viernes, 12 de diciembre de 2014

Capítulo 2 de "Manos Blancas"

¡Muy buenas a todos amigos! Hoy toca un capítulo de esta historia que acaba de empezar y al parecer ha tenido bastante aceptación, por lo que los capítulos los subiré con más asiduidad conforme tenga más seguidores. Espero que os siga gustando tanto :D Nos vemos prontito.

CAPÍTULO 2

Los días seguían pasando y las dos chicas seguían intentando traer a niños y niñas para que el orfanato no se viniera abajo y tuvieran que mandar a Igashu a otro sitio. Una vez se pusieron en contacto con otro orfanato y le mandaron un par de chiquillos pero que rápidamente se los llevaron a porque las mismas educadoras de otros lugares como este no querían que estuvieran en un ambiente tan hostil como es entre indios nativos. Y así con el tiempo pasaron 6 años más. Corría ya el año 1996.


Igashu seguía siendo el único niño y ya el gobierno de la Reserva se había puesto en contacto con Asia y Andrea para decirle que o traían más niños o las subvenciones se acabarían.


Por eso Andrea y su compañera, necesitaban más que nunca la venida de más críos. Se pusieron en contacto con otro orfanato que se encontraba en el condado de al lado y hablaron durante unas pocas semanas.


Asia quedó en que iría a recoger a un niño y se lo traería a este orfanato. Al fin parecía que las cosas irían a mejor.


Cuando salió de la casa, Igashu que estaba en el piso de arriba se despidió.
-        Hasta luego Asia. ¿Traes a otro niño?
-        Sí, ya verás qué pronto os hacéis amigos.


Al cabo de una hora vino Asia con el chico y, la verdad, no parecía muy contento.
-        Esta va a ser tu casa a partir de ahora. ¿Qué te parece?
-        Una mierda, como todas.
-        ¡Oye! Aquí ni una palabrota.


Igashu se sorprendió al ver esa rebeldía. No estaba acostumbrado a ver niños así, salvo en el colegio, aunque cuando había problemas no llegaba a nada más que gritos.


Andrea estaba abajo esperando y llamó a Igashu para que bajara.
-        Andrea, ¿ese niño va a vivir con nosotros?
-        Sí, por fin tendrás compañía de nuevo.
-        Ya…
-        ¿Qué pasa?
-        No, nada…


Igashu miraba a Andrea mientras hablaba. Cada vez más sus rasgos indios estaban más marcados. Era indudable que era un Lakota.


Asia entró con el nuevo chico.
-        Mitch te presento a Andrea que también trabaja aquí igual que yo. Y este chico es Igashu.


Este chico era Mitch Parker, que tenía 9 años en ese momento, igual que Igashu. Tenía un recorrido bastante extenso de orfanatos, familias de acogida y un sinfín de malas experiencias. Su madre drogadicta y su padre en cadena perpetua por atracar un banco y matar a dos personas.


Igashu amablemente saludó a Mitch, su nuevo compañero.
-        Hola Mitch.
-        ¿Tú eres indio no?
-        Sí… ¿por?
-        Joder macho, a valiente sitio me traéis.
-        ¡Mitch!-gritó Andrea-.


Igashu se fue para el salón y se puso a jugar a la play 1. Más tarde apareció Mitch por allí.
-        ¿A qué juegas?
-        ¿No lo ves?-respondió Igashu-.
-        ¿Puedo jugar?
-        Tú mismo.


Los dos niños comenzaron a jugar juntos a la consola mientras aporreaban el mando.


Mientras tanto, las dos compañeras hablaban de Mitch.
-        Andrea, no sé si hemos acertado trayendo a Mitch. Los del otro orfanato estaban encantados con el hecho de que se fuera.
-        Asia, no sería para tanto…
-        ¡¿Qué no?! Si hasta los mismos niños estaban aplaudiendo.
-        Madre mía, ¿en serio?


Andrea estaba flipando en colores.
-        No me esperaba eso, sinceramente.
-        Ni tú ni nadie Andrea. Yo me he quedado con la boca abierta al ver esa situación. Es que por lo que me han contado, ha tenido una malísima experiencia.
-        ¿Te contaron algo?
-        Sí, que los Servicios Sociales le quitaron la custodia a la madre, ya te puedes hacer una idea, ella drogadicta y el padre en la cárcel. Después las familias que lo acogieron no le terminaban de gustar por cómo se comportaba Mitch y ha estado pasando de orfanato en orfanato desde los 4 años.


Asia no estaba del todo convencida.
-        Es una vida muy difícil para la edad que tiene y ha pasado mucho en muy poco tiempo, pero… es que si nos va a dar problemas, mejor que se hubiese quedado allí.
-        Asia, hemos tenido mucha suerte de que Igashu es un buen chico, pero todos no son así, ahora tendremos que estar más pendientes de ellos.


En el salón, Mitch acababa de perder contra Igashu…
-        Me cago en la puta. Eres un tramposo.
-        No he hecho trampas Mitch.
-        Sí, sí, lo que tú digas…


Mitch se levantó y se dirigió a una puerta.
-        ¿Qué hay detrás de esa puerta?
-        Es la sala de ordenadores y de estudio.
-        Interesante…
-        ¡Pero no se puede entrar ahí sin permiso!
-        ¡Déjame en paz!


Mitch, tan malhablado y “educado” que siempre, entró en la sala de ordenadores pese a las negaciones de Igashu.


Encendió el ordenador y se puso a cotillear lo que había por ahí.


De repente, se le encendió la bombilla.
-        Voy a gastarles una bromita… Jajajaja, se van a cagar.


Igashu finalmente entró también en la sala de ordenadores.
-        ¿Qué estás haciendo?
-        ¿Y a ti qué te importa?
-        No seas tan borde conmigo que te lo he dicho para que no te regañen.
-        ¿A mí? Jajaja, no digas tonterías indio.
-        Me llamo Igashu.
-        Sí, Pikachu te llamas ahora.


Fuera, en la entrada, las dos amigas y compañeras se abrazaban.
-        Ay Andrea, qué sería de mí sin ti por aquí.
-        Lo mismo te digo, eres muy importante para mí.


Andrea miró la hora.
-        Uy qué tarde es, voy a hacer la cena.
-        Vale, yo mientras voy a echarles un ojo a estos.


Asia entró en el salón pero no los vio allí, cosa que le extrañó.


Escuchó algo de ruido donde estaban los ordenadores y cuando entró se encontró de frente a Igashu.
-        Alto ahí jovencito, ¿qué te tenemos dicho? No puedes entrar aquí sin permiso.
-        Ya lo sé, pero…


Mitch había sido más rápido que Igashu y salió primero por la puerta que comunica con la entrada.
-        Jajaja, pringao. Eso te pasa por ganarme a la play.


Asia se creía que Igashu le estaba mintiendo.
-        De verdad que no te miento, que Mitch se ha metido en la habitación y ha encendido el ordenador.
-        Igashu, no quiero que me mientas. Dime la verdad que no pasa nada.
-        ¡QUE TE DIGO LA VERDAD!
-        ¡A tu cuarto castigado!
-        ¿Por qué?
-        Por gritarme y mentirme. Ale, arriba. Ahora te aviso para cenar.


Mitch, con su llegada, había revolucionado la antigua Hacienda. ¿Cómo seguirá el Orfanato a partir de ahora?

CONTINUARÁ…