lunes, 28 de marzo de 2022

Capítulo 20 || Mi Otro Yo

 Robb volvió a su casa triste por haber roto la máquina, pero contento de haber terminado con el problema del Robb malvado y haber salvado a sus amigos.


 Entrando en la habitación del bebé, Robb les anunció la buena noticia.

- Ya estáis todos a salvo.

- ¿Qué ha pasado?-preguntó uno de ellos-.

- ¿Por qué nos teníamos que meter aquí?-preguntó otro-. ¿Es por eso que nos ha contado Marge del multiverso?

- Exacto. El Robb que estaba con vosotros no era yo, sino uno de otro mundo y, además, malvado. Pretendía matarme a mí y supongo que a cualquiera que se le pusiera en el camino. Pero ya lo hemos devuelto a su planeta y… destruido la máquina.


 Como un resorte, la otra Cindy se levantó de su asiento.

- ¿Entonces no puedo volver?-preguntó la muchacha-.

- Mierda Cindy…-dijo Robb acordándose de ella-. Me temo que no, que te vas a tener que quedar aquí…

- Pero… pero… mi mundo…

- Este será el tuyo a partir de ahora… Ven y quítate la mascarilla, por favor…


 Haciendo caso, la otra Cindy se descubrió la cara y todos se quedaron estupefactos. Una cosa era que Marge les hubiera contado la realidad, pero otra muy diferente que vieran a una doble de Cindy.

- Esta chica de aquí es Cindy, pero la del planeta del Robb malvado. Es a esto a lo que me refería antes… Como he tenido que romper la máquina… se va a tener que quedar aquí.

- Eres… igual que mi hija,-comentó Charles-.

- Es que tú eres igual que mi padre, pero en mi mundo…


 Apartando a la gente, la propia Cindy se colocó frente a su homóloga.

- Siempre quise tener una hermana.

- Pero no somos hermanas… Somos la misma persona.

- No creas. Podremos ser idénticas, pero estoy segura de que tú has tenido una vida muy diferente a la mía.


 Ese comentario le hizo recordar a la otra Cindy que había matado a su padre, a Louis, a Vivian y a Marge en su mundo.

- Soy una mala persona…-dijo la Cindy del pelo corto-.

- ¿Te crees que yo he sido una santa? Mira… Yo también he cometido errores, he hecho mucho daño… pero intento mejorar. Y si yo lo estoy haciendo tú también puedes.

- Ya, bueno…


 Sin que se lo pudiera esperar, Cindy abrazó a su homóloga.

- ¿Cómo te llamas realmente?-le preguntó la Cindy de pelo largo-.

- Cindy Gwen Taylor, pero todos me llamaban Cindy porque, en mi mundo, mi madre murió y… nadie quería recordar ese mal trago.

- Bien, pues ahora serás Gwen y serás mi hermana.


 Carraspeando, Charles intervino.

- ¿Y cómo se supone que haremos eso? Todo el mundo sabe que sólo tengo una hija.

- Pues diremos que tuviste dos, pero que una la mantuviste en secreto y se crió con… la tía Mathilda, ¡eso es!

- Pero si la tía murió hace años…

- Por eso ahora mismo está Gwen aquí, porque se ha tenido que mudar para no vivir sola y apartada de su familia. ¿Cómo lo ves Gwen?

- Bueno… si Charles lo ve bien…

- Llámame papá mejor.


 Acercándose a Robb, Marge lo besó durante largo rato.

- Temí por tu vida…

- Y la habría perdido si no llega aparecer el otro Robb.

- ¿Mi ex?

- Sí, no sé para qué vino, pero lo hizo en el momento exacto. Juntos engañamos al Robb malvado y luego…

- Sí, la máquina… Lo siento mucho.


 Tiempo después, Marge acababa de llegar del trabajo cuando se puso a buscar a Robb por toda la casa.

- ¿Robb?

- ¡Estoy aquí!


 Entrando en el cuarto de invitados, Marge vio a Robb comiéndose la pantalla del ordenador.

- Te vas a quedar ciego con tantas horas que te pasas frente al ordenador.

- Es que la carrera me tiene… Agobiado perdido. ¿Tú qué tal en el restaurante?

- Puf, una locura.


 Dejando lo que estaba haciendo, Robb se levantó y comenzó a acariciar la tripa de Marge.

- ¿Y el pequeño Bob se ha portado bien?

- Sí, no me ha dado demasiadas patadas.

- Ya te quedan menos de tres meses para salir de ahí chaval. Ya mismo podremos verte esa carita preciosa.

- Sí, qué ganas tengo,-comentó Marge-.


 Abriéndose la puerta, Gwen miró a la pareja.

- Eh, ¿qué estáis haciendo los dos en mi cuarto? ¿No os acordáis que hoy es la celebración del cumple de Fred?

- Coño, es verdad,-dijo Robb-. Con todo esto de la universidad no me acordaba.

- ¿Por qué crees que te estaba buscando?-preguntó Marge con una sonrisa-. Venga, salgamos.


 La primera en llegar al salón fue Gwen.

- ¿Cómo está el sobrino más bonito del mundo?-dijo ella viendo cómo Fred se volvía hacia ella con una gran sonrisa-.

- Lo contento que se pone cuando te ve,-comentó Cindy-.


 Haciendo acto de presencia, Robb y Marge fueron a tomar asiento junto al resto de invitados.

- Disculpad la tardanza, pero estaba estudiando,-se excusó Robb-.

- Quién te ha visto y quién te ve,-dijo Vivian-. A tu edad y en la universidad.

- Nunca es tarde y menos si es para conseguir aquello que quieres.


 Justo antes de sentarse, Robb miró a Fred y lo felicitó pese a que éste no sabía hablar porque acababa de cumplir un año.

- ¡Muchas felicidades Fred! Mira que es guapo,-le dijo Robb mirando a su madre-. El contraste de la piel oscura y tus ojos claros es impresionante.

- Muchas gracias Robb, de verdad.


 Ya una vez sentado, Robb le hizo una pregunta a su ex-mujer.

- Cindy, ¿se sabe algo de Louis?

- Nada. Desde que me dejase una nota hace ya… ¿Seis meses? Sí, por ahí, no he vuelto a saber nada de él.

- Es flipante… Con un hijo en el mundo y se desentiende de él y de ti.

- Que se olvide de mí me da igual porque al fin y al cabo no lo llegué a querer nunca, pero que lo haga del niño… Eso sí me duele. Pero nada, en la carta decía que no podía vivir en pareja y tener tantas responsabilidades, que él necesita ser un ave de paso.


 Interviniendo en ese momento, Jane habló.

- Menos mal que estoy yo,-dijo la muchacha echándose flores entre risas-.

- ¿Estáis juntas?-preguntó Robb-.

- A ver… somos muy buenas amigas,-contestó Cindy-, y obviamente nos queremos mucho pero… aunque me gustan las chicas al igual que los hombres, a Jane la quiero más como amiga.

- Aunque te ponga como una moto,-dijo la aludida-.

- Una cosa no quita la otra nena jajaja.


 Mientras que los demás hablaban, Fred se movía por la estancia con un paso torpe porque acababa de echarse a andar.

- ¿Y qué tal con el restaurante ahora que eres la jefa?-le preguntó Cindy a Marge-.

- Bueno, no sabía que esto era tan duro. Cuando Louis se marchó, dejó todo, me nombró la jefa y se ha desentendido. Me tuve que ocupar de todo de golpe y porrazo y está siendo duro.

- Me imagino, debe ser una putada,-contestó Cindy-.

- Sí, pero nos va de puta madre,-intervino Gwen-. Como Robb se fue por empezar la universidad, entré yo a trabajar y la verdad es que no hay día que no se llene la sala.


 De repente, Fred se frenó frente a Marge señalándole la tripa.

- ¿Qué pasa cariño?-preguntó Marge volviendo a ver cómo Fred le señalaba la barriga-. Oh sí, es mi bebé. Se llama Bob y va a nacer dentro de poquito. ¿Serás su amigo?


 Alzándole los brazos, Marge se incorporó y agarró a Fred cargándolo sobre ella.

- Así seré yo con mi niño el día de mañana. Ay, qué ganas de que nazca ya, leches.


 Charles, a todo esto, hablaba con sus hijas.

- Pues yo con la película de ahora me va bastante bien,-le comentaba a Gwen-. Tu hermana está haciendo un buen papel secundario. Deberías probar un día nena.

- Ya, pero no sé cómo se me dará eso de actuar.

- Si no lo pruebas, nunca lo sabrás.

- Mira Gwen,-dijo su hermana-, yo la semana que viene voy a tener que irme al médico para una revisión,- ¿por qué no te preparas la escena que tengo que grabar y me sustituyes?

- ¡Qué buena idea Cindy!-exclamó Charles-.


 Vivian, por su parte, le preguntaba a Robb sobre la carrera.

- Bastante duro. Ya rondando los 40 años y en la universidad… pues ya te puedes imaginar, pero por muy duro que sea, sé que al final todo el esfuerzo va a merecer la pena.

- Te honra que dejases todo lo que hacías para enfocarte en tu sueño. Dice mucho de ti.

- Antes no lo habría hecho. El otro Robb me lo dijo y yo me reí en su cara… pero he pasado por mucho y ahora soy diferente.

- Eso es cierto, has cambiado muchísimo desde que apareciste por aquí. A mí me tenías engañada completamente.

- Ay sí, lo siento mucho.


 Todos hablaban animadamente y se respiraba muy buen rollo entre ellos. Después de tantas vivencias, tantos engaños, mentiras… El saber la verdad había traído la paz a esa casa.


 Y la paz reinó siempre allí, incluso cuando Gwen se marchó de casa de Robb y Marge al triunfar en el mundo del cine junto a su hermana Cindy, o cuando Marge pudo abrir un segundo restaurante…  


 En la habitación de matrimonio, Marge estaba tendida sobre la cama.

- Hola Bob, ¿qué pasa hijo?

- Hola mamá, ¿sabes dónde está papá?

- Donde siempre hijo, parece que no lo conoces…

- Me lo imaginaba, no sé ni para qué pregunto jajaja.


 Bob Atkinson, el primogénito de Marge y Robb y que ya era todo un adulto hecho y derecho. Era el encargado en el segundo restaurante de su madre y se le daba bastante bien, aunque acabase machacado todas las noches.


 Marge era ya una mujer madura y que veía la jubilación cada día más cerca. Aún le quedaban unos años, pero saber que podría descansar de una vez por todas de la mayoría de sus obligaciones la alegraba mucho, sobre todo poder compartir más tiempo con su marido, al que veía poco.


 Justo cuando Bob iba a salir por la puerta de casa, se encontró de frente con un amigo.

- Coño Fred, ¿qué haces aquí?

- Justo iba a llamar al timbre. ¿Te vas?

- Sí, voy a buscar a mi padre, que entre el trabajo suyo y el mío… no lo veo nunca. Y hoy que tengo el día libre quiero aprovechar.

- Oh bueno, yo era por si te apetecía echar un par de partidas de billar.

- Qué va tío, ¿te quieres venir conmigo?

- No, me quedo aquí y así saludo a tu madre y a tu hermana.


 Pasando junto a Fred, Bob le susurró algo al oído.

- Sobre todo a mi hermana, ¿eh guarrón?

- Anda ya, qué cosas dices.

- Sí, sí… jajajaja.


 Subiendo al piso superior y entrando en la que era la habitación de Gwen, Fred saludó a la otra hija de Robb y Marge.

- Hola Meg, ¿qué tal guapa?

- ¡Fred!


 Dando un salto, la muchacha se levantó y miró al chico durante unos instantes que le parecieron eternos.

- Qué guapo estás…

- Gracias. Tú tampoco estás nada mal. Anda, ven aquí que te de un abrazo.


 Ambos se dieron un tierno abrazo y, tras suspirar, Meg dijo algo.

- Esto es una locura. Eres más mayor que mi hermano y yo me llevo cuatro años con él.

- ¿Y qué? Ninguno de los dos ha buscado nada de esto, simplemente surgió.

- Tras una noche de copas…

- Pero surgió coño. ¿Tú te arrepientes? Porque yo no.

- Ni lo más mínimo.


 Llegando al lugar donde su padre tenía el laboratorio, Bob llamó a la puerta.

- ¿Papá?

- Sí hijo, entra.


 Abriendo la puerta, Bob entró en la pequeña habitación y pudo ver a su padre afanado intentando hacer algo.

- ¿Qué haces papá?

- Le estoy dando los últimos retoques a esto…

- ¿Lo has terminado?

- Eso espero… A ver…


 Dando un paso atrás, Robb contempló aquel importante proyecto finalmente terminado. Girándose hacia su hijo, lo miró sonriente.

- Bob, creo que ya está. Lo he conseguido.

- ¿Seguro?

- Sólo hay una manera de comprobarlo pero… si funciona, podremos viajar de nuevo entre mundos.


CONTINUARÁ…


sábado, 26 de marzo de 2022

Capítulo 19 || Mi Otro Yo

 Charles, acompañado de Robb y Cindy fueron hasta la casa del otro Robb.

- Tengo los papeles arriba,-dijo Charles-.

- Vale,-dijo Robb-. Y tú deja de hacer pucheros,-le susurró Robb a Cindy-.

- Es que es mi padre…

- No lo es, ¡idiota!

- ¿Por qué susurráis?-preguntó Charles-.

- Es que por su problema no puede hablar en voz alta. Me estaba diciendo que tengo una casa muy bonita…


 Al subir las escaleras, tanto Robb como Cindy se llevaron una sorpresa porque había una reunión que no estaba planeada.

- ¿Y esto?-preguntó Robb-.

- ¡Sorpresa!-gritó Charles. Queríamos darte las gracias por abrirnos los ojos y, bueno, queríamos decírtelo en persona.

- No hacía falta…

- Sí, era necesario.


 Mientras tanto, Cindy miraba a la Cindy de ese mundo, con su pelo largo, su maquillaje, su vestido escotado, tan sonriente, tan feliz, tan guapa…

- Se la ve tan alegre…-pensaba la otra Cindy para sí-.

- Robb, tú quédate aquí conmigo y dile a tu amiga que se siente junto a Louis,-comentó Charles-.


 Carraspeando, Charles comenzó a hablar.

- Tras tu charla de ayer, he estado hablando largo y tendido con mi hija y hemos aclarado las cosas entre nosotros, así que hemos quedado en que yo me portaré como un padre y un abuelo, pero no como ningún dictador.

- Sí,-intervino Cindy hablando-. Y yo he estado hablando con Louis y queremos intentar lo nuestro. Tenemos un hijo, así que Fred se merece crecer viendo a sus padres felices. En principio no nos casaremos hasta que veamos que nuestra relación funciona, así que cuando nos divorciemos tú y yo, Robb, tienes via libre para hacer lo que quieras.


 Mirando a Robb, Charles cayó en la cuenta de algo.

- Nosotros aquí hablándote y tú todavía vestido con la ropa de trabajo. ¿Por qué no bajas a tu dormitorio y te cambias antes de volver? He comprando champagne para celebrarlo.

- Vale…


 Cuando Robb comenzó a bajar las escaleras, Charles miró a su acompañante.

- ¿Y cómo te llamas tú? No has abierto la boca desde que has llegado.

- Yo… Gwen.

- Anda, como mi ex-mujer… Un bonito nombre.

- ¿Y por qué no te quitas la mascarilla para que te veamos la cara?

- ¡No!


 Robb comenzó a buscar puerta por puerta hasta que dio con la habitación.

- Ahora comprendo que Robb quisiera marcharse de mi mundo, con semejante casa… Eso sí, en cuanto lo mate esto será mío jajajaja.


 Sintiéndose incómoda, Cindy se levantó y pensó en marcharse de allí. Aunque no pudiera volver a su mundo, al menos intentaría alejarse de ese lugar todo lo posible.

- ¿A dónde te vas?-preguntó Charles-. ¿He dicho algo que te haya molestado?

- Su cara me resulta familiar,-pensaba Vivian-.


 Cuando Cindy iba a abrir la puerta de la casa, ésta se abrió ante ella y por dicha puerta cruzaron Robb y Marge, quienes acababan de volver del otro planeta.

- ¿Quién eres?-preguntó Marge-.

- ¿Cindy? ¿Cómo cojones estás tú aquí?-preguntó Robb-.

- Mierda…-susurró Cindy-.

- ¿Cindy? ¿Esta es tu mujer?-preguntó Marge-.


 En ese momento, Robb cayó en la cuenta de que Cindy no habría podido cruzar por sus propios medios, por lo que eso significaba que…

- ¿Está aquí?-le preguntó Robb a Cindy-.

- Sí, y viene a por ti.

- Joder. Subid y escondeos en la habitación del bebé.

- ¿Pero qué pasa?-preguntó Marge sin saber qué ocurría-.

- Luego te cuento cariño, confía en mí.


 Subiendo las escaleras rápidamente, Marge vio que no estaban solas.

- ¿Y esta reunión?

- ¡Marge! Vienes justo a tiempo,-dijo Charles-. Robb está cambiándose de ropa y luego brindaremos por vosotros y por vuestro amor.

- Tendrá que ser después porque tenemos que escondernos,-dijo la Cindy que estaba subiendo las escaleras-.

- ¿Escondernos de qué?-preguntó Charles extrañado-.

- Es más de quién. Luego os explico.

- Esto no tiene sentido…

- ¡Que os escondais en el cuarto del bebé coño!-gritó Cindy alterando a todos los allí presentes-.


 Aunque sin saber muy bien por qué, todos hicieron caso y se reunieron en el cuarto en total silencio.

- No comprendo qué cojones hacemos escondidos aquí. Menuda desilusión se va a llevar Robb cuando suba de nuevo,-decía Charles-.

- Ese Robb que habéis visto no es nuestro Robb,-comentó Marge-. Al igual que tú no eres…

- No,-contestó la otra Cindy antes de que Marge pudiera decir su nombre-.

- ¿Alguien puede explicar esta locura?-preguntó Charles-.

- Lo intentaré…-dijo Marge-.


 Mientras tanto, el otro Robb acababa de subir después de cambiarse y, cuando vio el salón vacío, comenzó a sospechar que ahí estaba pasando algo.

- ¿Por qué no hay nadie? ¿Dónde están todos?

- ¡Están escondidos!-gritó el otro Robb-.


 Girándose, ambos Robb pudieron mirarse cara a cara.

- A ti te estaba yo buscando,-dijo el Robb vestido de blanco-.

- Pues aquí me tienes. Ven a por mí y deja a mi gente en paz.

- A tu gente te la puedes quedar si quieres, no me interesan.

- Te creía muerto…

- Pues ya ves, aquí me tienes.

- Bicho malo nunca muere…


 El Robb malvado comenzó a acercarse al otro Robb.

- No sabes lo mucho que disfrutaré arrebatándote la vida… Después de jugarnos el pescuezo por ti y sacarte de la cárcel, tú vas y nos abandonas a la primera de cambio. Eso no se hace…

- ¿Tú no ibas a hacer lo mismo? Te recuerdo que quien se cortó el pelo y se afeitó para hacerse pasar por mí fuiste tú, no yo. Suerte que Charles y Marge estaban ahí para pararte.


 El malvado Robb seguía avanzando hacia su objetivo cuando una voz lo frenó en seco.

- Joder Robb, menudo puto cambio le has dado a la casa tío. Oh, perdona, no sabía que tenías visita.


 Girándose, el Robb malvado pudo comprobar que el que acababa de subir las escaleras era otro Robb. ¡Ya había tres en esa misma habitación! Dándose cuenta el Robb recién llegado de que aquel era otro clon, comenzó a sospechar.

- Esto… ¿interrumpo algo?

- Sí,-dijo el Robb malvado-. Estaba a punto de tener una importante charla con este caballero hasta que tú has llegado, así que si no te importa…

- Robb, ¿qué has hecho ya?-preguntó el recién llegado al Robb con el que se había intercambiado-.


 El Robb del jersey azul abrió los ojos de par en par e hizo un gesto imitando un corte de cuello para advertirle al Robb que acababa de llegar sobre el peligro que corrían en ese momento. Una vez prevenido, el Robb que acababa de venir ideó un plan sobre la marcha.

- Oye, ahora que me fijo… ¿No te pareces mucho a mí? Espera que te vea de cerca…


 Sin pensárselo demasiado, Robb le pegó un fuerte puñetazo al Robb malvado.

- ¡Corre Robb!-gritó tras el puñetazo-.


 Los Robb buenos huyeron y comenzaron a correr sin tener ni idea hacia dónde iban a ir. Metros más atrás, el Robb malvado los perseguía.

- ¿Hay algo que debas comentarme?-preguntó el Robb del jersey morado-.

- Estuve dos semanas en otro de los mundos del multiverso y allí descubrí que el que nos persigue es un asesino y un terrorista que luchó en una guerra nuclear.

- Joder macho. Pues habría que devolverlo a su sitio.

- ¡Eso es! Vamos al laboratorio.


 Una vez los dos Robb estaban en el pasillo de las puertas, se les planteó una duda.

- ¿Dónde nos escondemos?-preguntó el de morado-.

- En mi mundo. Allí sabemos que estaremos seguros,-contestó el otro Robb-. Paso de jugármela de nuevo.

- ¿No nos encontrará el que nos persigue?

- Espero que no…


 Apenas un minuto después, el Robb malvado llegaba al pasillo de las puertas y no veía a nadie.

- Estos cabrones… Intentan jugármela, pero sé que yo soy más listo y mejor que ellos.


 Mirando las puertas, Robb vio una que estaba algo abierta y sonrió.

- Encima se esconden en la puerta que da a mi mundo… Serán gilipollas…


 En cuanto se cerró la puerta, los otros Robb abrieron la suya.

- Listo, le hemos despistado,-dijo el de morado-. Pero ahora, ¿cómo evitamos que vuelva? Es otro Robb, puede volver siempre que quiera.

- No, si rompemos la máquina…

- Pero…


 Sin darle tiempo a réplica, el Robb de azul abrazó a su homólogo.

- No hay otra solución. Si rompemos la máquina, se quedará encerrado en su mundo para siempre.

- Ya, pero nosotros también y tú no podrás volver a ver a tu hija.


 Quitándose las lágrimas de los ojos, Robb miró al otro.

- Cuida de mi hija, aunque sé que ya lo haces. Dile que la quiero mucho aunque no me haya portado bien con ella.

- Robb, no hagas esto. Encontraremos otra solución.

- No hay otra solución.


 Girándose, Robb miró por última vez a su homólogo.

- Te echaré de menos, Robb,-dijo el de azul-.

- Y yo a ti… Cuídate y no me hagas tonterías ahora que has sentado la cabeza.

- Descuida, ahora sí que haré las cosas bien.


 Cerrando la puerta una vez que el otro Robb había vuelto a su mundo, Robb agarró un palo de madera que había por la habitación y comenzó a destrozar la máquina sabiendo que no habría vuelta atrás una vez que empezase.


 Completamente desolado, Robb salió por la puerta y supo que ya no volvería a ver ese pasillo gigantesco, ahora sólo sería un laboratorio normal en un edificio corriente.


 Mirando a su alrededor, Robb suspiró e inició la marcha hacia su casa.

- Hasta nunca Robb,-susurró antes de irse-.


 Por su parte, el Robb malvado había estado mirando por todas partes del parque y allí no había rastro alguno de los otros dos Robb, así que sólo quedaba una alternativa. Volver al pasillo.


 Pero al abrir la puerta y ver que sólo estaba el baño, no se lo podía creer. Cerrando y abriendo la puerta una y otra vez siempre pasaba lo mismo: nada.

- Esos hijos de puta me la han jugado… Me han engañado… ¡Joder!


CONTINUARÁ…