martes, 27 de enero de 2015

Capítulo 11 de Manos Blancas

¡¡Hola!! Me alegra estar aquí con vosotros este día y poder compartir un nuevo capítulo. Hoy he tenido un examen y necesito relax, así que hoy me lo pillo de descanso de todo menos de historia, obviamente jejeje.
Antes de nada, contaros varias cosillas:

-   Lo primero de todo es que estoy preparando una historia nueva que la publicaré dentro de bastante     tiempo aún, pero que este año estará subida, eso os lo puedo asegurar jejeje. Como ya os comenté       un día, la historia que estoy preparando ahora va a ser la segunda parte de una de las historias que       ya tengo subida aquí. ¿Cual de todas creéis que será?

-   La segunda cosa que quiero contaros es sobre el capítulo de hoy. Hay un par de fotos donde sale         algún que otro miembro superior femenino al aire, así que, avisados quedáis. No quiero que os             pille por sorpresa.

Y con eso ya está todo dicho, así que nada, me callo ya y os dejo con el capítulo, ¡hasta pronto!

CAPÍTULO 11

Igashu y Mitch salieron de la habitación y vieron a Leo y Linda acurrucados en el sofá.


Mitch, sin importarle lo más mínimo se acercó y tiró la colilla al cenicero y luego Igashu, con un poco de más vergüenza, hizo lo mismo.


Los dos seguían abrazados y se miraban de vez en cuando. Igashu no quería mirar y desviaba la mirada.


Mitch lo miró y sonrieron juntos.
-        Mitch, ¿estos están siempre así?
-        De vez en cuando, cuando les entra el calentón.
-        Pues yo no quiero estar aquí para verlos montárselo en frente mía.
-        Si quieres salimos a dar una vuelta.


Justo cuando Mitch lo comentó comenzaron a besarse, por lo que Igashu cogió la correa y salió por la puerta con Wolf.


Unos pocos minutos después, llegaron hasta una hamburguesería muy buena.
-        Igashu, aquí hacen unas hamburguesas más buenas… Uf, ya las probarás.


Se sentaron en uno de los bancos y se pusieron a charlar.
-        Me parece súper desagradable que se pongan ahí a liarse delante nuestra.
-        Igashu, tienes que relajarte, no pasa nada. Si se ponen cachondos, pues se besan, toquetean y
     luego pues follarán y punto.
-        Ya, pero a mí no me gusta ver eso.
-        Coño que no, tenemos porno gratis jajaja.
-        Mitch, ¿te han dicho alguna vez que eres un cerdo?


Mitch comenzó a reírse.
-        No es para tanto hombre. Estás más reprimido que una abuela con tres fajas.
-        Nada, que tú eres un baboso y yo no.
-        Pues si ser baboso significa mirar a las tías y tocarme pensando en ellas pues sí.
-        Vale, gracias por los detalles, muy amable.
-        Jajajaja, y bueno si fuera con Linda mejor jaja.


Igashu, para dejar el tema, cortó de raíz.
-        ¿Y el sillón? ¿Cómo lo habéis hecho?
-        Pues como no había donde sentarse, cogimos unas cuantas cajas de la frutería, varias tablas de            madera y un par de colchones.
-        Eso sí que es imaginación.


Igashu estaba hablando sobre el sofá mientras Mitch tenía la cabeza en otra parte.
-        Oye, perdona que te interrumpa, pero se me está ocurriendo una idea. ¿Jugamos a los bolos?
-        ¿Dónde?
-        Aquí al lado, hay una pista.
-        Bueno vale.


Entraron en la bolera y comenzaron con la partida.
-        Oye Mitch, ¿cómo vamos a pagar esto?
-        No te preocupes. Está todo solucionado.
-        No irás a hacer un “sin-pa”, ¿verdad?
-        ¿Sin-pa?
-        Sin pagar.
-        No coño, que aquí me conoce todo el mundo.


Mitch empezó a jugar y era bastante bueno. Iba de pleno en semi-pleno.


Pero Igashu… mejor que se dedicara a otra cosa.


Cuando terminaron la partida, Mitch se encaminó a la hamburguesería y allí pagó la partida de bolos. Al salir, Igashu le preguntó.
-        ¿Cómo has pagado?
-        Con el fondo que tengo de Mohamed.
-        Ah, ¿todavía lo tienes?
-        Claro hombre.


Mientras tanto, Leo y Linda seguían en el sofá enrollándose.
-        Linda, ese piercing tuyo me vuelve loco.
-        ¿Te gusta cómo lo sientes?
-        Mucho y más todavía en otro sitio.
-        Mmmm, vamos a la cama.


Dicho y hecho. Se levantaron de allí y se fueron a la cama.


Al cabo de un rato, cuando ya habían terminado se cambiaron de ropa y Leo se comenzó a quedar dormido.


Linda salió del dormitorio para tomarse algo cuando se encontró con Mitch e Igashu.
-        Joder Linda, qué buena estás.
-        ¡Mitch!-gritó Igashu
-        No importa Igashu. Muchas gracias Mitch.


Linda sonreía orgullosa de tener ese cuerpo que tanto intentaba cuidarse.
-        Es que, las cosas hay que decirlas Linda.
-        Y te lo agradezco mucho Mitch. Yo me voy a ducharme que… esto de hacer ejercicio ya se sabe.

Igashu no sabía dónde meterse.

-        Jajaja, vale guapa, llámame si necesitas que te frote la espalda.
-        Sí anda jajaja. Hasta ahora.


Unos minutos más tarde, Mitch se levantó.
-        Qué ganas de mear tengo. Ahora vuelvo.
-        Ok.


Mitch entró en el baño y se encontró a Linda sin parte de arriba mirándose en el espejo.
-        Chica, menudas vistas.
-        Jajaja.
-        ¿Qué haces?
-        Estoy pensando en hacerme otro tatuaje y me miraba a ver dónde me puede quedar uno bien.


Mitch fue a sacarse los pantalones para orinar pero Linda sin darse cuenta lo interrumpió.
-        Creo que aquí en el costado derecho me podría poner unas letras así árabes, que pueden quedar          muy guapas, ¿qué piensas?
-        Si te dijera lo que estoy pensando ahora…
-        Lo puedo imaginar, viendo que tienes la cremallera desabrochada…
-        Es que iba a mear jaja.


Igashu al poco rato calló en la cuenta de que Linda estaba en el baño y poniendo cara de loco, Igashu se levantó para ir al baño.


Y en ese momento…
-        Tienes unas tetas muy ricas Linda. Y ese tatuaje ahí te queda… Salte, que me parece que en vez          de mear voy a hacer otra cosa, jajaja.
-        Si quieres tocarlas para que después no te sea complicado recordarlas…
-        No me lo digas dos veces,-dijo Mitch rozando el pecho de Linda con las yemas de los dedos-.


Igashu abrió la puerta sin llamar antes y vio la escena de golpe. Seguidamente y sin decir nada cerró la puerta.


Igashu cogió a Wolf y se fue a dar una vuelta y así lo sacaba para que hiciera sus necesidades.


Al cabo de una hora y media, Igashu volvió a casa y se encontró con Leo que estaba de pie.
-        Igashu, estábamos preocupados por si te había pasado algo. Siéntate, tenemos que hablar…


¿Qué es lo que le tendrá que decir Leo a Igashu?

CONTINUARÁ…