domingo, 25 de abril de 2021

Capítulo 24 || Condena

 Una mañana como otra cualquiera, Kwan se encontraba frente a la tele viendo un programa que le gustaba mucho. Desde que tuviera el accidente, su lugar favorito era ese.


 Saliendo del baño, Helen se le unió.

- Uf, qué a gusto me he quedado,-dijo ella-.

- Ibas a reventar, ¿no?

- Sí, es que la tripa me oprime la vejiga y aguanto menos que tres viejas.


 Y es que Helen podría ponerse de parto en cualquier momento, ya que los mellizos estaban colocados. Y sí, he dicho los mellizos…

- ¿Cómo va el programa?

- Bien, ahora el presentador le ha hecho una pregunta al invitado y lo ha puesto en un compromiso, jaja.


 Ambos estaban de baja, Kwan por enfermedad y Helen por estar embarazada y eso propició que los dos pasasen mucho tiempo juntos y se uniesen más que antes.


 A todo esto, el resto de la familia llamó a la puerta porque iban a pasar el día en el campo y se llevaban también a Selene para que se lo pasase bien.

- Venimos para despedirnos, familia,-dijo Hyun-.


 Kwan salió a recibirlos. Desde hacía un par de meses había conseguido levantarse y ya, poco a poco, caminaba mejor y podría decirse que estaba casi en perfectas condiciones.

- Qué os gusta iros por ahí,-le dijo Kwan a su hermano-.

- Es que hace un día genial,-contestó Hyun-. Y con este sol lo que apetece es irse al campo a pasar el día tumbados sobre el césped.

- Papá,-dijo Selene interviniendo en la conversación-, Helen se está meando encima…

- ¡¿Cómo?!-dijo Kwan-.

- Eso no es pis, ¡ha roto aguas!-gritó Pilar-.


 Al cabo de unos días, los mellizos y Helen ya estaban de vuelta en casa. El parto había sido duro porque los bebés luchaban entre ellos por salir primero, pero en cuanto sacaron a la niña en menos de un minuto ya estaba el otro fuera.


 No había padres más orgullosos que ellos. Al niño le llamaron Choi en honor a su abuelo paterno y a la niña Lucy como su abuela materna. Y todo el mundo que los veía les decía lo preciosos que eran y tanto Selene como Nico estaban encantados con sus hermanos y primos, respectivamente.


 Kwan estaba muy implicado en las tareas domésticas, en cambiar pañales, acunar… Hyun estaba muy sorprendido de ver así a su hermano porque, como él había cuidado a Selene cuando ésta nació, no había visto nunca a Kwan de esa forma y no podía evitar emocionarse.


 El tiempo fue pasando y, al cabo de unos tres o cuatro meses, Kwan estaba terminando de vestirse para irse a celebrar su aniversario con Helen cuando recibió una llamada…  


 Las noticias que le habían dado no eran buenas, al menos para Kwan. Éste estaba totalmente recuperado y podía volver a trabajar, pero el destino y la labor que debía desempeñar era de lo más tediosa para él.


 Entrando en el dormitorio, se quedó pasmado al ver a su mujer.

- Todavía no me puedo creer que semejante mujer como tú esté con un hombre como yo.

- Y pensar que me caíste mal cuando te conocí… ¿Quién era?


 Poniéndose serio, Kwan le contó lo sucedido.

- Pero Kwan, ¡eso es genial! No estarás lejos y, lo más importante, no volverás a estar en peligro. Los niños tienen que crecer viendo a su padre y Selene, con siete años que tiene ya, no para de fijarse en ti y te tiene como referente. Va a ser un trabajo muy sencillo después de todo por lo que has pasado. ¿Y cuándo te marchas?

- Mañana…

- Pues vayamos hoy a celebrarlo por todo lo alto. Por nuestro aniversario y por tu nuevo trabajo. Te amo.

- Y yo también te amo.


 A la mañana siguiente, bien temprano, Kwan ya estaba en su nuevo destino. ¿Su función? Enseñar y entrenar a unos nuevos reclutas que habían sobresalido en todas las pruebas de acceso. El ejército quería sacar lo mejor de ellos y para eso estaba Kwan allí. Lo consideraban el mejor, ya que era el Teniente Coronel más joven del ejército.


 Dirigiéndose a una de las casetas, Kwan entró y descubrió que esa era la habitación de los reclutas.

- Uf, los camastros incómodos de siempre… Eso no ha cambiado desde la guerra. Espero tener una cama mejor, porque no quiero dejarme la espalda allí cada mañana.


 Kwan estaba en el campamento físicamente, pero mentalmente se encontraba en casa con su mujer y sus niños. Riéndose con las ocurrencias magníficas de Selene, con las bromas de Nico, charlando con Pilar y su hermano… Los echaba muchísimo de menos y acababa de llegar.


 Entrando en su caseta, Kwan se llevó un chasco.

- Nada, la misma cama para mí… Pero espera, aquí hay dos camas… Nadie me dijo que seríamos dos, o tal vez sea que antes aquí había dos… Ni idea.


 Yendo al baño, Kwan se refrescó un poco porque allí la humedad era mucho más alta que en su ciudad y sudaba bastante. Mientras se lavaba las manos, Kwan escuchó cómo la puerta de la caseta se volvía a abrir.

- ¿Hola?-se escuchó una voz desde la habitación contigua-.


 Saliendo del baño, Kwan fue a saludar pero, al ver de quién se trataba, se frenó en seco.

- No puede ser… Esto debe ser una broma,-dijo él-.

- ¿Kwan? No sabía que tú serías mi compañero.

- Y yo no tenía ni idea de que tendría una compañera, Megan…  


 El reencuentro entre ellos estaba siendo de lo más incómodo. Kwan la llamó cuando ocurrió lo de la bomba para prevenirla pero físicamente no se veían desde aquel día cuando Megan se presentó con su hermana y le propuso tener una relación abierta…

- Me alegro de verte,-dijo ella-.

- Ojalá pudiera decir lo mismo.

- Venga hombre, ¿todavía me sigues guardando rencor por lo que te dije?

- No es rencor…


 Kwan no podía creerse que nadie le hubiera avisado. Tal vez lo habían hecho así para que aceptase el trabajo y no se echase atrás, porque eso olía a encerrona.

- Kwan, lo que te propusimos mi hermana y yo es el sueño de cualquier hombre.

- Y vuelvo a decirte lo mismo, yo no soy como cualquier otro hombre. Yo en ese momento te quería a ti, estaba interesado en ti y no en tu hermana. Lo que me parece increíble es que te hicieses la digna y luego me propusieses eso… ¿Quién te entiende Megan?

- Bueno, han pasado ya muchos años desde eso, así que mejor cambiemos de tema y pongámonos al día, que vamos a pasar mucho tiempo juntos y debemos permanecer unidos.


 Kwan hizo caso y se sentó en uno de los laterales del sofá mientras que Megan se sentó en el otro lado y miraba a su ex.

- ¿Qué es de ti? ¿Al final encontraste a alguien?

- Pues sí. Pilar me presentó a una amiga suya, nos enamoramos y hace cuatro meses nacieron mis mellizos.

- Vaya, ¡mellizos! ¿Y cómo está tu hija mayor?

- Enorme. Siete años tiene ya… ¿Y… tú qué?


 Kwan comenzó a sonreír al recordar a su familia mientras que Megan le ponía al día.

- Pues yo después de ti no he querido tener nada serio con nadie, así que tengo mis amigos y listo. Yo me valgo genial por mí misma y no necesito a ningún tío a mi lado.

- Salvo para follar… Para eso sí que los necesitas.

- Mira quien habla, quien le puso los cuernos a su novia con una amiga y luego con la siguiente se los pusiste con tu ex…

- Megan, hace ya más de diez años de eso. Mucho antes de la guerra y ese Kwan ya no es el que ves ahora. Soy un hombre felizmente casado con una mujer increíble. Es la mujer de mi vida y no hay otra como ella.


 Megan iba a contestar justo cuando Kwan se levantó al escuchar ruido exterior. Los nuevos reclutas habían llegado y, cuando vieron al Teniente Coronel Park todos se cuadraron inmediatamente.


 Kwan y Megan se colocaron frente a los chavales y él fue quien inició la charla.

- Bienvenidos reclutas. Soy el Teniente Coronel Park y ella es la Capitana Montaner y los dos seremos vuestros instructores. Nos han dicho que sois los mejores en todas las pruebas de acceso… Muy bien, pues ya os adelanto que eso no os va a servir de nada en el mundo real. La Capitana y yo os pondremos a prueba, sacaremos lo mejor de vosotros llevándoos hasta tal extremo que vuestras fuerzas flaquearán, vuestra mente os jugará malas pasadas y, sobre todo, os haremos hombres y mujeres valientes, sin temor a la muerte, ni al dolor.

- ¡Señor, sí señor!-dijeron los reclutas-.


 Tras eso, Megan tomó la palabra y dejó descolocado a Kwan.

- Tranquilos, esto no va a ser de un día para otro, así que respirad tranquilos. El Teniente es a veces… algo serio y duro, pero es el mejor, os lo aseguro. Como hoy es el primer día, os dejaremos adecuaros aquí, que entabléis conversación entre vosotros y que los lazos que os unen se vuelvan más fuertes.

- No os relajéis demasiado porque esto no va a ser ningún puto campamento de verano,-dijo Kwan mientras miraba de reojo a Megan-.


 Al acercarse a los chavales, Kwan no pudo evitar pensar en él mismo cuando estaba en esa situación con el resto de sus compañeros. Incluso, podría sacar ciertos parecidos a alguno con Bob, Abraham, Trevor, Kilian o con la propia Megan.

Pasando frente a ellos, Kwan los iba nombrando uno a uno mientras ellos se cuadraban ante él.

- Potter, Calvo, Brown, Taylor…

- Aquí estoy,-dijo el recién nombrado Taylor-


 Parándose en seco, Kwan miró al recluta.

- Soldado Taylor, ¿alguien le ha dado permiso para hablar?

- No pero…

- ¿Y sigue hablando?

- Pero si no quiere que hable y luego me hace una pregunta, ¿cómo cojones le voy a contestar Teniente?

- Cayese. ¡AHORA!


 Tras pasar lista al resto de los reclutas, Kwan se volvió para colocarse en su sitio cuando Megan soltó otro comentario fuera de tono…

- Disculpad al Teniente, ha sido padre hace poco y seguro que apenas ha pegado ojo en los últimos meses…

- Capitana, ¿podría hablar con usted a solas?-dijo Kwan mirándola mortalmente serio-.


 Llevándose a Megan aparte, Kwan la increpó.

- ¿Se puede saber qué cojones estás haciendo? Estos son reclutas, no niños en un campamento de verano. ¿Te crees que ahora les vamos a preparar la merienda? Esos chavales son como nosotros cuando estalló la guerra. ¿O es que no te acuerdas? Porque yo sí y te puedo asegurar que no nos prepararon todo lo bien que deberían para lo que tuvimos que vivir.

- Pero es que resulta que no hay ninguna guerra ahora mismo, así que relájate.

- ¿Que me relaje? Me has contradicho dos veces delante de los reclutas y ahora me dices que me relaje porque no hay ninguna guerra en ciernes… ¿Y había alguna guerra cuando nosotros éramos los reclutas? Porque te recuerdo que la guerra estalló de un día para otro y, vuelvo a repetir, no estábamos preparados.

- Ay, qué hombre… Relájate Kwan, que no es para tanto. ¿Llevas mucho tiempo sin follar o qué? Relájate tío…


CONTINUARÁ…


jueves, 22 de abril de 2021

Capítulo 23 || Condena

 Las vacaciones de verano habían empezado y Hyun y todos los adultos se pidieron unos días libres para poder vivirlos en familia. De esa forma, se notaría menos la ausencia de Kwan, de quien no tenían noticias desde hacía tres días.

- Buenos días señorita,-le dijo Hyun a Selene-. ¿Podría acompañar a una preciosa dama como usted?

- Por supuesto caballero,-le dijo ella sonriendo-.


 Por su parte, Pilar bañaba a Nico en una piscina hinchable que habían comprado, ya que la del verano pasado estaba pinchada.

- ¡Qué bien! Mi niño se va a dar un bañito rico…


 Y mientras tanto, Helen tomaba el sol. Su piel era muy agradecida en verano porque se oscurecía rápidamente y no le costaba esfuerzo el ponerse morena, todo lo contrario que Pilar.


 Sintiendo bastante calor, Helen se levantó y se dirigió hacia el jacuzzi mientras que escuchaba las risas y el chapoteo de Nico jugando con su madre.

- Quién pudiera tener un hijo propio…-pensaba ella-.


 Llegando hasta el jacuzzi, Helen se metió en él justo cuando Hyun abrazaba a Selene.

- Ya verás como tu padre está aquí muy pronto, no te preocupes por él. Kwan es el mejor y sabe cuidarse muy bien,-le decía a su sobrina-.

- ¿Interrumpo?-preguntó Helen sin atrever a meterse del todo-.

- No, claro que no,-le dijo Hyun sonriendo a su cuñada-. Es sólo que Selene echa de menos a su padre…

- Yo también lo echo de menos. Sé que de vez en cuando tiene que viajar pero… no puedo evitar echarlo en falta.


 En ese momento, se formó una conversación entre Helen y la pequeña.

- ¿Se ha ido muchas veces de viaje por trabajo desde que está contigo?-preguntó Selene-.

- Pues… Si hace tres años y medio que estoy con tu padre… Diría que unas diez veces o así, más o menos. No es mucho pero… Cada vez que se va no suele irse dos días, sino varias semanas.

- ¿Es muy complicado el trabajo de papá?

- A ver… Lo que debe hacer tu padre junto con sus dos compañeros es capturar a los hombres malos que se han fugado para no pagar por sus crímenes.

- Ah, interesante… Es que papá nunca quiso responderme a la pregunta. Siempre me decía que me lo explicaría cuando fuera mayor. Pero yo ya soy mayor, ¿verdad Helen?


 Hyun, mirando a Pilar, se dirigió a ella mientras se salía del jacuzzi.

- Cariño, métete en el jacuzzi y te relajas. Yo me quedo con Nico un rato.

- Ay gracias, que tengo ya la espalda ardiendo.

- Por eso te digo.

- Eres un sol.


 Pilar se metió rápidamente en el jacuzzi y se unió a la conversación de las chicas.

- ¿De qué estáis hablando vosotras dos?-preguntó la recién llegada-.

- Tu hija me preguntaba por su padre, por su trabajo y el por qué hace lo que hace.

- Oh bueno, es normal que quieras conocer más sobre tu padre. Ya no eres ninguna niña y conforme más consciente seas de las cosas, más herramientas tendrás para tu vida adulta,-comentó Pilar-.

- ¿Eso significa que me vais a responder todas las preguntas que os haga a partir de ahora?

- A ver…-intervino Helen-, vayamos paso a paso. Hay cosas que se aprenden conforme vivimos la vida, así que es mejor no adelantarse.


 El pequeño de la familia tenía debilidad con su padre y, cada vez que estaba con él, se notaba. No paraba de reír y se dejaba hacer carantoñas y bromas por parte de Hyun, quien estaba encantado con su hijo. Quería muchísimo a Selene, como si fuera su propia hija pero con Nico… había una conexión diferente.  


 Sonando el móvil de Helen, ésta salió del jacuzzi mientras dejaba a madre e hija hablando de sus cosas.

- Ese debe de ser Kwan para ponernos al día, estoy segura.


 Helen contestó el teléfono mientras miraba jugar a Hyun con su hijo. Instantáneamente, se le dibujó una sonrisa… Sonrisa que le duraría poco.

- Sí, ¿quién es?-contestó Helen-.

- Buenos días, ¿es usted Helen Mathiews?

- Efectivamente. ¿Con quien hablo?

- Encantado de hablar con usted. Soy el doctor Donald Jansen, del Asan Medical Center, en Seoul. Es sobre Kwan Park.


 Cuando Helen escuchó la palabra hospital y, seguidamente, el nombre de Kwan… su corazón dio un vuelco.

- ¿Qué ha pasado?

- Verá, hace unos días explotó una vieja fábrica abandonada. Creíamos que no habría nadie, pero descubrimos restos humanos de dos personas. Fue en ese momento cuando escuchamos unos leves gritos de auxilio y descubrimos a Kwan completamente sepultado bajo los escombros a varios metros bajo el nivel del suelo.

- Dios mío… ¿Y está bien? ¿Está vivo? ¡Dígame algo!

- Sorprendentemente está vivo pero… ha sufrido graves daños en su columna vertebral y se encuentra en cuidados intensivos hasta que terminemos de hacerle las pruebas pertinentes y certifiquemos si el daño causado es reversible o no.

- ¿Me está diciendo que probablemente Kwan no vuelva a caminar?

- Es pronto para decirlo pero… sí, cabe esa posibilidad.


 Tras cortar la llamada, Helen se dirigió hacia el jacuzzi y, en cuanto Pilar la vio, notó que algo malo estaba ocurriendo.

- ¿Qué te pasa Helen?

- ¿Podemos hablar a solas un momento?-preguntó la recién llegada-.

- Sí, por supuesto-.


 Saliéndose del jacuzzi, Pilar y Helen se fueron a una zona más apartada para hablar con más tranquilidad.

- ¿Qué ocurre Helen? No tienes buena cara.

- Es… Kwan. Me han llamado desde un hospital en Seoul porque al parecer hubo una explosión en una fábrica abandonada.

- Joder, ¿y Kwan está bien?

- Al parecer sí, pero se encuentra en la UCI porque todavía no saben si volverá a poder caminar de nuevo…

- Madre mía… ¿Y te han dicho algo de Abraham o de Trevor?


 La noticia le había sentado tanto a Pilar como a Helen como si les tirasen un jarro de agua fría en pleno invierno y se encontraban casi en estado de shock. Ante la pregunta de Pilar, Helen se sentía incapaz de contestar a causa de un fuerte nudo en su garganta.

- ¿Te han dicho algo o no?-volvió a insistir Pilar-.

- Me… me han dicho que… han encontrado sus restos esparcidos… a varios metros de distancia…


 Pilar cerró sus ojos y dejó caer unas ardientes lágrimas. Luego, se giró y fue hasta el jacuzzi, de quien salía Selene.

- Hija, ¿podrías quedarte cuidando a tu hermano un momento? Tengo que hablar con papá.

- ¿Va todo bien mamá?

- Sí hija, no te preocupes.

- ¿Has llorado?

- Tranquila. Luego te explico… Ve a por tu hermano, anda.


 Selene intuía que algo pasaba, pero se centró en distraer a su hermano mientras que Hyun seguía a Pilar sin tener idea alguna de lo que había ocurrido.


 Cuando Helen se lo contó, Hyun comenzó a temblar.

- ¿Pero mi hermano está bien?

- Sí. El médico me ha dicho que está en la UCI, pero que le están haciendo pruebas por si los daños en su columna son permanentes o no.

- Dios mío de mi vida… Y me juego el cuello que todo esto ha sido culpa de Kilian. Él ha sido quien ha urdido todo este plan para matarlos a todos… ¿Y Trevor y Abraham están bien también?

- Cariño,-intervino Pilar para ahorrarle de nuevo el mal rato a Helen-, ellos… no han tenido tanta suerte como Kwan.

- Joder, no…


 Al cabo de unas tres semanas, la recuperación de Kwan había sido satisfactoria salvo por un tema: tardaría al menos un año en volver a caminar. Su columna, milagrosamente, había aguantado lo suficiente como para no tener una lesión permanente, por lo que con rehabilitación, mucho ejercicio y esfuerzo, podría volver a andar.


 Un avión militar estadounidense reflotó los cuerpos de Trevor y Abraham junto con Kwan, quien fue recibido entre aplausos y vítores pese a no haber conseguido cumplir la misión encomendada. Nada más llegar, su superior se dirigió a Kwan y le dio las gracias por su servicio pero había llegado la hora de dejar ese trabajo. En el propio aeropuerto, le esperaban Pilar, Helen y su hermano. Llevándolo a casa, Hyun cargó con él hasta sentar a Kwan en el sofá.

- Ya estás en casa, sano y salvo,-dijo Pilar-. Nos has dado un susto de muerte a todos… Cuando se lo dijimos a Selene, no paró de llorar en toda la noche.

- ¿Dónde está ahora?

- Con mis padres,-contestó Helen-. Les pedí el favor de quedarse también con Nico y aceptaron encantados. No paraban de decirme que quieren ser abuelos pronto…


 Sonriendo levemente, Kwan miró a Helen.

- Eso seguro que te lo ha dicho tu madre. Está como loca por ser abuela…

- Ya la conoces. Ella es muy familiar y le encantaría tener nietos antes de… Bueno, mejor cambiamos de tema, anda.


 Mirando a su hermano, Kwan le pidió un favor.

- ¿Puedo pedirte un último favor, Hyun?

- El que sea.

- Ayúdame a cambiarme, con este calor me gustaría bañarme en la piscina.


 Dicho y hecho. Kwan se colocó rápidamente el bañador y Hyun lo cargó en brazos hasta sentarlo al borde de la piscina.

- Me sorprende que puedas cargar conmigo con todo lo que peso,-dijo Kwan-.

- Me estoy haciendo viejo, pero este carcamal todavía tiene mucha guerra que dar. ¿Está buena el agua?

- Sí, muy fresquita. Esto es lo que necesitaba… Muchas gracias.

- Yo me voy a recoger a Nico y a Selene, que tienen muchas ganas de verte. No te muevas de aquí hasta que yo llegue, ¿entendido?

- A sus órdenes, mi capitán.


 En cuanto Hyun se marchó, Kwan pudo quitar la sonrisa falsa que estaba manteniendo. No quería preocupar más a nadie pero… en su interior se sentía responsable de las muertes de sus compañeros.

- Si no se me hubiera ocurrido la idea de ir a por los fugados… Ahora mismo Trevor y Abraham estarían vivos. Ese Kilian… Nos está dando caza uno a uno. Primero fue Bob, luego Abraham y Trevor y a mí me ha intentado matar ya dos veces… Tengo que hablar con Megan…


 A todo esto, Helen y Pilar charlaban en el salón.

- Qué contenta estoy de ver a Kwan de vuelta,-decía su novia-.

- Sabía que volvería sano y salvo, aunque si te soy sincera, esta vez creí que lo perdíamos.

- Y yo igual… Pero no nos puede hacer esto y menos ahora…-dijo Helen tocándose la tripa-.

- ¿Estás…?

- Es muy pronto todavía. Ya sabes de mi problema…

- Sí, los ovarios poliquísticos, me lo comentaste.

- Pues eso, que hay veces que no me viene la regla, otras que parece que me vienen dos juntas, a veces se me retrasa dos semanas… Y en esta ocasión no me ha venido pero… no sé, me siento diferente.


 Pilar sonrió mientras miraba a su amiga.

- ¿Te has hecho la prueba?

- Qué va. No me he atrevido a hacerlo sola…

- ¿Y a qué esperas? Vamos juntas a la farmacia y lo compramos.

- ¿Y si sale que no estoy embarazada?

- Pues lo sigues intentando, que Kwan necesita una alegría en su cuerpo, venga.


 Mirando al agua, Kwan pudo ver cómo sus piernas se movían levemente dentro de la piscina y, sintiéndose fuerte, se atrevió a bajar y probar a nadar un rato. ¿Sabría mantenerse a flote sin usar sus piernas?


 A los pocos minutos, Hyun salió al jardín llevando a Nico en brazos y, cuando vio que su hermano no estaba en la piscina, se llevó un gran susto. Acercándose hasta allí, lo vio nadando.

- Joder Kwan, me has dado un susto de muerte. ¿Qué haces ahí metido? Te dije que no te movieras.

- Lo sé Hyun, pero he intentado mover las piernas y he podido tío. ¡Lo he conseguido!

- Bien tío. Pero la próxima vez espera a que yo o cualquiera de las chicas estén contigo por si te pasa algo.

- Vale, perdóname por haberte asustado.


 Hyun mantenía una expresión seria en la cara, pero por dentro se alegraba enormemente por su hermano. Justo en ese momento, Hyun cayó en la cuenta de algo y sonrió.

- ¿Qué pasa papá?-preguntó Nico-.

- Nada hijo, que cada día me recuerdo más a tu abuelo, eso es todo…


 Volviendo de la farmacia y tras hacerse la prueba, Helen salió al jardín y se encontró a Kwan sentado en el borde de la piscina.

- ¿Ves como me he subido yo solo, Hyun?-dijo Kwan al escuchar ruido a sus espaldas-.

- Soy Helen. ¿Qué dices de subir sólo?

- Nada… Cosas de hermanos… Dime, ¿querías algo?


 Mirando hacia el infinito, Helen respiró profundamente y luego se dirigió hacia Kwan.

- Los niños ya están aquí.

- Sí, lo sé. He visto ya a Nico. ¿Qué han dicho tus padres cuando os lo habéis traído? ¿Te ha vuelto a repetir tu madre lo de ser abuela?

- Sí, y le he dicho que no se preocupe que en unos ocho meses podrá agarrar a su nieto en brazos.

- ¡¿Cómo?!


CONTINUARÁ…