domingo, 12 de octubre de 2014

Capítulo 29 de R.I.F.

¡Buenas a todos! Feliz día de la hispanidad jejeje. Como español que soy, me siento orgulloso de mi país, de su gente, de sus paisajes... Aunque por la crisis no estén muy bien las cosas pero eso no viene al caso.
Estamos aquí para un nuevo capítulo de R.I.F. y os lo voy a dejar sin enrollarme más de lo que estoy haciendo ya. Espero que disfrutéis y comentéis abajo lo que os parezca. Ciao!!

CAPÍTULO 29

El señor Turner estaba maravillado. No sabía de lo que se trataba, pero el ahora proyecto R.I.F. parecía algo grande.


La curiosidad le mataba, así que le preguntó a Fernando.
-        ¿Qué se supone que es esta máquina?
-        Le presento la primera máquina del tiempo.
-        ¿Cómo? Es imposible. Hay muchos científicos que han estado buscando la fórmula y nunca lo han logrado. ¿Cómo lo has hecho?
-        Resulta que en una prueba de una de las muestras, le apliqué cierta descarga de electricidad y la piedra la noté un poco más oscurecida. Seguí haciendo lo mismo de tal forma que cada vez estaba más apocada y más oscura.
-        Ahá.


Fernando continuó con la explicación.
-        Así que se me ocurrió hacer la prueba del carbono 14 y pude notar que el material se había desgastado de tal forma como si hubieran pasado unos años por él. Por lo tanto, tras varias pruebas, decidí recubrir la piedra con acero y montar este modelo para hacer pruebas a pequeña escala, si funciona, la podremos montar para que pueda caber una persona en su interior.
-        Eh… esto… yo me sigo preguntando, ¿qué tienes dentro de esa cabeza? A ver, explícamelo jajaja.


Fernando se llevó la mano a la cabeza.
-        Pues buena pregunta. La verdad es que yo mismo me sorprendí al descubrir la magnitud de lo que acabamos de descubrir.
-        ¿Te das cuenta de lo que se puede formar si esto llega a oídos del gobierno o de otras empresas exteriores? ¡¡Nos convertiremos en multimillonarios!!


El señor Turner no cabía en sí mismo de gozo.
-        Señor Turner, la empresa se convertirá de golpe en una multinacional y venderemos el producto por todos lados. Viviremos a cuerpo de rey y todo será gracias a que usted me contrató y confió en mí.
-        Yo apuesto siempre por las jóvenes promesas aunque no tengan experiencia profesional. En algún sitio la tendrán que adquirir porque si no lo que haremos es atrasar la edad de la jubilación más aún y no dar oportunidades a todos aquellos universitarios que están luchando por un puesto de trabajo.
-        Así se habla. ¡Samuel Turner para presidente!
-        Jajaja, anda, que más quisieran pillarme como gobernador. Tómate el resto del día libre, te lo has ganado.


Fernando sonrió.
-        Ah y por cierto.
-        Dígame señor Turner.
-        No vaya comentando nada a nadie sobre esto. Debemos mantener el silencio porque hay mucho oportunista suelto y no queremos que todo este asunto se nos vaya de las manos.
-        Tranquilo, no comentaré nada.


Fernando se fue a su casa y llamó a su antigua casa.
-        ¡Hugh! ¿Cómo está la futura mamá?
-        ¡Fernando! Me alegro mucho de oírte. Pues ahí va, a puntito de tener al crío.
-        ¿Es un niño al final?
-        Sí, un varón. Otro Bernam para la familia jeje.
-        Oh, ya tengo ganas de verlo y a vosotros también.
-        Llégate un fin de semana y así ya nos haces una visita.
-        Lo apuntaré. En cuanto tenga un rato libre voy.
-        Aquí te esperaremos con los brazos abiertos.


Cuando se terminó la conversación, Fernando se puso a pensar en que tenían razón. Hacía mucho tiempo que no los veía y tenía que ir a verlos, pero antes, necesitaba hacer unos cuantos cambios en su vida.


Al día siguiente, al atardecer, Fernando fue a ver una casa que estaba en venta. Quería cambiarse de vivienda y había quedado con el chico de la inmobiliaria para verla  pero Fernando llegó antes.


La casa tenía un aspecto un tanto antiguo y los muebles eran viejos y la distribución de la casa echa un desastre.


El dormitorio tenía una cama sacada del Titanic, con los hierros oxidados por el paso del tiempo, pero Fernando veía que podía sacarle un gran producto, así que la compró.


Mientras comenzaban las tareas del cambio de la casa, Fernando pasaba todos los fines de semana con Hugh y Stacy que ya habían tenido al pequeño. Entre semana todavía seguía en el apartamento que tenía alquilado.


Y al fin, unos 3 meses más tarde, la casa estaba totalmente preparada para que pudiera ser habitada. Ya desde el exterior, el cambio era más que notable y a mejor.


Al entrar, la casa tenía un aspecto totalmente distinto. La distribución era diferente y estaba todo adornado con mejor gusto.


La chimenea ahora estaba colocada en otra parte del salón y bueno, el color de la pared, el suelo nuevo… todo estaba mucho más actual.


Y para qué hablar del dormitorio… Habla por sí solo.


Para el exterior tenía una barbacoa y una mesa donde poder sentarse a comer los perritos y hamburguesas que haría.


Ya instalado, se puso a hablar con Mandy por el Skype.
-        Mandy, necesito un favor.
-        Mientras no sea sexual…
-        Eh… vale Mandy. ¿Todavía sigues teniendo la cámara aquella? La Nikon.
-        Sí, pero la tengo guardada en el trastero porque no funciona y no tiene arreglo.
-        ¿Me la prestas?
-        ¿Para qué la quieres?
-        Son cosas mías, ¿me la vas a dejar o no?


Quedó con Mandy para que ella le diera la cámara. Seguidamente se despidieron y Fernando se fue hacia su trabajo. Necesitaba hacer la prueba de que la máquina funcionaba y qué mejor que probarlo con la cámara de Mandy y así matar dos pájaros de un tiro.
-        R.I.F. Me vas a dar la oportunidad de salir adelante en mi vida,-pensaba Fernando-. R de Regreso, por los futuros viajes en el tiempo; I de Internado, por aquella etapa que marcó tanto mi vida; F de Familia, por aquella que tanto me ha hecho falta y que tan poco presente ha estado en mi vida.


Fernando, tras esta reflexión, colocó la cámara dentro de la máquina, luego marcó una fecha y la máquina se cerró haciendo que los ruidos comenzaran. Dos minutos más tarde, la puerta se habría y la cámara ¡funcionaba! Así que Fernando salió corriendo.


Llamó a su jefe y se lo contó, haciendo que este pegara un grito de alegría que se escuchó en media ciudad, seguro. Tras esto, tenía un asunto pendiente.
-        ¡Hola hijo! Me alegra verte. ¿Vienes de visita? ¡Pasa!
-        Muchas gracias, vengo a hablar contigo más que nada.
-        Claro, entremos dentro.


CONTINUARÁ…