viernes, 23 de agosto de 2013

Capítulo 13: Rompecabezas

Queridos lectores, siento muchísimo no haber podido subir capítulo pero en mi ciudad estamos de feria y llevamos toda la semana de fiesta y mi semana ha sido un no parar continuo, así que ahora que tengo un ratito para vosotros os dejo el capítulo que tocaba el martes. ¿Os gustaría que el martes hubiera doble capítulo? Dejadme vuestras opiniones en los comentarios si queréis. Y ahora sí, a disfrutar de este capítulo.

CAPÍTULO 13: ROMPECABEZAS

Carlos los siguió de cerca, pero llegado un punto les perdió la pista, por lo que siguió la carretera hasta ver el coche aparcado en un edificio un tanto antiguo y mal conservado.


Se acercó al porterillo y miró los nombres...
Carlos: Mierda, vienen señalizados por los apellidos. Mari, Mari, pero Mari ¿qué? ¿Paco qué? Esto es una mierda.


Carlos decidió entrar y vio que el ascensor estaba averiado y en la entrada no había escaleras... ¿Por dónde habrían subido?
C: Joder macho, ahora el ascensor roto, no hay escaleras... o esto es una trampa o yo no lo entiendo. Bueno, será mejor que me vaya a casa.


Carlos llegó, se duchó, se puso su pijama y se acostó...
C: Hasta mañana.


Al lunes siguiente vino Mari como todos los días laborables.
Mari: Buenos días Carlos. Uh, que te aproveche.
C: Mmmm, gracias. ¿Quieres?
M: No, muchas gracias, ya he desayunado.


Cuando Carlos terminó de desayunar, se levantó y fue a hablar con ella.
C: Mari, un momento, ¿podemos hablar?
M: Sí, claro. Dime.


C: ¿Tu estuviste el viernes por la noche en La Vie En Rose?
M: ¿Yo? No... ¿Por qué?
C: ¿Estás segura? Yo creí que eras tu.


M: ¿Y entonces por qué no te acercaste?
C: No sé... Me daba corte.
M: ¿Corte? Pfff, con la fama de mujeriego que tienes Carlos, no fastidies.
C: Que sí, de verdad...
M: Lo siento, pero no era yo, sería otra.
C: Ah, ok, perdona.
M: No tiene importancia. Voy a seguir con mi tarea.


Mari se fue a la salita a meter la ropa sucia en el canasto.
M: Uf, espero que no viera nada...


Los días pasaban y Carlos la observaba cada día más, le atraía un poco, pero había algo entre los dos que no acababa de encajar...


Un día, al llegar de hacer las compras, se encontró a Mari sentada en el sofá, como pensativa. Estaba ida.
C: ¿Mari? ¿Estás bien? ¿Te pasa algo?


M: Uy Carlos, perdóname. Me he tenido que tomar un descanso, me mareé un poco.
C: ¿Estás bien? ¿Llamo a un médico? 
M: No, no, no hace falta. Me he tomado un Dogmatil, siempre llevo una pastillita encima. Malditos mareos...


C: Entonces te pasa como a mi, yo hay días que me levanto raro, como si...
M: ¿Estuvieras embarcado?
C: Ahí mismo jeje, no puedo mirar al suelo porque me mareo mucho más. Esos días tenga lo que tenga lo tengo que cancelar, porque no soy persona.
M: Bueno, sigo con mi tarea.
C: Si quieres, puedes irte ya. No quiero que te pongas peor. 
M: Da igual, ya me siento mucho mejor. Sólo me falta esperar a que salga la ropa de la secadora y colgarla en el armario.


En ese momento llamaron a la puerta y para su sorpresa...
C: ¿Si? (Paco... ¿qué coño hace este tío aquí?)
Paco: Buenas, vengo a por mi chica, ¿está por aquí?
C: ¿Cual de las dos?
P: ¿Cómo dice?
C: Nada, estaba bromeando. Busca a Mari, ¿verdad?
P: Claro, ¿a quién sino?
C: Y usted es...
P: Paco, me llamo Paco y soy SU novio.


C: Pues Paco, a Mari le queda un ratito, si quiere pasar... 
P: No, es igual, la espero fuera.
C: (Serás cabrón, pasa a la cocina hombre, que tengo mi amigo el rodillo para partirte la crisma capullo) Y bueno, ¿qué le trae por aquí?
P: He querido venir a recoger a mi chica, ¿hay algún problema porque venga?
C: No, no, tranquilo, es una simple pregunta. Oiga, que no tengo nada en contra de usted. (Qué bien miento).
P: Ah, me creía. 
C: No, ni mucho menos. Por cierto, bonito tatuaje.


P: Gracias, me lo hice hace unos años cuando estuve en la tre...
C: ¿Dónde?
P: En la trening tatoo, ¿la conoce?
C: No, no me suena.
P: Pues es una lástima, hacen unos tatuajes muy guapos. Además, conozco al tipo que los hace y lo deja en un buen precio, Carlitos.


C: Paco, le agradecería que no me llamara Carlitos. No me gusta que me llamen así.
P: Está susceptible, ¿eh? ¿Qué le pasa? ¿Lleva mucho tiempo sin follar?
C: En realidad no, hace 15 minutos su novia estaba botando encima mía y no para de gritar como una puta, no le jode.


P: Mira soplanucas de mierda...
C: El soplanucas dice ¿qué?
P: ¿Qué?
C: Jaja, ¡soplanucas!


Justo cuando la tensión era insostenible, la puerta se abrió de par en par. Mari apareció de repente.
M: Chicos, disculpad por la tardanza. Supongo que ya os conocéis... ¿Pasa algo?
P: Lo que pasa es...
C: ... es que estábamos charlando sobre que un día tenemos que quedar para tomarnos unas birras, ¿verdad Paco?
P: Sí... por supuesto. Invito yo.
C: ¿De verdad? Es muy amable.
M: (Uh, que raro...) Bueno Carlos, nos vemos el lunes. Que pases buen fin de semana.
C: Igualmente. Por cierto Mari.
M: ¿Si?
C: Eras tú. Ahora estoy seguro. (Refiriéndose a la chica de la discoteca)


Carlos salió a la terraza y se sentó a observar a los "tortolitos".
P: Mari, ¿qué quería decir con que eras tú? ¿Ehh?
M: No lo sé... Vayamos a casa.
P: Que no lo sabes... No me calientes, ¿eh? Que ya me tienes harto.
C: Bien, voy a seguirlos ahora...
Ring, ring, ring, ring...
C: Mierda, el teléfono. Espero que no sea mi jefe para otra comida de empresa...


El fin de semana pasó entre los fogones de la cocina para Carlos. Y llegó el lunes y tuvo que seguir trabajando, pero antes, quiso esperar a Mari para explicarle las tareas que tenía que hacer.
C: Qué raro. Son las 11 y media y no ha venido todavía, con lo puntual que es esta chica... No es normal que llegue media hora tarde...



CONTINUARÁ...