sábado, 20 de abril de 2013

Capítulo 6: Tus últimas palabras...

¡¡Hola a todos!! Siento el retraso pero he estado de viaje toda esta semana y llegué ayer, por lo que no me dio tiempo a subir capítulo, además que no he tenido internet. Así que espero que hayáis echado en falta el capítulo porque yo también jejeje. Aquí os lo dejo. Un abrazo a todos y ya sabéis por donde encontrarme, por los comentarios o sino en mi Twitter: @AlvaroEspinar


CAPÍTULO 6: TUS ÚLTIMAS PALABRAS...

A la mañana siguiente de mi primera noche con Melinda, me levanté más temprano de la cuenta, no sé si por extrañar la cama o porque había dormido acompañado de una chica maravillosa. La cuestión es que sin hacer ruido me fui al baño a cambiarme y salir de ahí con la solemne promesa de volver a verla. Ella no era otra chica más. Melinda me gustaba de verdad.


Cuando subí las escaleras me encontré un buen panorama. Anatoli y Cesco estaban dormidos en el sofá. No me puedo imaginar la borrachera que cojieron. Aunque conociendo a Anatoli... me puedo hacer una idea.


Tom: Anatoli, despierta tío, es de día.
Anatoli: Ahhhhhhhh, ¡qué sueño! Déjame en paz y vete a casa.
T: No. Tú te vienes conmigo. No estás en condiciones de irte conduciendo después.
A: Si estoy bien.
T: Estás con resaca. No te voy a dejar que te vayas solo. Así que vete levantándote y vámonos a casa.
A: Vale "mamá"
T: De mamá nada. Cállate la boca que así estás mas guapo, aunque lo de guapo sea un decir.
A: Jajaja, qué contento está hoy el tío. Cómo se nota que has follado...
T: ¿Nos vamos ya o no?
A: Ya voy, ya voy. Qué prisas...


Cesco: Chicos, un momento, esperad.
T: Dinos Cesco. ¿Qué quieres?
C: Anatoli, salte fuera que quiero hablar a solas con Tommy.
A: Como digas.


C: Es para hoy, ¿eh?
A: Vooooooooy... (Cómo está esta gente con las putas prisas).


T: ¿Qué pasa? ¿Qué es tan importante que no quieres que esté Anatoli?
C: Es una misión privada. Verás, hay un tipo, Julien Clark, que me debe dinero. Bastante dinero. Dale una paliza para que se de cuenta de que esto no es un juego. ¿Entendido?
T: S-si.
C: No te escucho...
T: Sí. 
C: Vale, ahora si. Nada más termines vienes a verme. Quiero saber qué cara le vas a dejar al maricón ese.
T: Ok jefe. Maricón dice...
C: ¿No te lo crees? Ya lo verás con tus propios ojos. El maricón de mierda... No te pido que lo mates porque me debe dinero, que si no. Qué asco. ¿Y se llamará hombre? Valiente gilipollez.
T: ...
C: Bueno. Lárgate ya. Tengo cosas que hacer. Hasta ahora.


Mientras tanto, Melinda se despertaba de su letargo con la agradable sensación de la noche pasada. Ese chico tenía algo que le encantaba. ¿Lo volvería a ver? Yo diría que sí. Me casé con ella... Jajaja.


A: Oye tío, has estado muy callado de vuelta a casa. ¿Qué te pasa?
T: Es que no te lo puedo decir... 
A: Tommy, sabes que puedes confiar en mi. Prometo no decir nada a nadie.


T: Es Cesco. Me ha pedido que le de una paliza a un tipo.
A: ¿Y qué?
T: Pues que no quiero pegarle a nadie.
A: Si has matado a gente ya, una paliza no tiene comparación.


T: Si ya lo sé, pero es que no quiero hacerlo. Pero si no lo hago... 
A: Mira, podemos hacer una cosa. Ve a donde está el tipo, hablas con el, le dices lo que le tengas que decir de buenas maneras y punto. No tienes por qué pegarle a nadie.


T: Buena idea. Así Cesco conseguirá su dinero y yo no tendré que pegarle.
A: ¿Ves cómo ha sido buena idea contármelo? Lo que no entiendo es por qué te lo ha dicho a ti a solas y no a los dos. Tu y yo trabajamos juntos... Bueno, no te retrases. Después hablamos.
T: Vale, hasta ahora.
A: ¡Ah! Y suerte.
T: Gracias.


T: ¿Es el rubio ese? Parece que sí. Al final tenía razón de que es maricón. Bueno, esperemos que haya suerte.


T: Buenos días. ¿Me permite un momento hablar con usted?
Julien: Digame. ¿Quién es usted?
T: Me llamo Tom y vengo de parte de Cesco Gliocari.
J: ¿Y qué quiere ese ahora? Ya le he dicho que no puedo pagarlo ahora mismo.
T: Verá, no vengo de malas, no quiero bronca ni nada. Sólo le digo que si quiere, puede darle un dinero ahora y cuando reúna el resto se lo paga. Cesco lo entenderá, siempre que le den su dinero estará encantado.
J: No le pienso pagar.
T: Venga Julien, no me lo ponga más difícil todavía.
J: Tú debes ser nuevo, ¿verdad? Se te nota en la cara.
T: ¿El qué se me nota?
J: La cara de idiota. Jajaja.
T: Oye, que aquí he venido para hablar con usted de buenas, si sigue así voy a tener que ser más duro con usted Julien.
J: ¿Sí? Adelante. A ver de lo que es capaz, gilipollas.
T: Serás maricón...
J: Esto es lo último. ¡Ahhhhh!


Las cosas no salieron cómo esperaba. Me sentí muy mal mientras le pegaba pero no me podía estar quieto. Lo que peor me sentó es que me estaba comportando como Cesco y eso no me gustaba nada. ¿Qué me estaba ocurriendo?


Al terminar, me dirigí hacia el bar. Para mi sorpresa no había nadie. Lo llamé una y otra vez pero no contestaba. Así que me quedé allí esperando a que llegara.


Mientras tanto...
C: Así me gusta Melinda, que estés sin bragas.
M: Ya...
C: Venga, ¿no te alegras de trabajar para mi?
M: Preferiría ser camarera antes que esto.
C: Por supuesto, vete. Venga, fuera de aquí. Uy es verdad, que YO soy lo único que tienes en este pueblo.
M: Serás...


C: Ven que te abrace. Hace tiempo que tú y yo no estamos a solas.
En ese mismo momento bajé al sótano porque pensé que estaría allí Cesco descansando después de la pasada noche. Sin embargo, me lo encontré muy acarameladito con Melinda. El alma se me calló a los pies... No sabía si irme de allí corriendo o plantarme y dar la cara. Supongo que lo más correcto era que, como ya estaba allí, sería cojer el dinero y largarse lo más pronto posible.


C: ¡Qué coño haces tú aquí!
T: Vengo por el dinero del trabajo.
C: Un momento cariño. Los negocios me reclaman.


C: Espero que le hayas pegado la paliza, ¿no?
T: Sí, todo como me ordenaste.
C: Así me gusta. ¿Lloró mucho?
T: No.
C: Mal hecho. Hasta que te suplicara que pararas. Que se diera cuenta de quién es Francesco Gliocari.
T: (Un gilipollas insoportable...) Lo siento jefe. La próxima vez será.


C: Que sea la última vez que te presentas en el bar sin avisar.
T: Pero si tú me dijiste que viniera aquí nada más terminar.
C: Ya lo sé, pero primero me avisas y me dices que ya vienes para acá. Capito?
T: Vale, capito.
M: Cesco, yo me cambio y me voy ya, ¿vale?
C: De eso nada, entra para el cuarto.
M: Pero...
C: ¡Qué entres al cuarto coño! Questa ragazza disobbedisce sempre. Questa ragazza sta andando a trovare ...
T: Bueno, gracias por el pago. Cualquier cosa nos llamas a Anatoli y a mi. Hasta otra.
M: Adiós Tommy.
T: Adiós Melinda.


C: Entra en la habitación de una vez. Me tienes contento.
Yo me alejé del lugar un poco preocupado, pero al fin y al cabo, Cesco era el jefe de Melinda, como yo era en ese momento de él. No podía hacer nada si le regañaba.


Me fui a casa y le conté todo lo sucedido a Anatoli y me invitó a ver la película Bellezas por casar. Era la primera vez que la echaban en pantalla pequeña tras salir en los cines. Corría el año 1952.


En el bar, en ese mismo momento.
C: Que sea la última vez que te pones así de acaramelada con un cliente. Él sólo es eso, un cliente y nada más. Tú estás aquí contratado como señorita de compañía por no decir puta, vamos. Así que sólo estarás conmigo cuando yo quiera y con los clientes que te traiga cuando a mi me de la gana.


M: No me da la gana. ¿Quién te has creído? Eres un mafioso de pacotilla y no sirves para nada. Extorsionas a los demás porque eso es lo que más te divierte. Sádico.
C: Cállate la boca figlio di putana.


M: Ni se te vuelva a ocurrir ponerme la mano encima cabrón de mierda.
C: ¿Qué has dicho? Dimelo otra vez a la cara, venga. Ten un par para decirmelo otra vez.
M: Cabrón de mierda, hijo de puta. 


M: No, por favor, no me pegues de nuevo, todo menos eso.
C: ¡Sufre!


M: Para ya por favor Cesco. Haré todo lo que tu quieras. ¡Pero deja de pegarme!
C: Un poquito más, que me estoy poniendo a tono, jajaja. Ahí va otra.
M: ¡¡NO!!


Mi cabeza no paraba quieta y sólo le daba vueltas a lo que había visto en el bar. Cómo la trataba a la pobre Melinda y la cara de pocos amigos que tenía. En ese momento, se me encendió la bombilla como se suele decir.


T: Anatoli, acompáñame.
A: ¿A donde? La película no ha terminado.
T: Anatoli, es cuestión de vida o muerte. Necesito tu ayuda amigo.
A: ¿Pero qué pasa? No entiendo nada.
T: Te lo cuento de camino.


A: Cesco, ¿qué tal? ¿Nos podemos tomar una copa juntos? Igual que ayer.
C: Estoy esperando a alguien muy importante y no deberías estar aquí.


T: (Gracias por entretenerlo, te debo una Anatoli).
A: Pero, ¿me vas a negar una copa? Sólo una, vamos.
C: Qué pesado te pones cuando quieres. Una y te largas.


T: Cariño, ¿estas bien? ¿Qué te ha pasado?
M: Cesco... Me ha pegado una paliza.
T: ¿¡QUÉ!? 
M: Shhh, tranquilo, no ha sido nada.


T: ¿No ha sido nada? Pero mírate cómo estás... 
M: Ya lo sé. Pero no hagas nada contra él. Por favor, prométemelo.
T: Lo siento pero no puedo prometerte algo que no puedo cumplir. ¿Ha sido la primera vez que te ha pegado?
M: La verdad es que no.
T: :angry: Esto no va a quedar así.


C: ¿Te has tomado ya tu copa? Fuera. ¿Ese era el trato no?
A: Bueno sí. Te veo muy raro. ¿Te pasa algo?
C: Ya te llamaré para el siguiente trabajo.
A: Vale... Buenas noches.


A: Ahora a esperar qué hace el señorito ahí abajo. Espero que no lo descubran. Por si acaso tengo aquí mi arma a mano.


¿?: Buenas noches caballero.
A: Buenas noches. 


C: Buenas noches Lucca. Me alegro de verle de nuevo, jefe.
Lucca: Ni buenas noches ni leches. ¿De qué coño vas?
C: ¿Cómo dice?
L: No te hagas el nuevo conmigo Cesco. Me he enterado que has contratado a dos chavales para que hagan TU trabajo. ¿Te he dado yo permiso para que hagas eso?
C: No, pero...
L: Pero, ¿qué Francesco? No vales para nada. Eres un desidioso y la familia no quiere a gente desidiosa en la familia. Vamos a considerar mucho que sigas en la familia.


C: No estará usted hablando en serio, ¿verdad?
L: ¿Me ves cara de chiste?
C: ¿Pero está loco? Me matarán...
L: Tranquilo, ni tu, ni yo, ni nadie va a lograr escapar a la muerte. Tarde o temprano vamos a morir.
C: Lucca, siempre he trabajado duro para poder estar aquí y no estoy de acuerdo en que se me eche de la familia. Soy parte de ella y también tengo derecho a participar de la asamblea.
L: Yo también soy parte de ella, más a mi favor, soy el jefe de nuestra familia. ¿Acaso has contado conmigo para coger a esos dos chicos? Ahora, por tu culpa, tendrán que morir contigo. Saben demasiado.


T: Melinda, te quiero.
M: ¿Qué?
T: Te quiero. Te conozco desde hace un día pero entre tú y yo hay algo que es distinto. No soy el mismo si no estoy contigo. Te necesito.
M: Yo también he notado esa sensación.
T: Ahora te voy a pedir una cosa. Bajo ningún concepto salgas de aquí, por lo menos hasta que yo te lo diga. ¿De acuerdo?
M: Vale... No sé qué pretendes, pero sea lo que sea, ten cuidado.


T: Cesco lo va a pagar caro, muy caro. 


C: Lucca, por favor. Dame una oportunidad.
L: No hay forma de hacerme cambiar de opinión.
T: Ni a mi tampoco.
C: Tommy, ¿qué haces aquí?
T: Darte lo que te mereces. Ya has sobrepasado la línea. ¿Estás listo para morir?
C: Venga chico, baja esa pistola. ¿Por qué te pones así? ¿Es por la puta esa?
T: Esa "puta" como tú dices se llama Melinda, mi chica.
C: Oh, qué bonito. Me hace gracia cómo atonta el amor a la gente. Sólo falta que seas cristiano para terminar de ser gilipollas del todo.
T: Treeeees.
C: Tommy, baja el arma.


T: Dooooos.
C: Chico, podemos hablar las cosas. Tomémonos una copa y hablemos tranquilamente las cosas.
T: Unooooooo.
C: Tommy, Tommy, venga, no hagas tonterías. Hablemos.
T: ¿Hablar? Por supuesto. Dime, ¿donde quieres que te mate? ¿En la cabeza, en el pecho o el estómago? Tú elijes. Aunque pensándolo mejor...
C: ¿Sí?


¿Qué pasará? ¿Tommy matará a Cesco finalmente como se propone?

CONTINUARÁ...