viernes, 6 de junio de 2014

Capítulo 16 de R.I.F.

¡Hola a todos amigos! Feliz viernes a todos. ¿Cómo ha ido la semana? Pues ahora viene un fin de semana que va a servir para recargar las pilas cuanto menos, ¿cierto?
Antes de dejaros con el capítulo, quería avisaros de varias noticias nuevas...
A partir del lunes día 9 de Junio, los capítulos serán los lunes, miércoles y viernes.
Además de eso, esta semana, y de carácter extraordinario, os publicaré el regalo por las 10000 visitas que hemos superado ya, con creces, en este blog. ¡¡Muchísimas gracias a todos!!
Ahora sí, os dejo con este nuevo capítulo que no es tan largo como los demás pero sí tiene algo más de texto que leer... Sin más que decir os deseo buen fin de semana y, recordad, ¡¡nos vemos el lunes!!

CAPÍTULO 16

Los fines de semana eran completamente libres e incluso todos juntos hacían partidas de billar, patinaban… Como un día propuso Fernando, se habían convertido en una mini familia.


El director Hugh, pensaba que apenas quedaba una semana para terminar el curso. El tiempo había pasado muy rápido.


Dicha semana había pasado y el momento de la despedida estaba ahí.
-        Tal día como hoy,-comenzó el director-, hace 9 meses todos llegasteis aquí asustados y sin saber lo que os esperaba. Ahora estoy seguro de que querréis volver el curso que viene.


Todos estaban colocados en el mismo lugar que cuando llegaron. Todos habían cambiado su forma de pensar, tenían un año más y el curso que viene ya empezaban bachillerato.


Sentimientos de nostalgia brotaban al saber que volvían a encontrarse con sus familias y amigos de su ciudad.


La señorita Stacy no pudo aguantar las lágrimas y tuvo que sacar un pañuelo mientras que el director seguía diciendo unas palabras.


Todos comenzaron a despedirse unos de otros. Era triste contemplar esta estampa y ver como las amistades surgidas tenían que separarse, pero es ley de vida.


Fernando se acercó a Claire y la abrazó. Había hecho muchísima amistad con ella.


En cambio, Lena y David consiguieron estrechar lazos. Ella había intentado hablar más con Fernando, pero él no parecía estar por la labor, estaba como distraído. Sin embargo, David se portaba muy bien con ella y tenía muchos detalles, así que poco a poco le fue gustando más.


La relación del director y la señorita había prosperado mucho y ahora que tenían todo el verano por delante, querían disfrutarlo al máximo.


Fernando no sabía lo que iba a pasar con él. Volver a encontrarse a su padre después de 9 meses sin saber nada de él…


Claire le daba esperanzas. Seguro que se le había olvidado todo y volvería a la normalidad.


David y Lena seguían tonteando.
-        Te dije que en verano llevaba escotes…
-        No hace falta que lo digas, lo veo perfectamente.
-        Ay tonto, no me digas esas cosas.
-        Como estás Lena. Joooder.


Había pasado una hora y media y todos se habían ido con sus familias menos… ¿adivináis quién?
-        Fernando, toma el móvil, llama a tu padre y pregunta por dónde está, ¿vale?-le dijo la profesora.


Fernando cogió el teléfono y llamó. Cuando sonaron 4 pitadas por fin su padre descolgó el teléfono.
-        ¿Diga? Al habla el Dr. Rodríguez.
-        Papá, soy yo.
-        Ah, ¿qué quieres Fernando? Me has pillado en mitad de una consulta.
-        ¿Después de 9 meses sin saber nada de mí y me dices qué quieres? La semana pasada te enviaron una carta informándote de que hoy terminaba el curso y llevo más de una hora esperando que me recojas.
-        Ah, sobre eso quería hablar contigo. Cuando vuelvas a casa, recogerás tus cosas y te irás a un campamento militar los 3 meses de verano. Ya está todo hablado desde hace tiempo.


Fernando no podía creerse lo que su padre le estaba diciendo.
-        ¿Cómo dices?
-        Lo que has escuchado. Coge un autobús y vente para acá, yo estoy trabajando.
-        ¿Te puedo hacer una pregunta muy simple?
-        Rápido, no me puedo entretener.
-        ¿Qué te he hecho yo?


Se formó un silencio muy incómodo, hasta que Alberto decidió contestar.
-        Me fallaste como hijo. Tenía muchas expectativas puestas en ti, pero sin embargo te emborrachabas con tus amigos y encima te gustan los hombres y las mujeres. Eres un vicioso asqueroso.
-        ¿Es cierto lo que estoy escuchando? Papá, ¿me dejas explicarte? No me gustan los hombres,-dijo en un tono más bajo para que no le escucharan-.
-        ¡No mientas! La foto que me enseñó mi actual esposa no miente. Travis y tú dándoos el lote. Me has decepcionado…
-        ¿Y no te contó cómo se la chupaba al director? Porque bien que dejó que se corriera en su boca.
-        ¡¡Cómo te atreves a decir eso!! Para tu información, el director de tu antiguo colegio falleció hace una semana y su viuda está muy afectada.
-        ¿Te tengo que recordar que no sé nada del mundo desde hace 9 meses porque tú me encerraste como un preso sin delito?
-        Mira, estoy formando un auténtico espectáculo frente a una clienta. Ya sabes lo que debes hacer,-y seguidamente colgó-.


La profesora y el director, sin saber nada se acercaron.
-        ¿Cuánto le falta?-preguntó el director-.
-        No va a venir. Dice que tiene trabajo, así que me iré yo solo a mi casa.
-        ¡Si está en otro estado!
-        Da igual. Me iré en bus. Y no se le ocurra venir a por mí. Es mejor dejar las cosas tal y como están.


Y dando media vuelta salió corriendo escuchando detrás de él las voces de ambos tutores de este curso.


Dos días más tarde, en casa de Fernando, su padre estaba pensativo.
-        ¿Qué te pasa cariño?
-        Nada, estaba pensando en lo que va a tardar Fernando en llegar y recoger sus cosas.
-        No te preocupes. Se ha tenido que venir en bus, déjale margen para que llegue. De todas formas, si quieres no vas a tener que volver a verlo más.
-        No es eso, quiero quitar las maletas de nuestro dormitorio ya, que molestan.
-        Venga, vamos abajo que vamos a llegar tarde.



Sin embargo, fuera ya estaba su hijo. Mirando su casa. Había pasado tanto tiempo que le parecía mentira volver a estar ahí.


Como tenía llave, entró en su casa y vio que todo seguía igual. De repente escuchó ruido que venía de la escalera que conducía al piso superior, entonces se escondió.


Pudo ver entonces a su padre, un poco más canoso y a Lulú vestida más correcta de lo que se esperaba. Pensaba ya en frío y le parecía ridículo el tener que esconderse en su propia casa. ¿A dónde iba a llegar esta situación?


Lulú giró su cabeza mientras caminaba hacia la puerta y por el rabillo del ojo creyó ver a Fernando.


Salió de la casa y antes de montarse en el coche, le dijo a Alberto que tenía que mirar una cosa de la casa y al volver no había nadie. Todo esto le parecía muy raro…


Cuando salieron por fin, quiso ver a Mandy y hablar con ella para pedirle ayuda, así que se fue hasta la casa de ella. Miraba a su alrededor y se sorprendía ver que los edificios eran tan altos. Después de tanto tiempo sin pisar esas calles, Fernando no se había acostumbrado a aquello.


Al fondo vio a una chica de espaldas. Parecía pelirroja, ¿sería Mandy? Así que corrió hacia ella.


Más cerca, comprobó que era ella y la llamó, haciendo que Mandy se sorprendiera al reconocer la voz de Fernando.


Al verse cara a cara, se abrazaron.
-        ¡Cuánto tiempo! Casi un año sin vernos, ¿has salido del internado?
-        Sí, más o menos. Estoy de vacaciones pero después tengo que volver.
-        Menuda mierda…
-        No, qué va, allí estoy muy a gusto.


Mandy sonreía y se la veía contenta de tener de nuevo a Fernando en la ciudad.
-        ¿Qué ha dicho tu padre al verte?
-        No sabe que estoy aquí. No vino a recogerme y me he tenido que venir en bus.
-        Menudo cabrón…
-        Estoy aquí sin que lo sepa porque me quiere enviar a un campamento militar ahora en verano. Pero bueno, ¿cómo te va a ti?


Fernando estaba muy contento por haberse encontrado con Mandy después de tanto tiempo.
-        Pues a mí bien, como siempre. Empecé a salir con un chico hará cosa de 5 meses. Había quedado con él ahora. El curso lo aprobé y el resto pues igual.


Fernando dibujó una media sonrisa.
-        Me alegro mucho por ti Mandy pero perdona que no lo exprese mucho; estoy preocupado.
-        Es normal Fer. Cualquier cosa que necesites aquí estoy, ¿vale? ¿Qué vas a hacer ahora?
-        Voy a volver a casa, recogeré mis cosas y pensaré en algo.


CONTINUARÁ…