viernes, 26 de abril de 2013

Capítulo 7: Como la espuma

Hola de nuevo, estaba deseando tener un descanso para dejaros este capítulo. Espero que os esté gustando la historia, ya sabéis que podéis dejarme cualquier comentario abajo del capítulo o seguirme en mi Twitter personal (@AlvaroEspinar) donde podréis comentarme lo que queráis.
Durante esta semana he pensado subir una reflexión que no tiene nada que ver con Los Sims, así que espero que os guste igualmente. Y ahora sí, no me entretengo más y os dejo el capítulo siguiente, ¡hasta pronto!

CAPÍTULO 7: COMO LA ESPUMA


Disparé, no me lo pensé dos veces. Ese cabrón no se merecía vivir. Aunque ya había matado a otra gente, sobre todo en la guerra, esta era la primera vez que mataba porque quería y encima delante de otra persona. ¿Quien sería?

Lucca: Buenas noches chico. ¿Quien eres?
Tom: Soy, bueno era, uno de los que trabajaba para Cesco. ¿Y usted?
L: Pues verás, yo soy el verdadero jefe vuestro. Soy Lucca Irini, el jefe de la Familia.
T: ¿El jefe? Pues perdóneme señor por lo que acabo de hacer...
L: ¿Perdón? Ese gilipollas necesitaba su merecido. Me ha gustado mucho lo que has hecho. Tienes garra. 
T: ¿Si?
L: Claro, me has gustado mucho para la familia, tal vez trabajes para mí. ¿Trabajabas para Cesco tú solo?
T: No, trabajo con un buen amigo mío, se llama Anatoli.
L: ¿Es el muchacho que está esperando fuera?
T: Sí, ese mismo.



L: Entonces habéis tenido suerte de que hoy estuviera aquí. Acabáis de ascender chicos.
T: ¿De verdad? :rolleyes: 
L: A partir de ahora trabajáis directamente para mí.
T: Muchísimas gracias señor.
L: Nada de señor, no soy señor de nadie. Soy Lucca para tí y para todos.
T: Entendido Lucca, jeje, es que no estoy acostumbrado todavía.
L: Tranquilo, es normal al principio.



T: Vamos a tener que quitar a Cesco del medio, ¿no crees?
L: Pues la verdad es que sí, queda muy feo ahí en medio. No entona mucho con la decoración del bar.
T: La verdad es que no mucho, la verdad.
L: Dile a tu amigo que entre y te ayude a llevároslo y ahora os digo dónde enterrarlo.



T: Anatoli, entra tío.
Anatoli: Menos mal, tío, creía que te había pasado algo.
T: A mi no, precisamente.
A: ¿Entonces?
T: Mira, anda, que estás cegato.
A: :blink: 



A: Em hola, tierra llamando a Tommy, ¿has matado a nuestro jefe? ¡¿Estás gilipollas?!
T: Vamos a ver Anatoli, no es para ponerse así.
A: ¿¡Qué no!? Ahora cuando se enteren los demás de la familia nos cogerán y nos matarán.
L: Eso es imposible.
A: ¿Y usted quien es?



L: Soy Lucca Irini, el jefe de la Familia.
A: Perfecto, ahora que está aquí el jefe nos van a matar ahora mismo. Soy muy joven para morir.
L: Tranquilo chico, que yo le pedí que matara a Cesco.
A: ¿Cómo dice?



L: Lo que has escuchado Anatoli. Yo le pedí a Tommy que matara a Cesco. Él lo hizo y punto. No hay más que hablar. Ahora trabajáis para mi y vuestro primer trabajo va a ser desacerse de Cesco. El sitio donde podéis enterrarlo es detrás de la antigua comisaría. 
T: ¿La que está abandonada?
L: Sí, allí misma. Coged mi coche que hay están todos los materiales que necesitais. Y ya que estáis quedáoslo, tengo más de 6.
T: Vaya, gracias Lucca.
A: Gracias de verdad.
L: No hay de qué. Ahora iros. Tommy, cuando terminéis ven aquí y os daré el dinero. 
T: Vale Lucca, no tardaremos.



A: Tío, tío, tío, un Roll Royce para nosotros. Es alucinante. ¿De verdad te pidió que lo mataras?
T: Qué va, lo ha hecho para taparme contigo.
A: Ah, ya decía yo. Parece un buen hombre, quitando que es el jefe, claro.
T: Pues sí, las apariencias engañan, y bastante.
A: Ya te digo. ¿Y por qué mataste a Cesco?
T: Es que cuando bajé a ver a Melinda, la vi con toda la cara llena de moratones.
A: ¿Le había pegado? ¡Qué hijo de puta!
T: Y claro, me entró una rabia que subí arriba y lo maté. Cuando lo maté me di cuenta de que Lucca estaba al lado y vio todo.
A: Ah, pues hemos tenido suerte. 
T: Y mucha. ¿Es ahí?
A: Sí, vamos a aparcar ahí enfrente.



L: Buenas noches Melinda. ¿Cómo te encuentras?
Melinda: ¡Lucca! ¿Qué haces aquí? ¿Y Cesco?
L: Tommy te lo contará todo.
M: ¿Conoces a Tommy?
L: Lo acabo de conocer y parece un buen muchacho.
M: Pues sí, lo es.
L: ¿Y tú cómo estas?



M: Pues ahí voy. Me duelen mucho los moratones.
L: Pues tranquila que ya nadie te va a volver a tocar más de esa forma, y menos Cesco.
M: ¿Pero qué le ha pasado?
L: Lo que le ha pasado es que está criando malvas.
M: ¿De verdad? ¿Quién lo ha matado?
L: Tu chico.
M: ¿Mi Tommy? ¿Y ahora qué le va a pasar?
L: Pues lo mejor que le podía pasar. Va a trabajar conmigo, él y su amigo Anatoli.



M: Pues me alegro mucho por él.
L: Y por tí también te deberías alegrar.
M: ¿Por mi?
L: Por supuesto. A partir de ahora eres una chica libre de hacer lo que quieras. Vete con Tommy, cásate, ten niños y disfruta de la vida. Te lo mereces.
M: ¿No te importa que me vaya?
L: ¿Qué me va a importar? Cesco te tenía aquí explotada y a partir de ahora aquí nadie va a estar a disgusto. Anda y sube para arriba que le vamos a dar una sorpresa a tu chico.



T: Anatoli, quédate tu en casa. Mira, si quieres, ve preparando la cena y así comemos cuando llegue. Así aligeramos, que estoy muerto de sueño.
A: Vale, después te veo. Suerte.
T: Gracias, hasta ahora.



M: Hola Tommy.
T: ¿Tú que haces aquí?
M: Pues esperándote que me voy contigo.
T: ¿Conmigo?
M: Sí, cortesía de Lucca.
L: A mí no me mires, ella es tu novia. Vete con ella a tu casa y disfruta. Nos vemos mañana por la mañana aquí, ¿ok?
T: Vale, hasta mañana. Que descanses.



T: Qué sorpresa me has dado cariño. Te quiero.
M: Yo también te quiero. 



M: Buenas noches Anatoli.
A: Melinda... ¿Qué haces aquí?



M: Pues si no te importa voy a vivir aquí.
A: ¿Y eso?
M: Un favorcito que nos ha hecho Lucca a Tommy y a mi.
A: Cómo me gusta ese Lucca.



A: Déjame que te abrace. Bienvenida a nuestra casa.
M: Muchas gracias.
A: Y perdóname por mi comportamiento del otro día.
M: Bah, no tiene importancia. Estabas borracho. No tiene otra explicación.
A: Pues sírvete. Hay para todos.
M: Gracias.



A: Tommy, no es que me importe que venga Melinda, pero, ¿dónde va a dormir?
T: Dios, es verdad. Pues no he pensado en eso...



M: Chicos, no os preocupéis. Yo esta noche voy a dormir a mi piso donde vivo y mañana por la mañana vengo aquí y ya pensamos más despejados. Hoy ha sido un día muy largo.
A: Melinda tiene razón.
T: Ya... pero...
A: Bueno pareja, os dejo solos. Yo me voy a la cama. Hasta mañana Melinda.
M: Hasta mañana y que descanses.



T: Me sienta mal que te tengas que ir a dormir a tu piso pudiéndote quedar a dormir en mi cama.
M: ¿Y dónde duermes tú?
T: Eso es lo de menos.
M: Eso es lo de más. Tú también necesitas descansar. Es mejor que me vaya a dormir a mi piso y ya mañana me vengo aquí. Si quieres a las 7 estoy aquí.
T: Mujer, tampoco es eso. 
M: Yo nada más me levante mañana, desayuno y vengo hacia acá. Te veré luego. Te quiero.



T: Cariño ten cuidado. ¿De verdad que no quieres que te acompañe?
M: Que no seas pesado Tommy. Descansa tranquilo y no te preocupes por mi.
T: No lo puedo evitar, Melinda.
M: Venga. A la cama. Hasta mañana.
T: Hasta mañana.



T: Bueno, ahora a dormir. Espero que los ronquidos de Anatoli me dejen descansar.



A la mañana siguiente sobre las 9 y media...
M: Buenos días Tommy. Qué guapo estás recien levantado.
T: Jajaja, no te rías de mi. Estoy hecho un trapo. En cambio tú estás preciosa. 



T: Dame un beso de buenos días.
M: Eso está hecho.



A: Perdonad parejita. Tommy, Melinda. ¡Eo!



A: ¡Oidme! Venga ya, con el tonteo...
T: Diiiiime Anatoli. ¿Y ese traje?
A: Es nuevo, ¿te gusta?
T: No está mal. Te pega el blanco.
A: Gracias, a mi me encanta.



A: Pero eso no es todo. Toma. Un regalo para ti.
T: ¿Para mí? Muchas gracias. ¿Qué es? 
A: Ábrelo y pruebatelo.



T: ¿Os gusta cómo me queda?
M: Estás guapísimo.
A: Te pones un sombrero y pareces un mafioso auténtico.



T: Jajaja, ¿tu crees?
A: Que sí tio. Bueno, ¿qué hacemos ahora?
T: Yo por lo pronto me tengo que ir a hablar con Lucca. 
A: ¿Te acompaño?
T: Mejor quédate y piensa en algo con Melinda para que se quede aquí y pueda dormir.
A: Hecho. Hasta luego. 
M: Hasta ahora Tommy.



L: Buenos días. ¿Cómo has dormido?
T: Bien, ¿y tú?
L: Bastante bien, la verdad. Veo que el traje es nuevo.
T: Me lo ha comprado Anatoli esta mañana.
L: Te queda bien.
T: Gracias.



L: Ahora estate atento a lo que te voy a decir. Es algo bastante gordo que os puede catapultar al estrellato a Anatoli, a Melinda y a ti.
T: ¿De qué se trata?
L: Un atraco.
T: Vale, pan comido.
L: Al banco nacional que se encuentra en la ciudad.
T: :unsure: Vaaaale. ¿Y cómo se supone que lo vamos a hacer?
L: Lo tengo todo planeado. Anatoli y tú os vais en el coche que os di. Intenta conocer a alguien que trabaje allí. Al que trabaja en la caja mismo o cualquier otro que tenga la llave del dinero. Hazte amigo de él. Y cuando tú veas que tienes su confianza, haz que te deje entrar ahí y si no te deja haz lo que sea para cojer el dinero.
T: Entendido y, ¿cuánto nos pertenece a nosotros?
L: Un 50%.
T: Un 80%. 40 para cada uno.
L: 60% y no hay más que decir. Es mucho dinero de lo que estamos hablando.
T: Hecho.



L: Ahora comunícaselo a Anatoli y cuando se lo digas, lo más pronto que podáis os vais para allá, pero llamarme antes de iros.
T: Ok. 
L: Pues nada, te dejo que tengo cosas que hacer. Que tengáis suerte. 
T: Gracias. Ya hablaremos.



Cuando llegué a casa se lo conté todo a Melinda y a Anatoli. Los dos sonrieron y Anatoli me dijo...
A: ¿Y cuándo dices que nos vamos? :smile: 




CONTINUARÁ...