martes, 30 de julio de 2013

Capítulo 7: Traiciones

¡Hola! Os he echado de menos porque la semana pasada estuve de vacaciones y los capítulos los programé antes de irme para que se subieran, pero ya vuelvo a estar en casa y ahora sí subo los capítulos al día. Espero que estéis pasando un gran verano. Un saludo muy fuerte amigos.

CAPÍTULO 7: TRAICIONES

Pepe: Os presento a la señorita Undino.
María: Me podéis llamar María chicos. Encantada de conoc... eros...


Carlos: (¿María? ¿Es ella? :D )


M: (¿Ese es Carlos? ¿Qué hace aquí?)


P: Bueno María, mi despacho está conforme sales de la clase a mano izquierda. Cualquier cosa que pase me avisa.
M: De acuerdo, no hay problema. No creo que den muchos problemas.


P: Se nota que no los conoce, esta clase es la de los castigados, así que muy buenos no son.
M: Ah, ya. 
P: Lo dicho, que me avise por cualquier cosa. Hasta luego.
M: No se preocupe, hasta ahora.


Luis: Carlos, ¿esta es la que te tiraste en la discoteca el mes pasado?
C: Creo que sí.
L: Ya estás aprobado tío, qué cabronazo.
C: Jajaja, ¿qué dices tío?


M: Bueno chicos, empecemos. Tendréis que ayudarme a decirme más o menos por donde váis del temario, ya que vuestra maestra no me ha dicho mucho.
C: María, vamos por la página 89. Íbamos a empezar el apartado 2.
Esteban: Qué aplicado Carlos, cómo se nota que te pone cachondo.
M: ¡Esteban! En mi clase no se está permitido hablar de ese modo, ¿está claro?
E: Uy, se ha cabreado. Carlos, le vas a tener que echar dos polvos seguidos para que se relaje un poco. ¿Os dejamos solos?
C: Corta el royo tío, no la cagues más.


M: Esteban, que sea la última vez que hablas de mi vida personal en mi trabajo. Hoy te quedas castigado tras la clase y vas a hacer unos cuantos trabajitos, a ver si la próxima vez hablas tanto como hoy.
E: (Será cerda la cabrona...)


E: (Esta se entera de quién es Esteban, se ha atrevido a meterse conmigo. A ver cuánto dura cuando utilice el as que tengo en la manga.)


M: Bueno, disculpad, ¿por donde me habíais dicho?
L: Por la página 89.
M: Es cierto, gracias Luis. Ah, Carlos, después de clase quédate un momento, que tengo que hablar contigo.
E: Uuuhhhhhhhhhh....
M: ¡Que te calles! ¿Quién te ha dado permiso para hablar?
E: <_< 


Al terminar la hora de clase...
M: Carlos, mira, te voy a dejar las cosas claritas: Esto es mi trabajo y cuando trabajo no estoy en la calle y todo lo que pase fuera se queda fuera, ¿está claro?
C: Pero, ¿he dicho yo algo?
M: Por si acaso, yo te lo digo para avisarte y la que avisa no es traidora.


C: Vale, vale, yo no quiero problemas y menos contigo. 
M: Y lo que pasó, pasó.
C: Lo que pasó, pasó, entre tú y yo...
M: ¡Carlos, te estoy hablando seriamente! No estamos para cantar ahora precisamente.


C: Perdóname María, no he querido molestarte. Ahora eres mi profesora y no quiero malos royos con profesores. Aunque no lo parezca, me interesa aprobar y sacarme el curso. Estoy en segundo de bachillerato y quiero ir a la universidad.
M: Pues tendrás que ponerte las pilas y dejar de portarte tan mal. No te quiero ver más en esta clase.
C: Sí, lo haré, prometido.
M: Por cierto, si sigues juntándote con esos dos, va a ser difícil que cumplas tu promesa.
C: Es que son mis amigos de siempre...
M: Es un consejo, haz lo que quieras.


C: Bueno gracias.
M: Espero equivocarme, pero es que no los veo trigo limpio.
C: ¿Cómo?
M: Que me dan mala espina, no sé por qué. No me gustan, pero bueno, esto entre tú y yo.
C: Sí, sí, por supuesto.
M: Bueno, la clase ha terminado. Nos vemos mañana.
C: Hasta mañana.
E: ¿Puedo irme yo?
M: Tú ahí sentado.
E: Jooodeeeer.


Cuando Esteban llegó a su casa, lo primero que hizo fue enchufarse al ordenador y buscar entre sus archivos uno en especial...
E: Este es, ahora lo subo a esta página. Se va a enterar la muy zorra.


Carlos recibe una llamada de Esteban.
C: ¿Si? Dime tío.
E: ¿Nos podemos ver en la puerta del colegio?
C: ¿Ahora? ¿Para qué?
E: ¿Puedes venir ahora o no? Es importante.
C: Sí, voy para allá. Cojo la moto y me voy. Hasta ahora.
E: Venga, no tardes tío.


Al llegar allí...
C: Dime, ¿qué es tan importante para no poder decírmelo por teléfono?
E: Verás, he pensado en gastar una pequeña "broma".
C: ¿Broma? No te entiendo...
E: Sí, es que la puta de María me ha hecho sentirme ridículo y me ha menospreciado, a mi.
C: Sí, ¿y? ¿Qué quieres?
E: Que esa se va a enterar de lo que es bueno, he subido vuestro vídeo del mes pasado a internet.
C: ¡¡¿¿QUE QUÉ??!!


C: ¿Qué te pasa en la cabeza subnormal? De verdad, tienes cosas que ni los niños malitos lo hacen. ¿Tu sabes que también me has involucrado a mi en el tema y que yo, por si no te acuerdas, soy menor?
E: Ya pero, la cosa no va contigo, es para vengarme de ella.
C: Ya, pero inconscientemente me has metido a mi en el tema. Tío, quítalo eso pero a la de ya.
E: No lo voy a quitar.
C: Que te he dicho que lo quites o te enteras gilipollas de mierda.
E: Oye, que soy tu amigo.
C: ¿Amigo? Jajaja, tu y yo a partir de ahora no somos NADA, ¿te queda claro o te lo tengo que decir en tu idioma?
E: ¿En mi idioma?
C: Sí, el mongolito, con todos mis respetos a los mongolitos, que son más listos que tú de aquí a Lima.
E: Oye, no empezemos con los insultos, que yo no te he insultado.
C: ¿No? ¿Y lo que has hecho como se llama? No te lo quiero volver a repetir, ¡bórralo ya!
E: Vale, vale, lo borraré...


Carlos, se fue en moto, muy enfadado y cabreado, pero, no sabía toda la verdad...
E: ¿Con que ya no somos amigos no? Pues ni se te pase por la cabeza que lo voy a borrar, lo he enviado al correo del colegio, así que, en todo caso... ¿Luis? Ven tío. Para una cosa... ¿Puedes venir o no? Vale, te espero en la puerta del colegio. No tardes.


Tras hablar del plan que se le había ocurrido a Esteban...
L: Tío, yo no estoy seguro de hacer esto, ¿eh?
E: Venga ya, tío, ¿te vas a rajar ahora?
L: Pero es que nos podemos meter en un buen lío si lo hacemos.
E: Estás obligado a hacerlo, ya te lo he contado.
L: Joder, bueno, lo haré, pero espero que sepas lo que haces.
E: Que sí coño, yo sé lo que me hago.


Esa misma noche, un coche de policía se llegó a casa de la Torre en busca de Carlos. Se lo llevaban a comisaría acusado de inundar el despacho del director. Sus padres fueron con él pero en su coche particular, Carlos iba en el de policía.
C: Le juro señora agente que yo no he hecho nada. He estado en casa.
Policía: ¿Alguien lo puede confirmar?
C: No, mi madre estaba de compras, mi padre trabajando y mi hermano en el trabajo... A no ser que le pregunte al perro, pero no creo que le vaya a decir mucho.
P: Muy gracioso, pues lo va a tener crudo, se ha encontrado un trozo de una sudadera de su pertenencia en el despacho.
C: Imposible... no puede ser.
P: No se haga el santito ahora.
C: (¿No habrá sido Esteban? No, no creo que haya sido capaz... Lo mato vamos.)


Tras mandarlo a casa a la espera del juicio, Carlos decidió hablar por primera vez, seriamente con su madre...
C: Mamá, ¿podemos hablar?
Aurora: Sí hijo mío. La has formado buena.
C: Mamá, te juro por todo lo que tú mas quieras que yo no he hecho nada. Antes sí, pero desde un tiempo para acá he cambiado, o por lo menos eso intento.
A: La verdad es que últimamente has mejorado en tu comportamiento sí. ¿A qué es debido ese cambio?
C: Verás, hace tiempo me peleé con un compañero de clase y me "ganó". 
A: Cuántas veces te he dicho que no te metas en peleas... Ohhh.
C: Bueno, lo que pasa es que desde entonces me he dado cuenta de que no soy superior a nadie y no tengo por qué comportarme así con la gente. Gracias a que me ganó este chico he recapacitado y me he propuesto no volver a ser el mismo de antes. Quiero cambiar.


A: Bueno, si de verdad te arrepientes, has hecho lo más importante, que es darte cuenta. Ahora, tendremos que pensar cómo podemos hacer para que no te acusen de la inundación, si no lo has hecho claro.
C: Mamá, te lo prometo, de verdad que yo no fui, no sé como demostrarlo.
A: Bueno, ya pensaremos algo. Ahora es tarde y necesitas descansar. Vete a acostarte.
C: Vale mamá. Buenas noches.
A: Hasta mañana.
C: Mamá.
A: ¿Si?
C: Te quiero.
A: Y yo también a ti.


Ricardo: Ey, ¿estás bien Carlos?
C: Sí, bueno, mas o menos.
R: Se ha liado buena, ¿eh?
C: Ya, pero, lo peor es que yo no he sido, si lo hubiera hecho lo diría.
R: Eso es verdad, porque siempre que hemos descubierto algo que habías hecho y te lo decíamos lo afirmabas y ahora no. Eso es porque no has sido tú.
C: Por fin, alguien que me cree.
R: ¿Sabes por qué te creo?
C: ¿Por qué?
R: Porque has cambiado, se te nota.
C: ¿Sí?
R: Claro, ¿sabes cómo lo se?
C: ¿Cómo?
R: Pues porque ya no te metes conmigo y no nos peleamos desde hace bastante tiempo, jajaja.
C: Es verdad, jajaja. Ay, mi enano jaja.
R: Carlos, que ya sabes que no me gusta que me llamen así.
C: Vale... enano.
R: Oissshhh.
C: Venga, vamos a la cama antes de que mamá nos pille aquí.



CONTINUARÁ...