martes, 18 de junio de 2013

Capítulo 16: Vuelta a las andadas...

¡Hola! Segundo martes consecutivo con vosotros para subir capítulo de The Mafia y siento deciros que el final se acerca. Si contamos el capítulo de hoy sólo quedan 3 así que... el capítulo 18 es el último.
Cuando termine la historia, seguidamente no pondré otra, no, pero os iré poniendo imágenes al azar para que os haya abriendo boca...
Y ahora sí, el viernes nos volveremos a ver con el penúltimo capítulo... Hasta entonces y como diría JPelirrojo, "sed felices".

CAPÍTULO 16: VUELTA A LAS ANDADAS...

Roberto se acercó más y la besó apasionadamente, pero...



Elena: ¡¿Qué coño haces tío?! Tengo novio, por si no lo sabías.
Roberto: Ah... perdóname. No lo sabía.
E: Pues ya lo sabes. No me gusta nada que me beses así porque sí. No nos conocemos de nada. ¿Solo de un día y ya besas a las chicas? 
R: Es que me creí que... Bueno, déjalo.
E: Yo me voy ya, que es tarde.



R: Elena espera, que te llevo a la estación.
E: No hace falta, me pido un taxi y voy perfectamente solita. Se cuidarme de mi misma.
R: Ya lo sé y no dudo que lo puedes hacer, pero me siento obligado a llevarte, quieras o no.
E: Si así te vas a quedar más tranquilo...



Durante todo el camino ninguno de los dos articuló palabra. Elena estaba muy seria y Roberto no se atrevía a articular palabra, después de la pata que había metido.



Ya por la mañana, Anatoli se acercó a hablar con Roberto.
Anatoli: Hijo, ¿qué te pasa?
R: Buenos días Anatoli, no te preocupes, son cosas mías.
A: Roberto, no trates de engañarme, seré viejo, pero de tonto no tengo un pelo. A ti te pasa algo y bien gordo.
R: De verdad, no pasa nada, es que hoy tengo un día tonto...



A: ¿Te puedo decir lo que creo que te pasa?
R: Diga.
A: Estás así de apático porque has conocido a mi hija Elena, te ha gustado y te has enterado de que tiene novio.
R: ¿Cómo lo sabes?
A: Roberto, nunca discutas con un anciano, seguramente porque tienes todas las de perder. Nos lo sabemos todo.
R: Dios, mi madre.



A: Entonces acerté, ¿no?
R: Peor, la llegué a besar y se enfadó conmigo y bastante.
A: Bah, eso es lo de menos, se le pasará.
R: No lo creo, metí bien la pata. ¿Qué dirá el novio si se lo cuenta?
A: No te preocupes por el novio, es un cretino total. Un creído sin sesera en la cabeza. No sé lo que ve en este chico... Será que es modelo, porque otra cosa no le veo yo.
R: ¿Modelo? Ahora sí que sé que no se va a fijar en mí en la vida.
A: Pero tranquilo hijo, no está todo perdido. Tengo un plan. (Anatoli y sus maravillosos planes xD)
R: ¿Plan?



A: Sí, un plan perfecto con el que conquistarás a mi hija.
R: Eso es imposible, no podré.
A: Sí vas a poder, estoy contigo. Como yo me llamo Anatoli Budzowsky que mi hija Elena saldrá contigo.
R: Déjelo, no tiene por qué meterse.
A: Pero me quiero meter. Ahora acompáñame jovencito.
R: ¿Acompañarte? ¿Donde?
A: A un sitio, ven conmigo.
R: ¿Pero donde?
A: ¡Que vengas!



Anatoli cogió su coche y le indicó a Roberto como ir a su ciudad. Dos horas de camino, charlando y hablando de sus cosas.



Al llegar a casa de Anatoli, vio que su hija no estaba y después llamó a su hija al móvil, pero lo tenía apagado.
R: ¿A quien llamas?
A: A Elena.
R: ¿Para qué?
A: ¿Te quieres callar por favor y dejarte llevar?
R: Bueeeeno.



A: Mientras viene mi hija de la facultad, vamos al bar a tomarnos algo.



A: Mierda, mierda. No puede ser...
R: ¿Qué pasa?
A: El novio de mi hija está ahí.
R: ¿Y qué pasa?
A: Lo que pasa es que yo no debería estar aquí y si me ve todo se puede ir a la mierda.
R: ¿Pero quién es?



A: Es ese muchacho de las gafas, se llama Juan Carlos Garrido. 
R: ¡¿Ese?! Dios, ahora sí que no tengo posibilidades... ¡Es enorme y muy alto!



A: Bah, caca de la vaca. 
R: ¿Y ese chico con el que habla?
A: Su mejor amigo, y si te soy sincero, me da muy mala espina su amigo... No lo veo trigo limpio. 
R: Tiene pinta de gamberro.
A: También, pero es otra cosa... Bah, cosas de viejos.



Juan Carlos Garrido, 1'85 metros de altura, 75 kilos, modelo. Es un estúpido engreido que se cree importante por pasearse por unas cuantas pasarelas de moda. No tiene sentimientos y cuando se enfada es muy despiadado.



R: Menudo personaje.
A: Yo me tengo que ir.
R: ¿Cómo? No me puede hacer esto.
A: Roberto, a ti no te conoce. Haz como si fueras un cliente más y obsérvalo, solo eso.



R: Anatoli, oiga, psss.



A los 5 minutos de irse Anatoli, Roberto se quedó observando a Juan Carlos. Llego a saber esto y no dejo a mi hijo en manos de Anatoli, valiente liante que es...
R: Pero, ¿qué coño...?



R: No puede ser, esto tiene que ser un sueño. ¿Le está poniendo los cuernos? :o 



R: Elena se enfada conmigo porque la besé teniendo novio y encima su novio pegandosela con otra... Su puta madre.



Un momento después, Juan Carlos se acercó a la chica y la besó.



R: Esta es la mía, foto al canto.



R: Oye tú, ¿cómo puedes estar haciéndole esto a tu novia?
Juan Carlos: ¿Perdona? ¿Hablas conmigo?
R: No con el tío que está detras tuya, no te jode.
JC: Oiga, no sé de qué me está hablando.
R: ¿No? Elena Budzowsky, 1'70, rubia, ojos azules, estudiante de medicina en la universidad local. Tiene un hermano mayor que se llama Joe y su padre es...
JC: Vale, vale, ya se quién coño es el padre y todo eso. Ni se te ocurra contarle nada a nadie.
R: ¿Encima amenazas? Vas mal, amigo, muy mal.



JC: Tú no eres quién para decirme si voy mal o bien. Y por la cuenta que te trae yo que tú mantendría la boca cerrada.
R: No podrás hacer nada de nada.
JC: ¿Estás seguro?
R: Estoy convencido.
JC: ¿Y por qué se supone que no voy a hacerte nada?
R: Porque de la paliza que te voy a dar no te va a quedar hueso junto.



JC: Mamón de mierda. Te vas a enterar.
R: Gilipollas dice ¿que?
JC: ¿Que?
R: GILIPOLLAS.



5 minutos más tarde, apareció por la puerta Elena, justo cuando todavía estaban peleándose mi hijo y Juan Carlos.



E: ¿Tú? ¿Qué coño crees que haces pegando a mi novio?
R: Te esta poniendo los cuernos Elena.
JC: Miente, vino aquí y de repente me pegó. No le creas cariño. Está loco.
E: Creía que eras distinto, pero me equivoqué... Vamonos Juanca.
R: ¡¡Espera!!



E: ¡Que!
R: Mira esto a ver si miento ahora.
E: ¿Que? No puede ser... Juanca, eres tú con...



E: Me has abierto los ojos, muchas gracias Roberto. Eres lo mejor que me ha podido pasar en la vida.
R: Oh, Elena. Siento todo lo que ha ocurrido.
E: ¿Sentirlo? Jaja. ¿Juan Carlos?
JC: ¿Sí?



E: ¡TOMA!
R: Jaja, pringao. Mucho cuerpo pero cero músculo, todo bisturí... Qué lastima.



JC: Cariño, te lo puedo explicar.
#PLAF#
E: Explica esto que te acabo de dar, imbécil.



E: Vámonos fuera Roberto.
R: Vale, vamos.
E: ¿Papá? ¿Qué haces aquí?
A: Roberto, bien hecho.
E: ¿Roberto? ¿hola? ¿Alguien me explica qué está pasando aquí?



A: Es muy fácil. Hablé con Roberto en su casa y le dije que viniera conmigo que tenía un plan para conquistarte y lo traje al bar donde está el siempre, pero sin que Roberto lo supiera. Yo me largué y me quedé aquí desde fuera observando todo. De repente vi como tu novio estaba besando a una chica que no eras tú, Roberto se levantó, le hizo la foto y el resto ya lo sabes.
R: Anatoli, ¿ese era tu plan?
A: Claro, y me ha salido a la perfección.
E: Pero papá, ¿qué era lo que querías conseguir?
A: Pues que Roberto y tú esteis juntos. Verás, yo sabía que el te estaba siendo infiel. Y sabía que hoy se encontraba con la chica esta.
R y E: Pero, ¿como lo sabías?
A: Veréis... Tengo mis fuentes.



Los chicos cogieron el coche y se plantaron en casa y nos contaron todo lo sucedido.



Tommy: Hijo, me siento muy orgulloso de ti. Quisiste algo y luchaste por ello, nunca mejor dicho.
Melinda: Pues yo no estoy orgullosa, pudo hacerse daño. ¿Quién sabe lo que le podría haber ocurrido si no llega a "ganar la pelea"?
T: Pero no fue así, tiene a quien salir. B) 
R: Además, no llega a ser por Anatoli y no lo hubiera conseguido.
M: Tommy, Anatoli y ahora mi hijo... Menudas 3 patas para un banco.



E: Lo importante es que Roberto y yo estamos ahora juntos. 
R: Elena, te quiero.
E: Y yo Roberto. No sé que hubiera sido de mí sin ti.



Las semanas pasaron y llegó septiembre y con ello, el colegio y las clases.
Tommy junior: Paula, ¿tu sabes por qué no volvemos a casa? La extraño mucho.
Paula: No tengo ni idea. Tenemos que hablar con papá.
Tj: Lo peor es que hasta que volvamos tendremos que estar en este maldito colegio con este asqueroso uniforme.
P: No te quejes tanto y subamos al autobús.



Tommy junior y Paula fueron a su nuevo colegio en la ciudad de sus abuelos.





A la vuelta de clase, Tommy fue a hablar con su padre.
Tj: Papá, tengo que hablar contigo. ¿Por qué hemos tenido que ir a este colegio? ¿Por qué no volvemos a casa?
R: No vamos a volver, hijo. Nunca más.



Tj: ¿Nunca? ¿Por qué? Dame alguna explicación.
R: Tarde o temprano te ibas a enterar así que ahí va: Tu madre y yo hemos decidido divorciarnos y ella se ha quedado con todo menos con la custodia de vosotros dos. Llegamos a un acuerdo y como ella ahora está saliendo con otro hombre...
Tj: No puede ser, eso es mentira. Mamá y tú no podéis separaros.
R: Sí podemos, y lo hemos hecho.
Tj: ¡NO! ¡Te odio papá!



R: ¿Odiarme? He hecho todo lo posible por estar con vosotros y por cuidaros. Los abuelos han ayudado mucho, hemos estado ahí para todo ¿y así me lo agradeces? ¿Odiándome?



Tj: Me voy a mi cuarto.
R: Jovencito, ven aquí ahora mismo, no te he dado permiso para que te vayas.
P: Papá, déjalo que se vaya. 
R: No. Tenemos que hablar del tema. Tom García junior, ven aquí ahora mismo.
Tj: No quiero.



E: Cariño, déjalo que se vaya. Paula tiene razón.
P: ¿Ves? Te lo dije.
E: Paula, mi vida, ¿puedes irte a tu cuarto a hacer los deberes?
P: Vaaaale, ya os dejo solos... ¡Qué asco!
R: Jajaja, asco dice. Ya querrá besarse algún día con un chico.
E: Todo a su tiempo.
R: Pero ese chico, me hierve la sangre.
E: Venga, tranquilízate. Deja que vaya yo a hablar con él.
R: ¿Tú?
E: Hasta el momento soy su madrastra en proyecto, tengo que saber tratar con ellos.
R: Vale, como quieras. Gracias por todo.
E: Te quiero Roberto.



Elena subió las escaleras y habló durante un buen rato con mi nieto, explicándole cosas y contestándole a las dudas de Tommy.
Tj: Pues dile a papá que se traiga la chaqueta de Quicksilver, esa que tanto me gusta. 
E: Yo se lo digo.
Tj: Ah, y también ese estúpido peluche de Paula, ese que tanto quiere.
E: Jajaja, también se lo diré.



Pero al bajar, se encontró con una situación... complicada, por así decirlo.
¿?: No te muevas ni un pelo, gilipollas.



¿?: Hombre Elena, a ti también te quería ver. ¿Cómo le va a la parejita?
E: ¿Juanca?
JC: Bingo, y la rubia ha ganado un perrito piloto.
E: Estás muy... cambiado.
JC: No soy el mismo Elena. Ya no soy ese palurdo imbécil con el que se topó el mongolo de tu novio. Ahora soy Juan Carlos Garrido perteneciente a la mafia rusa de contrabando de droga.



A: Toma, te he vuelto a ganar.
T: Joder, otra vez. 
A: Jejeje, 4 a 0 Tommy, no terminas de mejorar, ¿eh?
T: Práctica, mucha práctica. 
A: Será... Bueno, me voy a la cocina a tomarme un refresco, ¿vienes?
T: No, me quedo aquí tomando el fresco. ¿Me puedes traer un Aquarius?
A: Oído cocina.



Pero Anatoli bajó y se encontró con la misma situación. Sin pensárselo dos veces se puso delante de ellos.
A: Aparta esa escopeta de mi hija y mi yerno.
JC: No estás en posición de ordenar ahora, viejo.
A: ¿Viejo? Te voy a dar viejo yo a tí.
E: Papá, ¿qué haces? No te muevas, será mejor que hagamos lo que él diga.
JC: Escucha a la puta de tu hija y podrás... morir de una forma más rápida.



T: Uy, se me ha olvidado decirle a Anatoli que se traiga una bolsa de patatas. Voy a... Oye, ¿qué pasa aquí?
A: A mi no me vas a volver a llamar viejo, pequeño insolente.
JC: ¿Insolente? Mejor llámame Señor mafioso.
A: ¿Mafioso? ¿Tú que sabrás de mafia gilipollas? Tú lo que eres es un mafioso de pacotilla que se cree alguien importante y lo que tiene es un complejo como una casa de grande.
R: Así se habla.
JC: ¡Callaos los dos o os mataré a todos de un tiro en la cabeza!
E: Papá, Roberto callaos por favor. Haced lo que diga. :( 
T: Tengo que hacer algo, esto no puede quedar así.



Melinda estaba haciendo los deberes con sus nietos en la terraza, ajenos a todo lo que estaba pasando.



T: Melinda, una cosa.
M: Dime cariño.
T: Ni se te ocurra salir de aquí y no dejes que los niños bajen abajo bajo ningún concepto.
M: ¿Por qué? ¿Qué pasa?
T: Aquí no te lo puedo decir, después hablamos. No bajes para nada, ¿entendido?
M: Vale, pero no me asustes. Espero que no sea ninguna broma tuya.
T: Ojalá cariño, ojalá.



T: Bueno, ahora llegó mi turno, es hora de actuar. Ven conmigo nena, me servirás de mucha ayuda.



Tommy sacó su emblemática pistola, le colocó las balas y... 






CONTINUARÁ...