jueves, 9 de octubre de 2014

Capítulo 27 de R.I.F.

Hello!!! ¿Cómo estáis en este jueves? Ya casi ha terminado la semana, ¡qué rápido ha pasado!
Y como ya os tengo acostumbrados, hoy traigo otro capítulo más (¡¡bieeeeen!! xD). Adí que no os entretengo más y os dejo leyendo. Ciao!!

CAPÍTULO 27

Al terminar la llamada, se dirigió al sitio que le habían indicado y una amable recepcionista lo dejó en una sala de espera. Allí no había nadie y estaba solo escuchando una música muy leve que se escuchaba por los altavoces.


Fernando esperaba pacientemente hasta que un chico salió y le dijo a Fernando que era el siguiente.


Entró por la puerta y se encontró detrás de un escritorio, a un hombre sentado tecleando su portátil.
-        ¿Fernando Rodríguez?
-        Soy yo.
-        Siéntate un momento mientras termino esto, por favor.


Fernando se sentó en una de las sillas que había frente al escritorio mientras que el hombre tecleaba bastante rápido.


Un par de minutos más tarde, cerró el portátil y se dispuso a hablar.
-        Me presento, mi nombre es Samuel Turner y soy director de la empresa C.C.I., Centro Científico de Investigación.


Fernando se extrañó, ya que no sabía de lo que iba todo esto.
-        Tal vez todo esto te suene a chino, pero soy un colega de tu profesor de química en la universidad y me habló sobre una muestra que analizaste y ciertamente es muy curiosa.


Al escuchar que era colega de su antiguo profesor, ya se relajó un poco, así que escuchó más atentamente.
-        No he podido descubrir verdaderamente del material exacto del que está compuesto. Nunca en mi vida había tratado con algo similar, así que estoy muy intrigado en todo este asunto, para serte
sincero.
-        Ah, qué bien, pero… ¿qué tengo yo que ver en todo esto?


Samuel sonrió.
-        Mi equipo y yo queremos que tú con tu muestra trabajes con nosotros. ¿Quieres unirte a nuestro equipo?
-        ¿Yo? Bueno… me encantaría pero no sé si voy a estar a la altura. Apenas acabo de salir de la universidad y…


Fernando estaba impresionado por todo lo que le estaba pasando en ese momento.
-        Fernando, lo justo es que trabajaras con nosotros, al fin y al cabo la muestra es tuya y el jefe de esta investigación serás tú, por supuesto. Es lo mínimo.
-        Bueno pues… muchísimas gracias entonces. No sé lo que decir.
-        Di que aceptas el trabajo.


Fernando sonrió contento.
-        En ese caso, acepto.
-        Bienvenido a C.C.I. A partir de ahora, serás el jefe de investigación de este proyecto. Como persona al mando, tienes que ponerle un nombre para que todos lo llamemos de una cierta forma. Ahora también tendrás que firmar unos papeles ya que todo lo que se desarrolle en el interior de este complejo, no puede salir al exterior ni comentarse. Pedimos ante todo la máxima discreción.
-        Claro, no hay problema.


Samuel le dio varios papeles y le aconsejó que se leyera todo antes de firmarlos, ya que era muy importante que se enterara de todo aunque una vez firmados, le entregó una copia de cada hoja a Fernando para que las ojeara en casa más tranquilamente.
-        Bueno, pues ya está todo en regla. ¿Contento?


Fernando no podía evitar sonreír continuamente.
-        Mucho. Nunca me pude imaginar que la muestra que cogí fuera tan importante, además que ya tengo trabajo nada más terminar. El sueño de todo estudiante.


Samuel se levantó de su sitio.
-        Jajaja, anda, levantémonos que te voy a enseñar dónde vas a trabajar a partir de ahora.


Al salir, cruzaron el pasillo y entraron en una sala que estaba tras unas puertas de metal. La sala era enorme y estaba llena de cosas.


Tenía varios ordenadores, cajas y aparatos para analizar.


Fernando se paró y le preguntó a Samuel.
-        ¿Qué es todo esto?
-        Verás, nos hemos permitido el lujo de preparar una zona exclusivamente para este proyecto. Tienes que pensar el nombre, te lo recuerdo. Así que en cuanto estés preparado, te presentaré a tu equipo, gente de la compañía y os pondréis manos a la obra.


Fernando todavía no había aterrizado y necesitaría su tiempo para habituarse.
-        Ah, pero podré yo elegir, ¿verdad?
-        Claro, es lo que te iba a decir. Te presentaré a varias personas que trabajan en la empresa, la mayoría científicos y químicos y una vez que los hayas elegido, trabajaremos en la roca. Yo estaré atento a todos los avances y me acercaré de vez en cuando para ayudar si es necesario.


La conversación fluía mientras hablaban del horario, cuándo empezaría a trabajar y del sueldo que cobraría.


Una vez todo pactado, la entrevista y toma de contacto con su zona de trabajo había terminado.
-        Fernando, estoy encantado de que trabajes con nosotros. Es un honor.
-        Muchas gracias, el honor es mío. Una buena empresa me contrata y encima me hace jefe de un proyecto propio. Fantástico.


Y es que era cierto. La empresa no había reparado en gastos. Había muchas cajas que contenían rocas y piedras que estaban todas sacadas del mismo lugar donde Fernando recogió la suya.


Muchas máquinas donde poder analizar cada roca, cada pedazo de piedra que hubiera en esa sala.


Y 4 ordenadores donde poder registrar cada uno de los avances que harían. Todo estaba bien pensado.


Samuel, era un hombre de unos 30 y tantos años, pelirrojo y con los ojos azules. Tenía en su despacho varios títulos colgados sobre máster y doctorados. Parecía ser un auténtico lince en todo esto de la ciencia.


Antes de la hora de comer, sobre las dos de la tarde, Fernando llegaba a su casa. Al fin podría descansar.


Entró en el portal y había un chico metiendo propaganda del Domino’s Pizza en los buzones.
-        Buenas,-saludó Fernando-.
-        Hola, buenas tardes.


Mientras Fernando esperaba a que llegara el ascensor, el chico que repartía las propagandas se sorprendió con algo que había visto y volviéndose a Fernando le hizo una pregunta.
-        Disculpe, ¿usted vive en este bloque?
-        Sí, vivo aquí, ¿por qué lo pregunta?-dijo mientras se volvía-.


Al girarse, un chico de pelo rubio y ojos azules lo miraba sonriendo de oreja a oreja.
-        ¡Fer! ¡Eres tú!
-        ¿Travis? ¿Travis Jenkins?


Los dos se abrazaron muy fuerte. Hacía muchos años que no sabían nada el uno del otro, desde aquella noche de borrachera en la casa de su padre.
-        ¿Pero cómo es que estás aquí Fer? ¿Dónde coño has estado todo este tiempo? No sabíamos nada de ti desde hace… ¿Cuánto tiempo?
-        Casi 7 años ya tío, mucho tiempo. Es muy largo de contar todo lo que me ha pasado…
-        Uy cuando se enteren estos…


CONTINUARÁ…