martes, 14 de octubre de 2014

Capítulo 31 de R.I.F.

¡Hola a todos! AlStorySim hoy está de vuelta con un capítulo nuevo como cada día ^_^
Espero que os esté gustando la historia porque me esfuerzo todo lo que puedo para complaceros cada vez más. Nos vemos muy prontito en otro capítulo. Bye!!

CAPÍTULO 32

Fernando finalmente, tras una fuerte patada en el estómago al desconocido, lo tumbó y consiguió ganar la pelea.


El chulo se levantó como pudo y se volvió mirando a Fernando.
-        Esto no va a quedar así. Quedas advertido.


A Fernando se le habían quitado las ganas de ver una película, así que se fue a su casa y se duchó. Con el pijama ya puesto se miró al espejo por si tenía alguna herida en la cara, pero por suerte no tenía apenas nada observable a simple vista.


Como no había podido despedirse de su padre, lo llamó por teléfono. Al comenzar a hablar, su padre le notó algo raro en la voz y al final Fernando le contó todo lo ocurrido.
-        Es que papá, después de que se metiera con mamá, mira qué rabia me dio, de verdad. Le cogí y le reventé la cabeza.
-        Ya hijo te comprendo, pero relájate que no es bueno estar de esta forma. Venga, hablemos tranquilamente que ya el tío ese ya no está ni lo vas a volver a ver.
-        Eso espero, porque si no le arranco la cabeza.


Alberto desde el teléfono intentaba calmar a su hijo ya que lo notaba demasiado excitado y cabreado con la situación. Fernando, mientras tanto, se miraba los nudillos y la mano en general por si había quedado muy mal tras la pelea.


Alberto continuaba hablando.
-        Así que haz lo que te he dicho, te pones música relajante y verás cómo se te pasa todo. O eso, o te haces un apaño…
-        Papá… ¿en serio me estás diciendo eso
-        Jajaja, anda, que no eres un niño ya. Yo con Lulú me lo pasaba muy bien y me dejaba traspuesto en la cama.
-        Papá, la que es puta es puta donde sea.
-        Y además esta viene con el pack completo, lo es hasta fuera de los escenarios jajaja.


Fernando terminó riéndose con la gracia que acababa de decir su padre.
-        Jajaja, ay madre que me va a dar algo.
-        En fin hijo, ¿estás ya mejor?
-        Sí, ahora sí estoy bien.
-        Me alegro mucho. ¿Hablamos mañana?
-        Sí claro. ¡Ah! Y papá.
-        ¿Sí?
-        Dale duro a la mujer de hoy.
-        Ay, cállate ya jaja.


Fernando terminó de hablar con su padre y se hizo una ensalada para cenar. Algo rapidito porque no tenía mucha hambre.


Y haciéndole caso a su padre, se salió fuera y observó cómo se veía la ciudad desde su casa. Ver el puente iluminado, su reflejo en el agua… Era una imagen preciosa.


Quince minutos después, Fernando se metía en la cama para poder descansar.


Había pasado un mes y la construcción de la máquina del tiempo había comenzado. Tardaría bastante tiempo, ya que debían construirla, (esta vez Fernando contaba con un equipo) y no sería nada fácil el montaje y que todo quedara bien de manera que funcionara todo correctamente. Pero este día era el único libre en la semana, así que decidió irse a dar un paseo.


Al final decidió irse al festival en el parque y se puso a patinar en la pista. Hacía mucho que no practicaba, pero no se le había olvidado.


De repente, el móvil comenzó a sonarle y un número que desconocía le estaba llamando.
-        ¿Diga?
-        Hola, perdona que te moleste pero ¿eres el hijo del Dr. Rodríguez?
-        Sí, lo soy. ¿Le ha pasado algo a mi padre?
-        No, no se preocupe. Verá es que… no sé cómo explicárselo, me da un poco de vergüenza…
-        Usted dirá…-Fernando no entendía nada, incluso pensaba que era una broma-.
-        Me llamo Eleonor y llevo cosa de un mes saliendo con su padre a cenar. Soy una clienta suya.
-        ¿Es usted Eleonor? Verá, usted y yo nos conocemos. Soy el chico que estaba en casa cuando usted llegó a la de mi padre.


Eleonor respiró.
-        ¿Era usted?
-        Por favor, llámame Fernando.
-        Ay, no lo sabía. Ahora todo será más fácil.
-        Jejeje, claro. Dime.
-        Pues eso, que entre una cosa y otra, aprovechando que me iba a operar y tal, hemos quedado
varias veces y… bueno…
-        Mi padre le atrae a usted.-        Sí, pero no logro hacer que él se fije en mí.


Fernando se extrañó mucho.
-        Pues no se… Con una mujer tan atractiva como usted es difícil resistirse.
-        Anda, si para ti seré una vieja.
-        Para nada, está en su mejor momento.
-        Cómo se nota que sois padre e hijo. De tal palo… jaja.
-        Jajaja, ¿sí? Bueno, si quieres puedo hablar con él e ir allanando el terreno.
-        ¿Me harías ese grandísimo favor?
-        Claro, no me importa. Pero, una pregunta… ¿Cómo ha conseguido mi número?
-        Ups… pues le registré su móvil, espero que no te haya importado.
-        Si al final acabáis juntos no. Encantado de hablar contigo Eleonor.
-        Igualmente Fernando. Un beso.


Fernando, mientras sonreía solo tras la conversación con la mujer vio la máquina de rayos ultravioleta y pensó en que un morenito cubano no le vendría mal, así que sin dudarlo un instante, se metió dentro.


Casi una hora más tarde, Fernando no tenía nada que envidiar a nadie con su morenazo de piel. Como tenía mucho calor después de salir de la máquina, se fue a tomar un helado.


Eligió el de cereza y se sentó a tomárselo mientras lo paladeaba suavemente, disfrutando del momento.


Pero a lo lejos, alguien lo observaba minuciosamente.


Fernando se levantó dispuesto a ir a hablar con su padre cuando, levantando la vista, vio al chulo de la pelea.
-        Eh tú.
-        ¿Qué coño quieres?-contestó Fernando-.
-        El otro día no empezamos con buen pie. Tenía un mal día y lo pagué contigo. ¿Empezamos de cero?
-        Por mí…
-        Bien, jeje. ¿Jugamos al fútbol?
-        Bien, ¿un rápido?
-        ¿Un qué?


Fernando y este chico se pusieron cada uno en sus puestos.
-        Ah, es un juego español. Te pones de portero y si yo la fallo me pongo de portero, pero si te meto gol te quedas en la portería y tienes una vida menos. Comenzamos con 5 vidas.
-        ¿Y si da al palo?
-        Te salvas, es decir, no te quito vida pero te quedas en la portería.
-        Ah guay. ¿Comenzamos?


Fernando preparó el tiro y chutó a portería, engañando por completo al portero.
-        Te quedan 4 vidas.
-        Ay, me has engañado.
-        De eso se trata jaja. Por cierto, ¿cómo es tu nombre?
-        Roger ¿y tú?
-        Fernando.


Fernando en el siguiente tiro volvió a engañar a Roger, tirando hacia el centro.
-        Mierda, casi lo paro.
-        Te quedan 3 jaja.
-        Ya ya…


Finalmente, Fernando ganó de pleno. O Roger no había jugado nunca al fútbol o era más malo que un dolor.


Como estaban sudando, decidieron jugar a una guerra de globos de agua y así poder refrescarse un poco.


Fernando tiró el primer globo con fuerza y, por desgracia, Roger lo vio venir pero sin tiempo a reaccionar.
-        Impacto en 3, 2, 1…


¡Plaf! El globo explotó de una forma que el cuello de Roger comenzó a ponerse rojo. Pero el chico no podía quedarse quieto.
-        Con que esas tenemos, ¿verdad? Verás tú.


Fernando sonreía porque, pese a toda la bravuconería de Roger, no parecía mal chico, pero lo que más le gustaba era poder demostrarle que era mejor en todo.


Pero, unos minutos antes de comenzar con la guerra de globos, Alberto patinaba cuando vio que su hijo estaba también en el parque, así que dejó los patines, se puso sus zapatos y fue hacia su hijo.


Una vez que se vieron se abrazaron.
-        Me alegro de verte hijo.
-        ¿Qué haces tú aquí? ¿No tienes trabajo?
-        Hoy no habían clientas, así que me tomado el día libre. ¿Y tú? ¿Haciendo nuevos amigos?
-        Es con el que me peleé. Lo he visto aquí y me ha pedido perdón y que si podíamos empezar de cero.
-        Ah, bueno, pero ándate con ojo. No me fio ni un pelo.


Fernando, aprovechando que hablaba con su padre sacó el tema de Eleonor.
-        ¿Y tú qué tal vas?
-        Pues bien, como siempre. ¿Por qué lo preguntas?
-        Como siempre no. ¿Hay algo que no me has contado que deba saber?
-        Eh… no. Que yo recuerde no.
-        ¿Y con la mujer que te vi en casa?
-        Ah bueno, he quedado con ella varias veces porque no se decide a hacerse la operación y me tiene ya un poco mareado.
-        ¿Es guapa o qué?
-        Claro, está muy bien.
-        ¿Entonces por qué no vas a por ella? ¡Vamos! Con Lulú no te lo pensaste tanto…
-        ¿Tú crees hijo?
-        Ay, qué hombre este.


Roger estaba sentado cuando una chica por detrás lo saludó.
-        Hola cariño, ¿qué tal vas?
-        Bien, ¿y tú?-dijo besándola en la boca-.
-        Bien, ya he terminado de clasificar los papeles. ¿Qué haces tú?
-        Nada, jugaba una guerra de globos con uno pero se ha puesto a hablar. Que por cierto, es con el que me peleé.


La chica se interesó por saber quién era ese.
-        ¿No te pelearías con él otra vez verdad?
-        No, de verdad. Le pedí perdón.
-        ¿Seguro?
-        Sí mi vida, te lo prometo.
-        ¿Quién es?
-        Pues ¿ves aquellos dos de ahí?
-        Sí.
-        El más joven.


CONTINUARÁ…