lunes, 11 de noviembre de 2013

Capítulo 4 de "Black Hand"

Disculpad gente pero por error, he borrado sin darme cuenta el capítulo 4 del viernes pasado, aquí que aquí lo vuelvo a subir para que esté todo. El link ya está como antes, disculpad por las molestias.

CAPÍTULO 4


La persona de atrás se adelantó un poco más y dijo:
- Por fin te encuentro. Eres casi invisible en la ciudad, ¿eh?



Will se dió la vuelta y pudo comprobar que esa voz tan familiar era de su antiguo casero. Este se mostraba con cara de pocos amigos y con ganas de bronca.
- ¿Se puede saber qué coño haces aquí? -preguntó el casero a Will-.
- ¿También me vas a echar de aquí o es que acabas de comprar el mirador? -dijo irónico Will-.
- Si te he hecho una pregunta es para que me la respondas imbécil.
- Oye, que yo no te he faltado y si no te quiero contestar soy libre de hacerlo.
- ¿Ah sí? ¿Eres también libre de entrar en las casas ajenas y robar lo que no es tuyo?



Justo en ese momento, Will comenzó a cabrearse, sin embargo, el casero sin dejarlo hablar prosiguió el con su "sermón".
- ¿Tú que te crees que yo soy gilipollas?
- Hombre...-interrumpió Will-.
- Ja ja ja, qué graciosito estás. Te voy a quitar la tontería de un guantazo que lo sepas.
- Oh, que susto me das.
- Sí, tú riete, que cuando te deje KO ya me dirás quien se está riendo.
- Ya bueno sí, lo que tu digas. ¿A qué has venido aquí? ¿Me echabas de menos o es que tus amantes no te dan lo que quieres y vienes a que te de lo tuyo?
- Esto sí que no lo consiento, yo soy libre de hacer lo que quiero y a ti no te importa lo que haga o deje de hacer.



- Lo mismo digo,-contestó Will-.
- ¿Perdona? ¿De qué me estás hablando?
- Tú antes me has acusado de que entro en casas robando, ¿y a tí qué? A ti no te he quitado nada. 
- ¿Y esa ropa que llevas puesta?
- Disculpe señor casero pero esta ropa es mía y usted se la apropió. Lo único que hice fue entrar en la casa, ducharme, asearme y coger lo que era mío. 
- Una vez que te eché, todo lo que estaba ahí me pertenecía. Es lo justo.



- ¿Justo? ¿Me vas a hablar TÚ de justicia? Perdona que me ría. Lo que no es justo es que, sabiendo que gano poco dinero y que no tengo otro sitio a donde ir porque no tengo más familia que yo mismo, vengas y me eches del piso para tu tener otra cama calentito porque con tu mujer no te va bien. Pues perdona, con todo el dinero que tienes, porque decorar la casa no te ha salido por la cara, podrías haberte comprado o alquilado una. Que eres un mierda.
- ¿Has terminado o vas a seguir diciendo tonterías?
- Sí, he terminado. Y si no te importa y aunque no te de igual, me voy a mi casa. Uy, es verdad, que un cerdo con aspecto de humano me ha quitado la casa.
- Oye, tú no vas a ninguna parte, no he terminado contigo.



- No, yo voy a ir a donde me plazca porque para eso tenemos la declaración de los derechos humanos y ahí especifica que cada ser humano es libre de hacer lo que quiere dentro de la legalidad y como ser vagabundo no es ilegal, pues adios. Me largo de aquí.
- Jajaja, me sorprende que sepas todo eso. ¿Te ha costado mucho estudiarte lo que ibas a decir?
- No, lo que me sorprende es que hayas podido venir aquí con toda esa cara dura que tienes para venir a reprocharme ¿el qué? ¿que coja mi propia ropa de mi antigua casa? Valiente tío estás hecho.
- Pues he venido sí, y me da igual que me eches en cara todo lo que quieras pero yo he venido aquí a dejarte las cosas claras y por lo que veo todavía te falta un baño de humildad, que por lo que veo, no te dieron tus padres a su tiempo, oh, es verdad, que se mataron porque NO PODÍAN VIVIR CON UN HIJO COMO TÚ.



En ese punto, Will no pudo controlarse porque le tocó el tema intocable, su familia. Que se metiera con el le daba igual, pero que metiera a sus difuntos padres que no tenían la culpa de que un imbécil, por decirlo suavemente, viniera y dijera esa sarta de mentiras, era lo último. Sin mediar palabra, Will cerró su puño y le dio un puñetazo en la cara.



El casero no se quedó quieto y prosiguió los ataques de Will, formándose una gran pelea.


Dado que el sitio era el mirador y de que la pelea no estaba muy bien situada, cualquier movimiento tenía una gran importancia. Cada vez más se estaban acercando a la valla y eso no era moco de pavo.


En eso Will, ya cansado y sacando fuerzas de flaqueza, echó su cuerpo atrás y con sus manos y su pie derecho, desde el suelo, empujó al casero. Sin saber lo que pasaba, escuchó un grito enorme...



Levantándose como podía, vio que el casero no estaba y que, para su desgracia, la valla estaba rota. Will se asomó despacio y pudo comprobar con sus propios ojos que, a los pies de la montaña se encontraba el cuerpo de su contrincante.


La altura era más que considerable y con la caída, lo más seguro es que no hubiera sobrevivido. Will, con la mente en blanco, miraba hacia abajo y hacia el frente, sin saber qué hacer ni a dónde ir. Finalmente, una ráfaga de lucidez entró en su cabeza y decidió bajar para comprobar si estaba vivo o muerto.



Bajó lo más rápido que pudo y 5 minutos más tarde comprobó que era cierto, el casero estaba muerto y él había sido el causante. No sabía lo que hacer. Era un ladróncuelo de poca monta, pero lo que nunca había sido era un asesino. Esa idea le atormentaba mientras que, frente al cuerpo sin vida de este hombre, estaba Will pensando en lo que iba a hacer.



Cerca de donde estaban, como a unos 10 minutos, conocía un lugar que estaba muy poco transitado y este era: La Cascada.



Will cargó con el cuerpo del fallecido y tras pedirle perdón, lo tiró por encima de la valla junto con unas cuantas piedras gruesas cayendo en picado al final de la cascada.



La ciudad de Nueva York, ajena a todo esto, seguía su ritmo natural. Sin embargo y a contra coriente de todos, estaba un chico, Will Hudson, que se sentía atormentado por un hecho que había cometido. Pero ya estaba hecho y no había retorno. Hubiera preferido mil veces que hubiera muerto él a este hombre, porque sería lo que sería, pero era un hombre casado y tenía familia. ¿El que tenía? ¿5 dólares en un bolsillo y un par de horquillas del pelo para robar?



1 mes más tarde, Will intentaba acoplarse a esta gran ciudad, pero no encontraba su sitio. Había seguido robando y ahora su técnica estaba mucho más perfeccionada. Ataviado con un traje, se dedicaba a entrar de casa en casa haciendo una falsa encuesta y pidiendo dinero para aquello a lo que, supuestamente, se dedicaba. A veces le abrían la puerta y a veces no. Era algo muy irregular y había veces que no llegaba a comer en 2 días seguidos.



Una noche de tantas, pasaba por un bloque y pudo ver que uno de los buzones estaba a reventar de cartas y casi no se podía cerrar.
- Esta es mi oportunidad para poder entrar y ser un okupa



A la hora de abrir la puerta, pudo comprobar que no estaba echada con llave y ya era una hora bastante avanzada de la madrugada. La casa casi no estaba amueblada, por lo que, tal vez, estaban llevándose los muebles o... trayéndolos.



No se escuchaba ningún ruido, ni ronquido de nadie. La casa estaba sola, así que entró confiado en una de las habitaciones y se tropezó con una mesita infantil.
- ¡Ay!



Justo en ese instante un bebé comenzó a llorar y al mirar hacia la derecha, el bebé no estaba solo...



CONTINUARÁ...

martes, 5 de noviembre de 2013

Capítulo 3 de "Black Hand"

¡Hola a todos! Aquí estoy un martes más con todos vosotros para dejaros un capítulo nuevo de mi nueva historia. Espero que estos primeros capítulos os hayan gustado y que con el paso de ellos, os termine enganchando.
Quería deciros que dentro de la categoría de historias, voy actualizando los capítulos que subo dentro de "Black Hand" por si algún nuevo lector quiere comenzar a seguir la historia, para que le resulte más sencillo.
Y ya, nuevo capítulo el viernes, así que... ¡Hasta pronto!

CAPÍTULO 3

El inquilino de la casa, resultó ser el casero. La sorpresa de Will fue mayúscula al verlo vivir en esa casa. Al entrar en casa, cerró la puerta con llave y después se sentó delante de la mesa del ordenador y lo encendió.


Will, despacio y sin hacer ruido salió del cuarto de baño y pudo observar que la puerta de entrada estaba cerrada con llave, por lo que... ¿por dónde saldría?


Decidió meterse en el dormitorio aprovechando que el casero miraba hacia el teclado y pudo observar que estaba chateando y que el tío estaba con la sonrisa típica de cuando estás tonteando con alguien... ¿No estaba casado?


Al entrar en el dormitorio, vio que la única escapatoria que tendría era la ventana. ¿Salir por la ventana de un piso 20? No era muy buena idea...


Miró por la ventana y pudo ver que justo debajo de la ventana había una cornisa bastante amplia donde se podía caminar sin problemas de caerse ni de hacer equilibro.


Sin embargo, la altura era considerable y por muy seguro que estuviera, seguía habiendo 20 pisos debajo suya...


Finalmente, entró por una ventana que daba al descansillo y salió del bloque tan normal, sin problemas de nada. Quién le diría que había salido de una ventana.


Era ya bastante tarde cuando quiso dormir, pero se le ocurrió otra idea. Utilizaría otra de sus armas para poder dormir en una cama confortable esa noche, por lo que entró en un bloque de edificios y se sentó a esperar.


A los 10 minutos, apareció un portero de una discoteca que lo miro serio y dijo...
- Buenas noches.
- Buenas noches,-contestó Will-.
Y con las mismas, entró en el ascensor y se fue.


Pero a los 5 minutos de haberse ido el portero, apareció una chica haciendo eses.
- Uh, hola nene. ¿Eres nuevo en el edificio?
- Más o menos.
- Oh, pues espero no acostumbrarme a verte muy seguido porque me parece que voy a tener un problema.


- Yo no busco problemas señorita.
- No, digo que tú vas a ser el problema, y como todos los problemas sean como tú... que me metan en la cárcel porque voy a cometer un delito.
Los dos no pudieron evitar reírse al unísono.


La puerta del ascensor se abrió y la chica, como podía por su paso tambaleante, avanzó, pero antes de entrar dijo...
- ¿A qué esperas? ¿Vas a entrar conmigo o me vas a dejar solita?
- Por supuesto, yo ante todo soy un caballero.


Entraron en el ascensor los dos juntos y mientras subía, Will le hizo una radiografía y pensó:
- La tía está bastante buena, lo que yo le cambiaba era la cara... Pero bueno, lo importante no es la cara, sino la hamburguesa de abajo...


A la mañana siguiente, sobre las 10 y media, se fue de la casa, no sin antes hacerle el mañanero.
- Con tanto viaje me ha entrado un hambre... A ver qué puedo hacer para desayunar.


Dando un paseo, vio delante del ayuntamiento a una chica tentetieso. ¿Tentetieso? Sí, porque se cae para adelante y rebota.
Will, como no era tonto dijo, esta es la mía.
- Buenos días señorita. Perdone que la moleste, pero se le ve preocupada.
- No tiene importancia, muchas gracias de verdad.
- Es que no me gusta ver a la gente triste, y menos una chica tan guapa como usted. (No es fea la cabrona...-pensó el chico-).
- Gracias por el piropo.


- Es un placer. Entonces cuénteme qué le ha pasado.
- Soy la dueña de un bar y me han denunciado por hacer ruido a altas horas de la noche en mi local la semana pasada y estoy aquí para demostrar que yo no hice ninguna fiesta.
- Por supuesto, las injusticias no las puedo ni ver.
- Yo tampoco. Por eso estoy aquí, para que se haga justicia.


- Pues luche por ello y que su bar siga tal como está. Por cierto, ¿cual es?
- Está en la calle Newman, en la esquina con Clooney.
- Ah, me han hablado muy bien de ese sitio, pero nunca he tenido la suerte de ir.


- Pues dentro de una hora ya podrá decir que ha probado las mejores tortitas de la ciudad. Receta personal.
- ¿A qué se refiere?
- ¿Ha desayunado ya?
- Eh, no.
- Mejor que mejor. Vaya ahora mismo a mi bar y dígale a la chica de la barra que vienes de parte de la dueña, que eres su amigo personal.
- No puedo aceptar esto. ¿Por qué lo hace?
- Porque usted me ha ayudado a despejarme y me ha dado ánimos. Por cierto, ¿puedo saber su nombre?
- Claro, mi nombre es Will.
- Estella. Encantada.
- Igualmente. ¿Nos volveremos a ver?
- Puede ser. Si da la casualidad de...
- Estella,-interrumpió Will-, las casualidades no existen... Hasta pronto.


Will se despidió de la chica que estaba hecha una sopita... Realmente Will sabía conquistar a una mujer si quería.
Se puso en marcha para llegar al bar y al verlo supo que lo que le dijo sobre las tortitas sería verdad y muy decidido, entró.


Al terminar de desayunar, dio un paseo para bajar el atracón que se había dado y llegó hasta el mirador de la ciudad. Ahí contempló la ciudad que lo acogió tras la muerte de sus padres, donde se crió en el centro de menores, donde consiguió un trabajo y donde ahora parecía que la ciudad entera estaba en contra suya y no lo querían en ningún lado. Primero su casero lo echa de casa para tener ese piso de picadero poniéndole los cuernos a su mujer y después lo echan del trabajo. ¿Qué vendría después?


Mientras Will viajaba en su cabeza y en sus pensamientos, una sombra avanzaba tras él y a un par de metros se detuvo... ¿Quién sería la sombra sospechosa?



                         CONTINUARÁ...

viernes, 1 de noviembre de 2013

Capítulo 2 de "Black Hand"

¡Buenas! Siento la tardanza de hoy pero he tenido el día ocupadísimo en mil cosas y no he podido poner hasta ahora. Ayer no me senté en ningún momento frente al ordenador y hoy menos todavía, así que lo primero que voy a hacer es dejaros este segundo capítulo. Espero que lo disfrutéis. Un fuerte abrazo y nos vemos en la siguiente cita. ¡Hasta muy pronto!

CAPÍTULO 2

Will se largó de su casa y se fue al parque, ahí se sentó en el columpio y pensó en lo que iba a hacer a partir de ahora.


Caminando por la ciudad llegó a otro parquecito, este más pequeño que el anterior y se sentó al filo de la fuente a seguir pensando.
- Es la hora de comer y no hay nadie en la calle... Me siento solo y desamparado. Y para acabar el día, a trabajar esta noche. ¡Ah! Se me acaba de ocurrir que puedo pedirle un favor a mi jefe, a ver si él me puede dejar en su casa hasta que yo pueda encontrar otra. Eso haré.


La tarde siguió avanzando y cuando el sol estaba en el ocaso, se acercó a un puente para observar cómo el sol se ocultaba tras el mar.


Por la noche, Will se fue a trabajar y para sorpresa de su jefe, iba con la misma ropa.
- Buenas noches Will, ¿te has puesto uniforme?
- Ehh... sí jeje,-contestó indeciso Will-.
- Will, ¿estás bien?
- No jefe, verás. Esta mañana llegó el casero exigiendome que le pagara y yo le expliqué por activa y por pasiva que no tenía su dinero en ese momento a lo que respondió echándome de casa, de mi casa.
- Técnicamente es suya, tu estabas de alquiler.
- Bueno sí, pero lo importante es que ahora estoy en la calle, no tengo dónde pasar la noche...
- ¿De veras?


- Sí, si tu pudieras...
- ¿Que te quedaras en mi casa?
- ¿Me haría ese favor jefe?
- Es que verás, tengo en casa a mis mellizas y a mi hijo mayor, a mi mujer y ahora se ha venido mi suegra a vivir porque con su pensión no tiene para pagar su piso... Lo siento de veras.
- Oh, bueno, gracias de todas maneras. Ya veré lo que puedo hacer.


Will al terminar su jornada se fue al parque y se echó en un banco a dormir. Por suerte era verano y podía dormir ahí, pero cuando fuera invierno... ¿qué haría?


Una semana más tarde, Will se presentó en su trabajo como de costumbre, pero desde el día anterior a su jefe había algo que no le gustaba. Sabía que no tenía casa y que no tenía un buen aseo, pero ya lo de la ropa...
- Buenas noches Will.
- ¿Qué tal la noche?
- Pues mal... se prevé una mala noche.
- ¡Oh! ¿Qué pasa últimamente?


- No sé, dímelo tú,-le reprochó su jefe a Will-.
- ¿Yo? ¿De qué me hablas?
- Mira Will, no me voy a andar con rodeos. Llevas una semana viniendo con la misma ropa y vas ayer y te cambias y cojes una peor que la anterior.
- Lo primero que te voy a decir es que esta ropa era mía y me la encontré en el cubo de la basura delante de mi antigua casa y segundo, yo no tengo la culpa de que un coche pasara y me echara encima el charco, que por si no te acuerdas, hace 3 días llovió y pasé la noche en la boca del metro.
- ¿Ahora quieres dar lástima? Yo lo único que sé es que por tu culpa estás espantando a la gente y por muy bueno que seas, lo siento pero no puedes seguir aquí.


- ¿Me estás echando?-preguntó Will asombrado-.
- Sí y de veras que lo siento.
- Claro, lo sientes mucho sí, por eso no te importa quedarte sin otro barman.
- Eso de quedarme sin otro... Ya está todo solucionado, pero no te preocupes, nada más que vuelvas a tener un sitio, me lo dices y te contrato de nuevo, aquí tendrás las puertas abiertas.
- Ya... y yo vendré, por supuesto,-dijo irónico Will-.


Will se fue hacia el garaje para coger su moto y ahí se quedó quieto mirando los rascacielos, la gente pasar... la vida. Todos tenían una vida ¿y el? Nada, toda tirada desde un décimo piso...


Ahora Will no tenía ni trabajo ni casa... Su casa... ¡Eso es!


Will se dirigió a su antigua casa lo más rápido que pudo y ahí empezó a terminar de hilar su plan.
- Primero miraré el buzón por si hay alguien viviendo o no, dependiendo si está lleno de cartas. Si hay alguien subiré y entraré en casa forzando la cerradura con un palillo que tengo y ahí, jejeje.


- Ábrete... Ya está. Qué sería de mi en este momento si no llega a ser por mi etapa en el centro de menores.


Al entrar, la sorpresa fue mayúscula. Todo estaba totalmente cambiado. En apenas una semana y media estaba todo diferente.


Su antiguo dormitorio ahora tenía una cama de matrimonio, una cómoda y un espejo. 
- Joder... quien viva aquí ahora tiene que ser bastante rico... Un momento, en el espejo hay algo... "Vuelvo a las 21 horas." ¿Qué hora es?


Will salió fuera del cuarto y vio en la cocina la hora. 
- Son las 20:30h. Creo que me dará tiempo de todo...


- Sinceramente, quien haya decorado la casa tiene mucho gusto. Ya quisiera yo vivir de nuevo en una casa así... Mamones de mierda... <_< 


Will entró en el baño y cerró la puerta con una sonrisa de oreja a oreja.


Un rato después, Will estaba recién duchado, oliendo bien y, lo más importante, con ropa limpia.
- Qué gusto el volver a estar limpio y con ropa nueva. Que, por cierto, esta ropa es mía. El dueño de la casa se la ha quedado. Pero todo esto no es culpa suya, es del casero de mier... Buaf, paso de cabrearme de nuevo. Un momento... ¿La puerta?


En ese instante se abrió la puerta y alguien entró en casa. Will estaba en un buen lío. ¿Cómo saldría?



                                                                   CONTINUARÁ...