viernes, 21 de febrero de 2014

Capítulo 9 de la Segunda Temporada de "Black Hand"

¡Holaaaa! ¿Os alegráis de verme? Yo también a vosotros jejeje. Ante todo, feliz viernes y disfrutar del fin de semana que se acerca y que alguno ya estamos disfrutando de él.
Hoy es el capítulo más pronto de lo habitual por el simple hecho de que he terminado las clases antes y he preferido subir la entrega de hoy antes de que se haga más tarde, así que, ¿estáis preparados para leer? ¡¡Allá va!!

SEGUNDA TEMPORADA
CAPÍTULO 9

Las semanas pasaban y no cambiaba nada. No había rastro de Amanda ni del pequeño Will y ya habían pasado 3 meses desde que Blake había aparecido.


Ahora que el calor estaba empezando a notarse, Will no quiso seguir con ese aspecto de pordiosero y por eso se cortó el pelo y se arregló la barba.
- Ahora estoy mucho mejor.


Ya que no había televisión, a Will le pareció buena idea iniciarse en el mundo de la cuerda, aprendiendo a tocar la guitarra, además de que así se distraía un poco y su mente dejaba de dar vueltas a la propuesta de Adolfo, aunque ya no era nada fácil aguantar porque Clara se paseaba en paños menores por la casa.
- Buenos días Will. ¿Cómo estas?
- Eh, hola Clara... Esto... bien, ¿y tu?
- Muy bien, ya ves. Hace un calor...
- Sí que hace sí...


Sin embargo, una tarde se encerró en su cuarto para ordenar su cabeza. Tenía que poner orden en su vida, todo era un caos y esa situación no podía seguir así.
- Sé que Amanda está viva por algún lado. Ha aparecido Blake, así que tiene que estar no muy lejos de aquí... ¿Pero dónde? He de ir a buscarla, esté donde esté.
Will sintió que llamaban a la puerta.
- Adelante.


- Will, llevas toda la tarde encerrado en tu cuarto, ¿te pasa algo?
- No me pasa nada Clara, muchas gracias.
- Espero que no estuvieras haciendo nada tú solo, ya sabes que estoy aquí para lo que quieras, cariño.
- No se me ha olvidado, me lo dices todos los días y es difícil resistirme...
- Pues no te resistas y ven conmigo.
- Pero es que estoy comprometido. No le puedo fallar a mi futura esposa y sé que está viva.
- ¿Y si no lo está?
- Eso lo tendré que comprobar por mi mismo.


Clara miró la entrepierna de Will y pudo notar un pequeño bulto que comenzaba a surgir.
- Solo tienes que mirarte Will, estás empalmado y solo estoy hablando de sexo contigo. Déjame que te ayude.
- Pero Clara, ¿qué haces? ¿qué cojones te ocurre? No te agaches, ¿qué vas a hacer?
- Shhh, relájate y disfruta... Uff, la tienes gorda...
- Cla...ra... deja de tocarme...


Justo cuando Clara iba a comenzar, a Will se le vino una imagen a la cabeza, una imagen de Amanda justo antes de partir Will a Washington por primera vez para ver a Obama donde le dijo: Pase lo que pase, recuerda, que te estaré esperando allá donde estés... Siempre.
Will empujó a Clara hacia atrás haciendo que esta cayera al suelo. Se subió los pantalones, montó en Indomable y junto con Blake se fueron de allí.
- ¡Will, Will! ¿A dónde vas?
- A buscar a Amanda y a mi hijo. Hasta nunca.
- ¡Will, no te vayas! ¡Will!


Will tenía un objetivo: Averiguar de dónde vino Blake, por lo que se fue a donde se lo encontró.
- Por fin de vuelta.


Will bajó del caballo y se acercó a Blake.
- Blake, guapo. Tienes que guiarme hasta el lugar desde donde viniste. Vamos chico, que se que puedes.


Pero en cambio, lo que hizo Blake fue tumbarse en el suelo.
- Blake, ahora no por favor. Se que estás cansado y no te lo niego, pero necesito encontrar a Amanda y a mi hijo.
- Guauf.
- Eso, eso, ¿sabes dónde están?


Blake se levantó y se dirigió hacia el río.
- Hacia el río... ¿Viniste por el río?
- Guauf.
- Busquemos entonces un puente para llegar hasta el otro lado. Indomable, ven aquí chico.


De nuevo juntos los tres, se fueron en busca del puente que cruzara hacia la otra parte hasta que llegaron a uno que conducía a un camino que llevaba a su objetivo.


Al cruzarlo y antes de comenzar el camino, tuvieron que parar a descansar. Ya era muy tarde y los animales junto con Will necesitaban dormir.


Al cabo de unas horas, Blake se despertó y comenzó a olisquear y siguió el rastro. Will se despertó al escuchar ruido y miró hacia Blake.
- ¿A dónde va este tío?


Will lo siguió y al llegar casi al borde del río, pudo ver que Blake se paró, lo miró, miró de nuevo hacia delante y ladró. Al adelantarse un poco Will pudo ver que un hombre estaba pescando. ¡Un hombre!


Al escuchar el ladrido, el desconocido se volteó y pudo ver al perro y a una persona.
- Dios mío, ¡hay más supervivientes!-gritó el desconocido-.


Como si se conocieran de toda la vida, Will lo abrazó fuertemente.
- Jamás pude llegar a imaginar que habría más gente viva aparte de mí.


Blake se acercó por detrás del hombre y le mordió el pantalón. Este se giró y se agachó.
- Hombre Blake, ¡cuánto tiempo sin verte! ¿Estás bien chico?


Will se extrañó mucho y comenzó a hablar con el hombre.
- Perdona pero, ¿conoces a Blake?
- Claro, hacía mucho tiempo que no lo veía. Guau, qué recuerdos me trae este perro.
- Dios mío... al final el sorprendido soy yo. ¿Cómo lo conociste?
- Este perro era de mi hermano Eddie, luego, cuando este murió se lo quedó una compañera de trabajo y justo antes de que esa luz comenzara a verse...
- ¿Tu también viste esa luz?
- Sí. Ha sido la luz más blanca y cegadora que he visto en mi vida.
- ¿Y me has dicho que este perro era de tu hermano Eddie, que murió...?
- Si, ¿por qué?
- Su compañera de trabajo era...
- Amanda,-lo interrumpió el chico-.


- Madre mía, ¿sabes algo de ella? ¿Cómo está? ¿Y el niño que esperaba?
- Un momento, ¿tu la conoces?
- Yo soy el padre del niño que esperaba.
- ¿Tú eres el famoso Will del que ella tanto hablaba?
- El mismo.
- Dios, nunca creí que pudieras seguir vivo. Nunca lo creí hasta el momento en el que te vi.
- Sí, pero bueno, ¿cómo están ellos? ¿Sabes si están vivos?
- Espera un momento, te tengo que contar muchas cosas. Por cierto, llámame Mark.
- Ok, de acuerdo.
- Resulta que me enteré de que Amanda estaba embarazada y como desde el funeral de mi hermano no la volví a ver más, decidí llegarme a pasar el fin de semana a vuestra casa. Por aquel entonces tenía yo 17 años.


- Estaba de unos 7 meses calculo yo... Me acuerdo que habló contigo y se puso muy contenta.
- Sería justo cuando salí del hospital. Así que... ¿te pilló la luz en su casa?
- Me acuerdo que no pudo terminar de despedirse porque se cortó la llamada y las luces fallaron, todo se apagó y de repente, por el horizonte pudimos ver una luz muy intensa.
- Todo cuadra, yo también la vi en ese mismo instante.
- Amanda me dijo que teníais un sótano y que nos fuéramos a resguardar allí, que no se fiaba de esa luz y así lo hicimos. Nos resguardamos allí los dos junto con Blake y pudimos escuchar muchos ruidos extraños.
- Igual que me contó Adolfo...
- ¿Quién?
- Después te lo contaré.


- Total, que al cabo de unos 3 o 4 días, no recuerdo bien, dejamos de escuchar ruidos extraños y salimos de allí. Todo estaba desolado, no había nada absolutamente, no se escuchaban voces, ni coches, nada de nada. Así que cogimos lo más importante y salimos en busca de gente, por si habían sobrevivido como nosotros pero no pudimos encontrar a nadie.
- Todo ocurrió como me pasó a mi.
- Al cabo del tiempo, Amanda sintió unos fuertes dolores y yo fui el que tuvo que asistir de primera mano al nacimiento de tu hijo.
- Oh, madre mía... ¡Qué emoción!
- Nació muy bien, de parto natural y era bastante grandote la verdad. Después de recuperarme tras mi desmayo lo pude coger en brazos y estuvimos un buen rato mirándolo.
- ¿Y Amanda?
- Amanda aguantó como una campeona y después evolucionó muy bien. Le estuvo dando el pecho bastante tiempo, más o menos hasta los 3 o 4 años. Sin embargo, un día caminando nos detuvimos en un bosque donde habían muchos árboles frutales y nos asentamos allí durante más tiempo.


- ¿Y donde están ahora?
- Eso es lo que me pregunto yo.
- ¿Cómo? ¿Qué pasó?
- Me desperté una mañana y vi que sus cosas seguían allí pero ni Amanda, ni Will y tampoco Blake estaban.
- ¿Dónde coño se habrán metido? ¿Estarán bien?



                                   CONTINUARÁ...