jueves, 8 de septiembre de 2016

Hate | Capítulo 11

Disculpad por estar esta semana sin actividad pero ayer fue mi cumpleaños... Espero que lo entendáis jeje. Os dejo con el penúltimo capítulo de esta serie.

CAPÍTULO 11

Al día siguiente, Carlton escuchó ruido fuera y se levantó para ver quién era y cuando vio que era su hermano, su expresión cambió totalmente, pese a que éste sonreía, pero su expresión no era sincera.
-          ¿Qué tal Carlton? ¿Cómo estás?
-          ¿Ahora te preocupas por mí? Si estoy aquí es por tu culpa también… Suelta a mi familia, ellos no tienen culpa de nada…
-          Esto no es tan sencillo como parece desde ahí dentro Carlton. Es muy complicado y hay mucho en juego.


Había una serie de habitaciones paralelas donde estaban encerrados sus hijos Jack y Peter y su mujer Emma. Todos permanecían encerrados y aislados del resto.


Peter vio a su tío pasar por delante y comenzó a pegar en la pared y en el cristal de la ventanita.
-          ¡Eh! ¡¡Suéltame hijo de puta!!


Jack escuchó unos gritos que parecían de su hermano, por lo que se levantó y vio a su tío subiendo las escaleras.
-          ¡Oyeee! ¡Ven aquí! ¡No te vayas!


Carlton estaba sucio, olía mal y tenía el ánimo decaído. Sabía que estaba su familia junto a él y no podía hacer nada para sacarlos de ahí. Uno de sus hijos comenzó a gritar.
-          ¡Papaaaaa! ¡PAPÁ!
-          ¡¿Hijo?! ¿Qué ocurre?


Carlton comenzó a hablar con uno de los mellizos a voces; no se entendía mucho, pero más o menos sí podía escuchar lo que decía.
-          ¡Sácanos de aquí papá!
-          ¡No sé cómo!
-          ¡Intenta forzar la puerta! ¡Son puertas viejas, seguro que cede!


Carlton se levantó, puso la mano en el picaporte y al girarlo, la puerta abrió sin problemas. ¿Llevaba la puerta abierta todo el tiempo? ¿La habría abierto Ron?


Carlton intentó abrir la puerta de Emma, pero la llave estaba echada.
-          Cariño, ¿cómo estás? ¿Te encuentras bien?
-          Sí, ¿y tú? ¿Estás bien?
-          Me encuentro bien, cariño. No te preocupes que voy a sacaros a todos de aquí. Confía en mí.
-          Ten mucho cuidado mi vida.


Intentó lo mismo con la puerta de la habitación donde estaba Peter, pero no hubo manera.
-          ¿Cómo has conseguido salir?
-          La puerta estaba abierta. ¿Fuiste tú el que se le ocurrió?
-          Sí. Pensé que al ser la puerta algo vieja, pudiera ser más fácil para ti, yo lo he intentado pero no tengo fuerza.
-          No te preocupes, voy a buscar las llaves de vuestras celdas y a sacaros de aquí. 


Por último, fue hasta su hijo Jack.
-          Jack, estoy aquí. Voy a coger las llaves de vuestras celdas y a sacaros de este lugar. Confía en mí.
-          Ten mucho cuidado papá. No quiero que te pase nada. ¿Y María?
-          Está bien, en casa de vuestra tía Jo. Enseguida vuelvo con la llave.


Mientras tanto, Ron pensaba en todo lo que estaba ocurriendo en el sótano de la casa. Sabía que lo que estaban haciendo no era bueno ni tampoco justo, pero tenía miedo de su hijo, de lo que pudiera hacerle a él si se rebelaba.


Ya se la había jugado y mucho yendo abajo y abriendo la puerta de su hermano. Sabía que su primer objetivo sería él, pero ya era hora de dejar de ser un cobarde y de ser valiente, aunque fuera tarde.


Cuando estaba sumido en sus más profundos pensamientos, su hijo entró en el cuarto.
-          Papá, voy a trabajar. ¿Vale? No se te ocurra bajar, no quiero que te vean ni que sospechen de ti. Ya les daré de comer cuando llegue, ¿de acuerdo?
-          Sí hijo…


Carlton subió las escaleras del sótano y descubrió que estaban en su casa. Quería buscar a su hermano y coger la llave de las celdas, por las buenas o por las malas.


Lo buscó por el salón, pero no vio a nadie, así que miró por la cocina, el baño, el jardín… Pero nada.


Subió al piso de arriba y pensó que tal vez estaría en el antiguo dormitorio de sus padres.
-          Uf, venga Carlton,-se decía a sí mismo-.


Carlton entró en la habitación y sobresaltó a Ron.
-          ¿Sorprendido hermano?-preguntó Carlton-.
-          No. Al contrario, te estaba esperando.


Ron aparentaba tranquilidad, pero por dentro los nervios lo reconcomían.
-          Carlton, siento todo lo que está pasando pero yo…


Sin dejar que terminara la frase, Carlton cogió a su hermano del cuello y lo levantó de la cama.
-          ¡¿Por qué estáis haciéndonos esto?!
-          Carlton tranquilo…
-          ¡No me pidas que me tranquilice! ¿Dónde coño tienes las llaves de abajo? ¡¿DÓNDE?!


Ron apenas podía decir nada ante los gritos incesantes de su hermano. Quería colaborar, pero éste no le dejaba explicarse.
-          ¡DIME RON!
-          ¡Que te calles de una puta vez coño! Déjame hablar y explicarte todo.
-          Lo vas a explicar, ya te digo yo que sí, pero ante un tribunal, pedazo de mierda.


El cabreo de Ron iba en aumento. Su hermano estaba siendo muy cabezota y no quería escuchar a nadie.


Carlton estaba furioso. Quería sacar a su familia de la forma que fuese y su ceguera no le dejaba ver más allá.
-          Como no me digas nada te voy a reventar la cabeza como le hiciste a tu mujer…


Ron comenzó a asustarse más aún e intentó hablar.
-          Carlton, escúchame un momento. ¿Cómo te crees que has salido de allí? Te he abierto la puerta.
No estoy de acuerdo en lo que está haciendo mi hijo, se ha vuelto completamente loco.
-          ¿Entonces por qué has permitido que nos haga todo esto?
-          Por miedo, ¿vale? Sigo siendo ese cobarde que te abandonó en aquel edificio. Soy una persona débil, pero por eso ahora quiero ayudarte a ti y a tu familia. No quiero más sufrimiento en nuestras vidas, quiero vivir lo que me quede de vida en paz y felicidad.
-          ¿Y cómo pretendes hacer todo eso?
-          Sacando a tu familia de allí. Vamos.


Ambos hermanos salieron de la habitación y bajaron por las escaleras hasta llegar al sótano, pero allí se encontraron una escena terrible…
-          ¡¿Nico?! ¿Qué haces aquí?-preguntó Ron-.
-          Al parecer terminar lo que tú no te atreves a hacer…


CONTINUARÁ…