lunes, 22 de febrero de 2016

Capítulo 5 de "Return"

¡Muy buenas a todoooos! Hoy toca capitulito nuevo donde ya se ponen las cosas más intensas y preocupantes...

CAPÍTULO 5

Fernando no se lo pensó dos veces y entró de un salto en la máquina del tiempo frente la atenta mirada de Samuel y su padre.


Un par de minutos más tarde, la puerta se abrió y Fernando apareció en el mismo lugar, en aquel laboratorio 10 años más tarde. Ante él, estaba Samuel y un ya envejecido Patrick.


Samuel se acercó a Fernando y lo saludó con efusividad.
-          Me alegra verte de nuevo Fernando, ¡cuánto tiempo sin verte!
-          Madre mía Samuel, qué mayor ya. Creo que nunca me acostumbraré a esto…


Patrick carraspeó y Fernando se volvió enseguida para ver a su viejo amigo.
-          Wow Patrick… ¿Cómo estás?
-          Bien, ahí vamos tirando, con los típicos achaques de la edad pero esto no me lo perdería por nada del mundo.
-          Qué grande eres, amigo mío.


Tras los saludos, Fernando le preguntó a Samuel cómo iban las cosas y éste le fue poniendo al día.
-          Bueno pues verás, lo de hace 10 años fue todo un éxito. Fernando salió encantado de aquí y al terminar la universidad vino aquí y lo contratamos. Todo está saliendo tal y como lo planeamos.
-          ¡Estupendo! Ojalá sigan las buenas noticias.


Pero Samuel seguía serio. Algo pasaba…
-          Hay dos problemas Fernando.
-          ¿Qué ocurre?
-          Hace unos días llegó un hombre con un traje blanco tal y como nos dijiste… Llevamos este proyecto contigo muy en secreto y hemos hecho lo mismo con el de Fernando, pero creo que ha habido algún chivatazo.
-          Vaya, me temía que esto pudiera pasar. Tengo que encargarme de que Roger y ese tipo no metan las narices donde no les incumbe. ¿Cuál es el otro problema?
-          Que el turno de Fernando comienza en 5 minutos.


A Fernando se le acumulaba el trabajo y no tenía tiempo que perder. Había que ponerse manos a la obra.


Samuel salió al encuentro del Fernando joven mientras que su padre y el Fernando mayor escondían en el sótano la máquina del tiempo y sacaban la otra para no levantar sospechas.
-          ¡Buenos días jefe! ¿Cómo va el día?
-          De lo más atareado, no te puedes imaginar.
-          ¿Necesitas ayuda?
-          No gracias. Debemos seguir con la máquina, que se nos echa el tiempo encima. ¡Debemos cambiar el mundo!


Fernando vio que a Samuel le faltaba el aliento y sudaba un poco.
-          ¿Está usted bien?
-          Sí, un poco alterado pero bien. No te preocupes.
-          Bueno, si necesita ayuda dígalo. No tengo problema.
-          Muchas gracias. Eres muy amable.


Unos minutos después, Fernando pudo salir del centro sin problema a que su Fernando joven lo viera cuando, de repente, se encontró con Roger.
-          Míralo, estúpido zorro…


Fernando siguió a Roger, que intentaba colarse en las instalaciones científicas sin ser visto para así poder seguir informando al hombre del traje blanco.


Pero Fernando no iba a permitir que Roger se saliera con la suya, así que alzó la voz y le gritó.
-          ¡Eh! ¿Qué estás haciendo ahí? Esta zona está restringida.
-          Perdone, soy nuevo en la ciudad y no me conozco mucho el sitio.
-          ¿Te crees que soy tonto? Lárgate antes de que llame a la policía.


Roger bajó de un salto desde donde estaba y salió corriendo mientras miraba a Fernando a los ojos.


Un par de calles más abajo, Roger llamó por teléfono a aquel hombre misterioso.
-          No he podido entrar, casi me pillan forzando la cerradura de la puerta trasera.
-          ¡Eres un inútil! Te conseguí los planos, te dije los turnos de vigilancia… ¡No debías tener problemas!
-          Lo siento, ese hombre no debía estar ahí, pero estaba.
-          Que no vuelva a ocurrir. Mañana quiero tener toda la información en mi mesa, ¿te queda claro?
-          Sí señor.


Roger colgó el teléfono y miró al suelo mientras maldecía en voz baja ante la atenta mirada de Fernando que se escondía tras la esquina, esbozando una leve sonrisa de satisfacción.


Mientras tanto, el Fernando más joven trabajaba sin cesar en la máquina del tiempo. Por ahora las pruebas habían sido todo un éxito y, sin él saberlo, estaba ayudándose a sí mismo a encontrar mejoras para la máquina del Fernando más mayor.


Samuel recibió un WhatsApp de su padre advirtiéndole que Fernando debía ir aquella tarde-noche al cine y que era de vital importancia.


Era el momento de seguir con el plan…
-          Fernando, ¿qué vas a hacer esta tarde-noche?
-          Pues había pensado ir a casa y descansar, ¿por qué lo pregunta señor?
-          Se me había ocurrido la idea de ir al cine, ¿qué te parece?
-          Ah, no sería mala idea. Hay una película que están estrenando que tiene muy buena pinta.
-          Perfecto, quedamos entonces en la puerta del cine sobre las… ¿21:00?
-          Hecho.


Fernando había picado. Samuel después le llamaría diciendo que su padre se había puesto malo y que por eso no pudo ir, pero el plan estaba en marcha. Aun sabiendo esto, Fernando fue al cine. Le picaba la curiosidad por ver esta nueva película que tan buenas críticas tenía.


Mientras miraba la cartelera andando hacia la entrada del cine, se tropezó con Roger al que no había visto venir.


Roger se puso agresivo con Fernando, le gritó y lo mandó a la mierda. En cambio, Fernando pidió perdón pero para Roger esto no era suficiente.


Fernando retrocedió un paso mientras Roger se acercaba más y más. Estaba cabreado por el rapapolvo de esa mañana del hombre trajeado y el pato tenía que pagarlo alguien.


Como Roger seguía gritando, Fernando se cansó y alzó la voz también para intentar que aquel hombre se callara. Solamente se había tropezado, pensaba él. No era para tanto.


Roger no podía soportar que aquel mindundi le gritara. ¡¿Todo el mundo en aquella maldita ciudad le gritaba o qué?!


Sin mediar ninguna palabra más, Roger se abalanzó sobre Fernando dispuesto a pegarle.


Pero Fernando no se iba a quedar quieto y respondió a los puñetazos.


Cuando Roger fue a pegar a Fernando, éste le cogió el brazo y se lo llevó a la espalda, volviendo a Roger que se quedó indefenso. Tras este hábil movimiento, Fernando le dio un rodillazo que dejó temblando a Roger.


Recomponiéndose un poco, Roger amenazó a Fernando.
-          ¡Esto no va a acabar así!


Por ahora todo estaba saliendo según lo acordado. ¿Cumplirá Roger su promesa?

CONTINUARÁ…