martes, 27 de mayo de 2014

Capítulo 13 de R.I.F.

¡Buenas tardes a todos! ¿Cómo habéis pasado este fin de semana? Bueno, pues ahora un poco de relax, calma y de lectura, que viene Fernando con toda la tropa, ¿os apetece saber qué le pasa? Pues permaneced atentos... ¡Nos vemos pronto!

CAPÍTULO 13

Lena salió corriendo de allí y se metió en el baño para esconderse. No podía permitir que la pillaran.


Fernando y David se pusieron con el futbolín para hacer como si no hubiera pasado nada, tenían que actuar como siempre.


Entró el director y no notó nada extraño.
-        Chicos, es la hora de cenar. Señorito Bryan, ¿podría acompañarme para poner la mesa?
-        Sí… señor director…


Lena escuchó pasos delante del baño y ella ni respiró para que no se escuchara ni el más mínimo ruido.


Una vez ya en el comedor, Bryan intentaba hacer el mayor ruido posible con los platos y vasos para que no se escuchara nada de fuera.


Mientras tanto, en la zona femenina…
-        Chicas, ¿dónde está la señorita Quintela?
-        Ha ido arriba un momento, quería ir al baño.
-        Ah, está bien. Claire, ¿podría ir a avisarla de que baje? Es la hora de la cena.


Claire dejó la guitarra en su sitio y se hizo un poco la remolona para no subir tan rápido ya que ella sabía que arriba no había nadie.


Diana, para quitar de en medio a la señorita, se ofreció voluntaria para poner la mesa, así que las dos mujeres se fueron hacia el comedor.


Momentos después, apareció Lena un poco agitada…
-        Lena, la cena está casi lista y la profesora me ha mandado buscarte arriba, que le he dicho que estabas en el baño.
-        Bueno, uf, vamos arriba entonces.
-        Anda tira… Casi la lías.


La señorita Ford iba a subir a buscar a las chicas cuando las vio bajar por las escaleras.
-        Venga, que la cena se enfría.
-        Perdón señorita,-dijo Lena-, he entretenido a Claire, lo siento.
-        No pasa nada. Ahora id a cenar.


Ya a la noche, tras la cena, los chicos se fueron al dormitorio y se pusieron el pijama. Hasta que dieran las 11 de la noche, podían hablar.


Ya a las 11 menos 5, la señorita Stacy llegó al cuarto y las chicas automáticamente se metió cada una en su cama.


Los chicos hicieron lo mismo, incluso antes de que llegara el director para darle una sorpresa.


Cuando entró, al verlos metiéndose en la cama, le gustó mucho el detalle.
-        Buenas noches chicos. Que descanséis.


Como una hora más tarde, el director, que dormía en el mismo cuarto que los chicos, entró silenciosamente y se cambió.


Luego se metió en la cama y se acostó para terminar con el primer día de trabajo.


Por su parte, la señorita Stacy hizo exactamente igual. A ella le gustaría poder dormir en la misma cama que Hugh, ella sí le llamaba por su nombre al director, pero en privado.


Habían pasado ya dos meses desde que comenzara el curso y ese día tenían un examen a primera hora.


Tal y como metían caña, todos iban bien en el examen. Tras las 6 horas de clase matutina, tenían el almuerzo y luego 2 horas por la tarde para hacer los deberes y las tareas más 1 hora opcional de estudio en total silencio.


Pasados 35 minutos, Fernando ya había terminado y entregado el examen, por lo que la profesora le dio permiso para salir de clase.


Salió fuera y se apoyó en la pared. Había pasado dos meses muy monótonos. Siempre hacían las mismas cosas. Estaba harto de vivir entre chicos y sólo poder ver a las chicas 8 horas al día. Echaba de menos las salidas con Mandy, Travis, Fany e incluso echaba de menos a Steve.


Lena fue la segunda en terminar y salió fuera también.


Sonrió mirando a Fer, pero este estaba con la mirada perdida.
-        Oye, ¿qué te pasa?
-        Ah nada, no te preocupes Lena. Estaba pensando.
-        No quiero que te pongas triste, hay que estar alegre. Además, con la sonrisa tan bonita que tienes no quiero verte así.


Lena consiguió que Fernando sonriera un poco.
-        Eres muy amable Lena. Tú también eres muy guapa.
-        Bah, no soy nada del otro mundo.
-        ¿Qué dices? No digas tonterías Lena, que tú estás muy bien.


En ese momento salió David.
-        Chicos, eh… espero no interrumpir.
-        No, no,-dijo Fernando-.
-        La señorita dice que entréis, que todos hemos terminado ya.


Tras el examen, la señorita Stacy siguió explicando el temario de otra asignatura.


Una de las ventajas era que su explicación se hacía muy amena y todos la entendían a la perfección.


Ya, al atardecer de ese día, Fernando y los chicos se pusieron a hablar.
-        Estoy harto de este sitio. Quiero irme a mi casa, mi cuarto, mis amigos…
-        Ya, esto es un asco,-dijo Bryan-.
-        Estoy pensando en fugarme.


Todos se quedaron boquiabiertos.
-        ¿Cómo te vas a fugar? No sabes lo que dices.
-        Se lo que digo. No aguanto ni un minuto más, así que quiero que me ayudéis, tú también David, a
poder irme sin que me vea nadie.
-        Yo te ayudo,-dijo David-.


Fernando le guiñó un ojo.
-        Bueno, lo primero que tenemos que hacer es planificar todo muy bien. Tenemos que estar atentos y pillar los horarios donde el director está fuera y aprovechar. Esto no se puede hacer tan a la ligera.


Todos afirmaron con la cabeza esperando a que Fernando continuara hablando.
-        Claro, miraremos el recorrido que siempre hace el director o cuando estemos comiendo o algo.


Fernando miró a Bryan…
-        ¿Me ayudarás entonces Bryan?
-        Venga sí. Pero si te pillan yo no quiero saber nada, ¿eh?


Habían pasado 2 semanas desde aquella reunión de los chicos y Fernando no podía más. Lo habían castigado muchas veces, se portaba mal y no hacía los deberes. Nunca había sido así y era porque estaba incómodo. Una noche, hablando el director con los chicos de unas prácticas de Tecnología que tenían que hacer, Fernando decidió tomar cartas en el asunto.


Fernando se levantó y pidió permiso para ir al servicio y el director Bernam se lo concedió.


Más rápido que tarde y sin hacer ningún ruido, se fue hacia la puerta y miró que había luz en el comedor femenino. Era el momento idóneo para escapar.


Se dirigió corriendo hacia la valla de salida y la saltó sin ninguna dificultad.


Estaba callejeando y no sabía a donde ir. Eso no lo había pensado. Era de noche y todo estaba cerrado. Sin embargo, al finar de una calle, detrás de una colina, Fernando vio una torre. Desde ahí buscaría un lugar donde pasar la noche.


Al acercarse más, vio su aspecto tétrico. ¿Qué era aquello?


Al entrar, vio que era un local, pero parecía estar cerrado todavía ya que no se veía a nadie.


De repente, entró una mujer que le habló.
-        Chico, no está abierto todavía. Chico, ¿me estás escuchando? ¡¡Oye!!


Fer subió rápidamente al piso superior haciéndose el sueco y entró en el fotomatón para esconderse.


Habían pasado 15 minutos y como Fernando no volvía, el director lo buscó por todos lados y no lo encontraba. Con cara de preocupación volvió al comedor.
-        Chicos, ¿dónde está Fernando?
-        No lo sabemos, ni idea.
-        He avisado a la señorita Stacy de que os vigile mientras yo busco a Fernando. Ni se os ocurra hacer alguna de las vuestras, ¿queda claro?


El director se puso a buscarlo como loco. No tenía ni idea de dónde podía estar y la gente a la que le preguntaba no tenía ni idea. Una mujer le dijo que lo había visto en un cruce pero que no sabía a dónde había ido. Estaba preocupado por él, por si le podía haber pasado algo.


Recorrió las calles de los cruces y en una de ellas, vio a lo lejos, encima de una torre una figura. ¿Era Fernando?


Se dirigió al sitio y entró. Comenzó a preguntar a la gente, pero pasaban de él, estaban bailando a su rollo y no le echaban cuenta, así que se dirigió a una mujer que parecía trabajar allí y le preguntó.


Fernando vio al director mientras estaba escondido. Esperaba la mejor oportunidad para salir corriendo de ese sitio.
-        Disculpe, estoy buscando a un chico de 15 años, moreno y delgado. Tiene un uniforme color marrón claro, ¿lo ha visto?
-        Sí, hace 1 hora lo vi entrar pero luego no se a donde fue. ¡Mire! ¡Está ahí detrás!


El director corrió lo más que pudo pero al salir, no había ni rastro de Fernando por ningún lado. Era rápido.


Fernando se dirigió hacia el cementerio. Un lugar donde casi no va la gente ya que a las personas no le gustan sufrir.


Fernando se tumbó en un banco y comenzó a intentar dormirse tras la carrera que se había pegado esa noche.


Una hora después y visiblemente agotado, el director llegó al cementerio tras haberlo buscado por todo el barrio, sin embargo, no vio absolutamente nada…


¿Conseguiría Fernando escapar?

CONTINUARÁ…