viernes, 13 de diciembre de 2013

Capítulo 12 de "Black Hand"

¡Buenas tardes queridos simmers! ¿Cómo ha ido la semana? Espero que podáis disfrutar del fin de semana para descansar, dormir (eso sobre todo jajaja) y leer, leer mucho y si es el capítulo que viene a continuación mejor jajajaja.
Aviso que si todo va bien como hasta ahora y no hay ningún cambio (eso espero), el FINAL de esta historia será el día 7 de Enero, peeeeeeeeero no desesperéis porque tengo una sorpresa para vosotros, aunque no os la pienso decir (todavía jijiji).
Ahora os dejo con el siguiente capítulo. ¡Un beso!

CAPÍTULO 12

Will y Louis se abrazaron fuertemente.
- ¡Cuánto tiempo sin verte Louis! Te has cortado el pelo, jajaja.
- Claro, hace tiempo ya; a ti sin embargo te ha crecido el pelo.
- Han sido varios meses que he estado allí en Madrid.


- Por cierto Will, necesito tu ayuda. Casi se me olvida.
- ¿Qué ocurre?
- Estoy en medio de una misión y necesito que busquemos a un chico, creo que ha tirado hacia el parque.
- ¿Qué chico?
- Llevaba un San Bernardo.
- Ah, me lo acabo de cruzar, parecía que tenía prisa.
- ¿Hacia dónde ha tirado?
- Creo que al parque...
- Vamos, no hay tiempo que perder.


Se dirigieron al parque con paso firme y decidido. Louis iba delante y al llegar al lugar y encontrar al sujeto se paró en seco e intentó esconderse.
- Louis, ¿por qué te paras aquí?
- Sh, calla, está ahí...


Louis miraba a su objetivo con una mirada amenazadora mientras que Will ajeno a lo que pasaba estaba con su cabeza en otro lado.


Will, ya intrigado por lo que pasaba, decidió preguntarle a su amigo.
- Louis, ¿me puedes contar de una puñetera vez qué es lo que ocurre?
- Una noche tuvimos una misión y esta consistía en robar la tienda de segunda mano, pero como ya intuíamos que alguien nos espiaba, pues pusimos a un cebo, pero se dieron cuenta y al volver casi me pillan. 
- ¿Pudiste ver a los que te perseguían?


- Estaba muy oscuro, pero juraría que eran esos dos de ahí.
- ¿Cómo estas tan seguro?
- Pues porque los escuché gritar detrás mía y el chico se ha llegado hoy a la consulta del doctor y cuando ha salido lo he seguido y ahí es donde te he encontrado a ti. El resto ya lo sabes.
- Todo esto es muy extraño. 


Mientras ambos hablaban sobre lo ocurrido, Amanda y Eddie comentaban lo sucedido hacía 30 minutos...
- Menos mal que has podido escapar Eddie. Debiste hacerle caso al jefe.
- Ya lo sé, pero era una oportunidad que no podía dejar escapar.
- Por suerte, todo ha pasado ya.
- Yo no estaría tan seguro... Mira hacia allí. Creo que es él.


- Es cierto, parece él. ¿Qué vamos a hacer Eddie?
- Tú nada, yo tengo que escapar. 
- No te dejaré solo, somos un equipo ¿recuerdas?
- No quiero que me discutas. Es más seguro si tu huyes con Blake.
- Pero...
- Shhh, no te preocupes ¿vale? Se cuidar de mi mismo. Dame un abrazo. Amanda, si me pasara algo...
- No digas más nada.
- De verdad, quiero decirtelo, si me pasara algo... cuida de Blake, es lo más bonito que tengo, bueno, lo segundo más bonito... ¡Adiós!


Amanda contempló durante unos segundos a Eddie mientras desaparecía entre las calles con dirección al metro de la ciudad. Esa última frase la había llegado tan al fondo de su ser que no era capaz de dejarlo solo.


- Blake, chico, ven aquí.
- Gufff, gufff.
- Necesito que me escuches atentamente. Vete a la casa, ¿de acuerdo? 
- Gufff, gufff.
- Buen chico.


Al terminar de hablar, Louis se volvió y se encontró con que la chica se estaba escapando.
- Will, está escapando, ¡a por ella!
- No sabemos si es la persona que tu crees.
- ¿Vienes o no?
- Joder... voy.
- ¡Pues corre coño!


Los dos compañeros corrieron tras Amanda que corría lo más rapido que sus piernas la dejaban. Estaban a punto de cogerla cuando ella entró en el metro y se perdió entre la multitud...


Al bajar a las vías, se encontró en la puerta del baño a Eddie.
- ¡Amanda! ¿Qué haces aquí?
- No te voy a dejar Eddie, nunca lo haré.
- Pero es peligroso. Louis es un tipo despiadado que no dudará en dispararnos si nos tiene a tiro.
- Correré ese riesgo.
- No. No quiero ponerte en peligro.
- Ya lo estoy, y por voluntad propia además.


- Amanda Liedson eres la persona más testaruda que conozco... Te quiero.
- Y... y yo.
- ¿De veras?
- Claro que sí. Siempre lo he estado pero estaba esperando a que tú te decidieras.
- Yo no estaba seguro de si tú sentías por mi lo mismo que yo por ti.
- Qué tontos hemos sido.


- Mierda Amanda, están ahí. Rápido, a los baños. Ahí no nos buscarán.
- Ten mucho cuidado.
- Tú también. Te quiero.
- Y yo.


- Otra vez los hemos perdido, joder.
- Son buenos. Se escabullen bien, ¿verdad? 
- Y que lo digas... ¿dónde se habrán metido?
- Seguramente habrán escapado en el metro.


- Bueno, hay que volver arriba Will y darle la sorpresa al doctor.
- El doctor ya sabe que estoy aquí, he hablado con él.
- ¿Por qué no me has avisado a mi también?
- Porque la sorpresa era para tí.
- Maldito cabrón. Espera, voy a entrar al baño antes de irnos, que me estoy meando.
- Date prisa, quiero relajarme ya que estoy cansado.


Will esperó a Louis fuera mientras este entraba en el servicio. Habían pasado varios meses desde que se había ido a Madrid y ahora estaba de vuelta en América. 


De repente, Will escuchó unas voces dentro del servicio masculino y una seguro que era la de Louis. Las voces fueron subiendo de tono y justo cuando decidió entrar en el baño para ver que ocurría se escuchó un par de disparos. En ese instante, la chica a la que perseguían salió del baño femenino.
- No puede ser,-dijo Amanda-.


Will sin decir ni hacer nada, se dirigió hacia el baño masculino y lo que encontró, no fue plato de buen gusto...
- ¡NO! ¡No puede ser! ¡No puedo mirar!-gritó Amanda-.
- Louis...



                        CONTINUARÁ...