martes, 7 de enero de 2014

Capítulo 18 de "Black Hand"

¡Buenaaaaas! ¿Cómo ha ido el día de Reyes? Espero que bien, que os hayan regalado muchas cosas y hayáis disfrutado mucho porque hoy la mayoría teníamos que volver a clases... T_T Aunque fuera ayer el día de los Reyes Magos, mi regalo va a ser el capítulo de hoy, ¿os gusta? Bueno y que a lo largo de esta semana subiré varias sesiones de fotos de sims para todos vosotros; en principio un sim seguro que subo, ¿qué os parece?
Ahora sí, no me entretengo más y os dejo con este capítulo (es el penúltimo). ¡Hasta el viernes amigos! Y no se os olvide sonreír ^_^

CAPÍTULO 18

Will se fue a por el doctor con ganas de matarlo pero antes quería alguna explicación convincente del por qué de todo aquel montaje.
- Tú, gilipollas de mierda, ¿qué coño te pasa en la mente doctor? ¿A qué juegas?
- Puedo explicar todo esto.
- Te lo explico yo que seguramente será más fácil de lo que tú lo vas a explicar.
- Pero...
- Tú te haces pasar por psicólogo y con esa excusa reclutas a gente que te pueda servir, como pasó conmigo; y luego está esta labor, que te haces pasar por bueno y tal porque te sientes mal y haces que vas a por los malos, pero lo único que tienes es engañada a toda esta gente, a Amanda, al pobre Eddie... ¿Me equivoco?
Mientras tanto, Amanda miraba la conversación atónita.


- Totalmente. No sabes de lo que estás hablando. Si por un momento me dejaras...
- ¿Que te deje? Te he dejado que me manipules todo lo que quieras. Te voy a hacer una pregunta: ¿Louis sabía todo esto o también lo tenías engañado?
- Will, escúchame chico...
Sin embargo, la rabia lo consumía y cada vez que intentaba intervenir el doctor lo interrumpía...
- No, escúchame tú un momento. Ahora Amanda y yo nos iremos de aquí y desapareceremos para siempre. Nada de esto ha ocurrido y toda la información de Al-Qaeda, si es cierto, no saldrá de esta habitación. ¿Queda claro?


- Clarísimo todo, pero antes déjame hablar con momento que no me has dejado explicarme.
- No me hace falta ninguna explicación y menos por tu parte. Vámonos Amanda.
- Will, déjalo explicarse,-dijo Amanda-, no lo has dejado hablar.
- Bien... ¿Qué tienes que decir en tu defensa? Si es que tienes...
- Yo no soy el doctor... Soy su hermano gemelo.


- Jajajajaja, venga ya hombre ¿y te crees que me lo voy a creer?
- Tengo pruebas y te las puedo mostrar ahora mismo.
- ¿De verdad? Entonces muéstranoslas.
Amanda mientras tanto se mantenía callada.


Salieron del escondite y ya era de día. El doctor o su hermano gemelo, como él decía, comenzó a caminar.
- Seguidme.
Hermano del doctor,-dijo Will con tono burlesco-, ¿dónde nos llevas?
- Ahora lo veréis.
Finalmente, iban hacia la antigua casa del doctor, aquella que Will había quemado. Una vez allí, se metieron entre unos árboles y ahí miraron hacia donde estaba la casa, o lo que quedaba de ella...


Para asombro de Amanda y Will, ahí estaba de espaldas a ellos un hombre, y dicho hombre era el doctor. ¿Decía este hombre la verdad?


Verdaderamente ese hombre era el doctor, el cual estaba observando lo que le quedaba de su casa.
- He perdido absolutamente todo. Pero esto no va a quedar así, jeje. Esta gente se va a enterar de quien soy y con quien colaboro.


Mientras tanto, el hermano del doctor, el boss, miraba hacia el cielo y pensaba cómo habia llegado a tal situación en la que se encontraba con su hermano.


Una vez enseñado la prueba a Will y Amanda de que el boss decía la verdad, Amanda lo invitó a su casa para que allí charlaran más distendidamente.
- Boss, siento lo ocurrido.
- No te preocupes, es normal que reaccionaras de esa forma. Al fin y al cabo, yo no os he dado ninguna explicación y siempre me he mantenido oculto.
- Lo que yo no entiendo es cómo dos hermano gemelos, que se suponen están más unidos que cualquier otro hermano, han llegado a esta situación.
- Es muy simple.


- Tendríamos alrededor de unos 24 o 25 años y estábamos viviendo los dos juntos en un apartamento. Ambos estábamos en la universidad con la diferencia de que yo iba y el no. Tenía unas amistades que a mi personalmente no me gustaban, ya que la mayoría eran ladronzuelos, pertenecientes a bandas peligrosas y gente de la que no fiarse.
- Dios...
- Intentaba hablar con él pero no me escuchaba, pasaba de mí y cada día que pasaba lo veía más como ellos y menos como nuestros padres nos habían educado.
- ¿Cómo solucionasteis el tema?


- Llegó un punto en el que sus amigos entraban en casa, hacían fiestas, bebían, tenían sexo, incluso los vi vendiendo drogas y armas de contrabando... Ahí fue cuando me planté delante de mi hermano y le dije que no lo quería ver más con esa gente y que eligiera entre sus amigos o su hermano.
- ¿Eligió a sus amigos?
- Pues no me respondió, lo que hizo fue sacar una navaja y apuñalarme en el estómago.


- ¿Que te... apuñaló?
- Sin mediar palabra.
- ¿Cómo sobreviviste?
- Mi hermano se fue de la casa y me dejó solo tirado en el suelo. Por suerte estaba cerca del teléfono y logré alcanzarlo para llamar a Urgencias.
- Gracias a Dios. Nunca me pude imaginar que llegara a hacer algo así, y más con su propio hermano.
- Una vez que me recuperé, me alisté en la marina, y 10 años más tarde fue cuando me enteré de que el gran psicólogo y psiquiatra Doctor Mcwire había llegado a la ciudad de Nueva York. Como era un alto cargo, pedí el traslado y me cambiaron de puesto, a uno más bien político en Nueva York. Desde entonces, estoy luchando contra la labor que él está llevando y 20 años más tarde, ya con 55 es cuando más progresos estoy haciendo y todo gracias a ti, Will.


- Gracias a ti por confiar en mí y por no encerrarme...
- Llámame Boss.
- Una última cosa Boss.
- Dime.
- En estos 20 años, ¿no ha intentado hablar con su hermano de nuevo?
- Innumerables veces, pero siempre he recibido la misma respuesta.
- ¿Una puñalada?
- No, jaja, un no por respuesta. Siempre se ha negado en redondo.
En ese momento, Amanda se levantó del sillón y se puso a acariciar a Blake.
- Es guapa Amanda, ¿verdad Will?
- Sí mucho.
- Te voy a dar un consejo: nunca pierdas la esperanza. Cuando menos te lo esperes, encontrarás aquello que buscas.


Amanda, con su cabeza todavía en el relato que acababa de escuchar de mano de su jefe, no escuchó esto último que habían comentado Will junto con el Boss.
- Will,-dijo Amanda-, Blake tiene que salir de paseo, ¿lo sacas tú hoy y mañana lo hago yo todo el día?
- No hay problema. Vamos Blake, ven conmigo.


Amanda se acercó a su jefe, ya solos, y comenzó a hablar con él.
- Boss, tiene toda mi confianza. No voy a volver a dudar nunca más.
- Te lo agradezco mucho Amanda, significa mucho para mí.
- ¿Te puedo pedir un favor?
- ¿Cual?
- Como has podido comprobar, Will ya está bastante familiarizado con nosotros, ha desvelado su verdadera identidad...


- Es un chico bastante espabilado, la verdad. Mi hermano tuvo buen ojo con él.
- ¿Y no crees que podríamos...?
- Amanda, ¿quieres decir que...?



                        CONTINUARÁ...