martes, 24 de diciembre de 2013

Capítulo 15 de "Black Hand"

¡Hola a todos de nuevo y FELIZ NAVIDAD! ¿Cómo van esas vacaciones? Yo estoy de vuelta otra vez más con vosotros, después de desconectar un poco del día a día y de la monotonía ahora toca volver otra vez y para no dejar abandonado esto demasiado tiempo, os pongo capítulo hoy.
Disfrutad de estas vacaciones, que esta noche sonriáis y no haya sitio en vuestro corazón para el odio ni el rencor, sólo el amor y la alegría.
Y antes de nada, quiero daros un pequeño aviso, el viernes NO habrá capítulo, ya que lo pondré el JUEVES. 
Ahora sí, feliz Navidad y disfrutad del capítulo de hoy. Un beso muy fuerte a todos amigos :D

CAPÍTULO 15

La puerta de la sala se abrió y apareció Amanda.
- Amanda, ¿qué es todo este montaje?
- Silencio, aquí las preguntas las hago yo.
- ¿Cómo? No te entiendo.
- Cuéntame cómo conociste al doctor.
- Me fui a hablar con él como paciente para tratar un asunto...
- ¿Qué asunto?
- Pues... no creo que sea relevante.
- Dímelo Will.
- El robar.
- Ok, ¿qué te dijo él?
- Me acogió en su casa.


- ¿Así por las buenas?
- Sí...
- Continúa.
- Me dijo que me iba a presentar a un amigo suyo que me daría trabajo y este lo que hizo fue meterme en un grupo de ladrones.
- ¿Qué amigo era?
- Louis Kare. El chico negro fallecido.
- Una vez entró en el grupo, ¿qué es lo que hiciste?
- Un par de robos por la noche a dos tiendas. Luego, el doctor me comunicó que debía marcharme a Madrid porque me reclamaban otro grupo de ladrones allí.
- ¿Otro grupo? ¿Sabe cuántos hay en total?
- No lo sé, pero es algo grande.


- ¿Cómo sabes que es algo grande? ¿Averiguaste algo?
- Sí, al volver de Madrid, me encontré con Louis que perseguía a tu amigo y cuando los dos... murieron, me fui a casa del doctor y él me dijo que iba a recoger el cuerpo de Louis. Entonces, de casualidad, descubrí un pasadizo y ahí fue donde encontré una sala oculta llena de objetos y junto a ellos estaba esto.
En ese momento, Will sacó de su chaqueta el portátil.
- Dios, un portátil. Will, ¿pudiste ver qué es lo que tiene dentro? 
- Claro, por eso lo traje hasta aquí.


- Si no te importa, me lo llevaré para poder investigarlo a fondo. ¿Pudiste leer algo que tuviera relevancia?
- Sí... Ya lo verás.
- ¿De qué se trata? Necesito que me lo digas para saber si lo que me dices concuerda con lo que hay en el ordenador.
- Hay una carpeta que se llama Colaboración A-Q, dentro de ahí hay un documento que tiene su mismo nombre y en dicho documento se habla de una colaboración de los grupos de ladrones con Al Qaeda...
:blink: Me cercioraré para ver si es cierto. Ahora tengo que marcharme. En seguida vuelvo.


Amanda abandonó la sala y Will se incorporó y se puso a dar vueltas por la habitación. No sabía a lo que se dedicaba Amanda, pero seguro que era policía.


Mientras tanto, Amanda salió de la habitación y cogió un pasadizo secreto y llegó hasta la sala donde se encontraba su jefe.
- Boss, ¿ha visto el interrogatorio?
- Por supuesto.
- ¿Le cree?
- Sí. He investigado un poco sobre él y he podido averiguar que llegó a la ciudad procedente de Virginia y alquiló un piso del que lo echó el casero por moroso. Dicho casero desapareció por razones que aún se desconocen hará casi un año y no se ha encontrado todavía. Tras eso, lo echaron también de su trabajo y ahí se le pierde la pista hasta que se le volvió a ver en el aeropuerto con destino Madrid. Volvió hace dos días, justo la misma tarde de la muerte de Eddie. Este Will no miente.
- Tienes razón. ¿Qué podemos hacer ahora?
- Debemos investigar el ordenador que nos ha proporcionado, ya que las acusaciones que ha formulado son muy serias. 
- ¿Y con Will?
- Pues nada, que se vaya a su casa, pero le tendremos vigilado, por si es un cebo.
- Entendido jefe. 


Amanda volvió a la sala donde estaba Will y comenzó a hablar.
- Will, ya nos has sido suficientemente útil. Puedes marcharte, pero no desaparezcas porque seguramente necesitaremos tu ayuda más tarde.
- ¿Marcharme? ¿Dónde?
- A tu casa.


- ¿Qué casa? La única casa que tenía me encargué yo mismo de quemarla. Tú lo viste Amanda. Vuelvo a no tener domicilio. ¿Vosotros no me podríais ayudar?
- Eso ya no está de nuestra mano. Lo siento Will.
- Espero que cuando me volváis a necesitar me podáis reconocer, ya que ser un vagabundo tiene sus consecuencias...


Tras despedirse de Amanda, salió de la sala y de la comisaría. Una vez fuera, observó la ciudad detenidamente.
- Vuelta a empezar Will,-se dijo a sí mismo-; después de todas las vueltas que has dado, de viajar a Madrid y de vivir en un apartamento, regresar a Nueva York y volver a ser un vagabundo...


Will caminó tranquilamente por las calles de la ciudad, observando cómo la gente iba y venía. Toda esa gente tenía una meta, un trabajo, una familia. ¿El? Sobrevivir... Sin embargo, al pararse en un semáforo, alzó la cabeza y vió que estaba frente a su primer trabajo. 
- Acabo de tener un dejavu, acabo de volver de donde salí: Eugi's.


Entró en el bar y bajó por el ascensor. Al salir, se reencontró con su antiguo jefe.
- Ricky, me alegro de volver a verte.
- Perdone pero no logro acordarme de quien es usted.
- Déjate de formalismos y dame un abrazo. Soy yo, Will.
- ¿Will? ¿William Hudson?
- El mismo.


- Dios mío, cómo has cambiado en este tiempo. ¿Cómo te va todo?
- No me he podido quejar demasiado.
- ¿Tienes trabajo? 
- Hasta hace 4 días estuve viviendo en Madrid.
- ¿En Madrid? ¿A ti que se te ha perdido allí? 
- Eso digo yo, pero al volver aquí supe que he perdido mi casa y mi trabajo.
- Joder tío, qué mala suerte colega.


- Ya tío. 
- ¿Ahora qué vas a hacer?
- Pues buscaré trabajo por algún lado, un piso que poder alquilar que sea barato... Lo típico vamos.
- Bueno, pero por eso ahora no te preocupes. ¿Tienes sed?
- Un poco, ¿por?


- Te invito a una copa Will.
- ¿De verdad? Muchas gracias Ricky.
- De nada hombre, para eso estamos los ex-jefes agradecidos con sus antiguos trabajadores.


- ¿Sigue viniendo gente por aquí?
- Lo normal, ya sabes, unos días más que otros.
- ¿Gente nueva?
- Desde hace unos días vienen dos chavales que nunca había visto por aquí. Mira, precisamente por ahí llegan. ¡Hola chicos!
- ¡Hola Rick!-contestaron ambos chicos al unísono-.


Uno de los chicos que acababa de entrar se sentó junto a Will.
- Buenas tardes. ¿Cómo es que no te había visto por aquí antes?
- He estado ocupado,-contestó Will-.
- ¿Trabajo?
- Pues sí.
- Hoy en día es una suerte tener trabajo. Tal como están las cosas en el mundo... Cada vez está más loco.
- Y que lo digas.


Los minutos pasaban y el local se estaba empezando a llenar y los chicos seguían en la barra charlando animadamente con el ex-jefe de Will.


- Me llamo Alan,-comentó el chico pelirrojo-.
- Yo Will, encantado.
- Lo mismo digo.
- ¿Eres de aquí?
- Llevo viviendo tiempo aquí pero nací en Virginia.
- Ah. Bonito lugar.
- Sí, lo echo de menos...


En ese instante, se incorporó a la conversación el chico rubio.
- Pues tu cara a mi me suena bastante, ¿a ti no Alan?
- No lo había visto en mi vida.
- Yo sé que lo he visto en alguna parte...
- Pues no sé, yo a vosotros dos no os he visto nunca,-comentó Will-.
- ¡Ah, ya sé! ¿Tu no eras amigo del fallecido Louis?
A Will se le cambió la cara.
- Es verdad,-dijo Alan-, que era amigo del doctor Mcwire, ¿lo conoces?
Mientras hablaba, un perro se coló en el local a lo que Ricky, intervino.
- Mierda de perro, todos los días se cuela. A ver si lo podéis echar de aquí.


Tan rápido como pudo, se levantó de su asiento y llamó al ascensor entrando él primero. Desde allí hizo gestos al chucho para que se viniera con él y justo cuando se iba a cerrar la puerta, los otros dos chicos corrieron hacia el ascensor sin poder atraparle.


Will salió corriendo del ascensor lo más rápido que pudo y comenzó a huir.


Ya estaba entrando la noche cuando detrás de Will aparecieron Alan y su acompañante corriendo como unas balas.
- No escaparás maldito cabrón,-gritó el chico rubio-.


Como Will estaba más adelantado, subió una pequeña cuesta y se escondió en un mini parque que estaba rodeado de mucha vegetación.


Al subir la cuesta los dos perseguidores y no encontrarlo, se cabrearon aún más si cabía.
- Mierda. Se nos ha escapado joder.
- La culpa es tuya Alan. Si lo hubiéramos cogido desde un principio, nada de esto habría pasado.
- ¿Qué querías que hiciera? ¿Montar un numerito en mitad del local? No fastidies.
- Parecía que te querías hacer amigo de él. Valiente maricón estás hecho...


- Mejor será que nos vayamos. No quiero darte un guantazo en plena calle,-dijo Alan-.
- Jajaja, uy, que ahora el nene se ha cabreado.
Mientras ellos caminaban por donde habían venido. Will salió de su escondrijo y corrió en sentido contrario.


Sin embargo, Alan miró por casualidad hacia atrás y vio corriendo a Will.
- ¡Está ahí! Pit, corre, vamos a pillarlo.
- Joder macho. ¿Vais a dar los dos mucho por culo?
- ¡Corre Pit coño!


Pero ya la distancia que les separaban a Will de ambos perseguidores era demasiada como para poder pillarlo. Sin embargo, Will siguió corriendo buscando un lugar seguro donde esconderse hasta que se encontró con una casa abandonada. Era el lugar perfecto.


Sin embargo, al entrar pudo comprobar que la casa no estaba sola y abandonada. Había alguien que estaba ahí antes que él, pero... ¿quien era?




                       CONTINUARÁ...