jueves, 18 de agosto de 2016

Hate | Capítulo 6

CAPÍTULO 6

A la mañana siguiente, Nico seguía enfermo y no fue tampoco al instituto, así que puso la tele y comenzó a hacer zapping hasta que vio a su padre en las noticias.
-          ¡Papá! Sales en las noticias. ¡Ven!


Ron corrió hasta el salón y llegó justo en el momento cuando el presentador decía…
Al parecer el candidato Edwards ha decidido contar la verdad frente a la prensa la pasada tarde. Se le ha visto más envejecido que de costumbre, pero tras varios días sin salir de su casa, es normal que su estado anímico haya resultado afectado. Por otro lado, la gente no ha tardado en opinar del tema y las redes sociales están que arden.


Nico veía la cara de su padre ahí y era él, pero había algo que no le cuadraba.
-          Parece que tiene el pelo más claro que ahora… No sé si será la iluminación, los focos o qué, pero aquí hay gato encerrado.


Las palabras de Carlton, haciéndose pasar por su hermano, no terminaban de repetirse una y otra vez en la tele. Haciendo que Ron comenzara a perder los nervios.
-          ¡Ese no soy yo!


Rebecca entró en el salón para ver qué pasaba y al ver lo que estaban poniendo en la tele le pidió a su hijo que la apagara.
-          Apaga eso, por favor Nico.
-          ¿Por qué?
-          Hazme caso hijo. Y ahora vete a tu cuarto…


En cuanto Nico salió de la habitación, Rebecca se giró hacia su marido.
-          Vente hacia la cocina, que tenemos que hablar.


Ron estaba asustado. Cada vez que su mujer le decía eso, acababan discutiendo y, efectivamente, no iba desencaminado.
-          ¡¿Se puede saber qué andabas pensando para hacer esas declaraciones?! Gracias a eso vas a joder tu carrera y a tu familia. A nosotros también nos afecta esto, ¿sabes? Eres un maldito egoísta.
-          ¡Eh! Que yo no soy ese de la tele. Ese es mi hermano.
-          Oh vaya… Hasta hoy creía que tu hermano estaba muerto, apoyándote al 100% siempre, creyéndote como una imbécil y ahora me entero por la tele que es verdad que tu hermano acabó en la cárcel por tu culpa. Eres detestable.


Rebecca no podía sentir otra cosa que asco y repudio en ese momento.
-          ¡Rebecca! Yo no fui el que le dijo a Carlton que entrara ahí. Todo lo contrario, yo era el que le decía que nos largáramos, que no pintábamos nada en ese sitio. Pero él decía una y otra vez que había que ayudarla. Siempre me metía en líos y no quería seguir siendo la sombra de su sombra, yendo detrás de él. Yo también quería autonomía, poder ser yo mismo sin necesidad de que el palurdo de mi hermano me viniera con una idea estúpida.
-          ¿Y esa era la razón por la que le dejaste tirado? ¡Qué valiente por tu parte querido! Enhorabuena…


Ron estaba harto de la reprimenda de su mujer y estalló.
-          Rebecca, ¡no te consiento que me hables en ese tono!
-          Eh, eh, ese dedito te lo guardas en el bolsillo bonito.
-          Tengo 40 años para poder hacer lo que me dé la gana en MI casa.
-          Oh, no empecemos con eso porque vamos a acabar mal.
-          ¿Empezar con qué? Todo lo que hay aquí es mío. Esta casa es mía, tú eres mi mujer, Nico es mi hijo.
-          ¿Y sabes qué es lo único que te va a quedar querido?
-          Qué.
-          Tu ego, porque ni a mí, ni a tu hijo lo vas a tener. Hasta luego. ¡NICO! Coge tus cosas que nos vamos.


Los paparazzis, en cuanto conocieron la noticia, no tardaron en desplazarse hasta el domicilio conyugal, donde lo único que se escuchaban eran gritos.


Nico bajó las escaleras y escuchó a sus padres discutir. En sus 14 años, nunca había oído una bronca entre ellos tan fuerte.


Un par de semanas más tarde, Ron recibió una llamada de su abogado.
-          ¿Sí? Dime. ¿Cómo? Tiene que ser… ¿Divorcio? ¿Y qué…? Jajaja tiene que ser una broma, ¿la casa? ¿A Nico y encima tengo que pagarle una pensión? Me va a ahogar esta mujer, vamos a luchar para cambiar todo lo que pide. Mañana quedamos y lo hablamos.


Rebecca le había pedido el divorcio a Ron y le pedía la mitad de la casa, pero como no podía vivir en media casa, le compraba su parte y así ella viviría allí junto a Nico, del que pedía la custodia, aparte de una manutención mensual para ella y su hijo.
-          Esta mujer me va a matar… 


Unos minutos después, su madre llamó a la puerta y la hizo pasar.
-          ¿Has hablado con Rebecca mamá?
-          Sí, y me ha dicho que te iba a pedir el divorcio.
-          Me acaba de llamar el abogado y me ha contado todo lo que pide. Es una barbaridad.
-          Cometiste un grave error saliendo a contar todo aquello. Esa noche, no sé si la recuerdas, prometimos tu padre, tú y yo en no contar nada a nadie y así lo cumplió tu padre hasta que se fue a la tumba. ¿A santo de qué tenías que contarlo?
-          Mamá, parece que nadie me cree… ¡No fui yo! Fue Carlton mamá. Yo esa tarde estuve de nuevo con mi abogado. Él puede confirmarlo.
-          Eso es imposible porque a tu hermano le cayeron 35 años y todavía está cumpliendo condena, que lo sé yo de muy buena tinta.
-          ¿Has ido a verlo?
-          ¡No digas tont…! Perdona, me están llamado al teléfono.


Ely se levantó y cogió la llamada.
-          ¡Hola! ¿Me llamas por ese asunto del que hablamos? Oh, estupendo. Eres genial guapa. Recuérdame que la próxima vez que nos veamos te invite a comer. Insisto… Jajaja, entonces el tema de la herencia arreglado, ¿no?


Ron alzó la mirada repentinamente hacia su madre con cara de miedo y asombro a la vez. ¿Qué había hecho su madre?


En cuanto colgó, Ron no dudó en preguntarle.
-          ¿Qué has hecho mamá?
-          Cambiar mi testamento. Toda la herencia pasa a mi nieto en lugar de a ti. No quiero que una persona que no sabe guardar un secreto ni una familia en condiciones pertenezca a mi familia. Cuatro generaciones antes que tu padre lucharon por mantener el nombre de la familia hasta que llegasteis tu hermano y tú y tuvisteis que fastidiarlo todo… 


Era la primera vez que su madre le hablaba de una manera tan dura. Sólo con Carlton la había escuchado así, pero con él nunca. ¿Por qué ahora que necesitaba más apoyo todos lo abandonaban?


Y así fue, con todo el dinero que tenía que pagar para proseguir con la campaña, pagar los gastos de la casa, la gasolina del coche… Todo salía de su bolsillo y su abogado al no cobrar se vendió a Rebecca, que le pagó una gran suma de dinero, por lo que consiguió todo lo que quería.


Ahora Ron no tenía casa, ni herencia, ni familia. Sólo tenía unos miles de dólares de la mitad de la casa y una carrera hundida en el barro. Se sentía solo, abatido y derrotado.


Ron nunca había estado en tan precaria situación y sabía que todo eso lo había causado su hermano. Había aprovechado su parecido físico para vengarse de él y luego esfumarse. No sentía otra cosa que odio, ira y rencor hacia Carlton. Éste, lo miraba desde la esquina de la bolera, pensando en todo lo que había ocurrido entre ellos, pero sabía que aunque hubiera aparecido en la vida de su familia de nuevo, hubieran hecho lo imposible para ocultarlo de nuevo. Ahora Ron sentiría algo parecido a lo que sintió él con 18, 19, 20, 21… Solo en la celda, año tras año, esperando una maldita visita, una simple llamada…
-          Eh, Ron. ¡Aquí!


Ron escuchó la voz de su hermano y se levantó lo más rápido que pudo pero al volverse ya no estaba.


Entró en la bolera para buscarlo, pero no lo veía. ¿Habrían sido imaginaciones suyas? Estaba obsesionado con su hermano…


De repente apareció tras una ventana en el exterior de la bolera. Estaba serio y quieto, mirándolo fijamente.
-          ¡Hijo de puta ven aquí!


Pero de nuevo al llegar a la zona donde había visto a Carlton no estaba. ¿Había sido su imaginación o realmente su hermano estaba volviéndolo loco?


CONTINUARÁ…