viernes, 7 de junio de 2013

Capítulo 13: ¡Tommy!

Buenos días a todos queridos amigos, ya estoy una semana más aquí con vosotros.
He pensado que, para terminar con esta historia antes y poder subir más pronto la siguiente que creo que os gustará más que esta, ya que está mejor planificada, porque esta es de las primeras que he hecho, subiré capítulo dos veces en semana. ¿Os parece bien el martes y el viernes? Así hay unos días de descanso y puedo subir la siguiente más rápido, ya que el último capítulo es el 18...

También quería deciros que tal vez cambie el formato del blog a uno nuevo, ya que una amiga, Luxy, y que también tiene un blog, al que si queréis acceder para verlo podéis pinchar aquí, me va a ayudar.

Y ahora os dejo con el siguiente capítulo, ¡hasta el martes!

CAPÍTULO 13: ¡TOMMY!

Arriba de la cima, escondido y apuntando estaba esperándome el maldito.



Iba subiendo la montaña y miraba por todos lados del bosque hasta que me topé con el asesino de frente y BOOM, me disparó a la pierna. De repente me caí al suelo y me agarré la pierna porque el dolor era tremendo.



Me arrastró hacia su escondite pegándome culatazos con su arma por todo el cuerpo mientras que mi pierna seguía sangrando...



Tras llevarme hasta allí, mantuvimos una conversación.
Tommy: ¿Por qué me haces esto? ¿Qué te he hecho yo?
Desconocido: Seguirme. ¿Pretendías cogerme? Nunca me cogerás, ni tu ni nadie, jajajajaja.
T: Te mataré, juro que te mataré.
D: Venga, mátame. Uy, es verdad, que está desangrándose y no tiene arma... Qué pena tengo. 
T: Acuerdate de estas palabras: TE MATARÉ.
D: Levántate, venga.
T: ¿No ves que no puedo?
D: ¡Que te levantes coño!
T: ¡NO!
En ese momento me agarró de la chaqueta y me levantó a la fuerza, por lo que tuve que apoyar todo mi peso en la pierna izquierda, la que estaba sana.
D: Dulces sueños...
T: ¿Cómo?



Me dio un golpe muy fuerte en la cabeza que me dejó inconsciente, por lo que me imagino que me bajó de la montaña y me metería en el maletero de mi coche, ya que sería de tontos utilizar su propio coche para transportar un cuerpo, ya que podría dejar pruebas.



Cuando me desperté, me encontré en una casa abandonada, o eso creo. Estaba herido y muy débil ya por la pérdida de sangre. El desgraciado estaba delante mía y me dijo:
D: No se cómo te llamas ni quien eres, pero tú te lo has buscado. ¿Ves esta casa? Esta será tu tumba, cabrón.



Había mucho humo y casi no podía ver nada, ni mis propias manos.



De repente, vi al fondo de la habitación una llama, pero no era la única. Estaba quemando la casa y estaba encerrado sin poder salir y desangrándome. Era lo peor que me había pasado hasta el momento.



Mientras tanto, en casa...
Anatoly: Lucca, ha pasado una cosa muy rara.
Lucca: ¿Qué ha pasado?
A: Resulta que estábamos en plena misión y de repente un tipo en la escalera de incendios ha disparado al alcalde y lo ha matado. Yo me he quedado con él hasta que han venido las autoridades y Tommy se ha ido detrás del tipo.
L: ¿Y donde está ahora Tommy?
A: No lo sé Lucca. No tengo ni idea.
L: Estupendo. Lo que nos faltaba...



A: Melinda, una cosa.
Melinda: Dime, ¿pasa algo? ¿Y Tommy?
A: Hemos sufrido un contratiempo Tommy y yo en la misión y ha desaparecido.
M: ¿Cómo que ha desaparecido? ¿Donde está?
A: No lo sé, vamos a averiguar donde se ha metido. Mientras tanto, quédate aquí llamando a los hospitales por si... Ya sabes.
M: Encontradlo, por favor. Es mi vida.
A: Lo sé, solo te pido paciencia. Confía en mi. Es mi mejor amigo y no voy a parar hasta encontrarlo.



El fuego seguía aumentando y ya podía verse desde fuera, era como estar en el infierno, no se podía aguantar allí dentro.



Salía fuego y humo por los cuatro costados...





Yo cada vez estaba más cansado y me costaba mucho estar despierto y no podía respirar. Era imposible estar ahí... y vivo.



Melinda llamó a los hospitales de la zona y ninguno tenía a nadie con esas características físicas. Desesperada, Melinda encendió la tele e interrumpieron la programación para poner una noticia de última noticia, la cual decía justo en ese instante que una antigua casa abandonada estaba ardiendo, pero por la inaccesibilidad de la casa, los bomberos no podían llegar fácilmente. De repente, algo dentro de Melinda se removió y sintió la necesidad de ir allí, no sabía por qué, pero eso hizo.



Melinda fue al parque donde le había dicho Anatoli que estarían Lucca y él para avisarlos.



Miró a un lado y a otro y vio que los dos estaban con caras de desesperados preguntando por mi, pero nadie me había visto.



M: Lucca, he visto en las noticias que la antigua casa abandonada, ¿sabes cuál es?
L: Sí, claro, ¿qué pasa?
M: Pues que de repente ha echado a arder y me ha dado el palpito de que Tommy esté allí. Lleguémonos.
L: No voy a desperdiciar ninguna posibilidad. Vayamos. Avisa a Anatoli y dile que nos vamos.



Una vez que llegaron allí, era imposible pasar por ningún lado. Todo estaba ardiendo y los bomberos no habían llegado siquiera.
L: Todo está en llamas, es muy peligroso entrar.
A: No puede ser, si Tommy no está ahí hay que asegurarse.
Un perro callejero apareció detrás de ellos y empezó a ladrar como un loco.



A: Vete de aquí chucho, no es momento de jugar.
Pero el perro no paraba de ladrar e insistía. Incluso hacía ademán de entrar en la casa, como si quisiera mostrarles algo.



El perro se aventuró y se metió entre los matorrales, esquivando el fuego.
Anatoli no sabía que hacer, un simple perro callejero parecía que le estaba diciendo que entrara con él en la casa.



Pero una imagen de Tommy le pasó como un flash por la cabeza y recordó la promesa a Melinda: "Lo encontraremos". Siguió al perro y confió en él para averiguar si era verdad que ahí estaba Tommy como había presentido Melinda un rato antes.



Anatoli echó la puerta abajo de una patada y seguidamente entró el perro junto a él. Todo estaba hecho polvo y no se podía ver nada. Casi no se podía respirar.



En ese momento, el chucho empezó a ladrar delante de unas cajas. Anatoli se acercó, quitó algunas cajas y me encontró desmayado, con un gran charco de sangre alrededor de la pierna y sin la parte de arriba del traje.



Salimos de allí y al salir los bomberos estaban apagando el fuego. La policía llegó justo cuando salíamos y al ver que estaba en muy mal estado me metieron en la parte de atrás del coche y me llevaron rápidamente al hospital.



Estaba muy mal, al borde de la muerte, los pulmones muy contaminados de humo, una herida con muy mala pinta y quemaduras en un 10% del cuerpo.



Melinda

Salí de la habitación. No podía ver cómo Tommy sufría. Era superior para mí. Sin embargo, me encontré algo que me alegraría la tarde; era el perro que había salvado a Tommy de morir quemado en esa casa.



Fui hasta él y me abracé con fuerza. No había querido nunca a un animal como quería a ese perro.



Después de todo lo que había hecho no podía volver a dejarlo en la calle, por lo que le mostré una correa y se puso como loco de contento al verla. Se llamaba Rocco.



Tras volver a entrar en la habitación, despedirme de Tommy y que Anatoli me dijera que me fuera a casa a descansar que él se quedaba esa noche con Tommy, cogí a Rocco y me fui a casa.



Le compré una cama para él y la puse en nuestro dormitorio de matrimonio. Habían pasado 3 semanas desde aquello y Tommy no mejoraba, sin embargo un día muy temprano por la mañana sonó el teléfono...



Me levanté a cogerlo y contesté...
M: ¿Digame?
A: Melinda, perdona por llamarte tan temprano pero necesito que vengas al hospital.
M: ¿Qué ha pasado? ¿Tommy está bien?
A: Emmm, no te lo puedo decir por aquí, no me parece lo más adecuado... ¿Puedes venir aquí?
M: ¿Pero cómo está Tommy?
A: Hasta ahora Melinda. Te espero.
Y finalmente, colgó. ¿Cómo estaría Tommy? ¿Le habría pasado algo? ¿Habría... muerto?






CONTINUARÁ...

sábado, 1 de junio de 2013

Capítulo 12: ¿Otra vez?

¡Hola! Disculpad el retraso pero es que ayer tuve un día ocupado y no pude estar con vosotros, sin embargo, hoy sí y aquí os dejo el siguiente capítulo. Un abrazo a todos.

CAPÍTULO 12: ¿OTRA VEZ?

Di un paso adelante, me aproximaba al filo. Sudaba como nunca lo había hecho, sin embargo había algo dentro de mí, como una voz que me decía que no me tirara, que la vida seguía para adelante, pero mi cabeza pensaba distinto. 
En ese momento escuché unos pasos detrás mía y al volverme vi que era Melinda.



Tommy: ¿Qué haces tú aquí? ¡Déjame! Voy a tirarme. Si no quieres mirar date la vuelta y vete...
Melinda: ¿De verdad te crees tú que te vas a tirar?
T: Sí. Estoy convencido de ello.
M: ¿Entonces por qué llevas 2 horas aquí arriba sin tirarte? Si estuvieras seguro ya habrías saltado.
T: Calla, yo hago lo que me da la gana. Además tú no eres nadie mío para decirme lo que tengo o no tengo que hacer.
M: Vale, vale. Como prefieras. Entonces salta, ten huevos de saltar. Tampoco, ¿qué mas da, verdad? Uno menos. Tu vida no vale nada en comparación de la gente que muere diariamente. Sólo eres uno más, así que tírate, venga. ¿A qué esperas?
T: ¿Te crees que lo hago por gusto? 
M: Nadie te está obligando a hacerlo...
T: Mi corazón me obliga a hacerlo. Mi roto corazón.
M: ¿Tu corazón? ¿Y qué te dice exactamente tu corazón?



T: Que no vale vivir la vida si no estoy a tu lado.
M: ¿Y si te dijera que he subido aquí para tirarme contigo?
T: ¿Conmigo? No, tú no te puedes tirar.
M: No me vas a obligar a no tirarme. Lo he decidido.
T: Pero no puedes hacer eso. Eres jóven, guapa y con un futuro por delante. Puedes rehacer tu vida y encontrar a un hombre que te cuide y te ame más que yo a ti.
M: Entonces tú tampoco te puedes tirar.
T: ¿Yo? ¿Cómo dices?
M: Eres jóven, guapo y con un futuro por delante. Puedes reacer tu vida y encontrar a una chica que te cuide y te ame más de lo que yo te he amado a ti. ¿Ves? Es lo mismo.
T: No, no voy a bajar, no es lo mismo.
M: ¿No? Es lo mismo. Rehaz tu vida.
T: ¿Y con quien voy a reacer mi vida si yo te amo a ti?
M: ¿Yo ya estoy descalificada?
T: ¿Tú estarías dispuesta a volver conmigo?



M: Sí, por supuesto. Claro. Siempre.
T: ¿Y qué te ha hecho cambiar de opinión?
M: Lo que ibas a hacer, o estabas dispuesto hacer... por mi. Sólo por mi. Me he dado cuenta de que te quiero demasiado como para dejarte escapar.
T: Oh, Melinda, te amo. Te amo desde lo más profundo del corazón.



T: Jamás habría llegado a pensar que amaría tanto a una persona.
M: Ni yo tampoco.
T: Será porque estamos hechos el uno para el otro y es como si separar un miembro del cuerpo. Sientes que te falta algo.



M: Mira qué atardecer más bonito.
T: Qué lindo está el sol ahora mismo con ese color anaranjado.
M: Está precioso. Nunca había visto nada parecido.
T: Yo sí.
M: ¿De verdad? ¿Cuándo?
T: Cada vez que te miro. Cada vez que te miro...



M: Oh, Tommy, qué cosas más bonitas dices.
T: Es lo que siento...
M: Oye, ¿te has dado cuenta de que estamos tumbados en el filo del edificio?
T: Tranquila, estás segura a mi lado.
M: Anatoli y Lucca tienen que estar comiéndose las uñas al vernos aquí tumbados.
T: Las uñas no, los codos, jajaja. Vamos a seguir un ratito más, vamos a asustarlos un poquito.
M: Oy, ¡qué malo eres! :P



Anatoli: Me cago en... ¿Qué hacen tumbándose ahora? ¡BAJAD YA COÑO!
Lucca: Tranquilo Anatoli, se acaban de reconciliar. Déjalos tranquilos.
A: ¿Tranquilos? ¿TRANQUILOS? ¿Cómo se puede estar tranquilo tumbado en el filo de la azotea de un edificio de 10 plantas? Eso es de locos...
L: Cómo se nota que no te has enamorado.




Diez minutos más tarde bajamos, no queríamos prolongar el sufrimiento de Anatoli.
T: Buenas familia, ¿qué hay que hacer hoy?
A: Y lo dice así tan pancho.




L: Me alegra verte en tierra firme Tommy.
T: Qué grandes sois.
L: ¿Cómo dices?
T: Digo que desde allí se os veía muy pequeñitos.
A: ¿No me digas?




A: Anda ven y dame un abrazo, gilipollas.
T: Imbécil.
A: Estúpido.
T: Cara culo.
A: Cabezota.
T: Ah... Mierda, tienes razón, jajaja.
A: Jajaja, siempre la tengo. Ya en serio, me alegra seguirte teniendo sano y salvo con nosotros. Te quiero amigo.
T: Y yo también, de verdad te lo digo.




T: Lucca, gracias por todo a ti también.
L: Bah, no ha sido nada, pero no me vuelvas a pedir un favor de ese tipo. No me pega hacer de celestino a un capo de la mafia.
M: Jijiji.
L: Ríete sí, pero lo hice porque os aprecio, a los dos. Tommy, eres mi mejor hombre, hubiera sido una pena el haberte perdido.
A: Ejem, ejem. Qué tos tengo...
L: Bueeeeno y Anatoli también.
A: Uy, ya me encuentro mucho mejor, jeje. 




T: Menudo payaso estás hecho. :P
A: Y el tonto este jajaja.
M: No empecéis de nueeevo. Pareceis críos.
T: Empezó el.
A: :o Mentiroso, tú me insultaste primero.
T: P-pero... Mejor me callo por respeto a tu madre. :lol2:
A: Sí, mejor será.
L: Oidme, iros a casa y pasar unos días de relax, ¿entendido? Dentro de 3 o 4 días os llamaré que estoy preparando algo importante, ¿ok?
A: Claro. Cuando quieras.
T: Aquí nos tienes.




Nos despedimos y cada uno se fue a su casa. Anatoli se vino con nosotros pero me hizo un gesto para que me quedara en la puerta hablando.
A: Bueno, voy a por mis cosas y me voy. No quiero causaros más problemas.
T: Anatoli, ¿vas a irte a ese piso?
A: No, voy a comprarme una casa. He estado ahorrando para comprarme la casa de mis sueños, igual que tú la tuya yo tengo la mía, pero la mía es menos presuntuosa que la tuya.
T: Vamos, más chica.
A: Sí... Qué te gusta dar en la llaga, ¿eh?
T: Qué picón eres.
A: Y encima caigo, que es lo peor. Bueno, lo dicho, saluda a Melinda de mi parte y ya nos veremos en breve. Hasta otra.
T: ¿Tienes coche? 
A: Sí, no te preocupes, lo tengo en el otro garaje.
T: Ah, venga. Ten cuidado.



T: Cariño, si quieres que estemos solos lo vamos a estar. Solos tú y yo. Anatoli se acaba de ir. Volvemos a ser dos.
M: Qué alegría volver a ser dos. Ya podré pasearme de nuevo desnuda por la casa.
T: ¡Melinda! ¿Cuándo has hecho tú eso?
M: Jajaja, es broma cariño.



T: Te quiero Melinda. No puedo vivir sin ti.
M: Bésame entonces.



M: Vamos arriba, tengo una sorpresa que darte...
T: Uh, seguro que me gusta.



Cuando terminó de "enseñarme" la sorpresa se quedó dormida. La miré con dulzura, con ternura. Era un auténtico ángel bajado del cielo especialmente para mí.



Días más tarde, la llevé a la cascada, el sitio más romántico de toda la ciudad.



Allí me arrodillé y me declaré: "¿Quieres casarte conmigo?"



Sin pensarlo dijo que sí, un sí que le llenó la cara. Le coloqué el anillo en su dedo...



... y nos besamos apasionadamente, uniendo y entrelazando nuestras lenguas con desesperación y con amor.



Llegados a casa, esa misma noche recibí una llamada de Lucca que me citaba en nuestro bar a la mañana siguiente. ¿Qué sería lo que tenía planeado Lucca?



A la mañana siguiente, como me había dicho, Lucca apareció con Anatoli.
A: Buenos días Tommy.
L: Buenos días.
T: ¿Qué tal? ¿Bajamos?
L: Claro.



Una vez que bajamos y nos sentamos Lucca nos empezó a explicar toda la operación...
L: Chicos, es algo gordo, muy gordo, pero es necesario que se haga y para eso quiero la máxima precisión.
A: Pero, ¿de qué se trata exactamente?
L: De matar al alcalde.



T: Vamos a ver que yo me entere. ¿Quieres decir que entremos en el ayuntamiento y le peguemos un tiro al alcade? 
L: No me seáis brutos, vamos a hacerlo de tal forma que no se va a enterar nadie. Me explico.
A: Mejor será porque yo no entiendo nada.
L: Es muy sencillo: pedís una cita para hablar personalmente con el alcalde para proponerle algo, no sé, lo que se os ocurra.
A: Yo soy constructor, si quieres le puedo decir que he visto que las demás ciudades tienen una fuente en el parque y que esta ciudad necesita una.



L: Sí, podría servir. Es un buen pretexto para que os escuche. Después, cuando terminéis de largarle toda la conversación, hacéis que se levante del asiento y que se mueva por la habitación y cuando esté de espaldas a alguno de vosotros, le disparáis.
T: ¿Y por qué tenemos que matarle?
L: Porque es un alcalde corrupto y en estos momentos cuando la economía de América se está levantando, él está metiendo la mano en las arcas del Estado.
A: Será desgraciado...



Fuimos al ayuntamiento a pedir la cita para hablar con él y nos dieron hora para el día siguiente. Una vez allí, empezamos a hablar con el alcalde Spencer.



Pero lo que no sabíamos es que alguien había pensado igual que nosotros...



El tipo, disfrazado de limpia-ventanas, sacó un arma y disparó sin compasión al alcalde y a todos los que estábamos ahí. Suerte que lo vimos a tiempo y logramos agacharnos. Desgraciadamente, el alcalde falleció.



A: Tío, tío lo han matado delante de nuestras narices. 
T: No desesperes, pensemos.
A: Rápido.
T: Ya sé, subámoslo a la mesa y ve a pedir ayuda, nosotros no hemos sido y lo saben, así que no tienes nada que temer.
A: Espera, espera, ¿tú que vas a hacer mientras tanto?
T: Voy a por ese mamón que ha intentado matarnos a nosotros también.
A: ¡Suerte!



Salí por la puerta que daba a la escalera de incendios y bajé lo más rápido que pude y llegué a verlo, por lo que cogí el coche y lo perseguí.



Iba más adelantado que yo, pero logré ver que se había escondido en el bosque pero no llegué a ver donde... ¿Quién era y por qué había hecho eso?





CONTINUARÁ...