miércoles, 10 de agosto de 2016

Hate | Capítulo 2

Buenaaaas, ya estoy aquí con este segundo capítulo de esta historia, esto es un no parar jajajaja. Go, go, go!!

CAPÍTULO 2

Una tarde de lunes del mes siguiente, cercano ya el fin de curso y el cumpleaños de los dos, estaban relajándose en el jacuzzi cuando a Carlton se le ocurrió una idea.
-          ¿Qué te parece si damos una vuelta esta noche Ron?
-          Mal.
-          ¿Por qué?
-          Porque mañana hay clase y papá y mamá no nos dejan salir solos entre semana a más de las 10 de la noche.
-          Venga hombre, sé un poco aventurero. ¿Qué le vas a contar a tus nietos cuando seas viejo? No seas tan aburrido…


Cuando estaba oscureciendo, Ron salió convencido por su hermano de que esa noche salían a algún sitio, aunque no sabía cuál y, conociendo a su hermano, se esperaba cualquier cosa.


Tras la cena, Ron se despidió de su madre porque se iba a “dormir”.
-          Buenas noches mamá. Te quiero.
-          Y yo a ti hijo.


Ely miraba a su hijo con ternura y pasión. Le encantaba compartir los mismos gustos por la política y sabía que su curiosidad por ese mundo lo haría llegar lejos.


Ron admiraba a su madre. Hacía mucho más que la alcaldesa y se merecía ese puesto pero por el hecho de hacer todas las cosas que hacía sin serlo, tenía más mérito para él.


Carlton hizo lo propio y se despidió de su madre dándole un beso en la mejilla.
-          Buenas noches mamasota.
-          ¡Carlton! Un respeto.
-          Jajajaja, buenas noches mamá.


Ely quería a Carlton, pero no podía evitar sentir más debilidad por su otro hijo…


Una vez estando los chicos acostados, Ely se acercó a su marido con voz cariñosa.
-          Nicky, ¿te vienes conmigo al dormitorio? Los chicos ya duermen…


No habían pasado 15 minutos cuando Nicolás y Ely se daban amor mutuamente.


Carlton se acercó cuidadosamente a la puerta y los escuchó besarse, así que era el momento de escapar.


Entró en el cuarto de su hermano y sonrió.
-          Ha llegado la hora.


Juntos fueron andando hasta llegar al cementerio.
-          ¡Tachán!
-          ¡¿AL CEMENTERIO?! Tú estás de la olla. ¿A quién se le ocurre?
-          A mí, que soy tu gemelo. Venga, entremos.
-          Yo no entro ahí ni de coña.
-          Serás miedica…


Carlton se adentraba con paso decidido en el cementerio mientras que un temeroso Ron lo seguía de cerca.
-          Ey, ese mausoleo parece que está abierto, ¿entramos a inspeccionar? Tal vez veamos un fantasma Ron…
-          ¡Vámonos de aquí Carlton! Tengo mucho miedo.
-          Entremos porfa, y luego nos vamos, venga.


Ron entrecerró los ojos ante la mirada de su hermano.
-          No sé cómo me fío de ti,-dijo Ron-.
-          Porque eres mi hermano y me quieres.
-          Ahora mismo quererte no es la palabra. Anda tira…


Entraron por la puerta exterior y cuando Carlton fue a abrir la puerta entreabierta de dentro, escuchó otro lamento de Ron. No sabía lo que hacer con su hermano, estaba cansado de que siempre se anduviera quejando y, levantando los ojos hacia el cielo, contestó.
-          Dime, ¿qué pasa ahoraaaaa?
-          Que no estoy seguro de si quiero entrar ahí.
-          Ron, ya hemos hecho lo más importante, ¿te vas a rajar?
-          No lo sé Carlton, tengo mucho miedo.
-          Vamos Ron, juntos hasta el final, ¿recuerdas?


Carlton abrió la chirriante puerta del mausoleo cuando se escuchó unos pasos a sus espaldas y Ron salió corriendo.
-          ¡Ron! ¿A dónde vas?
-          Que te den Carlton, me voy a casa.
-          ¡RON!


A causa de los gritos, los vecinos llamaron a la policía y se encontraron a Carlton en el interior del cementerio, así que multa y para casa.


Al llegar allí, un no tan glamuroso padre le esperaba para echarle la bronca del siglo.
-          Carlton… A nadie se le ocurre ir una noche al cementerio, sólo a ti. ¿Por qué? Y encima te escapas, no nos dices nada a nosotros ni a tu hermano… ¿Por qué eres así con nosotros?
-          Papá yo…
-          No me digas nada hijo. Porque el castigo que te voy a poner no se ha inventado todavía, así que vete a tu cuarto y despídete de salir de casa para una laaaarga temporada.


Carlton miraba a su padre con sentimiento de culpabilidad. Sabía que lo habían pillado haciendo algo que estaba mal, pero aún se sentía peor porque su hermano lo había dejado tirado en una situación como esa.


Subiendo a su cuarto, se cambió de ropa y se metió en la cama. Tenía ganas de cumplir los 18 y así poder mandar sobre sí mismo.


Desde ese momento, la estrecha relación de los hermanos comienza a hacer aguas. Discutían más y hacían menos actividades juntos. Carlton tenía muy clavado en el corazón la espina del abandono de su hermano. Tantas veces que se había comido él los marrones de su hermano de pequeño porque siempre ha sido el más travieso y ahora él lo dejaba tirado…


Ron sentía estar así con su hermano, pero se había cansado de ser el segundo de turno. Quería alejarse de la sombra de su hermano que siempre lo eclipsaba y, de cierta forma, no se arrepentía de aquella acción.


Un par de semanas después, volvían a casa en el autobús escolar tras una semana dura de exámenes, pero ya el lunes les daban las notas y serían libres. ¿Lo mejor? Que al día siguiente cumplían los ansiados 18 años y eso había que celebrarlo.


Pero al llegar a casa, se encontraron con las luces apagadas y con una nota en la nevera que decía…
“Nos hemos tenido que ir de viaje a Washington para conseguir financiación para la obra de la alcaldesa. Sentimos mucho no estar en vuestro cumpleaños.
Volveremos en 3 días.
PD: Os hemos dejado comida en la nevera y dinero en la mesa de la cocina.”


¿Se recuperará la relación entre Carlton y Ron?

CONTINUARÁ…