viernes, 20 de septiembre de 2013

Capítulo 18: ¿Dónde?

Pues otro viernes más me paso por aquí con vosotros queridos amigos. ¿Cómo ha ido vuestra semana? Espero que bien, las clases han vuelto y por eso subo tarde el capítulo, pero no hay ningún problema, esto de aquí no se mueve jejeje. Pasad un fin de semana genial y nos volvemos a ver el martes que viene. Disfrutad de este capítulo.

CAPÍTULO 18 ¿DÓNDE?

La cámara estaba captando la imagen de un coche que coincidía con el de Paco, pero... el sujeto que salió de él, ¡era un poli! Carlos no salía de su asombro y aunque la imagen no era nítida, se percibía a un hombre con perilla.


Carlos, rápidamente se levantó de su silla, cogió su cámara de fotos y se fue directamente hacia el lugar.


Al llegar allí vio que estaba sentado en el sillón, de espaldas a Carlos y pudo sacarle unas fotos, aunque no podía vérsele la cara, pero sí el color del pelo.


De repente, la luz se apagó, pero no solo en este edificio, sino en el de toda la calle, por lo que tuvo que dejar las fotografías y la oscuridad se apoderó de la casa.


En ese mismo instante, el policía se levantó del sillón...


... y Carlos subió al piso de arriba para esconderse, evitando que lo pudiera ver.


Un minuto más tarde, salió el policía y dejó la puerta entre abierta, cogió el coche y se fue.


Al ver el coche marchar, Carlos se dirigió hacia la comisaría con la cámara en mano para que le pudieran extraer la información máxima posible. Sin embargo, allí no le dijeron mucho más de lo que él sabía, y la descripción no coincidía con ningún policía del condado...
Frustrado, Carlos se fue a casa.


A la semana siguiente, a la misma hora, Carlos volvió a ver la misma escena, por lo que se volvió a ir hacia su destino.


Sin embargo, esta vez no había nadie en la casa. Las luces estaban apagadas, pero los edificios contiguos tenían las luces encendidas. La puerta estaba entre abierta, como se la había dejado. ¿Entonces? ¿Dónde había ido el policía?


Carlos estaba indeciso en si entraba o no en la casa. Estaba revisando desde afuera la casa y haciendo tiempo por si estaba en alguna habitación.


Cinco minutos más tarde, Carlos agarró su valentía y entró en la casa, pero...


Carlos se despertó, de repente, en una habitación oscura, sentado en una silla frente a un espejo. Su cabeza le dolía a horrores y lo peor de todo, no sabía dónde estaba.


Carlos: ¿Hola? ¿Hay alguien? Oish, mi cabeza...


C: ¿Qué hace este espejo aquí? No lo entiendo.


Sin embargo, lo que no sabía Carlos es que no era un espejo, sino que al otro lado del espejo, había un cristal donde se podía ver todo lo que pasaba en el interior.


Carlos no sabía que hacer. La puerta de la habitación estaba cerrada con llave y era imposible de abrir, por lo que se dedicó a dar vueltas por la habitación gritando por si alguien le oía.


Pero, mientras daba vueltas, escuchó una voz muy extraña que provenía del cristal. La voz estaba distorsionada. 
Voz: Carlos de la Torre Aragón. Hijo adopato de Oscar de la Torre y Aurora Aragón; hijo biológico de Mari López y Paco Martín, este último en busca y captura.
C: ¿Quién eres? ¿Qué quieres?
V: Lo primero que te quiero es que te sientes en la silla.
C: ¿Por qué lo voy a tener que hacer? 
V: Oh, Carlos, Carlos. Me parece que no has entendido nada de la situación donde te encuentras. Si no me haces caso, me veré obligado a hacer pupa a... no sé... ¿a tu madre Mari tal vez?, ¿o al bebé que espera?
C: Vale, me sentaré, ¡pero ni se te ocurra hacerle nada a mi madre!
V: ¿Me exiges a mí? Estás muy equivocado. Ahora que estás sentado quiero que pongas mucha atención en lo que te voy a decir...


Carlos se durmió y cuando se despertó, vio un plato de comida en una esquina. En ese mismo instante se oyó...
V: Esta es tu comida del día, por lo que tú mismo te la tendrás que suministrar como quieras.
C: ¿Un perrito para todo el día?
V: Si te portaras mejor tendrías agua. Pero hasta que tu comportamiento mejore, eso es lo que tendrás...
C: Pero, oye. Un momento, ¿hola? ¿Hola?


Tres días más tarde, cuando se despertó no vio el plato de comida en el suelo, como de costumbre, por lo que se levantó y aunque estaba débil y con pocas fuerzas por la poca comida que recibía, empezó a pegar a la puerta.
C: Comida, por favor, tengo hambre. Llevo 12 horas sin comer. ¡Por favor!


Sin embargo, con uno de los puñetazos, la puerta hizo un amago de abrirse, por lo que empujó un poco más fuerte y la puerta finalmente se abrió. Carlos miró desde el exterior su habitación y ahí fue donde se dio cuenta de que no era un espejo, sino un cristal donde "la voz" como él la llamaba, la espiaba.


Carlos echó un vistazo hacia su izquierda y pudo ver más habitaciones similares a la suya.


Miró la habitación de al lado. Era exacta a la suya, pero esta estaba vacía.


Y en la tercera habitación había un cuerpo echado en el suelo...
C: ¿Paco? ¿Qué hace aquí Paco? Me acaban de romper todos los esquemas. Ahora no sé quién es el que me ha, bueno, nos ha secuestrado, porque la persona que sea nos ha secuestrado a los dos. Y el policía... no creo, es un policía, pero... hay algo que no me encaja en esta historia...


Paco dormía mientras fuera de la habitación, Carlos observaba a su padre aunque este vagaba por sus pensamientos...


Justo en ese momento, escuchó unos pasos que provenían del piso de arriba. ¿Qué haría? No tenía escapatoria...



CONTINUARÁ...