martes, 18 de febrero de 2014

Capítulo 8 de la Segunda Temporada de "Black Hand"

¡Buenas a todos! El capítulo de hoy está subido algo más tarde, pero lo importante es que no he fallado a nuestra cita, ¿verdad?
Ya os adelanto que el capítulo de hoy os va a dejar sorprendidos, o eso espero que ocurra jejeje.
Hoy no tengo mucho más que decir así que mejor me callo y os dejo con este capítulo nuevo de hoy. Que disfrutéis y nos vemos otra vez en el capítulo del viernes. Pasad una buena semana y ya sabéis, nunca paréis de sonreír ^o^

SEGUNDA TEMPORADA
CAPÍTULO 8

El ruido se intensificaba y Will no pudo soportarlo más y salió corriendo del lugar. Nunca había pasado tanto miedo como ahora. ¿Qué criatura podría esconderse tras las rocas? Era todo un misterio.


Sin embargo, el ruido le comenzó a parecer familiar. Se paró, y aún sin mirar hacia atrás escuchó atentamente. Era...


Se volvió finalmente y pudo comprobar que era Blake, nada más y nada menos que el perro de Amanda. De repente, ladró y agachó la cabeza cansado. A Will le invadía una emoción muy grande.
- ¡Blake! ¿Eres tú?


Will rápidamente se acercó hacia el perro y lo abrazó con fuerza. Se veía mucho más viejo y más cansado, pero definitivamente era él.


Will le comenzó a arrascar la tripa y Blake, contento, correspondió al gesto moviendo la cola sin parar.


Pero sin embargo, cuando Blake se levantó se fue corriendo de nuevo hacia las piedras. Ahí fue cuando Will lo siguió.


Al llegar de nuevo al lugar, Will comenzó a cuestionarse varias cosas.
- Dios mío, si Blake está aquí, esos dos sacos son de Amanda y mi hijito, pero, ¿cómo habrán podido irse dejando aquí a Blake? No lo entiendo...


Will se alejó un poco del sitio y miró hacia todos los lados.
- ¡Amanda! ¡Will! ¿Estáis ahí? Soy Will. Mi vida soy yo. ¿Estáis ahí?-pero nadie contestó.


Will permaneció allí por si volvían Amanda y su hijo, pero el sueño les venció a ambos y finalmente se durmieron.


A la mañana siguiente, unos cascos de caballos sonaron acercándose al lugar. Era Trueno que venía con Adolfo en busca de Will.
- Pero... ¿de dónde ha salido ese perro?


- Ay madre, ¿qué hace Will durmiendo aquí? Ptssss, Will despierta. ¡Oye!


Will se despertó y al ver que era Adolfo se levantó.
- Will, ¿qué demonios ha pasado que estás aquí? ¿De dónde has sacado a ese perro?
- Adolfo, no te lo vas a creer, pero este perro es Blake.


- ¿Quién?
- Este perro era de Amanda, mi novia y viniendo hacia aquí me salió al encuentro. He visto estos dos sacos de dormir, tienen que ser ellos. ¡Amanda y mi niño están vivos!


Will y Adolfo se fueron caminando a casa mientras seguían hablando.
- No lo sé si lo estarán o no, pero estos sacos no son de ellos.
- ¿No? ¿Y tú qué sabes?
- Will, ahí vivimos durante una temporada Clara y yo antes de construirnos la casa. Habían 3 sacos, lo que pasa es que el tuyo nos lo llevamos a la casa una vez construida porque lo utilizamos para que estuvieras calentito antes de encontrarte la cama donde duermes ahora.
- Ah...
- Siento quitarte la ilusión pero si ha aparecido el perro, tu novia y tu hijo tienen que estar por algún lado.


- ¿Pero cómo habrán podido cruzar el Atlántico?
- No tengo ni idea. Tal vez se construyeran una balsa o algo.
- ¿Y si la luz esa sólo afectó a España?
- No creo porque sino los países de alrededor hubieran mandado gente y aquí en 7 años no hemos visto a nadie más que a nosotros 3. Por cierto, ¿cómo es que estabas durmiendo ahí y no en casa?


- Me da corte decirlo...
- Venga hombre, no pasa nada. Suéltalo.
- Bueno va... Resulta que ayer os escuché... ya me entiendes.
- Ah, vale.
- Y como no podía dormir pues me salí fuera y me encontré con Blake.
- Will, no te preocupes hombre, es normal que tu sientas tus necesidades y al escucharnos a nosotros te entren ganas.
- No es que me entren...
- Déjame terminar un momento, por favor,-lo interrumpió Adolfo-. Clara y yo hemos estado hablando y hemos llegado a una conclusión.
- ¿A cual?
- Sabemos que estás solo y no es justo que yo tenga sexo y tú no, por eso a partir de ahora eso no será problema. Cuando te apetezca sólo tienes que decirlo y no habrá más que decir. ¿De acuerdo?


Mientras tanto, una incógnita mayor que la que le acababa de proponer Adolfo surcaba la cabeza de Will. ¿Cómo Blake había llegado hasta el lugar? ¿Dónde estaban Amanda y su hijo? Demasiadas preguntas sin respuesta.



                                     CONTINUARÁ...