sábado, 27 de agosto de 2016

Hate | Capítulo 9

CAPÍTULO 9

Habían pasado ya 4 días desde que Emma avisara a Carlton y desde ese día habían parado las sensaciones de ser vigilados. Tal vez sería por la presencia de Carlton en casa, pero ahora todos estaban más seguros.


Una noche, Emma fue a ver lo que estaba haciendo su marido pero se lo encontró dormido.
-          Ay pobre, voy a traerle una manta para que no coja frío.


A la mañana siguiente, Carlton se despertó helado.
-          Me he quedado congelado en el sofá. Debería haberme cogido un manta. ¡Emma! ¿Chicos? ¿Hay alguien en casa?


Cuando se giró vio la nota pegada en la pared que decía… “Si quieres ver a tu familia viva roba en la tienda que hace esquina con la calle Marshal y deja el dinero en la basura de al lado. Pronto recibirás más instrucciones.


Carlton se puso a mirar en la habitación de sus hijos pero no encontró a nadie.


Ni en el baño tampoco.


Incluso buscó por su habitación pero no vio a nadie. Pasó el pie por debajo de la cama para ver si notaba algo, ya que no podía agacharse, pero fue imposible, se los habían llevado a todos.


Carlton se visitó lo más rápido que pudo cuando vio unos piececitos saliendo de la cama.
-          ¿Eres tú papá?
-          ¿María?


La pequeña salió de debajo de la cama y abrazó fuertemente a su padre.
-          Papá, he tenido mucho miedo.
-          Tranquila hija, ya estoy aquí, ¿qué te ha pasado?
-          No pude ver mucho, pero escuché dos voces que hablaban entre ellos.
-          ¿Y qué decían esas voces?
-          Estaba muy asustada papá yo…


Carlton intentaba tranquilizar a su hija.
-          No te preocupes nena, ya todo ha pasado. Estás con papá. Todo va a salir bien. ¿Qué pudiste escuchar?
-          Escuché… que te pusieron algo para que te durmieras más, Jack y Peter me dijeron que me metiera en el baño y me escondiera allí y cuando me metí en la bañera…-María comenzó a llorar-.


Su padre le quitó las lágrimas de la cara y la consoló.
-          ¿Y qué pasó cuando te metiste allí?
-          Escuché cómo un hombre comenzó a gritar a Peter y Jack y después mucho ruido y luego silencio.
-          ¿Y tu madre?
-          Escuché que salió al salón y se escuchó un golpe fuerte, como si se hubiera caído al suelo. Preguntaron por mí pero luego te escuché a ti que decías que yo no era importante y que teníais que iros.
-          Oh mierda. Me lo imaginaba.
-          ¿Qué pasa papá?


María miraba a su padre con un poco de temor.
-          No tengas miedo. ¿No te acuerdas que una vez te dije que tenía un hermano gemelo?
-          Sí…
-          Pues ha sido él. Estoy seguro.
-          ¿Y por qué nos tiene que hacer esto? Nosotros no le hemos hecho nada.
-          Lo sé hijita mía, pero es muy vengativo… Ven a mis brazos.


Carlton abrazó fuertemente a su hija mientras notaba cómo una lágrima se le escapaba.
-          Vamos a llamar a tu tía Jo y te vas a ir con ella a su casa.
-          ¿Y qué vas a hacer tú?
-          Ocuparme de todo este asunto…


Tras llevarse su cuñada a María, Carlton salió decidido a parar con esta estúpida rencilla de una vez por todas.


En lugar de seguir las indicaciones de la nota, Carlton fue a su barrio natal, donde seguramente encontraría a su hermano y allí le preguntaría quién era su cómplice y dónde tenía a su familia escondida.


Conforme se iba acercando a la casa, le iba aumentando un pellizco en el estómago imposible de evitar. Una vez allí, abrió la puerta de la casa sin problemas ya que no estaba el seguro echado.


Ron veía un documental en la tele tranquilamente sin saber lo que le esperaba…


Carlton entró sin previo aviso en la habitación al compás de…
-          Hola de nuevo, “hermano”.


Ron se levantó y sin darse cuenta Carlton le estaba dando una serie de guantazos en la cara mientras le gritaba.
-          ¡¿DÓNDE ESTÁN MI MUJER Y MIS HIJOS?!


Ron empujó a su hermano y ambos comenzaron a pelearse duramente. Carlton era bastante más fuerte que su hermano, ya que este estaba más delgado. Ron, como podía, pedía ayuda.


Una de tantas veces que Ron gritó, un policía entró en la habitación.
-          ¿Qué está pasando aquí? ¡Señores parad!


Carlton le propinó una patada en el culo a su hermano.
-          Te arrepentirás de esto malnacido.
-          ¡Señores! ¡Haya paz!


El odio y la ira le corría por todo el cuerpo a Carlton, que no había conseguido sacar ninguna información a su hermano. Y encima ahora tenía a un policía en la casa. La cosa mejoraba por momentos.


Ron salió corriendo del salón gritando al policía.
-          Socorro, este loco ha querido matarme. ¡Deténgale!


Carlton se echó a reír. Siempre había sido un cobarde y ahora con 63 no había cambiado ni una pizca.
-          Queda usted detenido señor. Tiene derecho a permanecer en silencio…


Unas horas más tarde, Carlton comenzó a abrir los ojos lentamente. Tenía un fuerte dolor de cabeza. Estaba tirado en una habitación muy extraña.
-          ¿Dónde estoy? Puf, qué dolor de cabeza…


Carlton tenía dolor en todo el cuerpo y apenas podía incorporarse. Se sentía algo mareado y confuso. No sabía dónde estaba ni cómo había llegado hasta allí.


Desde fuera, alguien se asomó a la ventana mirando a Carlton. ¿Quién era? ¿Por qué lo tenía ahí? ¿Sería la persona que vigilaba a su familia?


Carlton alzó la vista y lo miró a la cara.
-          ¿Quién eres?
-          Hola tito Carlton… Soy tu sobrino…


CONTINUARÁ…