jódete hijo de puta!-gritó Jack-.


Nico cayó al suelo agarrándose el pie, intentando detener la hemorragia que le había provocado Jack.
-          Vas a pagar por esto cabrón de mierda,-amenazaba Nico-.


Pero aprovechando que estaba perdiendo bastante sangre, Jack le pegó un culatazo en la sien a Nico que lo dejó seminconsciente, por lo que pudo ponerle las esposas sin ningún problema.


Pero, desgraciadamente, aquel disparo fortuito impactó en el pecho de Ron, provocándole una muerte casi al instante.


Carlton miró el cuerpo sin vida de su hermano, de su gemelo… Viendo cómo había acabado todo, no pudo reprimir el llanto y comenzó a llorar desconsoladamente.


Minutos más tarde, la policía vino y descubrió todo el pastel. Al ver a Nico en semejante situación, se sorprendieron tanto que llamaron a un psiquiatra para que lo evaluara mientras el servicio médico le curaba la herida del pie. Al investigar el sótano, pudo comprobar que había un par de cámaras de seguridad que habían grabado todo. Mientras lo revisaban, se dieron cuenta de algo…
-          ¡Suéltame hijo de puta!-gritaba Nico-.
-          Carlton, dame la mano…-susurró Ron-.


Cuando Ron notó que la vida se le escapaba, sólo pudo lograr decir esa frase, agarrar la mano de su hermano para caer desplomado en el suelo…


Ya habiendo anochecido, el examen del psiquiatra dijo que Nico era demasiado peligroso para ingresar en una cárcel normal, por lo que cumpliría condena en una cárcel especializada para gente demente, como era él. Tras ponerle el uniforme, lo llevaron al coche patrulla que estaba aparcado frente a la casa.


Todos miraron cómo se llevaban a Nico. Todo había terminado, de una manera u otra, pero ya no había marcha atrás. Lo único que les quedaba ahora era reponerse y a seguir con sus vidas…


FIN