domingo, 15 de febrero de 2015

Capítulo 20 de Manos Blancas

¡Hola a todos amigos! Otro día más o un día menos... Jajaja, sea como sea, aquí estamos un domingo después de un fin de semana lleno de acontecimientos sociales como carnavales, estrenos mundiales, San Valentín... Pero, ¿y qué es mejor que terminar este finde con un capítulo? ¡A por ello!

CAPÍTULO 20

Linda se sentó en el sofá.
-        Igashu, a mí no me vaciles chaval. ¿Cómo es que has cambiado tanto? ¡Y te has cortado el pelo!
-        Perdone señorita, pero yo estoy buscando a Igashu, no soy él.


El chico era Igashu, ¿o era uno como él?
-        Mira, la broma una vez vale y hasta dos veces también, pero ya cansa.
-        Disculpe, pero es que no estoy gastándole ninguna broma. Un familiar mío me dijo hace poco que      tenía un hermano gemelo e investigando llegué hasta aquí.
-        ¿Me estás diciendo que tú eres un hermano de Igashu?
-        Eso parece…


Linda tenía una cara que no sabía si alegrarse o mandarlo a tomar por saco…
-        Si esto es una broma, no tiene ni puta gracia, ¿eh?
-        No es ninguna broma. Estoy buscando a mi hermano, ¿vive aquí?
-        Supuestamente, aunque hace ya bastante que no lo veo.
-        ¿Y cuál es el motivo?
-        Verás, está un poco… enganchado a las drogas.
-        ¿Drogas?


El supuesto hermano de Igashu, si no era él gastándole una broma a Linda, cambió su expresión.
-        Sí, tu hermano es un yonkie.
-        Ah… pues la verdad es que no me esperaba eso, aunque por la casa, no sé cómo no me lo he                imaginado.
-        Pues tío, yo todavía no me creo que seas hermano de Igashu. Venga, Igashu, corta el rollo…
-        Me llamo Abbas, tengo 19 años, trabajo de fotógrafo en el periódico local de la Reserva Pine              Ridge. Mi madre poco antes de morir me contó que al quedarse embarazada tuvo gemelos y que se      quedó conmigo y al otro lo dio en adopción al que era por aquel entonces un orfanato, dentro de la      misma Reserva y hasta ahí es donde sé.


Linda estaba seria y lo miró de arriba abajo.
-        Tiene que ser el hermano de Igashu,-pensaba para ella misma-. Llevo tres semanas sin verlo y en        tan poco tiempo es imposible que se haya repuesto tanto. Mi nombre es Linda,-dijo en voz alta-,          que no te lo he dicho.
-        Encantado Linda. ¿Tú eres la novia de mi… hermano?
-        ¿Yo? No, no, no. Soy una compañera de piso solamente.


El tal Abbas la miró extrañado tras la respuesta que había tenido. Había sonado como si quisiera ocultar algo…
-        Abbas, ¿verdad?
-        Sí.
-        Te voy a ayudar a encontrar a tu hermano.
-        Mi hermano… Resulta raro decir esa palabra cuando he sido hijo único durante toda mi vida.


Linda se levantó y junto con Abbas recorrieron el pueblo buscando los lugares donde siempre estaba Igashu.


El tiempo pasaba y los lugares se iban agotando sin haber suerte.


Tras más de una hora buscando y sin encontrar a Igashu se pararon en una esquina tras cruzar el paso de cebra. Linda miró a Abbas y ya sabía a ciencia cierta que no era Igashu. Tenía cosas completamente distintas a Igashu, aunque la forma de andar fuera la misma y tuviera gestos completamente iguales.
-        Abbas, sólo nos queda este sitio y si ya no lo encontramos es cuando ya no tengo ni idea de dónde      se ha metido.
-        Vale… Espero que haya suerte.
-        Voy a adelantarme yo un poco para mirar.


Y eso hizo, Linda se apresuró un poco y se puso delante encaminándose hacia la zona exterior del restaurante. Abbas la seguía desde atrás.


En cuanto Abbas pudo ver a un chico extremadamente delgado con la tez morena y el pelo largo se paró en seco.
-        ¿Ese es mi… hermano?-pensaba-.


En todo el tiempo que había pasado sin pisar la casa estrictamente para beber, dormir un par de horas e irse de nuevo, había empeorado bastante más y Linda al verlo, se asustó un poco.


Ocultándose de tal forma que Igashu no los pudiera ver, Linda se puso a hablar con Abbas.
-        Tengo un plan. Si te ve a ti de primeras no sabemos cómo reaccionará, así que vete a la casa y             espera allí. Quiero darle una sorpresa.
-        Vale, tú mandas. ¿Y la llave?
-        ¿Qué llave? Para abrir da un golpe seco junto a la cerradura y abres la puerta.
-        Ah… vale.
-        Espéranos allí, ¿vale?
-        Sí, sí. Hasta ahora.


Abbas se fue hasta la casa y se sentó en la cama de matrimonio a esperar. No negaría que los nervios le corroían por dentro. No sabía cómo era su hermano y tampoco cómo lo recibiría.


Mientras tanto, Linda observaba tocar a Igashu que ya lo hacía mucho mejor, pero también lo miraba y se entristecía al verlo al borde de… la muerte.


Linda se acercó a Igashu y nada más que la vio, él agrió la cara, se puso serio y dejó de tocar.


Antes de que Igashu se fuera, Linda lo paró.
-        ¡Que no me toques coño!
-        ¡Relájate! Que no vengo aquí a molestarte.
-        Si no me quisieras molestar no hubieras venido. Ale, adiós.
-        ¿Me quieres escuchar?
-        No tengo ninguna intención de hacerlo.

Igashu era muy cabezota.

-        Pero quiero que vuelvas a casa.
-        ¿Perdona? ¿Para caer en tus garras y acostarme con una cualquiera? Prefiero quedarme virgen a          acostarme con un trapo.
-        La próxima vez que me llames puta te vas a enterar…


Igashu sonrió un poco ante la amenaza de Linda.
-        ¿Ahora me amenazas?
-        Tómatelo como quieras, pero te lo advierto.
-        Uy, que ahora te me vas a poner farruca…
-        Me pongo como me da la gana. Estás insoportable, ¿por qué me tratas así?
-        Por zorra, ¿te lo deletreo? Z O R R A.


Linda comenzó a chillar y estuvo a punto de pegarle un guantazo a Igashu, pero se contuvo bastante.
-        Te iba a decir una cosa pero creo ni que te lo merezcas…
-        Viniendo de ti, seguro que te has quedado preñada de algún cerdo.
-        ¡WOLF SE ESTÁ MURIENDO!-mintió Linda-.


La cara de Igashu cambió por completo.
-        Wolf… mi Wolf… ¿se muere?
-        Sí, aunque estarás triste de que sea eso y no de que yo esté preñada, ¿verdad?
-        Déjate de tonterías. Vámonos a casa.


Rápidamente, casi a trote, fueron a la casa y cuando entraron por la puerta se encontraron a Wolf jugando con un periódico de goma.
-        Pero…-dijo Igashu confundido-.


Igashu se echó sobre Wolf y lo abrazó fuertemente.
-        Creí que te había perdido amigo… Eres lo único que me queda y te he desatendido… Lo siento.


Hablando estaba cuando silenciosamente salió del dormitorio principal Abbas, que por primera vez estaba tan cerca de su hermano. Ahora sí era verdad, estaba viendo a su hermano gemelo frente a él.


Abbas hizo ruido para que su presencia se hiciera notar, aparte de que carraspeó un poco e hizo que Igashu se levantara y se pusiera de pie.


Completamente en silencio, los dos se miraron, se observaron y parecía que se comunicaban con la mirada. No se escuchaba ningún ruido en la casa en ese momento.


En un momento, ambos hermanos dieron un paso adelante y se abrazaron con fuerza. No necesitaron decirse nada para comprender y entender todo absolutamente.


Linda los miraba emocionada, aguantando las lágrimas de ver que, al fin, Igashu sonreía y su felicidad comenzaba a despegar.


¿Qué pasará a partir de ahora?

CONTINUARÁ…