sábado, 4 de enero de 2014

Capítulo 17 de "Black Hand"

¡Hola a todos y feliz año nuevo! Lo primero que quiero hacer es pediros disculpas por no haber subido capítulo ya que he estado ocupado y no he podido, así que hoy saco tiempo para dejaros este capítulo que seguro que os gustará.
¿Cómo habéis empezado este 2014? Si queréis dejádmelo abajo en los comentarios y ¡ah! no os olvidéis de comentar el capítulo, ¿de acuerdo? Que nos vemos el martes 7 de Enero (vuelta a clase para muchos) con otro capítulo más.
Y como me he portado algo mal con vosotros, intentaré subir algunos sims aquí con su correspondiente sesión de fotos para que os lo descarguéis totalmente gratis, como siempre. Así que espero no decepcionaros más y otra vez os pido disculpas T_T
¡Hasta el martes amigos! Y no os olvidéis de sonreír =D

CAPÍTULO 17

- No puedo hacerlo... Me es imposible Will.
Amanda se levantó de la cama como si de un resorte se tratara. Will agachó la mirada en la cama.
- Amanda, no quiero presionarte...
- Ya lo sé, pero no estoy segura de lo que me pasa ahora mismo.
- Tú misma. Me marcharé.


Will se levantó de la cama y se dirigió hacia la puerta.
- Buenas noches Amanda. Siento haberte molestado.
- No es molestia. Que descanses.


A la mañana siguiente, Amanda se levantó, se cambió y se fue a desayunar, pero antes se detuvo y miró hacia el cuarto de invitados donde ahora dormía Will. No sabía si seguía durmiendo, ya que era temprano, por lo que fue directamente a la cocina.


Al entrar se encontró con un plato de gofres encima de la mesa de la cocina. Olían muy bien y parecían recién hechos.
- Will, ¿dónde estás?
Pero no obtuvo respuesta.


- Will, si estás escondido sal ya por favor. Me gustaría hablar contigo un momento.
Sin embargo, seguía estando la casa totalmente en silencio.
- ¿Habrá salido? Pero, ¿a dónde?


Amanda se sentó en la mesa y se puso a desayunar. Realmente cocinaba bien este chico, pensó Amanda.


Al terminar, fregó su plato y al darse la vuelta se fijó en que en el tablón de la cocina había una notita en un papel verde.


Amanda se acercó más para poder leerlo y pudo comprobar que era de Will.
Amanda, soy Will. Creo que necesitamos hablar, así que te espero en el parque. 
- ¿Cuándo haría esta nota? ¿Llevará mucho tiempo esperándome? Tengo que darme prisa.


Pidió un taxi y se plantó en el parque, se paró en una de las entradas y ahí estaba él, con la misma ropa de hacía varios días.
- Oh mierda, se me olvidó decirle que podía coger ropa de Eddie si le estaba bien... Soy un desastre,-pensó Amanda-.


Will mientras tanto, al verla la miró fijamente.
- Qué guapa es... Ojalá ella quisiera... Pero qué digo, ¡si apenas la conozco! Bueno machote, ahora ponte serio que se dirige para acá.


- Buenos días Will. ¿Llevas mucho tiempo esperando?
- Eso da igual. Tenemos que hablar Amanda.
- Ya lo sé. Siento haber sido anoche tan cortante, es que...
- Amanda,-Will la interrumpió-, no quiero hablar de eso. Tienes tus motivos para sentirte así, no me tienes que dar explicaciones. Lo que yo te quería decir es que, esta noche, dándole vueltas al coco a mi situación, repasé todo lo ocurrido este último año y me acordé de algo especialmente extraño.


- ¿Qué?
- ¿Te acuerdas del día que me interrogaste?
- Sí.
- Pues cuando me encontró Blake, antes te vi entrar en un local, ¿cierto?
- Sí, ¿y qué?
- Que antes entró un hombre, vestido de negro, ¿te suena?
- Eh, no sé de que me estás hablando...
- ¿Y te suena más doctor Mcwire?


- Will, ¿qué insinúas?
- Lo que te quiero decir es que tú que pareces luchar contra el mal y eso, ¿cómo es que te reunes con el doctor? ¿También eres una de sus secuaces e intentas engatusarme para luego encerrarme o matarme?
- Will, deja de decir estupideces. ¿Cómo me voy a reunir con el doctor?
- Pues yo lo vi entrando perfectamente 5 minutos antes que tú, perdona que te diga.
- Imposible, yo no he hablado con el doctor en mi vida y no tengo ningún interés en hacerlo. Soy... 
- ¿Qué eres?
- Una luchadora en contra de las injusticias.


- Oh, sí, Superwoman al rescate.
- Burlate si quieres pero te estoy diciendo la verdad.
- Vamos a hacer una cosa, ¿me lo prometes?
- Dime...
- Vas a averiguar si con quien te reúnes, tu jefe o quien coño sea es realmente el doctor o no, si no tienes nada que ocultar, claro...
- No tengo nada que ocultar.
- Entonces hazlo.


- Lo haré, no te preocupes.
- Ok, pues búscame cuando lo sepas, yo rondaré esta zona.
- ¿Que te busque? No te entiendo...


Entonces Will se dio la vuelta y comenzó a caminar.
- Will, ¿dónde vas?
- Todavía no lo sé. Hasta que te cerciores de eso estaré por este lugar,como te he dicho, pero después me iré de aquí para siempre... Demasiados malos recuerdos.
- ¿No vivías conmigo?
- Sí, pero he decidido que no.
- ¿Por qué?
- Tú tienes tus motivos por lo que fuiste tan seria conmigo ayer y no te pido explicaciones, por lo que ahora te exijo lo mismo.


Amanda se acercó a Will y lo abrazó. 
- Will, un día de estos te contaré algo; mientras tanto, quédate en casa, no quiero que te pase nada.
- ¿Estás preocupada por mi?
- ... Sí...
- Qué suerte la mía. La señorita Amanda se preocupa por mí, menudo honor.
- ¿Entonces te quedarás? 
- Sí...


Esa misma noche, después de cenar se fueron al salón a ver A tres metros sobre el cielo que se estrenaba en Antena 3.


Más o menos a mitad de la película, Will se levantó.
- Amanda, me voy a dormir. Buenas noches.
- Oh, creí que te quedarías hasta el final de la peli.
- Tengo sueño... Hasta mañana.
- Que descanses Will.


Amanda terminó de ver la película llorando como una magdalena y se fue a ver qué era lo que hacía Blake.


Después, entró en su cuarto y pegó la oreja a la pared para escuchar si Will estaba dormido. Al escuchar sus ronquidos, no había duda...


Amanda quería ver al boss, ya le picaba la curiosidad por lo que le había comentado Will. Todo esto era muy extraño. Llegó al escondite y justo al cerrarse la puerta del pasadizo, notó una presencia detrás...


Al darse la vuela vio que era Will.
- Will, ¿cómo has llegado hasta aquí?
- Te seguí.
- ¿No estabas durmiendo?
- Eso te creías tú.
- ¿Y qué haces aquí?
- Quiero ver con mis propios ojos al doctor y ver la cara que se te va a quedar cuando veas que tenía razón.


- Ok, lo que tu digas, pero déjame entrar sola primero, ¿de acuerdo?
- No me hagas ningún truco.
- Que no, pesado. Quédate aquí 5 minutos y cuando te llame entras.


Amanda pulsó la piedra que corría la pared y entró en el lugar.
- Amanda, ¿por qué querías verme?
- Verás, he hecho averiguaciones sobre Will.
- Cuéntame, ¿qué sabes?
- Que todo lo que cuenta es cierto. No miente en ninguno de los aspectos...
- Oh, ¿crees que es de fiar?
- Sí, lo creo firmemente, además de que... ahora está viviendo conmigo.
- ¿Contigo? ¿Cómo?
- Boss, no tiene casa desde que quemó la del doctor y la otra noche lo siguieron dos tipos y por casualidad entró en una casa abandonada que era la mía y me sentí en la obligación de protegerlo. Es un chico de fiar, se lo digo yo.
- Te creo Amanda. Tendremos entonces que considerar a Will no como un testigo sino como un aliado, ¿verdad?


- Sería lo mejor.
- Bueno Amanda, creo que ha llegado la hora de que te cuente yo algo. Espero que estés preparada.
En ese momento, vio por primera vez a su jefe levantarse del asiento y ponerse de pie, de todas maneras, seguía aún de espaldas.


Un ruido comenzó en la pared por la que había entrado Amanda y apareció Will, justo en el instante que el boss se dio la vuelta.
- Oh, Dios mío,-se sorprendió Amanda-.
- ¡¡¡DOCTOR!!!-gritó Will-.



                       CONTINUARÁ...